LA REVOLUCION BOLIVARIANA

Entrevista a Tarek William Saab

Por Fernando R. Bossi

Cuadernos para la Emancipación Nº 22 3volver

¿Cómo ha encarado el gobierno, en el marco de la concepción bolivariana, la política exterior y, fundamentalmente, la política latinoamericana?

En primer lugar, y en el contexto de esta entrevista con Cuadernos para la Emancipación, quiero hacer un reconocimiento por la labor coherente, sistemática, con mucha firmeza ideológica y propuesta latinoamericanista, que ustedes han venido realizando a través de los años en función de promover el pensamiento integracionista y la solidaridad internacional. Particularmente, agradecemos la labor de defensa y promoción que han venido ustedes realizando, incluso desde antes del triunfo del comandante Hugo Chávez, al proceso revolucionario venezolano.

Yo diría que compartimos una visión de integración que salta el muro de lo convencional. Cuando nosotros hablamos de integración latinoamericano-caribeña, no estamos hablando de la retórica, de esos papeles que se vuelven amarillentos y mohosos, de quienes ejercieron el poder, por ejemplo, en mi país, por más de cuarenta años y que convirtieron la palabra integración en una letra muerta. Para nosotros la integración es una frontera viva, una frontera vital que se diluye en el alma de nuestros pueblos. Creo que el comandante Hugo Chávez ha sabido encarnar la herencia republicana y latinoamericanista que nos legó el padre de la Patria, Simón Bolívar, ha sabido rescatar ese discurso, lo ha actualizado, lo ha repotenciado, lo ha colocado en la mesa del debate de los grandes centros de poder gubernamental de América Latina. Y también lo ha colocado en la mesa de discusión de los amplios movimientos de masas, movimientos sociales y movimientos populares de nuestro hemisferio. Y pienso que la diferencia de este discurso que el comandante Chávez –como presidente de Venezuela– viene promoviendo en torno a la integración con quienes nos antecedieron en el pasado parte de que queremos que la integración pase de la retórica a los hechos. Y hemos logrado algunas cosas de manera tangible. Por ejemplo, Venezuela siendo un país exportador de petróleo de los más poderosos del mundo entero, ha dado un paso adelante a favor de la solidaridad latinoamericana y en pro de la integración regional a través del Acuerdo Energético de Caracas, firmado por todos los presidentes de Centroamérica y del Caribe y ampliado ahora a algunos países –se está estudiando eso–, como por ejemplo Paraguay. Aparte, adelantando el Acuerdo de Cooperación Integral Mutua con Cuba, nosotros hemos demostrado, por la vía de los hechos, que estos temas no son para nosotros un discurso hueco y vacío. Hablamos de cooperación pacífica y regional en el aspecto económico, en el aspecto cultural, en el aspecto de cooperación en materia de salud, educación. Incluso, yendo mucho más allá, hablando concretamente de la búsqueda de la unidad política y la unidad militar. Estamos dando una señal muy clara a nuestros aliados latinoamericanos y caribeños de que parte de la estrategia vital de la política exterior de nuestro gobierno revolucionario es ir progresiva y paulatinamente marchando hacia la conformación de la Confederación de Estados de América Latina y el Caribe. Y creo que el presidente Chávez ha colocado en ese gran sueño, en ese gran edificio que sería esa gran Nación Latinoamericano Caribeña, los primeros ladrillos. Yo diría que, en el plano fáctico y de hecho, los primeros ladrillos son estos acuerdos de cooperación con Latinoamérica, con Centroamérica, con El Caribe.

Por eso digo que cuando nosotros hablamos, es en serio. Y nuestros adversarios políticos al interior y al exterior de Venezuela entienden e interpretan que para nosotros hablar de integración latinoamericana y caribeña no va a ser jamás un recurso demagógico, ni tampoco va a ser una frase para foros políticos y tampoco lo acartonado o lo plástico que fue en un pasado –repito– este tipo de mensajes, utilizado por gobernantes de la Cuarta República en Venezuela, que terminaron cayendo en ese pantanal de promesas incumplidas, de falsas expectativas, que no solamente crearon desesperanzas a nivel interno, sino también a nivel continental.

