Los Vampiros


"Era un lugar terrible; una tierra permanentemente envuelta en niebla y bruma, donde los castillos abandonados montan guardia airados como ogros hambrientos sobre las lugubres carreteras; donde los hoscos campesinos, algunos con estigmas evidentes de mutaciones, murmuran tetricas advertencias sobre salir por la noche; y donde, una tarde, un noble de piel palida y ojos rojos nos estudio con expresion hambrienta a traves de los visillos de una ventana de su carruaje negro como la noche, como un gastronomo Bretoniano inspeccionando su proxima comida. Al verlo, una extraña premonicion recorrio mi mente; tuve la premonicion que alguna cosa terrible nos sucederia en nuestro viaje. Mencione mis preocupaciones a mi compañero, pero como siempre, acabo riendose de mis premoniciones de desastres, y a continuacion prosiguio con sus habituales comentarios despreciativos sobre la valentia de toda la raza humana. No me seduce la idea de contar todos los eventos que acontecieron posteriormente, y que demostraron que mis peores temores eran bien fundados. De todas las horribles tierras por las que he viajado, no hay duda que Sylvania es seguramente la mas horrenda."

De mis viajes con Gotrek, Vol IV, Por Felix Jaeger.

Biblioteca de Altdorf, 2505.

Un chorro de sangre roja fluia del destrozado cuerpo del nigromante hasta el monton de huesos en el centro del suelo. Al hacerlo, la sangre hervia y se evaporaba formando un tenue vapor rojo. Una nube material cubrio rapidamente los huesos. Felix vio lo que sucedio a continuacion a traves de la neblina rojiza.

En primer lugar desaparecio toda la suciedad, el barro y las cañas de los huesos, dejando un esqueleto blanco brillante. Felix vio que la calavera tenia dos caninos muy grandes y pronunciados. A continuacion, empezo a coagularse la niebla, formando capas de musculos y tendones que iban uniendose alrededor de los huesos. Las venas iban abriendose camina a traves de la carne fangosa. En las cuencas de los ojos brillaban dos pupilas rojas. Los tendones iban retorciendose como serpientes a medida que se formaban.

Los tres miraban hipnotizados esta extraña resurreccion. Ni tan solo Gotrek parecia capaz de moverse. Observaba fascinado como la carne blanca envolvia la forma humana y un pelo negro brillante surgia de su calva. A Felix le choco darse cuenta que estaba viendo el proceso de descomposicion de un cadaver pero mucho mas rapido y al reves. La palida criatura se incorporo lentamente y sonrio mostrando sus largos dientes blancos.

De Mis Viajes con Gotrek, Vol. IV, Por Felix Jaeger.

Biblioteca de Altdorf, 2505.


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