La marcha de poder

La marcha de poder

“ Procedió luego a mostrarme una forma especial
de caminar en la oscuridad, una forma que llamaba
“la marcha de poder”.
“Caminó despacio frente a mí para hacerme notar
que alzaba las rodillas
casi hasta el pecho cada vez que daba un paso.
Y luego echó a correr perdiéndose de vista y regresó de nuevo.
Yo no concebía cómo podía correr en la oscuridad total”.
“ Dijo luego que iba a correr adelante
y que esperara su canto de tecolote.
Don Juan me estaba esperando y corrigió mi postura.
Insistió en que primero plegara yo
los dedos contra las palmas de las manos,
estirando el pulgar y el índice. Me advirtió que al principio
tropezaría mucho,
pero aseguró que, con práctica, podría yo correr
con la misma rapidez y seguridad que a la luz del día”.
“ Luego se fue y me llamó con una serie de gritos de buho.
De alguna manera inexplicable, me moví
con un grado inesperado de confianza en mí mismo.”

Viaje a Ixtlán. Carlos Castaneda.

Trinidad Montoya G.
tgari@cableonda.net

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