Hole in my soul
Por
Raquel y Susi
I.
IT’S SO HARD
En
el coqueto departamento de soltero de Yamcha se hacía el día, lentamente, con
pesadez. Yamcha se enderezó y salió de la cama con un suspiro. Miró al
costado y pudo divisar a la mujer que había pasado la noche anterior con él.
"Una más", pensó mientras miraba su reloj. Ya eran las 7 de la mañana
y se había acostado apenas hacía cuatro horas. A veces sentía la inutilidad
de esos esfuerzos pero últimamente no había otra cosa que llenara su vida. Se
encogió de hombros mientras hacía estas reflexiones y se dirigió al baño a
darse una ducha. Le dolía mucho la cabeza. Tal vez ya no estuviera para estos
trotes, se dijo íntimamente. Sin embargo, la noche anterior había sido
bastante pesada, aún podía ver los vasos sucios del whisky consumido la noche
anterior. Cuando terminó su ducha se afeitó cuidadosamente y se miró al
espejo. La imagen que le devolvió fue la de un hombre cansado, desilusionado...
En
tanto su amiga se había despertado y lo llamó por su nombre. Él le contestó
que tenía que salir, que si quería quedarse en su casa se quedara... Sin
embargo tardaría todo el día, ya
que le tocaba encontrarse con su amigo Krilin, un amigo de su infancia casi.
Ella al escuchar eso lo miró fijamente con la esperanza de que Yamcha la
llevara. Como él nada dijo, se vistió rápidamente, tomó sus cosas y se
despidió con un seco beso en los labios y un ademán que intentó ser gracioso
pero que resultó patético.
Mucho
más aliviado Yamcha terminó su toilette, tomó un objeto de su escritorio y
subió a su nave voladora (hacía mucho que no iba volando de aquí para allá)
y se dirigió a la ciudad adonde tenía pensado ver a Krilin.
Como
era muy temprano aun, se entretuvo viendo vidrieras y paseando por el parque,
tal vez así se terminara de despejar .
Cuando
llegó la hora entró en el café en el que habían acordado, y pidió un café
doble a la linda chica que en seguida se dirigió a atenderlo, con una sonrisa
tonta formada en sus labios. Cuando, unos minutos después, trajo su bebida,
sonrió por lo bajo cuando ella rozó a propósito su mano, algo ruborizada de
su atrevimiento, pero él no le prestó atención, realmente, si lo hubiese
querido, la habría invitado a salir y estaba seguro que habría aceptado pues
se notaba su atracción hacía él, lo vio en sus ojos en el primer instante,
pero no deseaba hacerlo... y esta verdad se sintió pesada y dura sobre su pecho.
Inmediatamente le dio un sorbo a su café, mientras despachaba a la chica
evidentemente desilusionada.
La
espera fue bastante corta, al rato apareció Krilin, con su acostumbrada sonrisa.
Ambos hombres se sonrieron y el segundo tomó asiento y pidió otro café a la
misma chica que aun se ruborizaba de sólo observar a ese hombre tan guapo. El
guerrero se sorprendió al notar el extraño desinterés de su amigo por la
joven. Ése fue su primer indicio de que algo
no iba bien.
Al
principio hablaron de cosas sin mayor importancia pero luego la conversación
derivó hacia el pasado guerrero, común para ambos. Krilin y Yamcha
especialmente pensaron en Goku, su gran amigo, quien después de los
acontecimientos con Boo se había convertido a sus ojos en casi un dios,
superando a la misma muerte, demostrando ser más poderoso que los Kaios, más
poderoso que el Destino.
"¿Te
acuerdas, Krilin, cuando nos conocimos? Yo, que ahora ni siquiera soy un
guerrero luché con él. Y estábamos parejos... ¡Pensar que ahora no soy
nada!" suspiró Yamcha.
"No
te preocupes, Yamcha, nosotros entrenábamos juntos con el maestro Roshi y no
había diferencia de poderes. Ambos bufábamos de cansancio con los
entrenamientos" rió casi amargamente Krilin, mientras proseguía "Y
no creas que al principio me cayó simpático, yo quería destruirlo, pero él
mismo me enseñó a quererlo como a mi mejor amigo que fue y sigue siendo".
Y
Yamcha contestó: "¿Pero sigue siéndolo? Ahora es tan diferente todo...
Por mi parte he perdido todos mis sueños. A veces extraño todo eso... las
peleas, los entrenamientos, los torneos. Yo pude haber sido algo diferente de lo
que soy si..." y se interrumpió de repente.
"¿Si
qué?" preguntó Krilin.
"Perdona,
es una barbaridad lo que iba a decir, pero te lo confío porque eres mi amigo,
iba a decirlo y me avergüenzo, si no hubieran existido jamás los saiyanes,
incluido Goku...".
"¡¡Yamcha!!"
dijo, dolido, Krilin.
"Tú
no entiendes, al menos tienes a tu familia, en cambio yo... Uno de esos seres me
quitó a mi novia de toda la vida... ¡¡Qué me queda a mí!!" profirió
elevando la voz un poco.
