Historias para destapar el excusado

 






 

Qué hacemos con la pizza

Roberto Remes

Quienes me conocen saben que soy un aficionado a las pizzas, y quienes me conocen bien saben que las que más me gustan son las de Benedetti's, y quienes me conocen mejor que quienes me conocen bien saben que yo inventé la pizza Remes, que no es sino una variación de la Benedetti's Mexicana a la que se le agrega piña, la cual aminora los efectos del chile jalapeño en la boca y en el resto del cuerpo.

Cuando me empecé a aficionar a las pizzas fue en mil novecientos noventa y tres, cuando inicié la maestría en políticas públicas y los días de exámenes se transformaban en Días de pizza, como los bautizara Guillermo Zepeda, uno de los que participaban en esas tertulias microeconómicas, junto con mi tocayo Arias. Recuerdo que lo mismo pedíamos Domino's que Benedetti's, la ventaja de la primera era que quedaba más lejos, y la ventaja de Benedetti's era que quedaba más cerca. O sea, sin considerar los cupones de descuento, cuando padecíamos mucha hambre era más probable que pidiéramos Benedetti's para que llegara pronto, y cuando no teníamos mucho dinero era preferible Domino's, porque los momios se incrementaban en favor de que la pizza fuera gratis por la garantía de treinta minutos. Nuestra amiga Adriana una vez nos reprendió, cuando vio un reportaje sobre los accidentes que ocurrían con los motociclistas de las empresas que ofrecen una pizza gratis si no llega a tiempo, porque mientras nosotros celebrábamos que no llegaran a tiempo, ellos parían chayotes en su esfuerzo no sólo por entregar antes de treinta minutos, sino también para no ser multados por una entrega tardía, a pesar de que la propaganda siempre dice que no hay sanciones a los repartidores. Y bueno, yo recuerdo haber discutido largas horas con algún motociclista por haber llegado dos o tres minutos tarde, además de que mi fabuloso reloj con cuenta regresiva nos daba una gran exactitud para marcar la media hora.

A decir verdad, no existe peor sistema de reparto que el de Benedetti's, claro que de alguna manera había que compensar el buen sabor. Una vez, a sabiendas de que tenían un mal reparto, cuando marqué a la pizzería pregunté Está aplicando la garantía el día de hoy, Sí, me dijeron, pero cuando llegó el motociclista, a los cuarenta y cinco minutos, decía que no me podía dar la pizza gratis que porque no se daban abasto ese día. Otra vez, por ejemplo, me dijeron que como había piso mojado no podían ofrecerme la garantía, sin embargo, la pizza tardó una hora diez minutos, a pesar de que yo hubiera hecho veinte minutos caminando desde donde estaba el local hasta mi casa. Ahora sigo pidiendo Benedetti's pero creo que he encontrado la solución, porque vivo fuera del área de servicio de la tienda a la que hablo, y entonces la garantía jamás aplica, y siempre se tardan de treinta y cinco a cuarenta minutos, ni yo hago coraje, ni ellos se matan.

Sí creo que esté mal eso de la garantía de los treinta minutos, y yo he pensado en una manera mucho más justa de ofrecerle puntualidad a los clientes, sin arriesgar la vida de los motociclistas, pero omito decir el esquema porque si algún día tengo dinero podría poner mi propia franquicia de pizzerías, y no quiero que me roben la idea, claro, eso lo haré si no me da por postularme para diputado o formar un comando de asalto que recupere las instalaciones de la UNAM.

