Capas Blancas


   Vacaciones entre semestres de preparatoria. El tiempo perfecto para terminar con pendientes y andar errante por la ciudad de Mexicali, ya que Susana, la novia de Reubén, fue a casa de su abuela enferma que vive en Puerto Peñasco Sonora. Fernando, el mejor amigo de Reubén,  lo acompaña esta noche, en la que si no se apresuran, llegarán tarde a sus casas.

- "¿Estás seguro de que no te quieres quedar en mi casa, jomi?" pregunta por segunda vez
    Fernando.
- "¡Sí! De por sí ya me queda poco tiempo antes de que empiecen a llamar a la policía y a los
    Hospitales para localizarme. Y bien sabes que nos tardaríamos más buscando un teléfono público
    que sirva para avisar que me quedo en tu casa, que yendo a mi casa" contesta Reubén.
- "Si tuviera teléfono... y ranfla..."
- "Con carro llegaríamos más tarde. Pero avisaría."
- "Sí... como 'orita. ¡Mira! ¿Qué's eso?"

    Paran súbitamente frente a unos destellos dorados, que al momento dejaron ver una bola brillante de luz, iluminando la calle desierta.

- "Nos está..... ¿llamando?" pregunta Reubén, como hipnotizado.
- "Sí..." responde Fernando, igual de atraído.

    En Puerto Peñasco...

    ¡ZH-PLILK! 

- "¡Hija! ¿Qué pasó?" grita la mamá de Susana.
- "S-se me resbaló un vaso. Perdón" contesta Susana, desde la cocina.
- "Ten más cuidado, hija... y no te preocupes. Tu abuelita sanará."
- "Sí..."

    No era eso lo que la distrajo. En ese momento la mente de Susana fue llamada hasta el lugar donde estaban Reubén y Fernando, y junto con ellos, vió y entró en la bola de luz... y después vino a la realidad.

    De regreso en Mexicali.

- "Je... ¿Es un encuentro textil del tercer tipo?" se burla Reubén.
- "¡Shhht! Quizá es algo... del cielo" dice asombrado Fernando.
- "Más allá de nuestra comprensión sí lo está... tú te llevas una y yo otra, ¡A ver qué pasa!"

    Al entrar a la luz habían aparecido un par de resplandecientes capas blancas, que suavemente se depositaron en el asfalto. Por su prisa, y sin mejores ideas, las tomaron y casi corren hasta la casa de Reubén.

­ "¡¿Por dónde andaban!? ¡Ya íbamos a llamar a la policía!" los recibe la mamá de Reubén.
- "¡Es que se retrasó como dos horas la película! Se fue la luz, se veía mal, cambiaron de rollo, se
    les desenfocaba y la tenían que regresar... ¡Ah! Pero mira lo que nos hallamos" enseña
    Reubén.
- "¿Unas capas?" pregunta su mamá.
- "¡Sí! Y deja que te contemos cómo nos las hallamos."

    Le relatan lo sucedido.

- "No sé si creerles... ¿Y no serán peligrosas?" pregunta su mamá.
- "¡No! ¡Son pura tela! Quizá sea un regalo a la Tierra del Planeta Textilia, donde usar capa nunca
    pasa de moda" insiste en su burla Reubén.
- "Pues sí parece pura tela... por si las dudas, no hay que decir nada a nadie, excepto a la mamá de
    Fernando" aclara la mamá de Reubén.
- "¿Quieres raite, Ferna?" le pregunta Reubén.
- "¡Sí! Así tú le puedes contar todo a mi mamá. Le das más sabor, con eso de 'Textilia'" le dice
    Fernando.
- "Andale, pues. Deja le aviso y le cuento a mi papá."

    Durante el viaje en carro, el padre de Reubén le avisa que su tía había aceptado que pasara lo poco que resta de las vacaciones en su casa, en Puerto Peñasco.

