Chocolate



[Chocolate: caraqueñismo por "baile" (desconozco si se usa en otras coordenadas). V.Gr.: "Le dimos un chocolate". "Le estan dando un chocolate". No necesariamente es sinónimo de goleada].


Furbo, Juan Vázquez, 29-01-2000.

Unas veces porque me tocan. Otras, porque yo mismo me los busco
o me los asigno, o comprendo, dada la dinámica de los acontecimientos,
que si no soy yo, nadie se va a decidir marcar al diez de ellos, quien
generalmente es su mejor jugador.  Entonces casi siempre me siento en 
inferioridad de condiciones, porque yo nunca fui jugador destacado y 
mas bien tenia el handicap de jugar viendo apenas lo que ocurría en un 
entorno de unos diez metros a mí alrededor, pues con 5.00 de miopía en 
ambos ojos, desde mi posición de lateral, apenas me enteraba de que 
hacíamos un gol cuando la alegría de la celebración me llegaba cerca.

Lo de la vista lo corregí hace unos siete u ocho años con los lentes
de contacto.  Ahora la inferioridad la siento en la técnica y en el 
físico, pero desde hace como un año dejé de fumar y ahora a veces 
siento la satisfacción del reconocimiento de algún rival, que al salir
de la cancha enarca las cejas, reflejando la estrecha, pero correcta 
marcación a que fue sometido.   Sin embargo, sigue siendo inferioridad
porque algunas veces le toca a uno gente como el Indio Jara 
(ex-internacional paraguayo) o Mendocita (al decir de muchos el mejor 
jugador venezolano de toda la historia).

Es que a nadie le gusta marcar en este fútbol de diversión.  Solo
cuando jugué con la selección de la APUCV, era que la cosa se tomaba
mas en serio y todo el mundo sabia de sus deberes.

Entonces, uno ve un tipo que toma terreno y encara a la defensa con
pelota dominada y trata de estorbarle la recepción.  Cuando el tipo
comienza a tocarla en defensivo ya comienza a perder efectividad.

Si lo presionas, tiene que pasarla con algo de apuro y puede cometer
algún error y en una de esas hasta uno se la anticipa o se la quita y 
mete el pase en profundidad para tratar de sorprender a la defensa de 
ellos.

Cuando ellos se cansan, porque en los partidos mas o menos parejos,
hay dominio de a ratos, uno a veces se va acompañando el ataque y
hay el chance de agarrar algún rebote y hasta anotar.  Lo mismo
en los corners. Goles que luego se comentaran "con los dedos
mojados en cerveza", como le escuche una vez a un alemán.


Pero para el mi el furbo, no es solo el Sábado.  El furbo es 
también esos días de la semana pensando en el partido pasado,
quizás recordando milímetro a milímetro la trayectoria del gol 
que le hiciste a los rivales, cuando te metieron el pase
inteligente en profundidad, dejaste atrás al defensa que te fauleaba,
miraste por el rabo del ojo al arquero que salía y se la tocaste
suavemente a un lado, para que llegara lentamente a la malla...  
disfrutándolo en todos esos momentos en que no tienes la mente 
concentrada en los estudios o en el trabajo, recreándolo en esos 
momentos previos al sueño y despertándote livianito en la mañana, 
con el flotador de ese gol o esos goles, que te hacen ver la vida 
de otra manera, mas hermosa, mas valiosa de vivirla...

Revivir esos momentos de la carrera de la celebración, con la 
respiración entrecortada de la emoción, con toda la adrenalina 
fluyendo y el abrazo de los panas que te estrechan confundiendo 
olores, sudores, dencorub,...

O recordar el cabezazo seco y luego al abrir los ojos, mirar el
restallar del balón en las mallas y el gesto sorprendido del
golero.  Mirar al arbitro que pita, validando el gol, señalando 
el centro de la cancha; salir corriendo hacia el banderín de corner 
a comenzar la celebración y voltear de nuevo para cerciorarte de 
que efectivamente el arbitro esta señalando el centro de la cancha.

O recordar esa gambeta que le hiciste al 5 de ellos, te fuiste hasta
la raya y centraste sin marca, para que el delantero nuestro se 
enredara y perdiera el gol cantado.

O sentir de nuevo el cabezazo ese a la salida del corner, que sirvió 
para ponérsela en bandeja a tu compañero, que lo que único que tuvo que 
hacer fue empujarla adentro y salir a celebrar...


Y luego cuando entras en el Jueves, se va quedando atrás el recuerdo
de ese partido y ya se empieza a jugar mentalmente el del Sábado que 
viene.  Preparando en la mente la forma de salir jugando por los costados,
de meter pierna fuerte, porque el rival es peligroso; sabiendo que
en ese partido se puede decidir el torneo y cuidarte, no acostarte
tan tarde y no tomarte sino un par de frías el Viernes por la noche, 
porque sabes que después los amigos te descargaran la irresponsabilidad 
de no tomarte en serio la cosa.

El Sábado comienza esa pequeña sensación en el estomago, que no sabes
si es ganas de comer o de descomer y tratas de dominarla pensando en otra
cosa, porque ya has estado toda la semana pensando en el furbo y en este
torneo; que si ganamos hoy, casi lo tenemos asegurado, aunque un empate
no nos viene mal, porque el contrario es fuerte y nos sigue a un punto 
a nosotros, que andamos lideres.


