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La Dictadura de Primo de Rivera

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  La solución buscada a la quiebra social y política de la monarquía fue la peor de las posibles: el golpe militar de Primo de Rivera. Con ello se cerraba cualquier posibilidad de que el sistema evolucionase en un sentimiento do democrático. Málaga reaccionó con la misma expectación y pasividad que el resto del país ante 105 acontecimientos, lo que demuestra la desmovilización en que había desembocado la izquierda republicana y obrera y la "aquiescencia" generalizada de la población ante & nuevo régimen (Fusi, Palafox, 1998). Desde luego, el primer periódico de Málaga, "La Unión Mercantil" manifestó su satisfacción con el golpe.

El general Primo de Rivera contó a su favor con la coyuntura favorable de los años 20, que fue una época de crecimiento económico, y durante la cual se puso fin a la sangría de la guerra de Marruecos. La Dictadura se presentó como un régimen saneador de los defectos de la política de partidos1 y a tal fin puso en marcha en los primeros años la práctica de las denuncias anónimas contra los casos de caciquismo, la tutela militar de la administración municipal mediante la figura de los "delegados gubernativos", la suspensión de las instituciones locales sustituidas por otras a cargo de "hombres nuevos", y la creación de nuevos instrumentos políticos como el somatén y la Unión Patriótica.

La alcaldía de Málaga recayó en el conocido médico José Gálvez Ginachero, en quien "La Unión Mercantil" veía un "malagueño entusiasta", respetado y "ajeno a todo partido político". En los primeros meses se produjo una auténtica furia revisora del período anterior: la oficina de reclamaciones abierta el 2 de Noviembre de 1923 recibió el primer día 250 escritos y 45 reclamaciones orales. En Coin, Antequera y Vélez hubo detenciones y encarcelamientos por irregularidades habidas en el período anterior.

La búsqueda de apoyos civiles al régimen se plasmó el 11 de Julio de 1924 en la creación de la Unión Patriótica malagueña presidida por J. Rodríguez Muñoz, con quien también figuraban Gálvez Ginachero, Félix Sáenz Calvo, el Conde del Guadalhorce, Peralta y Crooke, entre otros. Pocos meses antes( 20 de Enero), el somatén celebraba su primera revista en la Plaza de Toros ante el Gobernador civil y el Conde de Guadalhorce, que era su presidente. Sin embargo, tanto en este aspecto, como en el de la institucionalización del régimen mediante el Estatuto municipal o la Asamblea Consultiva, la Dictadura cosecharía un completo fracaso. Desde luego, el jefe de la U.P. en Málaga carecía de relevancia política alguna, a diferencia del caso de Gálvez Ginachero, muy conocido aunque no precisamente por su carrera política. Tampoco ofrece la más mínima fiabilidad el resultado del plebiscito organizado en 1926 en apoyo de la Asamblea Consultiva, que dio un resultado en Málaga de 172.757 votos favorables al Dictador.

Frente a estos fracasos, la Dictadura gozó de reconocimiento en la realización de algunos proyectos relevantes. La redacción en 1924 del Plan de Grandes Reformas para Málaga de los Ingenieros Rafael Benjumea, Leopoldo Werner y Manuel Giménez Lombardo, la construcción de la Ciudad Jardín (1926, primera casa), la entrega a la ciudad del Castillo de Gibralfaro(1925), el inicio de las obras del Paseo Marítimo (1928), el impulso a la construcción de carreteras, de las telecomunicaciones, de la repoblación forestal y del turismo, fueron algunas de las iniciativas que se beneficiaron de un clima de bonanza económica.

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