"Shhhhh,
baja la voz. No creas que no te entiendo. Y no me malinterpretes, yo amo a mi
mujer y a mi hija, pero cuando veo colgadas en el ropero mis antiguas ropas de
guerrero me ataca una terrible angustia por lo que pudo haber sido y no fue.
Aunque sea una vez, hubiera querido ser el número uno." le confesó Krilin
algo incómodo, sintiéndose culpable.
"Recuerdo
a la Patrulla Roja, ¿te acuerdas Krilin?".
"Por
supuesto y qué lejos parece estar todo eso ¿verdad?".
"Demasiado
lejos" confesó Yamcha.
"Pero,
oye, amigo, tú te quejas porque sí. Tienes una bonita posición económica,
todas las mujeres que se te antojan, pareciera que ninguna se te resiste ¿ qué
más quieres?" le respondió Krilin señalando a la linda joven que aun
suspiraba por él en la barra.
"¿Qué
más quiero? Pues todo lo demás. Algo de gloria y alguien que me ame y a quien
amar. Pero ese maldito Vegeta me arruinó la vida. Ojalá se hubiera quedado
muerto...".
"¡No
me digas que aún amas a Bulma!" repuso Krilin con la boca abierta.
"Quisiera
volver a esa época, a mi juventud, y no ser tan tonto. Así la hubiera
recuperado. ¿A ti no te gustaría volver?" preguntó Yamcha por toda
respuesta.
De
no haber sido por el extraño tono de voz de Yamcha, Krilin le habría
respondido que sí, que en más de una ocasión esa idea había pasado por su
mente... pero había lago más, algo que le indicaba que ésta no era una simple
pregunta.
“Por
qué me preguntas eso?”.
Yamcha
desvió su mirada, más seria que en un principio, perdiéndose en sus
pensamientos, sus recuerdos...
cómo
explicarle a su amigo la soledad que lo ahogaba día a día, impidiéndole
respirar, las angustias, los vacíos que trataba de llenar desesperadamente en
su cama con chicas hermosas cuyos cuerpos, rostros y nombres ya no podía
recordar... cómo comprendería que su alma lloraba cada noche mientras se perdía
en esos cuerpos desconocidos, que finalmente no significaban nada pero le
causaban gran placer más allá de la mera satisfacción sexual, pues hacer el
amor siempre le brindaba algún alivio, el orgasmo era la única sensación que
aun lo hacía estremecer, olvidar... aunque fuera nada... únicamente la ilusión
de compartir el lecho con alguien que supuestamente lo quería, sentir la
calidez de un ser a su lado en las noches frías y solitarias, impidiéndoles a
las pesadillas regresar, atormentarlo...
Y
que luego llegaba la mañana, irremediable y despiadada, haciendo que la ilusión
se desvaneciera con el amanecer, obligándolo a volver nuevamente a la soledad
que era su vida y a pretender ser un casanova, la estrella de béisbol, el
hombre triunfador que lo tenía todo en la vida para ser feliz, el gran Yamcha...
Oh, Dios, ya no podía con todo eso! Ya no podía mantener esa mentira..
Necesitaba
darle un cambio a su vida, hacer que las cosas fueran diferentes, o tal vez,
terminar con todo aquello de una vez... buscar el final, o un nuevo principio...
a la final, ya todo le daba igual y aunque prefería la segunda opción, no
descartaba la primera, pues lo importante era hacerlo YA. No podía esperar más
tiempo... no quería esperar más
tiempo.
Krilin
aun esperaba una respuesta, aunque comenzó a pensar que no llegaría nunca.
Cuando estuvo a punto de insistir observó que Yamcha se movía lentamente,
introduciendo una de sus manos en los bolsillos de su gabardina y sacaba algo
que lo dejó boquiabierto.
“Lo
he pensado mucho, Krilin... demasiado tiempo, pero ya estoy decidido”.
“Qué...
qué has decidido?”, preguntó, mirando fijamente al Radar del Dragón
descansar apaciblemente sobre la mesa de caoba. Hacía mucho tiempo que no lo veía...
Yamcha
sonrió con ironía. “No lo supones?”.
El
guerrero desvió su mirada, posando sus ojos en los de su compañero,
horrorizado. “NO ME DIGAS QUE PIENSAS VOLVER?!”.
“Sí,
y por eso quise verte, pensé que a lo mejor... querrías venir conmigo”.
“Volver
contigo...?!”.
“Así
es... No te gustaría, ya sabes, regresar a esos viejos tiempos en los que éramos
unos verdaderos guerreros? No los peleles patéticos que somos ahora...”.
Krilin
endureció su mirada, ofendido. “CALLA! No digas eso, no somos ningunos
peleles, hicimos todo lo que pudimos y eso es todo. No me avergüenzo de mí, y
tú tampoco deberías hacerlo!”.
“Posiblemente
tú estés conforme de tus logros pero YO NO...! Y por eso quiero regresar...
voy a cambiar las cosas!”, dijo furioso, colocando una mano sobre el Radar.
