La hazaña de don Genaro
“Miré de nuevo. Don Genaro había trepado un buen trecho por la pared rocosa. En el momento en que miré se hallaba encaramado en una saliente; avanzaba despacio, centímetro a centímetro, para rodear un enorme peñasco. Tenía los brazos extendidos, como abrazando la roca.”
“Resbaló dos veces más antes de llegar a la cima.”
“De pronto, don Genaro saltó hacia el agua. Fue una acción tan completamente inesperada que sentí un vacío en la boca del estómago. Fue un salto magnífico, extravagante. Durante un segundo tuve la clara sensación de haber visto una serie de imágenes superpuestas de su cuerpo en vuelo elíptico hasta la mitad de la corriente.
Al aminorar mi sorpresa, advertí que don Genaro había aterrizado en una piedra al borde de la caída: una piedra apenas visible desde donde nos encontrábamos.”
“De pronto saltó de nuevo, ahora hasta la otra ribera de la cascada. El peñasco donde había estado era redondo, y al saltar desapareció tras él.”
"Don Juan me miró y dijo en tono malicioso: —Ya te matan las ganas de preguntarme por la lección de Genaro, ¿no? En la caída de agua, cuando miraste a Genaro cruzar el agua, creíste que era un maestro de los saltos mortales, porque sólo en eso pudiste pensar. Pero Genaro nunca saltó al cruzar esa agua.
Si hubiera saltado, habría muerto."
Una Realidad Aparte. Carlos Castaneda.
| Trinidad Montoya G. |
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