- "¿Estás seguro de que no te quieres
quedar en mi casa, jomi?" pregunta
por segunda vez
Fernando.
- "¡Sí! De por sí ya me queda
poco tiempo antes de que empiecen a llamar a la policía y a los
Hospitales para localizarme.
Y bien sabes que nos tardaríamos más buscando un teléfono
público
que sirva para avisar que
me quedo en tu casa, que yendo a mi casa" contesta
Reubén.
- "Si tuviera teléfono... y ranfla..."
- "Con carro llegaríamos más tarde.
Pero avisaría."
- "Sí... como 'orita. ¡Mira! ¿Qué's
eso?"
Paran súbitamente frente a unos destellos dorados, que al momento dejaron ver una bola brillante de luz, iluminando la calle desierta.
- "Nos está..... ¿llamando?"
pregunta Reubén, como hipnotizado.
- "Sí..." responde
Fernando, igual de atraído.
En Puerto Peñasco...
¡ZH-PLILK!
- "¡Hija! ¿Qué pasó?"
grita la mamá de Susana.
- "S-se me resbaló un vaso. Perdón"
contesta Susana, desde la cocina.
- "Ten más cuidado, hija... y no te preocupes.
Tu abuelita sanará."
- "Sí..."
No era eso lo que la distrajo. En ese momento la mente de Susana fue llamada hasta el lugar donde estaban Reubén y Fernando, y junto con ellos, vió y entró en la bola de luz... y después vino a la realidad.
De regreso en Mexicali.
- "Je... ¿Es un encuentro textil del tercer
tipo?" se burla Reubén.
- "¡Shhht! Quizá es algo... del
cielo" dice asombrado Fernando.
- "Más allá de nuestra comprensión
sí lo está... tú te llevas una y yo otra, ¡A
ver qué pasa!"
Al entrar a la luz habían aparecido un par de resplandecientes capas blancas, que suavemente se depositaron en el asfalto. Por su prisa, y sin mejores ideas, las tomaron y casi corren hasta la casa de Reubén.
"¡¿Por dónde andaban!?
¡Ya íbamos a llamar a la policía!" los
recibe la mamá de Reubén.
- "¡Es que se retrasó como dos horas
la película! Se fue la luz, se veía mal, cambiaron de rollo,
se
les desenfocaba y la tenían
que regresar... ¡Ah! Pero mira lo que nos hallamos" enseña
Reubén.
- "¿Unas capas?" pregunta
su mamá.
- "¡Sí! Y deja que te contemos cómo
nos las hallamos."
Le relatan lo sucedido.
- "No sé si creerles... ¿Y no serán
peligrosas?" pregunta su mamá.
- "¡No! ¡Son pura tela! Quizá
sea un regalo a la Tierra del Planeta Textilia, donde usar capa nunca
pasa de moda"
insiste en su burla Reubén.
- "Pues sí parece pura tela... por si
las dudas, no hay que decir nada a nadie, excepto a la mamá de
Fernando" aclara
la mamá de Reubén.
- "¿Quieres raite, Ferna?"
le pregunta Reubén.
- "¡Sí! Así tú le
puedes contar todo a mi mamá. Le das más sabor, con eso de
'Textilia'" le dice
Fernando.
- "Andale, pues. Deja le aviso y le cuento a
mi papá."
Durante el viaje en carro, el padre de Reubén le avisa que su tía había aceptado que pasara lo poco que resta de las vacaciones en su casa, en Puerto Peñasco.
- "No puedes confiar en Susana, ¿verdad?"
ataca Fernando.
- "No, no puedo. Todo es parte de mi ambición
maligna para controlar su vida. Ya instalé cámaras
y micrófonos en su
casa, y rastreadores en su ropa." Se
defiende Reubén "La verdad es que
la extraño mucho. Mis
días son más improductivos sin ella."
- "¿?"
- "Mi mamá es testigo que rindo más
en los quehaceres cuando está de visita, y eso que no me
ayuda... Me llevaré
el resto de mis pendientes a Puerto Peñasco y los terminaré...
si puedo dar
con Susy. Al cabo que es un
lugar pequeño. Todos se conocen."
Temprano en la mañana, sin importar la pseudodesvelada anterior, salieron a Puerto Peñasco. La capa, de polizonte, iba escondida debajo del asiento de Reubén, porque él sentía una conexión misteriosa a ella, y no quería dejarla en Mexicali, sola.
Reubén tenía la intención de usar la Magnetización de Objetos, que sirve para cargar a toda clase de objetos con energía, para diversos fines. La vez única otra vez que lo hizo no funcionó, pero ahora, piensa Reubén, como la capa es especial, puede que funcione.
La energía con que cargará la capa será curativa, y la probaría con la abuela enferma de Susana.
Reubén queda solo en el cuarto de huéspedes.
- (Ahora la capa puede salir. Y puedo intentar cargarla. El libro
donde leí este método decía
que debo practicarlo mucho, y esta apenas es
la segunda vez que intento hacer algo así... a
la mejor dos veces ya es suficiente) espera
Reubén.
Como después del desayuno saldrían a la playa, y quizá, con suerte, encontraría a Susana, Reubén decide esconder la capa en el carro, por si se ofrecía. En la playa se encuentra, en efecto, Susana. Rodeada de muchachos.
- (¡! ¡Más vale que sean
sus primos! Si no, voy a hacer como si mi prima no fuera mi
pariente...)
piensa Reubén, y decide saludarla:
"¡Susy!"
- "¡Reubén! ¡Qué sorpresa!
¡Te presento a mis primos! Juan, Miguel y Felipe. ¡Saluden!
¡No sean
rancheros!"
insta Susana.
- "¡Hola! ¡Mucho gusto!" lo
saludaron.
- "¡Igualmente! (No
saben cuánto) Les presentaría
a mis primas, pero no sé a dónde se
escabulleron. Además,
seguro ya las conocen ¿Cómo está tu abuelita, Susy?"
pregunta
Reubén.
- "Enferma enferma ya no está... pero
tiene muchos dolores y puede tener una recaída" contesta
triste Susana.
Los primos de Susana se alejan.
- "..... Antier me pasó algo bien raro..."
trata de empezar Reubén.
- "A mí también. Tuve una experiencia
metacórica. ¿Te la cuento?" coincide
Susana.
- "Es una de esas cosas de la mente, ¿verdad?
A ver, échatela."
Reubén se da cuenta de la coincidencia.
- "¡Tu mente viajó a Mexicali!"
exclama Reubén.
- "¿¡Que qué!?" exclama
Susana.
- "Eso que tú contaste... nos pasó
a Ferna y a mí. Después de tocar la luz, aparecieron dos
capas, y
cada quien se quedó
con una."
- "A mí no se me apareció una capa.
¿No habrán sido tres y ustedes la dejaron allí?"
- "No."
- "¿Y cómo son las capas?"
- "¡Si quieres te la enseño! La
traje con la intención de magnetizarla, y probarla con tu abuelita.
Está
llena de energía curativa."
- "La vez que cargaste un vaso con agua para
que durmiera el que lo bebiera no funcionó..."
- "Esto es harina de otro costal. Más
bien, es tela de otro mundo. ¡Ja, ja! Bueno, vamos."
Resultó ser que la abuela de Susana era vecina de la tía de Reubén. Así fue más fácil el traslado de la capa. Entran los dos al cuarto donde se encuentra durmiendo la abuela.
- "Cúbrela con la capa"
susurra Reubén con aire de sabiduría.
- "... Está bien"
accede Susana.
Al taparla con la capa, un destello de luz los deslumbra por unos momentos, y.....
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