EL NEOFASCISMO Y LA CUARTA GUERRA MUNDIAL
Entrevista a Luis Britto García

Por Fernando R. Bossi

Cuadernos para la Emancipación Nº 21 3volver

FRB: En uno de tus libros planteás que estamos en la cuarta guerra mundial, me gustaría que desarrolles ese tema.

LBG: En mi libro sobre los piratas he dicho que la primera guerra mundial fue la batalla por la hegemonía de las grandes potencias de Europa, que se libró en el Océano Atlántico y en el Caribe, y que vino a determinar la caída final del imperio español. Dejando de lado eso, ya en este siglo, estuvieron la Primera y la Segunda Guerra Mundial; la tercera, que fue la Guerra Fría, concluyó hacia los '90. Y ha comenzado la Cuarta Guerra Mundial, que es la guerra del resto de la humanidad contra los poderes de los países más desarrollados y la globalización y el pensamiento único. Esa guerra ya ha estallado en escaramuzas sangrientas. Por ejemplo, el Caracazo del 27 de febrero de 1989, cuando de manera espontánea, ante un plan neoliberal de Carlos Andrés Pérez, que poco antes había ganado las elecciones con un amplio margen, se sublevó espontáneamente casi toda la población de Venezuela. Hubo una semana de masacres, la cantidad de muertos no se sabe todavía, pero hubo varios millares, y eso vino –a pesar de que fue aparentemente derrotado– a determinar el descrédito del viejo sistema de partidos que implotó, llevando a la victoria electoral de la V República. Ha habido episodios similares de una rebelión ciega, furibunda, en la Argentina, el Perú, en Ecuador. Y en los países desarrollados, en donde la población siente que está siendo excluida, como dicen ellos, en función de los intereses del gran capital.
Ahora hay una guerra de una magnitud total, se pelea sobre todo por las conciencias. Y su finalidad –ojalá esté equivocado, nunca he deseado tanto estar equivocado– es la “solución final” del problema de la humanidad. Para los grandes consorcios y las elites tecnocráticas de los países desarrollados, su mundo podría funcionar con algo así como el 20 o el 10 por ciento de la población mundial actual. El resto, para ellos, es un problema. Un problema que está asentado sobre “sus” recursos, sobre “su” biodiversidad; es imprevisible, se rebela, le da mano de obra barata pero podría ser sustituida por trabajadores robots. Tomando en cuenta eso y pensando qué es lo que viene, esta gente podría ser incitada a destruirse entre sí mediante guerras fratricidas, puede ser liquidada mediante enfermedades nuevas o bloqueos estratégicos frente a bolsones de hambre. Eso, creo yo, es lo que viene y es lo que está planteado en esta cuarta guerra mundial.
El instrumento más refinado es conducir a la gente a su propia autodestrucción. Cuando se llevaba a un campo de exterminio a las víctimas de las “soluciones finales” diversas, se les tocaba música para tranquilizarlos, para convencerlos de que los llevaban a un sitio alegre, se los desvestía, se les decía que se los iba a desinfectar por su bien, por su salud, y entonces se los liquidaba, había una consigna que decía “el trabajo os hará libres”. Eso es lo que se está haciendo con el Tercer Mundo. Se nos está convenciendo de que el trabajo nos hará libre, de que vamos a tener un futuro radiante y la “solución final” es otra. Hay que señalar también que, para seguir el modelo, gran parte de los países del Tercer Mundo son enormes campos de concentración, dentro de los cuales la ración mínima está muy por debajo del nivel de subsistencia. Es muy parecido al otro sistema. Otra cosa fascinante es que, en los campos de concentración, los propios reclusos elegían un alcalde del campo. Este alcalde respondía ante ellos, pero también respondía ante los dueños del campo, atendiendo que los reclusos cumplieran las políticas y las pautas de producción y todo eso. Pero era democrático, si no servía era castigado y se le daba a los reclusos la posibilidad de elegir otro que fuera más democrático todavía. Para colmo de la ironía, esta gente era forzada a trabajar para producir los armamentos que servían para aniquilar a las tropas que venían a liberarlos. Este modelo de concentración ha dejado los campos, y ahora se aplica a países completos, en grados más o menos mayores.

FRB: Hace tiempo estamos sosteniendo en nuestra revista que el Nuevo Orden Mundial ha llegado a un estado en el que se reproducen las condiciones para la implantación de un nuevo régimen mundial estatal nazi fascista.

LBG: Sin la menor duda. Una de las mejores definiciones del fascismo la da Neumann, en un libro clásico que se llama Behemot o la naturaleza del nacional socialismo, la conclusión es que el nacional socialismo era la absoluta complicidad entre el gran capital y el poder represivo del Estado. A partir de tal clasificación, podríamos preguntarnos ¿qué son los Estados de los siete u ocho países hegemónicos y de gran parte de los demás? En segundo lugar, uno podría añadir que todo eso pasaba absolutamente por encima de todos los valores de la ética, en función de los intereses de una elite. Eso es lo que se está operando en la humanidad, en función de una mínima elite de poseedores del gran capital. Repito constantemente que ya cerca de la mitad de la propiedad del planeta está acumulada en unas 24 multinacionales o transnacionales. Y, en última instancia, eso puede tener tonos raciales o genéticos. Con el dominio del proyecto del genoma humano. Con las mejores condiciones de supervivencia médica, con mayor educación, esta gente puede desarrollar capacidades personales mucho mayores, incluso, que la de alguien que no ha comido en los primeros meses de su vida. Toda esta maquinaria está al servicio de una brutal defensa de esa desigualdad, de su perpetuación y de hacerla definitiva, por los medios que sea. Negándole a gran parte de la humanidad la posibilidad de igualársele. Y, a la larga, exterminándola en diversas formas.

