Duendes de la Narración
"En un Mundo de Cuerdos" (ICPR-1984)
Al verlos jugar juntos me embargan las más
sublimes emociones. Ellos cuatro son mi
trascendencia, mi proyección hacia el mañana,
hacia ese mañana que, aunque no será mío,
será de ellos.

Al jugar con ellos y sentir su risa y su alegría
a través de mis más hermosos sueños, le pido
a Dios que haya estrellas que perseguir en el
futuro, para que puedan ellos perseguirlas.

Si ese sentimiento tan profundo es mi mayor
locura, que sean ellos los desajustados del
futuro para que puedan experimentar esa
felicidad.

Al verlos jugar juntos y amarse entre sí se
justifica mi propia existencia en este mundo.
Era una mujer de una alegre sonrisa y una triste mira-
da. Al sonreir, sus labios transmitían el deseo ferviente de
pertenecer a todos los mundos, sin embargo, sus ojos
mostraban su decepción al no saber quién era realmente,
y hasta dónde la llevarían sus pasos en el mañana.

Por esos motivos caminaba constántemente hacia lo
desconocido, sin tener el valor de detenerse en alguna
parte y mirar el reflejo de su rostro en la ribera de cual-
quier río.

Era sencillamente una desconocida para sí misma.

Fuí brévemente su amigo una tarde cuando salí a
buscar mi sombra en cualquier parte; y hablamos larga-
mente hasta que la noche encubrió nuestro único abrazo.

Al despedirnos pude ver un poco del verde de sus ojos.
Sus pasos continuaron por el mismo camino, los míos se
movieron en otra dirección.

Y hasta hoy la había olvidado completamente.
Porque quizás es menester que mis canciones
continúen siendo profundamente tristes;
porque jamás aprendí a ser despreocupado,
ni a sonreir, como tu lo quisiste.

Porque cada lamento me hunde lentamente
en mi eterna cosecha de agonía,
porque te necesito desde lejos,
de donde inspiras todas mis fantasias.

Quizás por todas esas cosas
tú no eres completamente mía.
Me despierto de mañana con el ánimo caído y sé que
he soñado un sueño triste. No puedo recordar mi sueño,
pero me queda un amargo sinsabor por haberlo soñado.
Tras de cada pesadilla me inunda un embriagante sent-
miento de alegría. Todos esos momentos que viví
mientras dormía fueron solamente "un mal sueño".
¡Te llamé!
Escuchaste mi lamento
perdiéndose de vista en la memoria...
¿Repitió acaso la historia
el hecho real del pensamiento?

¿Sentimos?
Tal vez nunca tuvimos sentimientos
ni derecho a la gloria...
Sin embargo, grabamos un momento
que perdura, haciéndonos con esto...
Víctimas de la historia.
Quisiera poder tomar al mundo entero de la mano y
elevarme a los montes y gritar un mensaje...

Sin embargo, de poder hacerlo, no sé que mensaje
gritaría.

Quizás miraría al cielo lárgamente y conversaría con
Dios, y el mundo se mofaría de ambos: de mí por
conversar con El, y de El por prestarle atención a un loco.

Pero qué sabe el mundo si esta cuerdo. Sólo los locos
no hemos perdido la Fé.
COUP DE MAITRE

¡BUEN GOLPE! mi enemigo;
si pretendiste robar de mi memoria
la esperanza futura;
has quedado servido.

Sin embargo
al ver desmoronarse sin remedio
mis castillos de sueños,
no voy a recordarte;
quedarás a la postre
en el olvido.

Voy a matar tu recuerdo,
y sin amarte ni odiarte
será para mi como si nunca
hubieses existido.

El dejar de ser en mi respecto
ha de ser tu castigo.

¡BUEN GOLPE! mi enemigo;
aprendí, y espero
que tú hayas aprendido.
La más grande expresión de los sentimientos humanos
es el acto de llorar.

Lloramos de tristeza al igual que lloramos de alegría;
de rabia, lloramos porque somos débiles o al demostrar
nuestra fuerza. Lloramos al nacer y antes de morir.

La vida es un eterno llorar antes y después de reir.
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