“Supuse que no vendrías, pero debía intentarlo de todas formas... -entonces
entrecerró sus ojos llenos de dolor- Escucha, he perdido mi vida varías veces
por salvar a la Tierra y jamás le he pedido un deseo a Shenlong para mí, pero
esta vez es diferente. Yo ya no soy el mismo!”.
Cuando
iba a retirar su mano de la mesa, Krilin posó furiosamente la suya sobre la de
él y Yamcha se vio forzado a contener un grito de dolor. Toda la gente del café
desvió su mirada al escuchar el estruendo, pero finalmente volvieron a sus
respectivas charlas, dejando al par de hombres mirarse detenidamente, sus ojos
achicados llenos de ira.
“Estás
demente, Yamcha?!”.
“Por
qué lo dices?”.
“Que
no ves que no pueden decidir simplemente volver al pasado y cambiar los
acontecimientos a tu antojo! Si cambias la historia podría ser devastador!! Y
qué tal si Goku ya no es tan fuerte, si nunca se transforma en SSJ, si Freezer
invade a la Tierra y no hay NADIE que pueda detenerlo! No puedes ser tan egoísta
y sólo pensar en ti! NO TE LO PERMITIRÉ...!”
Y
entonces Krilin se sintió sobrecogido al sentir la rabia de su amigo, el
temblor de su mano aun aprisionada debajo de la suya, al ver su... odio. Ése no era Yamcha! No era su amigo de toda la vida... Qué le
había pasado?! Estaba tan impactado que, cuando el guerreo retiró bruscamente
su mano, él no lo impidió.
“ME
IMPORTA UN CARAJO LO QUE PIENSES, Y NO PIENSO DARME LA VUELTA AHORA! - gritó y
luego suspiró, tratando de controlarse- Me has malinterpretado... no pienso
cambiar el pasado, sólo revivir esos días... pasar unas lindas vacaciones allá, ser, al manos una vez más, Yamcha, el bandido del
desierto, la leyenda que todos temían... lo comprendes?”, afirmó,
adquiriendo su sonrisa seductora que a Krilin no le convenció.
Yamcha
hizo un ademán con su mano y pidió la cuenta, que pagó en seguida, sonriéndole
pícaramente a la chica y pasándole un pedazo de papel con su número telefónico.
“Gracias, linda. Llámame y saldremos un día de estos, vale?”, le propuso,
guiñándole un ojo, haciendo que la joven casi se desmayara de la alegría,
sintiéndose la mujer más afortunada del planeta.
Las chicas ingenuas eran tan fáciles de complacer... pensó el guerrero, despidiéndose de Krilin, que aun permanecía en silencio. “Me voy, pues tengo prisa en reunir las Esferas. Si cambias de opinión ya sabes cómo encontrarme”, y sin decir más se fue, dejando al otro preocupado y confundido.
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II. YOU ARE MY BEST FRIEND
La
conversación con Yamcha lo había dejado completamente perturbado y Krilin se
vio a sí mismo volando rumbo a Paozu Yama, hogar de Goku. Deseaba hablar con él
y contarle todo, quizás, encontrar una solución juntos. Impedir que el otro
hiciera una locura.
Apenas
llegó, sintió el Ki de su amigo cerca, en el río en donde acostumbraba pescar
y se encaminó hacia allá enseguida, deseoso de verlo. Hum, realmente los
encuentros con Goku cada vez eran más infrecuentes... y no porque él no
quisiera verlo, sino porque el saiyajin parecía estar siempre ocupado,
sumergido en sus constantes entrenamientos y tratando de recuperar el tiempo
perdido junto a su familia, y lo entendía, aunque también le dolía los pocos
deseos que había mostrado en compartir algo de su tiempo con él, después de
todo, acaso no eran amigos? No era importante para Goku estar a su lado, como
solían hacerlo en tiempos pasados?
Suspiró,
tratando de alejar a esos pensamientos de su mente, por considerarlos algo egoístas
y finalmente encontró a Goku entrenando cerca de una hermosa cascada. No pudo
evitarlo, jamás podía hacerlo... maravillarse ante las increíbles habilidades
de pelea de su viejo camarada. Ese despliegue de poder abrumador que mostraba,
aun cuando sólo hacía algunos ejercicios básicos, aun cuando ni siquiera
estaba convertido en SSJ... era simplemente sorprendente.
Y
él parecía no notarlo o saber que estaba allí, observándolo, y esto lo hice
sentir mal. Acaso su propio ki era tan insignificante que el otro no podía
sentirlo? Era tan triste...
Finalmente,
obligándose a sonreír, se acercó y saludó. “Hola, Goku”.
El
saiyajin giró y sonrió al verlo, sorprendido. “Hola, Krilin! Tanto tiempo
sin verte! Cómo estás?”.
