Mis musiquillas: Ozzy Osbourne

Blizzard of Ozz, 1980.

Formación:

  • Ozzy Osbourne: voz.
  • Randy Rhoads: guitarra.
  • Bob Daisley: bajo.
  • Lee Kerslake: batería.
  • Colaboraciones: Don Airey, teclados.

Fecha de la reseña: 15/08/01

Autor: Txisko.

Bueno, ahora ataco a otro de mis interpretes favoritos. Como buen fan de los Sabbath viejos acabé siendo seguidor de Ozzy. Es, por supuesto, una evolución en toda medida lógica. Y he de insistir en ese detalle: conocí y adoré Sabbath antes que a Ozzy. En mi generación (1973) suele ser lo contrario, de Ozzy llegar, si se llega, a Black Sabbath.

¿Un poco de historia? La verdad es que si te has leido las críticas a los discos de Black Sabbath, sobre todo a partir del Technical Ecstasy, habras comprobado como en el seno del grupo pintaban bastos, con serias tensiones entre Ozzy y Tony. Así fue como Ozzy, tras lanzar el Never Say Die y concluir la gira, decidió avandonar por segunda y definitiva vez el grupo. (A todo esto decir que la reunión del grupo trece años despues, aparte del placer que nos puede dar a los nostálgicos, no es más que una maniobra económica.)

Lo cierto es que trsa escapar de Sabbath Ozzy estuvo buscando gente para montar esa nueva banda, y no le faltaron amigos. A Dailey ya le conocía, así como Airey, que ya había colaborado con Sabbath. Pero el gran acierto de Ozzy fue dar con ese mago emergente de las seis cuerdas Randy William Rhoads.

Randy Rhoads nació el 6 de Diciembre de 1956, y ya desde su infancia dio sobradas muestras de habilidad para la música. Empezó a tocar la guitarra cuando sólo tenía 6 años, y con una vieja Gibson acústica de su padre. Con el tiempo llegaría a trabajar en la academia de música de sus padres, al mismo tiempo que fundaba su propia banda, los Quiet Riot. Tras cinco años como maestro fue descubierto por Ozzy. De ahí saltó al estrellato mundial gracias a sus fraseos intensos, a su estética sonora barroca y delicada, rápida pero cargada de sentimiento.

Hasta aquí lo que se refiere a historia; entremos en el disco. Blizzard of Ozz es, como ya he dicho, el debut en solitario de Ozzy. Y no podría haber sido más acertado. A lo largo de los cuarenta escasos minutos Ozzy nos desgrana clásico tras clásico, autenticos himnos del género.

I Don't Know es pura energía, un tema creado para el directo. En él rivalizan de forma amistosa la intensa voz de Ozzy con la guitarra cargada de fuerza de Randy. A sus espaldas, unos siempre efectivo Daisley y Kerslake crean una base rítmica realmente compacta.

Crazy Train, del que se hizo un video promocional, es sin duda una maravilla. Sigue perfectamente la onda del anterior, con mayor preponderancia de la voz. Otro clásico indiscutible, otro tema que en directo crece haciendo moverse a todo el personal.

Estos dos temas son sin duda unos de los más pinchados en discotecas heavies en lo referente a Ozzy. Mi caso: la primera vez que entré en una sala, la vieja The New de Santander cuando el Cuervo la llevaba, me estampé con un I Don't Know a volumen brutal. Una tontería, pero que puede dejar huella.

El siguiente tema es Goodbye to Romance, una balada que, si bien no es mala (al contrario, es un clásico tocado por Ozzy en todos sus conciertos) a mi personalmente nunca me ha llegado a enganchar.

Le sigue una curiosidad, un ejercicio de Randy, Dee. Esta pieza, ya de por si preciosa, adquiere mayor profundidad al escuchar las tomas y pruebas que estan incluidas en el Randy Rhoads Tribute.

Pero la calma de Dee dura exactamente esos cincuenta segundos, porque después la sigue uno de los temas más sabáticos del disco, el colosal y autobiográfico Suicide Solution. Un himno donde les haya. Se podría mencionar aquí lo del juicio que sufrio Ozzy contra los padres de dos chicos americanos que supuestamente se suicidaron tras estar bebiendo, consumiendo drogas y escuchando esta canción una y otra vez durante horas... pero es que el mundo está lleno de gilipollas, y si te toca uno que con una canción tuya hace una estupidez, pues la culpa es suya. Casos similares se han dado también con Judas Priest (también muy conocido) y con Obituary y Death (este si es menos conocido: se encontraron junto a unas tumbas profanadas tras una supuesta misa negra un par de cintas con grabaciones de estos grupos).

