- "¿¡Qué?!" se
asombra el padre.
- "¡Ja! ¿Lo ve? Infiel... ¡Vámonos,
Susy!"
- "¿¡Qué hiciste?!"
pregunta Susana desconcertada.
- "Córrele, que ya la regué."
- "Sabía que algo pasaría mal."
- "¿Presentimiento psíquico?"
- "No, experiencia."
- "... Es mejor que no digamos nada. A lo mejor
piensa que todo fue una broma de muy mal gusto."
- "De todos modos, si le faltaste al respeto,
te puede excomulgar."
- "No aguantan nada..."
Como si nada, cada quien regresa a su casa. Reubén llega, con la capa bajo el brazo, y afortunadamente nadie lo nota.
En la noche, cada quien en su casa, siente que les sucede algo extraño... pero no le ponen atención y duermen.
Siguiente día. Clases. Antes de las siete de la mañana, en su salón.
- "Dime una sola cosa que no te haya regalado,
Susy" pide Reubén.
- "Diamantes... Platino... una casa -
- "¡Dije una sola!"
- "... ¿Porqué? ¿Todavía
no tienes regalo? ¿Esa era la sorpresa que me tenías?"
- "No es que no tenga, es que te quiero dar algo
que desees y que esté dentro del límite de mis
posibilidades. Aparte
de la sorpresa."
- "¡Ah! Bueno, menos mal. Pero no tienes
regalo."
- "Básicamente, y en pocas palabras, no.
Pero, quizá las palabra 'Italiana' te diga algo..."
- "Mientras no involucre a plomeros bigotones
y princesas raptadas... ¡Ji, ji! Se me ocurrió algo:
Esta vez yo te daré
un regalo" le sonríe pícara
Susana.
- "¡Ja, ja, ja! ¡Ahora estoy más
ansioso de que llegue la noche!"
Siguen platicando, cuando la llegada de Obeth con un ramo de 14 rosas rojas, cuaderno y pluma, los interrumpe.
- "¿¡Obeth?! ¿¡Qúe
se supone que haces aquí?!" se
asombra Reubén.
- "El Director me concedió el cambio a
la mañana que le vengo pidiendo desde primero. Y me
asignó este salón"
contesta impasible.
- "¡¿Aquí!?"
- "Ajá. Y este ramo de rosas es para mi
querida Susana, por el 14 de Febrero."
- (No especificó si por el día
de la amistad... o por el día del amor)
- "¡Gracias, Obeth! Aunque esto sea completamente
inapropiado" frunce el ceño
Susana.
- "¿En verdad? ¿Acaso alguien más
ha honrado tu belleza?" le pregunta.
- "¡Qué galán! O
más bien galón. No, no es cierto. Guárdate
tus líneas. Ya tenemos público, y de seguro
piensan lo mismo"
señala Susana.
Todos miran indiscretamente al triángulo que ellos tres forman. Nadie habla, todo está en silencio. Roddy lo rompe.
- "¿Te están bajando la jaina?"
pregunta a Reubén.
- "No, sordo. Obeth me está dando el ramo
de rosas a mí" responde sarcástico, arrebatándole
el
ramo "el muy iluso quiere
quitarle el novio a mi novia. Pero él no es mi tipo."
- "¡Hey! Esas actitudes bien saben que
no me gustan. La de ninguno de los tres. ¡Yo no soy
propiedad de n - ¡Ay!
¡Mi dedo! ¡Una de las Rosas tenía espinas!"
dice Susana.
- "Permíteme tu dedo, Susana" pide
Obeth.
Sin esperar respuesta, se lo lleva a su boca, ante los ojos atónitos de todos.
- "¡Me mordiste!" recoge
su dedo Susana.
- "No. Detuve el sangrado aplicando presión
a los lugares correctos. Tu sangre es demasiado
preciosa como para desperdiciar"
aclara Obeth.
- "Sí. Funciona... gracias. Creo."
Reubén ya ve toda la situación fuera de su alcance, y se enfurece.
- "Cinco semestres ya era mucho" se
burla Roddy.
- "¡¿Qué!?"
grita Reubén.
Al gritar, la capa se sujeta a su cuello, porque Reubén se siente atacado.
- "¡¿Qué!?" se preguntan todos.
Reubén, confundido y enojado, voltea con Susana, con la intención de tirarle la capa y curarle el dedo, pero Obeth detiene la capa con sus manos.
- "¿Intentas desquitarte con ella? ¡Pégame
a mí para ver si eres tan hombre!" lo
reta Obeth.
- "Si tú lo dices..."
accede Reubén mientras se pone la capa.
- "¡Reubén! ¡Obeth! Deténganse.
Reubén no me atacaba, me quería ayudar. Aunque sólo
es una
cortadita"
se mira el dedo Susana.
- "¡Y todo esto fue una representación
teatral con ayuda de un hilo negro! ¿Qué les pareció?"
pregunta Reubén
a sus compañeros, que parecen su público.
- "Esas actuaciones no convencen ni a Televisa"
critica Yrrael.
- "¿Y quién te preguntó?"
'devuelve' el ataque Reubén.
- "¿Qué pasó, Ruub?"
se ofende Yrrael.
- "El camión y el taxi" se
queda enojado Reubén.
Después de esta escena, ya no hay lugar a donde ir mas que afuera. Susana se queda dentro, platicando con sus amigas.
- "Reubén, ya tengo otra novia"
anuncia Arnoldo.
- "¡¿Y a mí qué!?"
espeta Reubén.
- "¡Oyeme! ¿Yo qué te hice?"
- "No, pus nada. Todavía estoy tenso.
Además, decirme que ya tienes novia es como si me dijera
que ya sacaron otro videojuego.
Cambias más rápido de novias que el calendario de días."
- "¡Qué exagerado! Nada más
llevo tres."
- "¡En lo que yo llevo una! Es el triple."
- "Es que no he encontrado mi media naranja.
Y por lo visto tú tampoco, bato."
- "¡Cállate! Una bestia de ojos
verdes no es ninguna amenzaza. Es prieto, chaparro, feo, -
- "El sueño de las chicas del salón.
¡Míralas!"
Todas despistadamente ven a Obeth con miradas soñadoras.
- "Así son ellas, no Susy" termina Reubén la conversación.
Antes de que pueda ir muy lejos, una compañera suya lo detiene.
- "Quiero unirme a ustedes."
le pide Brenda.
- "¿? Todavía ni nos dan clases
como para que quieras hacer equipo. ¿Cómo que unirte?"
le
pregunta Reubén.
- "No, de clases no. Para cambiar al mundo. Es
que... yo también tengo poderes."
- "¡!"
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