- "No puedes confiar en Susana, ¿verdad?" ataca Fernando.
- "No, no puedo. Todo es parte de mi ambición maligna para controlar su vida. Ya instalé cámaras
    y micrófonos en su casa, y rastreadores en su ropa." Se defiende Reubén "La verdad es que
    la extraño mucho. Mis días son más improductivos sin ella."
- "¿?"
- "Mi mamá es testigo que rindo más en los quehaceres cuando está de visita, y eso que no me
    ayuda... Me llevaré el resto de mis pendientes a Puerto Peñasco y los terminaré... si puedo dar
    con Susy. Al cabo que es un lugar pequeño. Todos se conocen."

    Temprano en la mañana, sin importar la pseudodesvelada anterior, salieron a Puerto Peñasco. La capa, de polizonte, iba escondida debajo del asiento de Reubén, porque él sentía una conexión misteriosa a ella, y no quería dejarla en Mexicali, sola.

    Reubén tenía la intención de usar la Magnetización de Objetos, que sirve para cargar a toda clase de objetos con energía, para diversos fines. La vez única otra vez que lo hizo no funcionó, pero ahora, piensa Reubén, como la capa es especial, puede que funcione.

    La energía con que cargará la capa será curativa, y la probaría con la abuela enferma de Susana.

    Reubén queda solo en el cuarto de huéspedes.

- (Ahora la capa puede salir. Y puedo intentar cargarla. El libro donde leí este método decía
    que debo practicarlo mucho, y esta apenas es la segunda vez que intento hacer algo así... a
    la mejor dos veces ya es suficiente) espera Reubén.

    Como después del desayuno saldrían a la playa, y quizá, con suerte, encontraría a Susana, Reubén decide esconder la capa en el carro, por si se ofrecía. En la playa se encuentra, en efecto, Susana. Rodeada de muchachos.

- (¡! ¡Más vale que sean sus primos! Si no, voy a hacer como si mi prima no fuera mi
    pariente...) piensa Reubén, y decide saludarla: "¡Susy!"
- "¡Reubén! ¡Qué sorpresa! ¡Te presento a mis primos! Juan, Miguel y Felipe. ¡Saluden! ¡No sean
    rancheros!" insta Susana.
- "¡Hola! ¡Mucho gusto!" lo saludaron.
- "¡Igualmente! (No saben cuánto) Les presentaría a mis primas, pero no sé a dónde se
    escabulleron. Además, seguro ya las conocen ¿Cómo está tu abuelita, Susy?" pregunta
    Reubén.
- "Enferma enferma ya no está... pero tiene muchos dolores y puede tener una recaída" contesta
    triste Susana.

    Los primos de Susana se alejan.

- "..... Antier me pasó algo bien raro..." trata de empezar Reubén.
- "A mí también. Tuve una experiencia metacórica. ¿Te la cuento?" coincide Susana.
- "Es una de esas cosas de la mente, ¿verdad? A ver, échatela."

    Reubén se da cuenta de la coincidencia.

- "¡Tu mente viajó a Mexicali!" exclama Reubén.
- "¿¡Que qué!?" exclama Susana.
- "Eso que tú contaste... nos pasó a Ferna y a mí. Después de tocar la luz, aparecieron dos capas, y
    cada quien se quedó con una."
- "A mí no se me apareció una capa. ¿No habrán sido tres y ustedes la dejaron allí?"
- "No."
- "¿Y cómo son las capas?"
- "¡Si quieres te la enseño! La traje con la intención de magnetizarla, y probarla con tu abuelita. Está
    llena de energía curativa."
- "La vez que cargaste un vaso con agua para que durmiera el que lo bebiera no funcionó..."
- "Esto es harina de otro costal. Más bien, es tela de otro mundo. ¡Ja, ja! Bueno, vamos."

    Resultó ser que la abuela de Susana era vecina de la tía de Reubén. Así fue más fácil el traslado de la capa. Entran los dos al cuarto donde se encuentra durmiendo la abuela.

- "Cúbrela con la capa" susurra Reubén con aire de sabiduría.
- "... Está bien" accede Susana.

    Al taparla con la capa, un destello de luz los deslumbra por unos momentos, y.....

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