Las lagartijas

Las lagartijas

“ Dejé libre una lagartija,
y tomó una dirección más o menos hacia el noroeste;
augurio de una experiencia buena, pero difícil.
Até a mi hombro la otra lagartija
y me embarré las sienes según lo prescrito.
La lagartija estaba tiesa; por un momento
pensé que había muerto,
y don Juan nunca me había dicho
qué hacer si eso ocurría.
Pero sólo se hallaba entumecida.”
“ Desde ese momento, concentré mi atención sólo en la voz.
Parecía venir de mi hombro.
Era perfectamente clara, aunque pequeña.
No era sin embargo, una voz de niño,
ni una voz en falsete,
sino una voz de hombre en miniatura.
Tampoco era mi voz.”

Las enseñanzas de don Juan. Carlos Castaneda

Trinidad Montoya G.
tgari@cableonda.net

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