El Testigo

El Testigo

"—¿Realmente nos viste arrojarnos al abismo?—pregunté a Néstor.
— Soy el Testigo — replicó—. En el presenciar estaba mi camino al conocimiento; contarte impecablemente lo que presencié es mi deber. — ¿Pero qué es lo que viste en verdad ? —insistí. — Los vi aferrarse el uno al otro y correr hacia el límite del abismo. Y luego los vi, como a dos cometas, recortados contra el cielo. Pablito se alejó en línea recta y luego cayó. Tú ascendiste un poco y te alejaste un corto trecho del borde, antes de caer. — Pero, ¿saltamos con nuestros cuerpos? — quise saber. — Bueno… no creo que haya otra forma de hacerlo — dijo y rió.” “— ¿Qué hiciste tú una vez que hubimos saltado? — pregunté a Néstor tras un largo silencio. —Tan pronto como hubieron desaparecido— dijo—, quedé con los nervios tan destrozados que no podía respirar y también me desmayé; No sé cuánto tiempo permanecí inconsciente. Creo que fue tan sólo un instante. Al recobrar el sentido miré a mi alrededor en busca de Genaro y del Nagual; se habían ido. Corrí de un lado a otro por aquella cima, llamándoles hasta enronquecer. Entonces comprendí que estaba solo. Fui hasta el borde del precipicio en busca del signo con que la tierra indica que un guerrero no va a regresar, pero ya era demasiado tarde. En ese momento tomé conciencia de que Genaro y el Nagual habían partido para siempre.”
El segundo anillo de poder. Carlos Castaneda.


Trinidad Montoya G.
tgari@cableonda.net

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