“Bien
y bueno, si hemos pasado mucho tiempo sin vernos es porque nunca respondes mis
llamadas telefónicas o te niegas a verme...”, le escupió directamente a la
cara. No quería ni era su intención hacerlo, pues el motivo de su visita era
otro, pero no pudo contenerse. Se sorprendió al darse cuenta por primera vez
que estaba realmente furioso con él, furioso por haberlo dejado solo tanto
tiempo...
La
mirada de Goku se turbó, ante el inesperado reproche. “Krilin, yo... yo lo
siento, pero... ya sabes lo ocupado que he estado...”.
“Sí,
sí... ya lo sé...”, le interrumpió, sintiendo que su presencia allí era
absurda. “Es sólo que te extraño, sabes? Y me gustaría mucho que, de vez en
cuando, tú también mostraras algo de interés en verme... no te vas a morir
por hacerlo!”.
Goku
sonrió con esas palabras e inmediatamente colocó una mano detrás de su cabeza,
en ese gesto tan típico en él. “Lo sé... no es que no quiera hacerlo, de
verás!! Es que he estado tan ocupado... Chichi y los chicos absorben mucho de
mi tiempo ahora, sobretodo Goten, a quien aun debo ganarme...”.
Krilin
sonrió, relajándose un poco. “Es verdad, lamento ser tan duro, lo entiendo
perfectamente, además, el motivo de mi visita es otro... Yamcha, está en
problemas, no se encuentra bien y yo pensé...”.
“YA
ESTÁS LISTO, KAKAROTTO?! SI NO TE APRESURAS LLEGAREMOS TARDE, TARADO!!”.
Su
frase se vio bruscamente interrumpido por le llegada del otro saiyajin, odiado
por Yamcha. Apenas se posó, le lanzó una mirada completamente indiferente al
humano, que lo hizo sentir que no valía nada (y para el príncipe así era) y
fijó todo su atención en su eterno rival. “Vámonos, ya!”.
“Espera
un momento. Oye, Krilin, yo había quedado en entrenar hoy con Vegeta... -le
dijo, algo avergonzado- No podríamos... hablar luego?”.
Krilin
no lo pudo creer. Simplemente no lo podía creer! Goku, su amigo... se negaba a
hablar con él ahora que tanto lo necesitaba?! Se negaba a brindarle su ayuda,
su apoyo...? Y por un simple... ENTRENAMIENTO?!
Iba
más allá de toda su capacidad entenderlo, y mucho menos aceptarlo! Estaba
realmente furioso y sorprendido y dolido... Y entonces, la palabras dichas por
Yamcha retumbaron en su mente, cuando hablaron del saiyajin y su amistad, apenas
hacía unas horas...
Recordó
claramente cuando había dicho: "¿Pero
sigue siéndolo? Ahora es tan diferente todo...”
Él
había rechazado esa idea, defendiendo a su amigo por encima de todo, como
siempre lo había hecho, pero ahora, por todos los cielos, él mismo le estaba
dando la prueba! mostrándole la triste realidad... y supo que era cierto,
completa y dolorosamente cierto, para su pesar... y ya no pudo contenerse más.
“Pues
bien, vete! NO TE NECESITO! -le gritó, para el completo asombro de ambos
guerreros- Si antepones un estúpido entrenamiento a tus compañeros de toda la
vida, entonces no eres verdaderamente mi
amigo! Ni el de Yamcha, ni el de nadie...”.
“Pero,
Krilin...”, trató de defenderse Goku, adolorido por esos palabras.
“CÁLLATE!
No me digas nada! Vine aquí hoy buscando tu apoyo, el apoyo de mi
mejor amigo, y qué encuentro? NADA! Me das la espaldas igual a como lo has
hecho desde hace años! Sabes? De entre todas las personas de este planeta,
fuiste el único del que siempre estuve seguro, estaría allí cada vez que lo
necesitara, Y ESTABA EQUIVOCADO! Muchas gracias por demostrármelo, amigo...”,
culminó, haciendo énfasis en esa última palabra, lleno de ironía.
Estaba
tan furioso que empuñó sus manos, deseando desesperadamente poder darle un puñetazo
en el rostro, aunque desistió en seguida. De qué serviría? Sólo conseguiría
fracturarse la mano y no le haría el más mínimo daño a Goku. Ah, qué
maldita su debilidad, y la infinita fuerza de los saiyas.
Pero
había una forma de lograrlo... si volvía atrás en el tiempo, a la época en
que sus fuerzas eran parejas entonces tal vez podría darle la paliza que tanto
añoraba, y sonrió al pensar en ello, regodeándose en el inmenso placer que
sentiría al hacerlo, lo bien que eso lo haría sentir...
Goku
aun continuaba en shock por esas palabras que nunca pensó, le diría Krilin...
y cuando finalmente trató de sobreponerse a ellas para gritarle que era un
idiota y que nada de lo que había dicho era cierto, vio que éste giraba, dándole
una mirada de absoluto desprecio.
