Ninguno de los tres está conforme. Pero no pueden hacer nada... al menos por ahora. En la tarde, cada uno está en su casa. Reubén intenta mirar la televisión...
Pero no puede. La capa se lo impide, bloqueando su vista y sus oídos. De tiempo en tiempo alcanzaba a ver y a oír, pero no lo suficiente.
- "¿Porqué traes puesta la capa?
¿Qué te dijo tu papá?"
le pregunta su mamá.
- "¡Se me puso sola!" contesta
Reubén.
- "¿Cómo?"
- "¡No sé...! A ver, apaga la tele."
Su mamá la apaga, y la capa lo deja en paz.
- "¿De qué se supone que me estaba
protegiendo la capa?" pregunta Reubén.
- "De los programas tontos que a veces ves"
le dice su mamá.
- "¡Qué chistosita! Claro que no..."
- "¡Hey! ¡Vengan! ¡Un mapache!"
grita el padre de Reubén desde su patio trasero.
- "¿De dónde salió?"
pregunta la mamá de Reubén.
- "¡Yo lo voy a atrapar!" anuncia
Reubén.
Sus intentos son inútiles, y el supuesto mapache escapa a la calle.
- "... Se veía tan bonito..." se lamenta Reubén.
Al mismo tiempo que eso sucedía, en la casa de Fernando sucede algo similar.
- "¡Mira ese pajarito, mami!" avisa
la hermanita de Fernando, señalando por la ventana.
- "¡Está bien bonito! ¡No
había visto uno como ese!" se
maravilla su mamá.
- "¿Nos podemos quedar con él?"
- "Pues... si lo atrapas y nadie lo reclama,
te quedas con él."
- "¡Fernando! ¡Ayúdame a atrapar
al pajarito!"
Pero al salir el ave ya había volado. Y, en esos mismos momentos...
Susana sale a su jardín de enfrente, a reflexionar sobre lo sucedido. Perdida, entre las demás flores, está una hermosa Rosa Roja. Se extraña, ya que ella no tiene rosales, y no hay ninguno cerca. Al recogerla, la mira bien, y la rosa parece estar inmensamente triste, a punto de empezar a marchitar. Ella la lleva dentro de su cuarto y la pone en un vaso con agua. Derrama una lágrima.
Siguiente día. Reubén hace su quehacer temprano, para pasar más a gusto la mañana con su novia. Aunque de todos modos él le tiene que ayudar a hacer su quehacer: limpiar la sala.
- "Ayer pasaron unas cosas raras..." empieza
Susana, mientras Reubén le ayuda a limpiar.
- "A mí también. ¿Qué
te pasó?" pide saber Reubén.
- "¿Ves todas esas rosas? Han estado apareciendo
aquí como de la nada. Hay una en especial
que... Me
hizo sentir una enorme tristeza. Lloré cuando la recogí.
Esa la puse en mi cuarto... esta
mañana apareció
completamente seca y deshojada. ¿A tí qué te sucedió?"
le pregunta Susana.
- "La capa no me ha dejado ver televisión.
Ni oír el radio. ¡Nada!"
- "Hmmm...."
Susana prende la televisión y de inmediato la capa cubre a Reubén.
- "¿Qué? ¿La capa pudo venir
hasta acá?" pregunta Susana.
- "Ni yo me lo esperaba. ¡Apaga la tele!"
le pide Reubén.
- "Está bien."
Susana apaga la televisión y se queda pensativa.
- "Creo que esta capa se toma en serio eso de
protegerme. Aunque no sé de qué..." dice
Reubén.
- "Mensajes subliminales" dice
Susana.
- "¿Qué?"
- "Probablemente haya mensajes subliminales en
los medios de comunicación, y tu capa los
considera como ataques. Por
eso te protege."
- "¡Mensajes subliminales! ¿No crees
que es un poquito exagerado? ¿La capa protegiéndome de
que compre cosas que no necesito?
Después de todo, vino desde allá de mi casa hasta acá.