Ahora llega el que posiblemente sea uno de los clásico absolutos del señor Ozzy Osbourne: Mr. Crowley. ¿Que podría decir de este tema que se haya dicho ya miles de veces? Es una maravilla, una filigrana de estilo, intensidad y belleza, una autentica obra maestra. Como ejemplo de que esta pieza supera los límites del heavy, una curiosidad: mi hermana ha pasado, por no decir detestado, toda su vida el heavy. Sin embargo un día regresé a casa y me comentó esto: 'Oye, que te vi la cinta de video ocn el concierto del tío ese, Ozzy, y aburrida me la puse para ver como hacían el burro. Todos los temas me parecieron iguales y monótonos (sic.) menos uno que empezaba con un solo de teclado y que tenía un sonido como barroco, que me encantó'. Al instante cogí la cinta del Live&Loud, rebobiné hasta el Mr. Crowley y la pregunté si era ése el tema. 'Sin duda', respondió. Un simple detalle más: nunca despues, excepto con temas ultrafamosos y comerciales (Jump de Van Halen, por ejemplo) he oido un comentario favorable de ella por nada heavy.

Sigamos. No Bone Movies es un tema marchoso, también bastante al estilo Sabbath, sobre todo el riff inicial. Tema divertido, pero que queda muy descolgado de su predecesor.

Con Revelation (Mother Earth) Ozzy acierta plenamente: aquí sí que tenemos una señora balada. Pone los pelos de punta, tanto la guitarra de Randy como la impresionante voz de Ozzy. La mano de Rhoads se nota muchísimo en los arreglos de base clásica que engrandecen el sonido con su magnificencia.

El disco concluye con un Steal Away (The Night), tema rápido y marchoso, retomando la honda de los dos que abren el disco. Muy bueno.

Y así concluimos el repaso al primer disco del arranca-cabezas-de-muercielagos-y-de-demonios-dispuestos-a-esclavizar-la-humanidad. Sin duda es éste un disco absoltamnete recomendable para todo aficionado al buen heavy.

Valoración: 9/10

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Diary of a Madman, 1981.

Formación:

  • Ozzy Osbourne: voz.
  • Randy Rhoads: guitarra.
  • Rudy Sarzo: bajo.
  • Tommy Aldrige: batería.

Fecha de la reseña: 15/08/01

Autor: Txisko.

Nos encontramos ante un disco como mínimo con altibajos. En el hay temas realmente buenos y otros que no lo son, ni de lejos. De todas formas hay que aclarar que la formación indicada es la del directo y de grabación, ya que la compositiva de los temas es la misma que en el anterior, con Dailey y Kerslake.

El arranque del disco es realmente brillante, con un Over the Mountain atronador, de riff rápido y que no ofrece piedad. A este le sigue otro de los clásicos por excelincia de Ozzy: Flying High Again, un tiempo lento pero intenso.

El tema que sigue es el primero que a más de uno puede defraudar. En You Can't Kill Rock And Roll vemos un claro embrión de la maravilla que sería el siguiente disco de Ozzy, el Bark At The Moon. Pero no, no consigue madurar el tema. Siempre me ha parecido que algo le falta. Y ese algo estaría presente dos años después.

Seguimos con el que para mí casi es el tema del disco: Believer. Sincopado, lento, atmosférico por no decir ominoso, una autentica demostración del buen hacer de esta gente. En el tema se percive una sensación de maldad que sencillamente es impresionante.

Y llegamos a Little Dolls... otro tema que nunca me ha convencido. Falta algo, como en You Can't. Y lo mismo le ocurre a la balada Tonight. Si se salva es por la labor de Rhoads, que con su guitarra y su piano le da una gran delicadeza.

S.A.T.O. retoma el estilo rápido de Over the Mountain o de alguno de los temas del disco anterior y nos ofrece unos cuatro minutos de brilante marcha.

Y ahora nos encontramos con el tema de Rhoads, en el que su influencia de músico clásico más se deja notar: Diary of a Madman. Ese riff inicial, coral y con cierto toque de Karl Orff, nunca ha dejado de impresionarme. El lento fraseo de guitarra, acustico y extraño, es acompañado con la perfecta interpretación de Ozzy, creando un ambiente claustrofóbico y cargado desesperación. El tema prosigue y esas sensaciones no decaen, al contrario. estamos ante un tema, que si bien no tiene el sello de los Sabbath, consigue las atmosferas malsanas que le hicieron famosos. Sin duda una conclusión de disco que te quieta el posible mal sabor de boca.