“Yamcha
tenía razón en desear que lo saiyas nunca hubiesen existido... ahora me voy,
ya no pienso volver a interrumpirte, adiós, amigo,
que te aproveche tu entrenamiento”,
y se fue, dejando a Goku completamente desolado a sus espaldas y a Vegeta
totalmente confundido y fastidiado por esas palabras tan necias y llenas de
sentimentalismos, típicas de los débiles humanos..
Pero
antes de marcharse, Krilin hizo una pequeña parada en la casa de Goku y entró
por la ventana, directamente en la habitación de Gohan. Sabía perfectamente
que ellos aun poseían la esfera de cuatro estrellas y no se iría de allí sin
conseguirla primero.
Buscó
en todas partes, frenético, hasta que finalmente la encontró bien escondida en
el fondo de su enorme ropero, justo sobre el viejo sombrero del hijo de su
ex-amigo. Sonrió al reconocerlo, a pesar que los años habían hecho estragos
en él, descolorándolo, estaba exactamente igual a como lo recordaba... y sin
poder evitarlo, la imagen del pequeño y asustadizo Gohan volando en los hombros
de su padre vino a su mente, llenándolo de tristeza... La forma en que Goku había
muerto esa vez, enfrentándose a su hermano Raditz y a su origen saiya... Lo
orgulloso que se había sentido de Goku cuando rechazó ese pasado cruel, su
destino de destruir la Tierra, gritando a los cuatro vientos que él era
un humano. Y él, en medio de esa profunda admiración por la valentía de su
amigo, apoyándolo hasta el punto de aceptar morir por él, en batalla, aun
sabiendo que ya jamás podría ser resucitado por Shenlong... nada de esto le
importó aquella vez, sólo ayudarlo.
Y
entonces arrancó con furia la esfera del sombrero, arrojándolo nuevamente a
las profundidades del ropero y cerrándolo de un portazo. Pero ya no más...
nunca más, Goku, pienso sacrificarme en tu nombre. Eso ya se acabó.
Y
entonces se fue volando por la ventana, alejándose del sitio que sintió, ya no
volvería a ver jamás.
III. RETURN TRIP
Yamcha tenía razón, a Krilin no le costó mucho
esfuerzo encontrarlo, sólo tuvo que seguir su rastro de ki, que ahora permanecía
inmóvil en algún lugar. Cuando finalmente pudo ver su silueta a la distancia,
se sorprendió al notar que había elegido el desierto como sitio de partida
para su viaje en el tiempo.
Lentamente aterrizó a su lado, aun tratando de
controlar la furia que inundaba a su espíritu, sosteniendo fuertemente la
esfera de cuatro estrella en una de sus manos, y se acercó sigilosamente a su
amigo, cuya mirada se encontraba perdida en algún punto desconocido para él.
Las restantes esferas descansaban en el suelo, a su lado, junto al radar.
Pero, sin duda, lo que más llamó su atención de
toda la escena fue el cigarrillo que Yamcha sostenía con elegancia entre sus
largos dedos, así como la sensualidad que mostraba a cada movimiento, mientras
introducía el pitillo en sus labios, dándole unas caladas para luego dejar
escapar el humo grisáceo lentamente hacía el cielo, en donde se disolvía poco
a poco, arrastrado por el viento... Había algo solemne en esa imagen, algo... perturbador. Desde cuándo su amigo fumaba?, se preguntó
mentalmente, intrigado.
Y como si el otro pudiera escuchar claramente sus
pensamientos, respondió: “Desde hace mucho tiempo”. Al notar que Krlin
permanecía en silencio, quizá, sorprendido de esas palabras, decidió encarar
su mirada y sonrió al ver la esfera que sostenía en su mano. “Veo que has
decidido venir conmigo finalmente. Me alegro mucho...”
“Eh... s-sí...”, logró balbucear.
“Bien, yo ya reuní el resto, así que podemos
partir en seguida, estás de acuerdo?”, le preguntó, arrojando al suelo el
resto de su cigarrillo y aplastándolo con su zapato. Ése había el último... allá ya no podría fumar.
Krilin dudó unos instantes, comenzando a ser
realmente consciente de lo que iba a pasar allí. Ellos... ellos realmente
pensaban viajar en el tiempo? Realmente iban a regresar...? Pero, acaso no era esto una locura?! Yamcha no dejaba a nada ni a nadie atrás, pero él
tenía una familia! Una esposa, no precisamente muy comprensiva, y una pequeña
a la que adoraba, y... pensaba dejarlas solas?!
Y todo por qué? Sólo para golpear a Goku en el
rostro? Acaso era una razón realmente válida para esa locura? Cerró sus ojos
con fuerza, sintiendo a la esfera entre sus manos... No, a sí mismo no podía
engañarse, si iba a hacer esto al menos lo haría plenamente conciente de sus
sentimientos. Sabía que si decidía viajar en el tiempo no era precisamente
para darle una paliza a Goku (aunque sí estaba en sus planes) sino porque
derrotarlo representaría ser mejor que él... el mejor guerrero del mundo.
Y al menos una vez, él quería ser el mejor,
al menos una vez, quería sentir lo que era ser el número uno.