Creo
que es un poquito más
serio que eso."
- "¿Y qué puede ser si no son mensajes
subliminales? Ahora que, el contenido, eso puede ser la
clave del misterio. Quizá
no es algo tan relativamente inocente como el comprar cosas
superfluas."
- "Puede que tengas razón..."
- "Sí. Yo, por mi parte, dejaré
de ver televisión. Cambiando de tema, ¿sabes qué día
es mañana?"
- "Primer día de clases."
- "....." se
enfada Susana.
- "¡No es cierto! Sé perfectamente
lo que me quieres decir. Y, te tengo una sorpresita."
A lo que se refieren es que, el día de mañana, 14 de Febrero, cumplen su "aniversario semestral" de novios. En primer semestre, el primer día de clases se enamoraron el uno del otro y se hicieron novios. Y mañana empieza el sexto semestre.
Reubén pasa la mano por encima del sofá para "limpiarlo".
- "¡Sacude bien el forro! Luego se quedan
las morusitas y el polvo. ¿A poco así limpias allá
en tu
casa?"
le recrimina Susana.
- "Es que en mi casa no tenemos forros así"
se excusa Reubén.
- "¿Y las sábanas y las cobijas?
¡Se limpian igual!"
- "¡Con razón siempre se quejan
que no sé limpiarlas!"
Acaban, y los dos se sumen en un incómodo y preocupante silencio.
- "Vas a desobedecer" le
señala Susana.
- "... ¿Me leíste la mente o deveras
soy muy predecible?" le pregunta de
vuelta.
- "Predecible. No lo hagas."
- "Pienso hacer algo así como una simulación.
Proponerle una situación hipotética al padre de la
Iglesia"
anuncia determinado Reubén.
- "Hmmm.... puede ser que... en vista de los
sucesos extraños que nos están sucediendo...
nuestros padres sólo
estén postponiendo lo inevitable. Que la Iglesia se entere tarde
de lo que de
todos modos llegará
a enterarse."
- "Ajá."
- "¿Pero porqué apresurar las cosas?
¿No puedes esperarte a que sucedan en el tiempo y lugar al
que están destinadas?"
- "¿Tener que atenerme al destino? No.
Prefiero tener el control de la situación. Ahorita."
Inocentes, llegan a la Iglesia y tratan de explicarle juntos la situación. El padre les asegura que la mejor manera de tratar asuntos delicados es a través de la confesión, así que los separa. Después de que Reubén dice sus pecados, llega al meollo del asunto.
- "¿Exactamente qué me decías,
hijo?" pide el padre que le repita.
- "Bueno, es esto: Suponga que tengo un poder
curativo. No sé si sea sagrado, divino, bendito o
algo por el estilo. ¿Estaría
la Iglesia en contra?" explica crudamente
Reubén.
- "Si no sabes si es divino, no lo es. Por lo
tanto, sí estaríamos en contra."
- "¿Porqué? ¿Cómo
sabe?"
- "Yo estoy muy bien letrado de los muchos casos
de curaciones, y otros milagros en los que
interviene la mano de Dios.
Los elegidos a los que ha tocado con algún don, siempre saben su
origen. Los demás casos
donde lo ignoran... aparentan tener origen divino... pero existen gracias
a Satanás."
- (¿¡Qué?!)
"¿No podría ser de origen extraterrestre?"
- "Como dije. Sólo hay dos opciones."
- "Pero, si ignoro su origen, y no es maligno,
pues..."
- "No dejes que te engañe el mal. Aparentará
no ser maligno, pero lo es."
- (¿Mi capa? ¿Maligna?)
"Pues no me está engañando. A usted,
quién sabe."
- "Niño insolente. ¿Quién
te crees que eres?"
- (Ahora verá) "Un
Santo. Dios, si quiere."
- "¡¿Qué!?"
- "Soy Dios."
| Suceso Anterior | Guía de Sucesos | Siguiente Suceso |