Valoración: 8/10

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Randy Rhoads Tribute, 1987.

Formación:

  • Ozzy Osbourne: voz.
  • Randy Rhoads: guitarra.
  • Rudy Sarzo: bajo.
  • Tommy Aldrige: batería.

Fecha de la reseña: 19/08/01

Autor: Txisko.

Inserto aquí este disco ya que, aunque cronológicamente es posterior al Ultimate Sin, debe escucharse junto a los dos anteriores. Nos encontramos ante el sincero homenaje de Ozzy a alguien que fue más que un compañero de grupo. Tras la muerte de Randy Ozzy sufrió una fuerte de presión que estuvo a punto de llevarle a dejar la música. Pero afortunadamente resurgió de sus cenizas para seguir creando música maravillosa y más clásicos.

Pero mejor dejemos hablar al propio Ozzy:

"El diecinueve de marzo de 1982 es un día que siempre estará conmigo. No únicamente porque en él perdía mi mejor amigo, sino que además perdía al mejor músico que nunca he conocido. Randy Rhoads entró en mi vida en 1979. Por aquel entonces yo estaba terriblemente deprimido, y él era todo lo que yo nunca soñé en un guitarrista. Me ayudó a realizar todos mis sueños. A lo largo de ese camino nos hicimos camaradas y socios en los negocios.Randy era una persona muy especial, brindaba inspiración, alegría y hacía que todos los que estabamos a su alrededor nos sintieramos bien. El crear la banda con Randy Rhoads fue una de las mejores épocas de mi vida. Lo que vais a oir el la única grabación en directo de Randy conmigo, realizada a finales de 1981. Me he resistido a lanzar este álbum por varias razones, pero al final la señora Rhoads y yo creemos que es el momento oportuno. Se que su manera de tocar continuará inspirandoos.

Este álbum es mi tributo a Randy Rhoads.

Dios te bendiga, Randy, amigo mio."

Ozzy (traducido por Txisko del disco original).

Poco puedo decir de este disco que no se vea en la valoración: los temas de los discos anteriores desgranados con una intensidad de directo que emociona; la voz de Ozzy simplemente perfecta... se notaba que eran tiempos de ilusiones.

Una obra atemporal, un magnífico recuerdo a uno de los grandes guitarristas de la historia del rock...

Valoración: 10/10

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Back to Earth, 2001.

Formación:

  • Ozzy Osbourne: voz.
  • Zakk Wylde: guitarra.
  • Robert Trujillo: bajo.
  • Mike Bordin: batería.

Fecha de la reseña: 26/11/01

Autor: Txisko.

Muchos somos los fans de este locuelo inglés que llevábamos tiempo preocupados por su silencio. Pero al fin, tras más de seis años en el limbo, the madman is back! Ozzy Osbourne salta otra vez a la palestra musical con una nueva entrega de su arte. Este Back to Earth es su octavo estudio de larga duración y, muy al contrario de lo que más de uno desearía, nos muestra como Ozzy que no sólo sigue vivo, sino con una energía desbordante.

Recuerdo mis sensaciones al escuchar el anterior trabajo del Padrino del Metal, Ozzmosis: 'Ozzy envejece, sus temas adoptan un sonido más melódico, más calmado, y los guiños con la radio son en muchos casos descarados, pero el resultado es de enorme calidad. Aun con ese ralentizamiento mantiene su intensidad'. Con ese precedente compré el nuevo: 'Ozzy seguro que me presenta un disco repleto de baladas y tiempos lentos…', me decía.

Las sorpresas empezaron en el mismo momento en el que abro el precinto del CD: ¿dónde estaban las letras? Es el primer álbum de Ozzy sin los temas transcritos. ¿Ha habido algún tipo de conflicto con la productora? No lo sé. Pero me daba igual: había que escucharlo. Así es como llegué a casa y corrí a la cadena a poner el disco. Y a partir de ahí sólo puedo definir mi reacción ante lo que escuchaba de una manera: shock.

Sí, el inicio del primer tema, Gets me through, me recordó al Parry Mason que sirve de introducción a Ozzmosis... pero es que allí acaba toda semejanza con el disco anterior. ¡Por dios! Nunca antes Zakk Wylde había sonado con Ozzy tan brutalmente sabbático. Porque exactamente eso es lo que nos encontramos: una resurrección de los Black Sabbath como pocas veces antes había ocurrido. El disco es, con la excepción de un par de temas contados, una cosecha de riffs abrumadores, dignos de los Sabbath más inspirados.