Ahora bien, yo siempre me he preguntado qué es lo que pasa con una pizza cuando el motociclista que estaba por entregarla es arrollado por un microbús. Quién se la come. Acaso alguno de los mirones se atreve, con discreción o con cinismo, a agacharse y sacar del guardafangos la caja de cartón y huir con la hawaiana mediana o con la grande de peperoni con champiñones y aprovechar la garantía de una pizza que, en efecto, no llegó en treinta minutos. No sé, me pregunto si yo sería capaz de hacerlo, porque hay cosas para las cuales yo sí tengo mucha iniciativa, pero hay otras en las que soy carente de ella, o bien, hay ocasiones en las que mi capacidad de iniciativa depende de quién me acompañe, una muchacha guapa y pizzera, por ejemplo, que me podría llamar a ignorar a los mirones antes de que se enfriara la pizza mexicana de Benedetti's a la misma velocidad en que se enfriara el motociclista.

He pensado que una opción más justa, si atropellaran a un repartidor, sería que los pedazos de pizza se los distribuyeran los mirones, pues al fin y al cabo si han de estar allí, donde está el accidente, pues sería mejor que estuvieran con el estómago lleno. Ora que no a todo el mundo le hace bien comer masa horneada y ver sangre, menos aún si el accidente está acompañado del desprendimiento de algún miembro o la presentación al público de algunas vísceras, así que no todos están habilitados para comer la pizza mientras miran el accidente, porque una cosa es tener el temple y el morbo para observar tanto al conductor que están por llevarse a la delegación como al repartidor agonizante, y otra es comer una pizza mientras se ve el platillo de menudo humano derramado sobre el piso. Claro, esta sería una forma de ayudar a que la pizza alcanzara para todos, porque algunos desecharían la posibilidad de comerla. Eso sí, y este es un argumento en contra de repartir la pizza entre los mirones, si los morbosos que se detienen a mirar los accidentes ya tienen espectáculo gratis, por qué darles pizza gratis.

Vuelvo a la pregunta que enuncié un poco más arriba. Qué diablos pasa con las pizzas que van en la caja de la motocicleta cuando se siniestra el repartidor, acaso alguien se la come, caliente o fría, o es que adquiere sabor a muerto por el sólo hecho de estar siendo repartida en el momento en que un motociclista pierde la vida por una impericia, y una garantía a punto de vencer su plazo. Digamos, la motocicleta pertenece a alguna pizzería, Benedetti's, Domino's o Telepizza, y en algún momento recogen los fierros, sea a las pocas horas o al cabo de un par de meses si es que son decomisadas mientras se hacen los peritajes, y yo me pregunto si es hasta entonces que sacan la pizza. Si la motocicleta es recogida a las pocas horas probablemente la pizza esté buena pero fría, pero si se tardan varias semanas, si la pizza no era de hongos terminará siéndolo.

Pongamos que lo que queda de la motocicleta tras el paso de un tráiler sobre su conductor es recogido por la pizzería a las pocas horas. En ese caso habría dos opciones, que la pizza aún esté o que ya no esté, y si no está quizá los policías o quien haya trasladado la motocicleta a la agencia del ministerio público se debe haber quedado con ella, a no ser que uno de los mirones haya tenido la audacia de tomarla de la caja mientras el resto de la gente trataba de sacar la cabeza del repartidor del casco, y el casco de la salpicadera. Quizá lo menos común, si es que alguna vez ha sucedido, sea que alguien se quede con la pizza en el lugar del accidente y sí en cambio que se la queden en el ministerio público o que la recupere la pizzería. Lo mejor es que la recupere la pizzería, pues bien podrían venderla otra vez, con la ventaja de que en lugar de gastar veinte minutos en prepararla sólo usarían ocho minutos en calentarla y acomodar bien los pedazos, y el repartidor tendría veintidós minutos para llevarla a su destino, sin arriesgar su vida metiéndose entre los coches a gran velocidad. Eso ayudaría a salvar vidas.

Esta página ha sido visitada

veces, desde el 19 de septiembre de 1999.

REGRESAR A LA PÁGINA DE ROBERTO REMES


Mi nueva novela ya viene en camino

Cambia Network. Pincha aqui!
Cambia Network - Intercambio de Banners


This page hosted by Get your own Free Home Page