Por eso yo diría que la gran línea maestra de la política exterior que dirige el comandante Hugo Chávez es lograr esa consolidación de la integración de nuestros países en la unidad política, en la unidad militar, en la unidad económica y en la unidad popular, que es lo más importante, en la unidad popular. En ese sentido, hemos avanzado algo, creo que estamos dando pasos muy sinceros que han sido entendidos incluso por los altos gobiernos de los países amigos. Porque Venezuela ha demostrado que no utiliza el gueto ideológico para relacionarse con las naciones, todo lo contrario. La línea maestra de nuestra política exterior descansa en una idea marco que es la búsqueda del equilibrio internacional, a través de un mundo pluripolar. Eso en el plano universal. Y regionalmente, por supuesto, la integración latinoamericano-caribeña.

¿Cómo son las relaciones con los otros países para lograr ese mundo pluripolar?

Nuestra política internacional ha sido muy vanguardista. Hemos visto cómo hemos roto las barreras que antes nos limitaban a tener relaciones solamente convencionales con nuestros vecinos y con los Estados Unidos. Hoy tenemos buenas relaciones con los Estados Unidos, tenemos muy buenas relaciones con nuestros vecinos, pero también nos hemos acercado prácticamente a ejes que antes ningún presidente se atrevió a visualizar como lo ha hecho el comandante Chávez. Me refiero, concretamente, por ejemplo, al eje asiático, con China, fundamentalmente, y Japón. Al eje del Medio Oriente, teniendo los países petroleros del Medio Oriente, con quienes Venezuela, a pesar de estar junto con ellos en la OPEP (Organización de los Países Exportadores de Petróleo) durante cuarenta años, nunca pudo hacer relaciones bilaterales. Nosotros por primera vez estamos firmando con los países petroleros de Medio Oriente convenios de relación bilateral, de país a país, con Arabia Saudita, con Kuwait, con Argelia, con Libia, con Irak, con Qatar, con los Emiratos Árabes Unidos. Es decir, hemos ido al plano de la realidad. No somos, ni nos interesa ser, sólo socios coyunturales. No, se ha dado un relanzamiento de esas relaciones.

Asimismo con África. El presidente Chávez ha visto con muchísima expectativa e interés el esfuerzo de los países africanos por consolidar la unidad africana. Y estamos a la expectativa de los resultados que están obteniendo estas naciones hermanas en ese sentido, porque coincide también con nuestra visión regional de la unidad, siempre, de nuestros países para poder negociar en un plano de igualdad con los más poderosos. (...)

¿Cuál es la importancia de la nueva Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en la orientación de la política nacional e internacional?

Esto que estoy mencionando se ha conseguido porque nosotros hemos logrado romper los paradigmas de una democracia falsa. Hemos abierto canales de participación que tienen su expresión máxima en la Carta Magna –de la cual soy firmante y fui presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Nacional Constituyente. Allí nos tocó redactar el Título 3: "Deberes, Derechos Humanos y Garantías Constitucionales", considerado por los especialistas y por los activistas de Derechos Humanos de nuestro continente como el más progresista y el más vanguardista que constitución alguna pueda tener.

El gran logro es tener una Carta Magna aprobada por el pueblo en Referéndum el 15 de diciembre de 1999. Que se hizo legislando con las amplias mayorías, con los sectores sociales, con los sectores profesionales, con los sectores populares. Nuestra Constitución fue redactada al calor del pueblo.

Creo que esto significó una victoria popular de trascendencia continental. Porque demostramos que sí se podía confiar en las masas y en el pueblo a la hora de hacer un programa de la revolución. Porque, si tú me preguntas dónde está el programa de la revolución venezolana, yo te diría, en nuestra Carta Magna de 1999.

