¿Cómo detectar peligros? I
Algunas personas tienden a ser víctimas, con más frecuencia que otras, de la delincuencia. En los talleres y seminarios que hacemos siempre nos conseguimos que en un grupo de 20 personas hay una o dos que han sufrido, mucho más que el resto, ataques de delincuentes, bien sea bajo forma de arrebatones, atracos o robos de vehículos. Se han planteado muchas teorías al respecto y sin duda en la "victimización", o proceso mediante el cual el delincuente escoge a su víctima, intervienen factores como los que "proyecta" la potencial víctima a través de su lenguaje no verbal, si está atento y pendiente de lo que sucede a su alrededor, etc. Pareciera existir un "sentido" de alerta que funciona mejor o está más desarrollado en algunas personas que en otras. Ya se han descubierto evidencias científicas al respecto: En 1997, Rupert Sheldrake fue noticia en el medio científico, al publicarse en la revista New Scientist los resultados de sus últimos experimentos. Sheldrake es un biólogo formado en la Universidad de Cambridge. Se ha especializado en investigar y explicar muchos misteriosos fenómenos, como la migración de las aves, la telepatía entre animales y humanos; el fantasma de la presencia de los miembros amputados. Desarrolló la teoría de la "Resonancia Morfica", que vendría a ser una especie de memoria genética del género humano. Uno de sus libros más importantes fue Seven experiments that could change the world. Uno de los capítulos plantea la capacidad del ser humano de sentir cuando era observado por otra persona. Dice Sheldrake: "La sensación de sentirse observado es muy común. Algunas encuestas dicen que 90% de las personas han experimentado ese tipo de fenómeno alguna vez. Si la gente realmente puede decir cuando son observados por la espalda, esto sugiere que algún tipo de influencia emana del observador. Si esta "influencia" no puede explicarse en términos acordes a los sentidos conocidos, las implicaciones abren un universo de hipótesis. Pero hasta le fecha no se han realizado investigaciones profundas al respecto.
En su trabajo en el New Scientist, Rupert Sheldrake daba a conocer los resultados de sus investigaciones que comprobaban, sin margen de error, que esta facultad existía. Miles de experimentos en colegios, con voluntarios, demostraron que en un porcentaje mayor al de las probabilidades estadísticas los sujetos "percibían" cuando eran observados por otras personas. El experimento, en su forma más sencilla, consiste en sentar a un voluntario con los ojos tapados o cerrados y justo detrás de él, a un metro de distancia, se sienta el "observador".
De acuerdo con una secuencia aleatoria, en 10 oportunidades mirará la base del cuello de la persona que tiene enfrente, y en 10 oportunidades mirará a otro punto. El "observado" señalará cuando cree que "se siente" que lo están mirando. Los resultados, en los casos positivos, tienden a ser más altos que los que las probabilidades o la suerte pudieran establecer. Hemos realizado este experimento en talleres y charlas, y hemos obtenido a veces resultados sorprendentes. Rupert Sheldrake realizó el experimento con todo tipo de variables y condiciones distintas, y puso, por ejemplo, al "observado" en una habitación aislada acústicamente y separada del "observador" por espesos cristales; realizó la observación indirectamente con reflejos de espejos, con circuito cerrado de televisión, etc.
Si bien Rupert Sheldrake no especula sobre las implicaciones de su descubrimiento, otros científicos piensa que demostró que existe un sentido adicional. Un sentido que le pudo servir de "alarma temprana" al hombre primitivo y que de algún modo hemos venido perdiendo a través del tiempo. Igualmente, pensamos que existen fenómenos, manifestaciones y capacidades del ser humano que no están explicadas científicamente y que apenas se comienzan a estudiar. La telepatía, los sueños, visiones, premoniciones, la energía, la capacidad de los faquires de resistir al fuego o al dolor, herirse y no sangrar, la curación con las manos, la levitación, la capacidad para mover objetos o doblar cucharillas. Se afirma que apenas utilizamos 10% de la capacidad de nuestro cerebro.
Existe un vasto y desconocido universo y capacidad en el ser humano, que a veces aflora en algunas personas. Rupert Sheldrake logró demostrar que un pequeño aspecto de estas misteriosas manifestaciones existían. Nosotros nos atrevemos a especular, que el ser humano, por no cultivarlas o dejar de necesitarlas a través de los siglos, fue perdiendo dotes y cualidades que tenían mucho que ver con mecanismos de sobrevivencia de su especie. Lo que sí es cierto, que queremos dejar claro, es que creemos que ahí, en lo más recóndito de cada uno, está latente un sexto sentido.
Otro aspecto relevante del asunto nos viene dado por expertos dedicados a entrenar agentes y oficiales de policía. Uno de ellos, Ralph Mroz, en un reciente artículo titulado Your early warning system, publicado en la última edición de la revista Combat Handguns, afirma: "Todos los instructores le enseñan a sus alumnos cuáles son las señales de peligro que deben detectar: lenguaje corporal agresivo, una persona u objeto que no debería estar ahí o cuya presencia no es natural, alguien que lleva las manos ocultas, miradas escurridizas, cuando se es seguido, etc. Igualmente, los instructores explican y hacen énfasis en `estar en condición amarilla'. Pero a pesar de todo, algunos pocos de los futuros agentes serán los que desarrollarán la habilidad de detectar peligros, evitarlos o responder a ellos, mientras que la mayoría no lo hará, y algunos de ellos terminarán en el hospital. ¿Por qué algunas personas actúan desprevenidamente mientras que otros son atentos y vigilantes? ¿Cuáles son las claves para estar alerta y no descuidado? Me he estado preguntando esto a lo largo de 25 años y no he podido llegar a una respuesta satisfactoria. Decidí entonces acudir a otros expertos".
