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Santiago de Chile, año 1998 |
Debido Equilibrio “En Chile son miles los niños y niñas que crecen sin la presencia del padre. Ellos difícilmente tendrán oportunidad de contar con un modelo de vida para guiarlos en su camino”. Así reza el cartel que un grupo de padres ha pegado en los muros de Santiago en un desesperado intento por llamar la atención sobre su situación: no tienen autorización para ver a sus hijos.El grito de alerta lanzado por “Papás por Siempre” – organización que lucha por la igualdad de derechos frente a los hijos - pone en tela de juicio una serie de peligrosas prácticas judiciales, exponiendo los vacíos legales y los prejuicios existentes en contra de la figura masculina. Nuestro continente ha sido una región de hombres que dejan a sus hijos. Es cierto. La orfandad, la ilegitimidad y el abandono parecen ser una constante en nuestros países. En Chile, incluso, se acuñó un vocablo terrible – huacho – para designar a estos hijos no reconocidos por sus progenitores. Palabra que entre nosotros es sinónimo de andar solo por la vida. Pero, ¿puede esta tragedia justificar el trato desigual deparado a los padres separados de sus esposas por parte de la judicatura de menores? ¿Cómo comprender, entonces, que ellos mismos, que son los encargados de velar por el bienestar de todo menor, caigan en la perversa costumbre de romper sistemáticamente los vínculos entre estos y sus padres?. Aunque parezca insólito, el derecho de visita que asiste a los padres chilenos en relación a sus hijos después de una ruptura matrimonial es conculcado por los jueces de menores e irrespetado sin sanción alguna para los responsables. De allí que son muchos los niños y niñas condenados a abrirse paso por la vida sin más apoyo y referencia que su madre. A consecuencia de ello, también, son muchos los padres en Chile que pasan meses y meses sin ver a sus hijos. La labor de “Papás por Siempre”, asociación creada en 1994 y que cuenta con más de 4.000 miembros, parece así de vital importancia para restablecer el debido equilibrio emocional de la sociedad chilena, sociedad en la que el maltrato infantil es alto y en el que muchas madres usan a los hijos como arma contra el padre. Sociedad, además, donde nadie representa judicialmente los intereses de cada menor (los que se confunden con los de la madre) y donde todos los actores sociales parecen querer enviar un terrible mensaje a los hombres: “No tienes nada que ver con los hijos que procreaste. Lo único que se espera de ti es que pagues sus gastos y desaparezcas”. ¿Cómo extrañarse, entonces, de que en Chile existan altos índices de violencia, depresión y suicidios infantiles y juveniles?. Es interesante señalar que los objetivos perseguidos por “Papás por Siempre” son, entre otros: Proteger e incentivar la relación familiar, especialmente en situaciones de peligro; promover el mejoramiento de las leyes relativas a los derechos de la familia; promover la paternidad responsable dentro del ámbito social y educativo, con el fin de fortalecer, desde la formación básica, el valor que reviste el hecho de ser padres y modificar las anomalías culturales que generan disrupciones en las relaciones padre-hijo. Según los miembros de esta asociación, el tema de la paternidad no ha sido estudiado en Chile. Nadie sabe, por ejemplo, cuántos padres menores de 18 años existen. Se ignora, igualmente, la cantidad de hijos que no se relacionan con sus padres. (Se sabe, eso sí, que existen 300.000 causas activas en los tribunales relativas al tema). Los cambios sufridos por la familia durante los últimos decenios, tanto en Chile como en el mundo, nos obligan a revisar continuamente los comportamientos equivocados que nuestras instituciones puedan estar adoptando respecto de la misma. “Papás por Siempre” está llevando a cabo una labor pionera de primera instancia. Nuestro deber es escucharlos y apoyarlos. Las nuevas generaciones nos lo agradecerán. M. Cristina Da Fonseca Abogada Chilena Doctora en Derecho Universidad de París.
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