Y la única forma de lograrlo era volver al pasado,
pues conseguirlo en su presente era imposible. Dejar a su familia unos días era
el precio que tenía que pagar por cumplir su gran sueño de todo la vida, y
aunque era una decisión egoísta, estaba dispuesto a hacerlo... y esperaba que ellas pudieran perdonarlo algún día.
Finalmente asintió. “Estoy listo”.
Yamcha sonrió, feliz. “Entonces invoquemos a
Shenlong”.
“Espera”, le dijo Krilin, sosteniendo su brazo.
Yamcha se detuvo, al notar la firmeza de su agarre y
la seriedad de su mirada. “Qué sucede?”.
“Recuerda lo que me prometiste. De ninguna forma
vamos a cambiar el pasado, sólo vamos
a pasar unos días allá sin interferir en el normal devenir de los
acontecimientos, cierto?”.
“Claro que sí, ya no te preocupes!”, le dijo
Yamcha y sin decir más soltó su brazo.
Pero entonces Krilin susurró: “Dime, Yamcha...
por qué aquí? Por qué pedir el deseo en medio de este desierto?”.
El otro suspiró, mirando fijamente el paisaje que
los rodeaba, una vez más. “Porque aquí pasé los mejores años de mi vida...
aquí fui Yamcha, la hiena del desierto, y quería verlo una vez más antes de
partir”.
Rápidamente, antes que Krilin pudiera interrumpirlo
nuevamente, el guerrero llamó a Shenlong, que apareció ante sus ojos
sorprendidos, grande y majestuoso. Yamcha se adelantó, dispuesto a pedirle su más
anhelado deseo, pero entonces se dio cuenta que no sabía exactamente a qué año
quería regresar... quizá cuando conoció a Bulma? O cuando enfrentaron a
Pilaf? O, tal vez, cuando participó en su primer torneo de las artes marciales...?
Pero Krilin ya tenía sus propios planes y sabía
exactamente al lugar y al año al que deseaba volver así que, apartando
bruscamente a Yamcha de su camino, se adelantó al Dragón y, luego de decirle
que sólo tenían un deseo, pidió el suyo...
El Dragón aceptó su petición, dejándolos sumidos
en la más completa negrura, girando y girando, una y otra vez, sin saber hacia
dónde se dirigían, como si cayeran por una largo túnel, infinito... en donde
sus gritos de terror no fueron escuchados.
~*~
Lo primero que volvió a sentir Krilin con claridad
fue peso, en su espalda y en sus
brazos, sus manos sosteniendo algo de indeterminadas proporciones y cómo su
cuerpo temblaba, la intensa sensación de terror y la certeza de que corría
grave peligro... pero de qué? No podía ver nada, todo aun era negro.
Luego escuchó un grito, que no era su voz, no era
él: “Qué haces, Krilin?! CORRE!!, CORRE!!”.
Pero no se pudo mover... estaba muy asustado, y no
podía ver nada... un momento, NO PODÍA VER NADA?! Tonto, claro, pues tenía
los ojos cerrados...! Cuando finalmente los abrió notó rápidamente que estaba
en otro lugar que no era el desierto, era un paisaje montañoso, lleno de pasto
y vegetación, hermoso... y
entonces por qué temblaba? Pues su cuerpo aun se movía involuntariamente.
También descubrió el origen del peso, había visto en sus manos dos enormes
recipientes de metal, llenos de algún tipo de líquido.
Entonces escuchó otro grito y giró en busca de esa
voz que le era tan familiar y lo vio. Era... era GOKU! Pero pequeño, un chico
apenas, aunque no había cambiado mucho, era tal y como lo recordaba, con los
mismos cabellos indomables y esos ojos azabaches llenos de ingenuidad que no habían
cambiado nada con el transcurrir del tiempo. También tenía su cola, que se
agitada rápidamente, como si algo lo perturbara; él también tenía dos
recipientes en sus manos y algún tipo de enorme caparazón de tortuga sostenido
a sus espaldas por algunas cuerdas... subió sus ojos y observó sus rostro, la
preocupación y el temor que reflejaban, el peligro...
Finalmente Goku no se resistió más y arrojó los
recipientes a un lado, esparciendo su contenido blanco. Sí...ahora lo recordaba!
Era leche! Ahora todo estaba claro, recordó su viaje en el tiempo, el deseo
pedido al dragón y la completa oscuridad que vino después y ahora estaba... si
su deseo realmente se había cumplido, debía estar en la época en la que
entrenaba con Goku junto al maestro Roshi. Y los recipientes llenos de leche,
los caparazones de tortugas a sus espaldas era parte de los ejercicios diarios
que les imponía el maestro... Ah, qué bien! Sí había regresado!
Se sentía tan feliz que estaba a punto de dar
saltos de felicidad, pero entonces, pudo sentir a sus espaldas un gruñido que
le heló la sangre. Había... algo detrás de él...
