| |
MELITÓN.- Diles que
se vayan al Seguro Social o a la Cruz Roja.
ARTEMIZA.- Primero pregúntales si son ellos.
MELITÓN.- (Cantando).
¿ERES TU JOSÉ?
¿TU ESPOSA ES MARÍA?
ENTRE PEREGRINOS
NO LOS CONOCÍA.
MARÍA.- (A José). Ya la regamos, se me hace que estamos
tocando en la casa de Melitón y Artemiza. Ya los conoces. Van a
creer que nos estamos haciendo...
JOSÉ.- (Observa la casa). Es cierto, sí es su casa. Jijos.
¿ Y ahora?
MARÍA.- Diles que no sabíamos.
JOSÉ.- Mejor me hago como que no me he dado cuenta.
(Canta.)
DIOS PAGUE SEÑORES
VUESTRA CARIDAD,
Y QUE OS COLME EL CIELO
DE FELICIDAD.
ARTEMIZA.- Sí son ellos. Lo sé por lo agarrados. Dicen que
el cielo nos va a pagar y a dar felicidad. De seguro no traen nada de
nada. Todo se les va a tener que dar...
MELITÓN.- ¿Les abro o no?
ARTEMIZA.- (Pensándolo). Ábreles, ni modo. (Abre la puerta.
Artemiza va a ella. Abraza a María. Canta).
DICHOSA LA CASA
QUE ALBERGA ESTE DÍA
A LA VIRGEN PURA
LA HERMOSA MARÍA.
MARÍA.- (Modesta). Gracias por lo de hermosa, favor que tú
me haces, aunque ahorita me debo ver hecha un adefesio, tú sabes,
con el embarazo te sale el paño y luego esta barriga. Aumenté
10 kilos.
ARTEMIZA.- ¿Diez? Es muy poco, yo en mi último aumenté
16, me veía como un elefante.
MELITÓN.- Pero pasen, pasen, no se queden en la calle.
JOSÉ.- Pensamos que nunca nos iban a abrir.
MELITÓN.- Es que se tardaron un resto en identificarse. Aquí
no es como en el pueblo...
JOSÉ.- (Sobándole la panza a Melitón). Te ves bien,
compadre.
MELITÓN.- (Hace lo mismo con José). Tú iguanas, compa.
ARTEMIZA.- (A María). ¿Y cómo va ese embarazo?
MARÍA.- Ya me empezaron los dolores.
ARTEMIZA.- ¿No van a ir al Seguro, a Salubridad?
MARÍA.- No estamos afiliados.
ARTEMIZA.- Si quieres yo te doy la mía, te haces pasar por mí.
MARÍA.- Cómo crees. José quiso afiliarse pero no
pudo.
MELITÓN.- Claro que no, a los ancianos ya no los contratan.
JOSÉ.- Anciana la más vieja de tu familia...
MELITÓN.- (Riendo). Párale, buey.
JOSÉ.- Pos no me diga ruco.
ARTEMIZA.- (A Melitón) ¿ No les vas a ofrecer nada?
MELITÓN.- ¿Qué se les apetece?
MARÍA.- Nada, gracias.
JOSÉ.- No contestes por mí, yo sí quiero un farolazo.
Hace frío.
MARÍA.- No te digo, todavía ni nace el escuincle y tu ya
estás brindando.
JOSÉ.- Al cabo ni es mío.
MELITÓN.- (Asombrado). ¿ No es tuyo el niño?
JOSÉ.- No, el vicio. Hablaba del vicio. Me gusta tomar de cuando
en cuando.
MARÍA.- Sí, de cuando en cuando pero tupido.
ARTEMIZA.- (A María). ¿Cómo cuánto crees que
falte?
MARÍA.- ¿Para que José deje de beber?
ARTEMIZA.- No, para que nazca tu hijo.
MARÍA.- (Saca un calendario obstétrico). Mira, mi última
regla fue en marzo, así que espero el parto para fin de mes ¿a
cuánto estamos hoy?
ARTEMIZA.- Ya ni sé. Creo que a 23.
MELITÓN.- Ya es de madrugada. Es 24.
JOSÉ.- (Cantando). “Veinticuatro de diciembre, fum, fum,
fum.”
MARÍA.- Ya se me reventó la fuente.
ARTEMIZA.- ¿En la calle?
MARÍA.- Sí.
JOSÉ.- ¿A qué horas? Yo ni me di cuenta.
MARÍA.- Cuando me fui detrás de esas matas.
JOSÉ.- Yo pensé que habías ido a hacer del uno.
ARTEMIZA.- Te voy a preparar un cuarto. El de mis hijos está libre.
Salieron con la escuela a una excursión.
MARÍA.- No, gracias, no te molestes. Basta con que me lleven al
establo. Mi hijo nacerá rodeado de animalitos.
MELITÓN.- Ujule, comadre, usted sí que nos la puso difícil.
Aquí no tenemos ni establo ni animalitos.
ARTEMIZA.- Cuando mucho algunos ratones, moscas y mosquitos.
MARÍA.- ¡Tiene que nacer en un pesebre!
JOSÉ.- Ni que fueras vaca.
MARÍA.- Nacerá esta noche y en un pesebre. Así lo
dice la historia.