FRB: Hay una guerra, por lo tanto hay dos fuerzas en pugna.

LBG: Sí. Por un lado el gran capital... Por su fuerza, creo que ese capital podría acabar exterminando a la Humanidad. Bajo la siguiente lógica: una multinacional es una cosa que no tiene entidad humana, en el momento en que alcanzara poder absoluto, a través de los ordenadores, podría eliminar a la vez a sus dueños y a sus servidores, y quedar como un ente abstracto que no existe, que no tiene corporeidad y que aplica la “solución final” de reducirlo todo a “valor”. Consiguió todo el capital de la Tierra a costa de la vida de todos los seres humanos de la Tierra. Eso sería permisible porque no hay ninguna consideración ética, en función de que la ética es un “metarrelato”, ¿qué impide liquidar a toda la humanidad en función de que el capital optimice sus resultados?
Esa pesadilla que parece una broma es una doctrina oficial de Estado. Todo queda aniquilado ante el capital..., la ética, la vida humana...

FRB: Entonces, el gran capital, por un lado...

LBG: El gran capital y una oligarquía de sirvientes, de tecnócratas, de intelectuales sin conciencia, sin compromiso...

FRB: A esta altura del desarrollo del gran capital, se presenta en el mundo, en este Nuevo Orden Mundial, una singularidad: hay una sociedad entre el gran capital, que implicaría una concepción burguesa de la producción, con los sectores dominantes más atrasados en la historia de la explotación de la humanidad. Simultaneidad de temporalidades de modos de producción. El desarrollo burgués está asociado a sectores feudales, a sectores hasta esclavistas. Ahí se ven las fuerzas en pugna entre los sectores democráticos de la humanidad, los sectores explotados de las colonias y las semicolonias en una unidad estratégica contra esta alianza de lo peor de los explotadores que ha generado la historia.

LBG: Se podría decir: la humanidad contra los otros. Porque los otros están del lado de afuera de la humanidad. Ellos ya tomaron su decisión: entre la humanidad y la acumulación de capital, lo más importante es la acumulación de capital. Ellos están del otro lado, pues, entraron del lado de lo no humano, entraron del lado de la acumulación de una cifra absolutamente abstracta que es el capital financiero. Para colmo ni siquiera producen, ni les interesa expandir la producción de bienes que sirvan para la vida. Están en las cifras abstractas, es un juego conceptual de millones, que parece que brotan de la nada y se esfuman en la nada. Mientras tanto, la humanidad está siendo inmolada.

FRB: Pero eso, que implica un basamento tecnológico-científico muy de avanzada, a su vez, está sostenido por los sectores de la explotación más arcaicos, porque el gran capital es socio de jeques, por ejemplo, que todavía manejan la servidumbre.

LBG: Es un sistema de “campo de concentración”. Es el sistema que quisieron implementar los fascistas, por ejemplo, en Polonia. Había que liquidar a todo el que supiera leer y escribir, a todo el que estuviera en el bachillerato, y entrenar a una masa de siervos e ignorantes que obedecieran totalmente las instrucciones porque no tendrían el menor sentido de la historia, de la humanidad, de nada.
Crear una raza de esclavos desde el principio. Podría ser ése el caso, pero también podría ser que incluso se pudiera prescindir de esos esclavos por considerarlos consumidores de recursos y peligrosos. Para mí, esos son los planos que están confrontados.

FRB: ¿No sería importante que dentro de este espacio, nuestro espacio de humanidad, denunciemos a este régimen como nazi-fascista? ¿Por qué? Para utilizar sus contradicciones internas. Porque ellos ya tienen avanzada una propaganda contra el nazi-fascismo. Si nosotros podemos demostrar que ellos están asumiendo esa posición y categorizarlos así, ganaríamos la conciencia de un sector que piensa que eso es malo. Porque ellos quieren aparecer como los héroes de la libertad contra el nazi-fascismo. Como si ellos mismos no fueran los fascistas de la actualidad.

LBG: Yo tengo un cuento que expresa un poco todo eso, se llama “Todo va bien en el campo de concentración”. En él, un recluso está diciendo que todo va bien; que la música del alma suena; que las metas de producción se cumplen; que ellos eligen al alcalde; que consumen raciones por debajo del nivel de subsistencia, pero que, con un poco de paciencia, Dios los liberará a través del trabajo; que ellos cada vez se ahíncan cada vez más en lograr esas metas, siendo que la meta final es la propia desaparición. Y, además, defienden las fronteras de su campo... •