Lentamente giró. Los recipientes que aun llevaba en
sus manos cayeron al suelo cuando vio al enorme dinosaurio que lo observaba con
esos ojos predadores clavados en él, sus fauces entreabiertas mostrando sus
filosos y mortales colmillos. Sin duda, lo había elegido como su próxima
comida... y él no hacía nada para evitarlo, pero... qué podía hacer? Huir
volando? Usar el Kamehameha en su contra? Con gran alegría lo hubiese hecho
pero se suponía que, en esa época no conocía esas técnicas y Goku estaba allí
viéndolo todo... no se podía arriesgar con él presente... además, su cuerpo
era más débil ahora y no sabía si tendría la fuerza suficiente como para
eliminar a una bestia de esas proporciones.
Así que retrocedió un paso, y luego otro...
sudando, pues el dinosaurio lo seguía muy de cerca. QUÉ PODÍA HACER?!! El pánico
dominaba todos sus sentidos, impidiéndole respirar, pensar...
Y entonces sintió que alguien lo jalaba por detrás,
sacándolo de ese estado catatónico en el que estaba sumergido, y no sólo eso,
sino que continuaba empujándolo, obligándolo a correr y mantener el ritmo...
los aullidos enfurecidos de la bestia siguiéndolos muy de cercas, a sus
espaldas.
“NO TE DETENGAS, KRILIN, POR NADA DEL MUNDO...
SIGUE CORRIENDO!!”.
Era Goku...! Su amigo había arriesgado su vida para
salvar la suya sin importar el riesgo... En medio del miedo, la preocupación y
el cansancio, Krilin sonrió para sus adentros, lleno de felicidad. Sentía que
estaba en casa, una vez más, después
de tantos años... y bueno, Yamcha necesitaba unos días para él así que no
tenía prisa en darle la paliza prometida a Goku. Podía esperar un poco y
mientras tanto reviviría algunas viejas aventuras junto a su inseparable
camarada.
Oh, sí, después de todo no había sido tan malo
regresar.
~*~
“Espera, Krilin, no pidas ningún deseo aun...!”,
gritó Yamcha, tratando de ponerse en pie, pero rápidamente volvió a caer de
espaldas cuando chocó contra una pared metálica que se encontraba a unos centímetros
de su cuerpo. Qué había sido eso...?!
En medio del dolor, abrió sus ojos y descubrió que
estaba debajo de un vehículo y una enorme gotera de aceite caía sobre sus
ropas multicolores. Esas ropas no eran las que llevaba puesta cuando pidieron el
deseo. Instintivamente llevó una de sus manos al rostro, en donde sentía un
dolor intenso y descubrió que tenía una pequeña herida que sangraba sobre el
párpado derecho, y lo más sorprendente aun, sus cabellos eran largos... y en
su rostro, no tenía su viaje cicatriz en forma de cruz! Entonces... sí habían
regresado! Sí habían logrado viajar en el tiempo! Pensó, riendo por lo bajo,
aunque se detuvo no mucho después.
Pero dónde estaba realmente? En qué año? Krilin
se había adelantado en pedir el deseo y él no había podido escuchar la época
dicha y ahora podía estar en cualquier lugar, en medio de la nada, a miles de
kilómetros de ella... reflexionó,
dejando caer cu cabeza con pesadez, apesadumbrado...entonces desvió su mirada,
al sentir el viento, al aire caliente mezclado con arena que rozaba sus mejillas
y observó, aun debajo del vehículo, que el paisaje era desértico, lleno de
dunas, igual al sitio de partida de su nueva aventura. Quizá estaría en su desierto, su hogar, el sitio en el que creció, en el que fue una
leyenda...
Estaba a punto de escabullirse y salir a la luz
cuando sintió que alguien lo jalaba de los pies, empujándolo fuera con
brusquedad. El sol inclemente lo dejó enceguecido al instante, al caer
directamente sobre su rostro, quemándolo y el guerrero se llevó rápidamente
una mano sobre sus ojos. Quién se había atrevido a tratarlo de esa manera?!
“Hey, Yamcha, ya estoy aquí...!”.
ESA VOZ...! Ay, Dios... no puede ser! Aun no se
reponía de su reacción inicial cuando sintió un peso sobre el suyo, a lo
largo de su cuerpo, tendido sobre él. Una ola de calor recorrió todo su cuerpo
al sentir su calidez, sus proporciones... ese cuerpo era de una mujer.
“B-bulma...?”.
Una risa llena de picardía llegó a sus oídos y un
intenso rubor cuando ella se pegó más a él, si tan sólo pudiera verla...
estaba a punto de alzar su cabeza cuando un rostro se colocó sobre el suyo,
demasiado cerca quizá, cubriendo al sol y dándole una agradable sensación de
alivio.
Y entonces sonrió, ante la maravillosa vista que se
presentaba ante sus ojos. “Hola, Bulma, qué haces aquí?”
Era igual a como la recordaba, o quizá más hermosa
aun. Con ese rostro de marfil, y su piel suave y delicada, esos labios carnosos
tan cerca de los suyos... y sus cabellos violeta largos, como tanto le gustaba
verlos. Era el cuadro perfecto, y le hubiese gustado verlo por toda la eternidad.
