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Duendes de la Narración |
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Al acostarnos en el lecho lo hacemos mirando al cielo. Disfrutamos de un momento de descanso mientras se organizan los pensamientos y luego hablamos uno con el otro casi susurrando. Nos enteramos así de como transcurrió para cada uno el día que ha terminado y me entero de esa forma de las últimas travesuras de nuestros hijos. Lentamente transcurre el tiempo y en un momento dado, puede más el cansancio que el mutuo deseo de continuar los relatos. Al desearnos buenas noches con un beso, invariablemente renovamos nuestras promesas con un "te quiero" y miramos al futuro con un "hasta mañana".
Entonces, como ocurre en los milagros, se cierran nuestros ojos a la vida y comenzamos a correr por loscaminos de la mente hacia sueños maravillosos, tristes, inexplicables, sublimes. Es como morir para luego resucitar al otro día.
La noche es una gran amiga; descansan nuestros cuerpos, se pierden nuestras mentes en el mundo de los sueños. |
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¿Porqué no termina el día sin un atardecer? ¿Porqué no comienza un día sin la noche anterior?
Los días, los atardeceres y las noches son recordatorios enviados por el Supremo Ser de lo que es la vida misma.
Nacemos como nace cada mañana y crecemos, como crece el sol del mediodía. A la hora siguiente de nuestras vidas, comienza a decaer nuestra fortaleza como cae la tarde hasta hacerse vieja, sin embargo llena de los mas bellos colores de la creación.
Luego nos invade la oscuridad de la muerte, como las noches.
Sin embargo, tras cada noche, nace una nueva mañana, como una promesa de vida. |
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Los sentimientos son como el milagro de la vida: se nutren, crecen y mueren tal como nosotros los seres humanos.
Sin embargo, muchas veces nos olvidamos de que los sentimientos no son entidades independientes. Estos dependen del esfuerzo que pongamos en ellos para amar. Son como una semilla, la cual para convertirse en árbol necesita cuidados, nutrientes y amor.
Los sentimientos deben ser cuidados diariamente, como las flores, para que continúen creciendo fuertes. Sólo aquellos que adquieren su fortaleza de este cuidado, prevalecen. Los demás estan sentenciados por nuestra humanidad a desaparecer. |
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Hoy vi a un hombre correr. No huía de nadie ya que nadie le perseguía. Quizas huía de sí mismo; los hombres somos nuestros mayores perseguidores.
A menudo me encuentro huyendo de mis propias realidades y me pierdo en el camino de los sueños. Pero otras veces, al correr, no huyo; me apresura la alegría de avanzar rápidamente hacia la meta deseada. Al alcanzar esa meta pienso que el correr hacia ella es importante.
Las metas que nos proponemos alcanzar justifican nuestra prisa en el camino.
Hoy vi a un hombre correr, y como mi mayor aspira- cion es alcanzar la verdad, le dí paso y seguí luego sus pasos por cualquier camino. |
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Joaquín se murió de sueños. Cincuenta y tantos años, aprendiz de caballero para llegar a qué; a ser llamado Sancho quien fue más Quijote que el primero.
Se murió por que las realidades destruyen al que vive de sus sueños y desafortunadamente él, que soñó sesenta años más otros se destruyó a sí mismo sin remedio.
Joaquín se murió de sueños, y yo he sentido el sueño de morirme, de morirme primero. Sin embargo antes de terminar esta jornada quiero dejar soñando a mis cuatro hijos... para que mueran de eso. |
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Persigo las estrellas. Es la única meta realista de mi existencia. Están muy lejos pero las puedo ver; la noche es oscura e inmensa pero su brillo palpita a través de la oscuridad.
El día que decida caminar hacia ellas sé que me llamarán loco. Sin darse cuenta que, sencillamente soy un perseguidor de estrellas. |
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Al mirar los pequeños zapatitos que dejaste olvidados en tu cuarto pienso en las sutiles tormentas de tu mente y en las tiernas caricias de tus manos.
Sueño con que regreses si te has ido para estrechar tu cuerpecito entre mis brazos y besar tus mejillas endulzadas con inocencia de amor apasionado.
Estaba tan triste de momento al no escuchar los trinos de tu canto al ritmo de tus pasos tan pequeños los cuales se me acercan a veces sonriendo... a veces sollozando...
Sin embargo, qué mucho bien me ha hecho llevar mi soledad hasta tu cuarto y pensarte; al ver los pequeños zapatitos que dejaste olvidados. |
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Tocando al "Duendecillo" sigues "En un Mundo de Cuerdos" |
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