La Gorda

La Gorda

“ Se puso en cuclillas una vez más,
y cuando abrió los dedos, emanó de ellos
una asombrosa cantidad de luces.
El cielo estaba lleno de rayos de luz.
Era un espectáculo fascinante.
Absorbió por completo mi atención;
No podía apartar los ojos de él.
No observaba a la Gorda.
Contemplaba las luces.”

El segundo anillo de poder. Carlos Castaneda.


Trinidad Montoya G.
tgari@cableonda.net

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