Ella mostró algo de asombro. “Que qué hago aquí?
Tú me llamaste!”.
“Yo?”
“Claro que sí, para arreglar tu nave, es que no
lo recuerdas?”, le preguntó, sonriendo nuevamente. “Realmente, no sé qué
harías sin mí, eh?”.
Yamcha asintió, era cierto, no era nada sin ella... su vida había sido un desastre y ya nada pareció importar desde que la había perdido. Con gran delicadeza y lentitud recorrió sus cabellos, entrelazando sus dedos, jugando con ellos, acercándolos a su rostro y sintiendo su perfuma natural. Pero ahora era como un sueño... tenerla así, era demasiado perfecto para ser real, y entonces tuvo que tocar su rostro, acariciar sus mejillas, párpados, sus... labios, para saber que no estaba soñando, que no despertaría en medio de esas cuatro paredes que no podían ser catalogadas como un hogar, nuevamente sumido en la soledad que tanto odiaba
Con infinito deleite recorrió la piel de su rostro
con la yema de sus dedos y la
estrechó contra su palpitante y ansioso corazón : "¡Bulma!... " le
dijo con entrecortada voz.
Pero la muchacha, para el asombro de Yamcha
retrocedió y enrojeció violentamente. La pobre chica no podía identificar las
caricias experimentadas de ese nuevo Yamcha con las actitudes fóbicas del joven
cuando ella andaba por ahí.
Para ser exacto ese temor de él era lo que más la
incitaba a seguirlo por todas partes. Pero ahora había encontrado la horma de
su zapato; algo, contra toda lógica le indicaba que ese
muchacho ya no era el que conocía, que en unas pocas horas algo radical
y extraño había sucedido, algo inexplicable...
"Ven, Bulma, deja que te abrace y te bese,
dejemos la nave por un momento, ella no me importa nada" afirmó mientras
intensificaba sus caricias, apartaba sus cabellos y mordía suavemente su cuello.
Pero Bulma, a pesar de sentir una fuerte excitación por ese último beso, lo
rechazó asustada, asustada de él, asustada de sí misma, asustada de sus
nuevas sensaciones con ese guerrero que parecía más masculino que nunca, más
ardiente y vehemente...
"¡Déjame, Yamcha! ¿qué te pasa? ¿acaso te
burlas de mí?" profirió con voz temblorosa la asombrada joven.
"¡Claro que no lo hago! Tú sabes que te amo...
apasionadamente..." agregó en voz más baja Yamcha.
"Pero... pero... tú no eres así, tú le tienes miedo a las chicas... ¿o no?
“¿Eso crees en verdad? Ven aquí" le dijo,
conservando aun a su pesar sus actitudes de play boy.
Y Bulma tuvo una reacción extraña, se fue de ahí
gritándole: "¡Eres un grosero y un maleducado! ¡Yo no arreglaré tu
nave, vete caminando si puedes o si no intenta volar!" Y se fue dejándolo
con la palabra en la boca...
El pobre Yamcha se quedó entonces más frustrado
que antes pero al menos tenia una esperanza. La verdad es que ni él mismo se
explicaba cómo había podido ser tan tonto, de pronto había olvidado que en
ese momento Bulma era una niña y como tal se comportaba. En cambio él sin
darse cuenta la había tratado como a la chica con la que había pasado la noche
anterior ¡Qué lejos se encontraba todo eso!
Y daba vueltas en su cabeza la jugarreta de Krilin
de empujarlo hacia un costado y pedir el deseo al dragón: "¡¡¡¡Sheng
Long, has que los dos volvamos a nuestras antiguas épocas de guerreros cuando
fuimos más felices porque éramos los mejores junto con Goku!!!!"
Y luego el túnel ese... quién sabe adónde andaría
Krilin. Lo que era seguro es que él utilizaría todas sus dotes de conquistador
para reconquistar a Bulma y quien sabe si luego cumpliría su palabra de que
fueran sólo unas vacaciones... Hummmm... Claro, era necesario por el bien de la
Tierra ¿pero acaso él no había hecho lo que había podido por el planeta? ¿Acaso
no fue el primero en morir cuando llegaron Nappa y Vegeta? Tal vez por eso lo
dejó Bulma, en el fondo, tal vez sólo se quedó con el guerrero más fuerte o
sea con el tipo que tenía más cabelleras colgadas de la cintura, pensó cínicamente.
"Pero esta vez será mi oportunidad . Tomaré a
Bulma y ella no querrá cambiarme por ninguno. Y como sé lo que va a pasar no
permitiré que Vegeta vaya a quedarse a su casa. Al menos es una ventaja."
"Ahora sólo debo tratar de arreglar mi nave. En el pasado recuerdo que le tenía tanto miedo que buscaba pretextos para verla, ejemplo, el arreglo de la nave. No habrá problema, yo solo podré arreglarla en un santiamén", Y puso manos a la obra inmediatamente...