Pero ante todo una cosa hay que admitir: la voz de Ozzy ha perdido muchísimo en estos treinta años de giras y excesos, viéndose más y más limitada. Pero es increíble como este genio demuestra su buen hacer componiendo y cantando temas que se amoldan perfectamente a su registro vocal actual. Escuchándole en el disco uno olvida la imagen que para muchos nos dejó en el Reunion: su patetismo tratando de cantar los temas antiguos de Sabbath como si aun tuviera veinte años. Aquello fue una mascarada para conseguir más ventas: lo que cuenta es el Ozzy actual, y éste ¡es brutal!

Los temas van desgranándose uno tras otro, con una mezcla de intensidad y delicadeza que muy pocos artistas del metal actualmente son capaces de conseguir. A Gets me through le sigue Facing Hell, basado en otro riff sabbático demoledor. Tras la tormenta la calma, de la mano de un Dreamer que nos lleva a los ya recordados con melancolia tiempos del disco Bark at the Moon y el tema So Tired. Pero no os confiéis: el loco de Ozz vuelve a embarcarnos en más riffs atronadores con No Easy Way Out. Escuchando estos temas no dejo de pensar con ansiedad en el anunciado nuevo disco de Black Sabbath, con la formación clásica. Si Ozzy y Iommi en solitario han sido capaces de lanzar sendos mazazos (recordar que, de manera no oficial, la colaboración de Astbury con Iommi ha dado como fruto ese increíble Beyond Good and Evil, el renacer de The Cult al mercado), a saber que son capaces de crear reunidos de nuevo.

Pero dejémonos de distracciones y volvamos al disco que nos centra: con el tema siguiente, That I Never Had, Ozzy lanza un guiño a la vieja escena del hard rock californiano. El ritmo de batería que el señor Bordin marca nos recuerda a los Mötley Crue. Y es que ciertamente ese estilo ha marcado una época de Ozzy (recordar el No Rest for the Wicked), de la mano de un maestro en la batería como era Randy Castillo. Así mismo la letra, tremendamente irónica, podría estar sacada de un disco de Sabbath.

Este tono irónico continua con I Know… (part I), un tema a todas vistas personal, dedicado a sus hijos (Ozzy ya ha compuesto temas dedicados a ellos, como Aimee o My Little Man). Tras este llega Junkie, a mi parecer el tema más flojo del disco: más riffs en el estilo Sabbath pero que en este caso no aportan nada. Sin embargo, y como contraste con el anterior, Running out of Time es sin duda una de las joyas inmortales de este disco: Ozzy nos presente nuevamente una balada con toques de tiempo medio, con uno de esos estribillos cargados de sentimiento que él tan bien sabe crear. Black Illusion sigue la tónica de Junkie: un tema intranscendente, pero que nuevamente contrasta la calidad de Alive. El disco concluye con un claustrofóbico y magistral Can You Hear Them?

¿Qué mas podemos decir de este Back To Earth? Que Ozzy, como de costumbre, esta arropado por músicos de gran calidad, pero que lamentablemente en la grabación no brillan como podrían haberlo hecho (excepción hecha de Wylde). Ese mago de las baquetas que es Mike Bordin (para los que estén aun despistados era batería en Faith No More) cumple, no más, muy lejos de esos juegos a los que nos tenía acostumbrados con la banda de Mike Patton. Lo mismo ocurre con esa maquina del bajo que es Robert Trujillo. Sin duda, si Ozzy los mantiene para la gira, será allí, en directo, donde demostraran su indudable valía.

Como curiosidades, sin duda la lectura de las dedicatorias: no os voy a decir en donde (os reservo eso a vosotros), pero en dos ocasiones he estado a punto de soltar una carcajada ante lo que ha escrito Ozzy. Por otra parte, y al igual que en el anterior disco, uno parece estar ante una despedida. Espero que ésta aun quede lejana. Ya nos ha dado más de una susto con lo de que 'me voy', pero afortunadamente siempre ha vuelto...

En resumen, un nuevo paso adelante de Ozzy, que nos demuestra que sigue vivo y lleno de energías. Una obra imprescindible para todo fan del madman, así como de obligada escucha para todo aquel que quiera conocer el Heavy Metal en su más tradicional estilo.

God Save Ozzy!

Valoración: 8/10

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