Los
conflictos entre seres
racionales, que
desconfían uno del otro
o la pugna entre
oponentes que
interactúan y se
influyen mutuamente, que
piensan y que incluso
pueden ser capaces de
engañarse uno al otro,
es el campo de estudio de
la teoría de juegos
basándose en un
análisis matemático
riguroso que surge de
manera natural al mirar
un conflicto desde un
punto de vista racional.Paradojicamente,
la «teoría de juegos»
no se refiere a
«jugar», tal y como se
entiende comúnmente.
Para hacerse una idea de
su contenido es mejor
usar el vocablo
«estrategia».
Un
«juego» es una
situación conflictiva en
la que uno debe tomar una
decisión sabiendo que
los demás también lo
hacen, y que el resultado
del conflicto se
determina de algún modo
a partir de todas las
decisiones realizadas.
Algunos
juegos son sencillos.
Otros llevan a una
escalada recurrente de
segundas intenciones
difícil de analizar.
Una de las
bases fundamentales de
análisis de la teoría
de juegos ha sido el
póquer. En este juego se
debe tener en cuenta lo
que los restantes
jugadores están
pensando. Este rasgo es
lo que diferencia la
teoría de juegos de la
teoría de
probabilidades, también
aplicable a muchos
juegos.
Por ejemplo,
un jugador de póquer que
ingenuamente intenta usar
sólo la teoría de
probabilidades para hacer
sus jugadas calcula la
probabilidad de que su
mano sea mejor que las de
los demás, y apuesta en
proporción directa a la
fuerza de sus cartas.
Este jugador
se equivocaría por
completo si pensara que
las decisiones de sus
contrincantes se deben al
azar . La «casualidad»
no tiene nada que ver con
esto. Se espera que los
jugadores hagan lo
máximo posible por
deducir cuál es la
selección de los otros,
para actuar
consecuentemente con su
deducción. Tras muchas
manos, los otros
jugadores adivinaran que,
por ejemplo, su
disposición a echar 100
pesos al centro significa
que tiene por al menos un
trío.
Los buenos
jugadores saben que esta
posibilidad de ser
detectado de manera tan
predecible no es buena ya
que el que tiene «cara
de póquer» no delata su
juego. Los buenos
jugadores no sólo
apuestan por aprovechar
una racha de suerte,
tienen en cuenta las
conclusiones que los
restantes jugadores
puedan deducir a partir
de sus propias
actuaciones.
Desde esta
perspectiva los
conflictos en el ámbito
económico también
pueden verse como
«juegos» sujetos a
leyes preestablecidas.
Dos contratistas que
concursan para un
proyecto, o un conjunto
de compradores que pujan
en una subasta, están
implicados en juegos
sutiles de adivinación
de las intenciones ajenas
que pueden ser analizados
con precisión.
La Teoría
de Juegos plantea que
debe haber una forma
racional de jugar a
cualquier juego,
especialmente en el caso
de haber muchas
situaciones engañosas y
segundas intenciones,
así por ejemplo, la
adivinación mutua de las
intenciones del contrario
que sucede en juegos como
el póquer da lugar a
cadenas de razonamiento
teóricamente infinitas.
Podría
pensarse que se trata de
una especialidad de la
psicología, en vez de
las matemáticas, pero no
lo es porque se supone
que los jugadores son
totalmente racionales,
permitiendo un análisis
preciso de las
situaciones (aunque esto
no sea precisamente así
realmente ya que en
nuestra vida diaria no es obvio esperar
que unos jugadores puedan
llegar a jugar basados en
una idea precisa y
racional sobre la manera
concreta de actuar y el
mundo no es siempre un
sitio regido por la
lógica).
No obstante,
la Teoría de Juegos
plantea que siempre, en
juegos donde intervienen
dos participantes con
intereses completamente
opuestos, existe una
manera racional de
actuar, demostrado
matemáticamente que
existe una forma
«óptima» de tomar
parte en tales juegos.
Esta
demostración es
aplicable a juegos de
entretenimiento que
abarcan desde los mas
triviales, como jugar al
triqui (o tres en raya),
hasta los más
sofisticados, corno el
ajedrez y a cualquier
otro tipo de juego entre
dos personas.
Si las
aplicaciones de la
teoría de juegos no
pasaran de ahí, se
habría establecido como
una aguda aportación a
la matemática
recreativa. Sin embargo
se han vislumbrado otras
implicaciones mas
trascendentes que abarcan
otras formas de juegos,
incluidos los de más
de dos jugadores, y
aquellos en los que los intereses
de los participantes
coinciden parcialmente.
De este modo, al ampliar
su campo, la teoría
puede dar razón de todos
los tipos de conflicto
entre seres humanos.
Por fortuna,
el núcleo esencial de la
teoría de juegos es
fácil de entender,
incluso para aquellos que
poseen poca formación
matemática o escasa
simpatía por esta
disciplina. La teoría de
juegos se basa en una
manera muy sencilla, y
sin embargo precisa, de
esquematizar un
conflicto.
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