Allí están todas las grandes líneas maestras en materia económica, en materia política, en materia social, en materia internacional, en los derechos de la mujer, de los niños, de los discapacitados, de los indígenas, los derechos ecológicos. Allí están señalados los equilibrios que un Estado necesita para consolidar una economía que tenga como centro de atención el hombre, donde participe la iniciativa privada– no lo negamos– pero con un equilibrio real y con el control del Estado. Porque nosotros no estamos, como algunos gurúes neoliberales, apostando a la disolución del Estado, todo lo contrario, necesitamos un Estado fuerte y controlador, no solamente de las instituciones sino de las empresas básicas que tiene que tener un Estado. Nosotros creemos en un Estado de un aliento progresista, nacional y democrático. Y todo eso está reflejado en nuestra Carta Magna, repito, que es el gran programa de la Revolución Bolivariana.

Y eso nosotros lo logramos de manera impecable, sin echar un solo disparo, en ese período del que te estoy hablando. Tal vez en el pasado muchos de nosotros tuvimos que recurrir a acciones en el orden revolucionario. Es el caso del 4 de Febrero, cuando fue el levantamiento militar que comandó el presidente Hugo Chávez, en una situación en que era necesario. Ahora se están dando los cambios con un gran ahorro de víctimas.

Pero la oposición política y los medios de comunicación siguen acusando de autoritario al gobierno de Chávez.

Hasta se nos acusó muchas veces y en momentos de mayor confusión, diciendo que esos militares bolivarianos, encabezados por Chávez querían reeditar las dictaduras militares. Y eso yo lo he debatido y he polemizado incluso con Hebe de Bonafini, de las admiradas Madres de Plaza de Mayo; aquí en Caracas polemicé con ella, firmemente pero con toda la fraternidad. Se quiso, de manera maligna, imponer eso. Yo creo que los servicios de inteligencia internacionales de los imperios utilizaron parte de sus recursos para eso, para comparar al comandante Chávez, y a quienes lo hemos seguido, con los movimientos castrenses del Cono Sur. Pero es todo lo contrario.

Nosotros hemos demostrado que así como hay civiles fascistas, civiles sanguinarios que se autoproclaman demócratas, hay una corriente latinoamericana progresista que actúa conforme a los grandes intereses nacionales y a favor de los más desposeídos, con altos principios revolucionarios. Y en esa corriente es donde se ubica Hugo Chávez y sus hombres, tanto en el campo civil como en el campo militar. Y en ese sentido hemos demostrado, paso a paso, nuestro gran apego al ser humano, a la persona humana, a la solidaridad, a la justicia, a la libertad, a la paz, a la cooperación de los pueblos, a los principios de no intervención y a la unión que nos consolide y nos lleve a ser lo que soñó Bolívar en su gran consigna, cuando decía que la Patria es América.

Venimos de todas esas batallas, de todas esas luchas, de las luchas que se dieron en los años '60, de las luchas que se fueron consolidando en los movimientos sociales y populares venezolanos de los años '70, de las rebeliones militares de los '90 y de estos grandes triunfos electorales que se desataron a partir del 6 de diciembre de 1998 hasta la fecha. A pesar de dos años de ataque sistemático e inclemente de una oposición política y mediática que se ha atrincherado en los sectores más corruptos de la vida nacional, nosotros hemos logrado siete victorias electorales impecables. (...)

Volviendo a la política regional, ¿cómo se consolidan estos avances?

Nosotros sabemos que es un proceso lento, que estas cosas no se dan de un día para otro, pero es el momento más brillante, en todo caso, para dar esos pasos. Y siento que la comprensión no sólo se está dando en los pueblos y en los movimientos sociales, también en los gobiernos, lo que es muy importante. Porque nosotros pensamos en una unidad política, hablamos de un polo de desarrollo regional, eso se hace con los pueblos, pero también con los gobiernos. Y ese ha sido en todo este tiempo el mensaje de Hugo Chávez. Me ha tocado acompañarlo y ser testigo directo en sus giras en América Latina, las de Centroamérica, las de República Dominicana y mucho más lejos aún, en las de Medio Oriente. Y sé que éste es un mensaje con un altísimo nivel de captación de masas. Cuando Chávez habla, le habla al corazón de los pueblos. Y siento que cada día recibe más apoyo, porque su discurso es el discurso de Artigas, de San Martín, de Sandino, pero fundamentalmente de Bolívar, nuestro padre Libertador. (...)

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