MELITÓN.- La historia miente. Quién te puede asegurar que
lo que dice es verdad. La historia la escriben los que ganan o los que
sueñan.
JOSÉ.- Eso sí. Yo prefiero que nazca en una cama.
MARÍA.- Yo también. ¿Ustedes creen que alguien se
pueda enterar si nace ahí?
ARTEMIZA.- Nadie. Les decimos lo del pesebre y ya.
MARÍA.- La paja pica.
ARTEMIZA.- Eso sí, no se vayan a fijar en el cuarto. Está
todo tirado.
MARÍA.- No somos tan fijados.
JOSÉ.- ¿Y la copa?
MELITÓN.- Perdón, ahora la traigo. (Va por ella).
JOSÉ.- Al fin que faltan muchas horas. Nacerá hasta la noche.
MARÍA.- Cómo crees. Ya no tarda.
JOSÉ.- Ni modo, otro dato falso en la historia. Qué se le
va a hacer.
ARTEMIZA.- (A María) Ven conmigo adentro. Que los señores
tomen mientras yo te preparo.
MARÍA.- No se va a poder.
MELITÓN.- ¿No, por qué?
MARÍA.- Porque falta una canción.
JOSÉ.- Ya olvida tus posadas. Ya estamos aquí.
ARTEMIZA.- Tiene razón María, nos falta a nosotros el “entren,
santos peregrinos"
MELITÓN.- ¿Será forzoso?
ARTEMIZA.- Yo diría que sí.
MELITÓN.- Pues cantemos.
ARTEMIZA.- No. Primero que ellos se salgan.
JOSÉ.- ¿Nos estás corriendo?
MARÍA.- (Trágica). ¿No te importa que mi hijo tenga
que nacer en la intemperie, en el frío, en el smog?
ARTEMIZA.- Por supuesto que sí me importa. Sólo tienen que
salir un momento para lo de la canción. (Los saca de la casa. A
Melitón). Ahora sí. (Cantan Artemiza y Melitón).
ENTREN, SANTOS PEREGRINOS,
RECIBAN ESTA MANSIÓN,
QUE AUNQUE ES POBRE LA MORADA,
LA MORADA, OS LA DOY DE CORAZÓN.
Entran José y María. Los reciben con abrazos
JOSÉ.- (A Melitón). No seas modesto, compadre, ni tu casa
es pobre ni es morada.
MARÍA.- (Agarrándose el vientre). Qué me da, qué
me da. (Se retuerce de dolor. Grita).
ARTEMIZA.- (A Melitón). Ve por el de la farmacia aunque sea.
MARÍA.- Ya no hay tiempo. (Grita de dolor. José no sabe
que hacer).
JOSÉ.- (A Melitón). ¿Tienes un cigarro compadre?
MELITÓN.- ¿Cigarro? ¿Ya fumas?
JOSÉ.- No, pero vi en la tele que eso es lo que tiene que hacer
el papá mientras la mujer da a luz.
MARÍA.- (Grita más agudo). ¡ Me muero!
Entre los tres se llevan a María. Se siguen escuchando gritos
desgarradores. Se hace un silencio. Ahora se escucha el llanto de un bebé.
Un momento después sale José, viene muy contento. Se dirige
al público.
JOSÉ.- (Al Público). Fue niño. Sí, un escuincle,
un machito. Le vamos a poner de nombre Jesús, Chucho. Perdonen
que no salga mi vieja a despedirse de ustedes. Tampoco mis compadres.
Mi vieja quedó adolorida y tiene que atender a su hijo, bueno el
nuestro, (Pensándolo). el suyo, el del Espíritu y ella,
bueno, también el mío. Lo voy a adoptar. Yo no he podido
tener otro...Jesús tampoco puede venir a despedirse. Está
muy chico para ello, además no tiene ropa, está desnudito,
a nosotros se nos olvidaron los pañales desechables y todo eso.
Además la censura no lo dejaría ver así en cueros.
Mis compadres están limpiando todo el cochinero que se hace en
estos casos. Después vendrán a brindar. Me encargaron que
los felicitara por Navidad y les deseara muy buen año. Que los
invitara a romper la piñata. Está allá afuera. Yo
los acompaño.
Baja del escenario, va con el público, entre el público
estarán Evaristo y Anastasio. Los dos están bebiendo.
EVARISTO.- ¡Salud Pepito!
ANASTASIO.- Salud por el escuincle.
JOSÉ.- Gracias.
EVARISTO.- ¿Con qué te vas a mochar aparte de los puros?
JOSÉ.- Con ponches, con cubitas, con tequila; con lo que quieran.
El nacimiento de mi hijo hay que festejarlo ¿o no?
EVARISTO.- Clarines.
ANASTASIO.- Vámos dándole.
EVARISTO.- A lo que te truje, Chencha.
José les da bolsas de confeti y serpentinas.. Entre todos las
van arrojando. Salen con el público de la sala. Afuera debe existir
una piñata para que la rompan los niños y bebidas para los
adultos
F I N
RESUMEN: La virgen María y San José piden, cantando, la
posada. Los dueños de la casa les van contestando de la misma forma.
Cada pareja comenta lo que cantaron los otros. Se enojan. Insultan. Al
fin dejan pasar a los peregrinos.
PERSONAJES: 4 HOMBRES, DOS MUJERES.
PASTORELA
|