El almuerzo se hace liviano o casi no se come.  La preparación del maletín
es minuciosa.  Las vendas, las medias cortas para que el pie no resbale en
la media gruesa y así evitar las ampollas, las medias del uniforme, las
espinilleras, la rodillera (ojalá no me vaya a fallar hoy la rodilla),
los suspensorios, el interior apretado, el short, la camiseta y la toalla
para secarse después de la ducha, el jabón, el desodorante,... ah, y el 
dencorub o el linimento...


La llegada a la cancha es temprano.  Aun no llega el otro equipo y apenas
encuentras a dos de los tuyos.  La cancha esta algo húmeda por la llovizna
que cayo en la mañana.  Bajo el sol candente, un obrero están marcando con
cal, lentamente la cancha y en eso llegan 3 mas de tus compañeros.  Poco a 
poco comienza a llegar el otro equipo y siguen llegando los tuyos y el 
arbitro.

Nos cambiamos con cierto nerviosismo, entre bromas y risas. Primero el 
suspensorio, el interior y la pantaloneta.  Luego son las vendas, sin estar 
completamente seguro si me las estoy poniendo muy apretadas.  Me saco la 
venda del pie izquierdo, para corregirle la presión.  Si me aprieto 
demasiado las vendas puede ser que me corte la circulación y el pie se me 
duerma.  Si la dejo muy floja, al primer chute el empeine se me "abre".

Luego viene la media corta, para asegurar la venda en su lugar y para 
que el pie no deslice directamente sobre la media del uniforme, evitando
lo de las ampollas.  Encima la media gruesa, la rodillera y las espinilleras.
Un poco de linimento o dencorub en los abductores de las ingles y otro
poco en el centro de los muslos.  Así se evitan los desgarres.

Todo el camerino se va impregnando de ese intenso olor del linimento, que es
el olor del furbo de viejos.

Por ultimo la camiseta.  Se guarda toda la ropa de calle, cuidadosamente doblada, 
en el maletín y se sale a la cancha.

Siempre aparecen uno o dos balones.

Algunos, los mas religiosos, tienen por cabala, tocar la grama y persignarse.

Para otros la cábala es que al salir a la cancha, hay que meter el 
primer balón en el arco.

Unos minutos de trote corto, algunos piques y los ejercicios normales de 
estiramiento.    

Entonces se comienza a tocarla, rabonas, ejercicios de dominio, algunos chutes 
al arco, algunos centros desde la banda...

Al rato, el arbitro comienza a llamar con el pito desde el centro
de la cancha.


El DT agarra las fichas, le hace señas al arbitro que espere y las pone en
la grama, en el orden geográfico adecuado.  Luego hacemos un corro, mientras
el arbitro sigue pitando.   Se dan las ultimas instrucciones, que casi nadie
escucha con conciencia, esperando ansiosos el momento del pitazo inicial.

Entonces nos vamos hasta el arbitro, con las fichas en la mano.  Algunas
veces nos revisa los tacos.  

"Bueno, que pite ya", piensa uno, ubicándose en la posición inicial, 
correspondiente a su puesto.


- "Vamos a guardar un minuto de silencio... a la memoria de ...." - dice
entonces el arbitro.

"Coñ... minuto de silencio... solo eso nos faltaba", piensa
uno nerviosamente.  

Entonces, durante ese minuto, que casi siempre es medio minuto, pues el 
mismo arbitro impaciente lo acorta, pero que a uno le parece que es como 
minuto y medio, comienza uno a mover las piernas rapida y repetidamente 
hacia atras y hacia delante, manteniendo los pies en el mismo sitio, 
para disipar la tension nerviosa y mantener la tonalidad muscular.

Ya el sudor comienza a correr por el cuerpo, ayudado por los ejercicios,
en ese ambiente sofocante por el efecto del sol sobre la grama húmeda, 
de la cual emana un vaporón.

Hay algunos charcos y se comienza a precisarlos, para no jugar a través de
ellos.


Por fin, el tipo este suena el silbato...


Ellos la tocan primero y ya uno sabe que la primera entrada ha de ser fuerte
para que el enemigo sepa a que atenerse, que tiene que cuidarse.  Que sienta
que de este lado hay fuerza y decisión.  Y que si por casualidad se les ocurre
la remota posibilidad de ganarnos; van a tener que echarle un cerro e' bolas.

Porque, aunque al final de los partidos fraternicemos y nos tomemos unas
cervezas con nuestros rivales, en el fondo, el furbo es casi una guerra.


Juan Vázquez.



"A veces el otro equipo piensa que tiene una oportunidad de ganar...
Eso... me pone furioso !".

Cholito Simeone.



Archivo.

Regreso a Página principal.

[Info. Básica] [Libertadores] [Chocolate] [Resultados] [Amistosos] [Logos] [Galeria] [Otras pags.] [Archivo]


©opyright by J.C. Vázquez, Febrero 1997. vazquezj@camelot.rect.ucv.ve


This page hosted by Get your own Free Home Page