Ralph Mroz realizó una pequeña encuesta entre especialistas. Le hizo la pregunta a Mike Conti, que tiene a su cargo el programa de entrenamiento con armas de fuego de la policía del estado de Massachusetts: "He terminado por pensar que esa capacidad de estar atento algunas personas simplemente la `tienen' y otros no. Y de aquellos que la `tienen', algunos la tienen en abundancia mientras que otros en menor cantidad. A pesar de que el entrenamiento puede ayudar, pienso que hay algunas personas que, al no `tener' nada de esa capacidad, no deberían realizar funciones policiales en la calle. He trabajado con agentes que tienen ojos y con agentes que, literalmente, no ven una navaja en la mano de una persona que acaban de detener y poner contra la pared. He visto a funcionarios policiales detectar señales de un sospechoso, hacer una buena y segura detención y encontrar que ese sospechoso realmente era un tipo malo, con antecedentes y solicitado por varios crímenes; mientras que otros agentes que observaron y conversaron con ese mismo sospechoso señalaron que les pareció una `buena persona'. Personalmente, creo que tiene que ver con el `instinto predatorio'. Sencillamente, algunas personas son mejores cazadores que otras. Cuando usted tiene a una persona que nació con una combinación natural del instinto del cazador, cierto nivel de inteligencia, capacidad para aprender y luego aplicar lo aprendido con sentido común, se obtendrá todos los requisitos para hacer un excelente cazador" ¿Instinto predatorio? ¿Capacidad genética? ¿Puede la información y el entrenamiento mejorar esa capacidad?
¿Cómo detectar peligros? (II)
Lou Chiodo, capitán retirado de los Marines, conduce actualmente el programa de entrenamiento con armas de fuego de la "California Highway Patrol", y señala: "Todo tiene que comenzar con la discusión de las situaciones en las que hay que estar prevenido. Este debe ser el inicio de un proceso continuo de entrenamiento para oficiales de policía; pero, desafortunadamente, ahí es precisamente donde terminan los programas de entrenamiento y entonces el esfuerzo se queda en algo meramente informativo, no de aprendizaje. Una vez que se han explicado y visto las diferentes situaciones de riesgo potencial en el salón de clase, se debería pasar al entrenamiento y formación poniendo al alumno en situaciones controladas que le hagan sentir y experimentar la necesidad de estar atento y pendiente de lo que le rodea. Sabemos que las experiencias en tiempo real y a velocidad real son necesarias para desarrollar la capacidad de percepción y atención. Al alumno se le debería someter a una variada gama de problemas y dejarlo experimentar lo vital que resulta estar pendiente de su contexto. Le explico a cada alumno sobre lo rápido que ocurren las cosas en la calle. Pero, aunque lo veamos y discutamos extensivamente, sólo lo aprenderá y dimensionará cuando le toque vivirlo en un encuentro real. A algunas personas, sin embargo, pareciera que les cuesta mucho mantener la concentración y estar pendientes de lo que les rodea y esas personas son, precisamente, las que deberían buscarse un trabajo diferente al de ser oficial de policía. Algunas personas no sirven para ciertos trabajos".
Otro especialista, Bert DuVernay, director de la Academia Smith & Wesson, señala: "Creo que el entrenamiento moderno, con simulaciones de situaciones puede ayudar, pero no sabría decir hasta qué punto. Creo que la clave para aprender a estar en `condición amarilla' y poder reconocer señales de peligro, es la motivación, al igual que sucede con cualquier otro campo de aprendizaje. Algunos pueden estar motivados porque han sido víctima; otros porque asumen una posición de `guerreros' en sus vidas. Si una persona está bien motivada, si se les brinda información y métodos de entrenamiento y si reciben retroalimentación de sus logros, entonces pueden ser capaces de aprender. Pero, ¿hasta qué punto puede desarrollarse ese instinto para prevenir o ver venir peligros? Me temo que lo ignoro. Puede tener que ver entre la diferencia entre ser un herbívoro y un carnívoro. ¿Puede un herbívoro cazar a un carnívoro? Pero, por otra parte, en el mundo animal, los herbívoros tienen perfectamente desarrollada su capacidad para evadir y evitar a los carnívoros. Quizás la diferencia resida en que los animales no entran en negociaciones, mientras que los humanos sí lo hacemos. Otra desventaja de los humanos herbívoros es la vergüenza. Ocurre con frecuencia que las víctimas reconocen situaciones de peligro que hacen que sus instintos salten y les adviertan; pero, para no parecer `rudos' o, en algunos casos, con prejuicios raciales o sociales, se permite que continúe el curso de acción que hará de esa persona una víctima".
Ed Lovette y Dave Spaulding acaban de publicar un libro titulado Defensive Living (Looseleat Law Publications) en el que señalan que "las personas que obtienen altos puntajes como `conceptualizadores' en los test de personalidad Meyers-Brigg, aparentemente presentan problemas para notar los detalles en su alrededor. Decirles a este tipo de personas que esté atento de lo que le rodea no es suficiente, hay que enseñarles hacia dónde y qué deben ver".
Por su parte, el escritor e investigador Jim Grover, en su libro Street Smarts, Firearms Personal Security (Paladin Press), dice: "Mucha gente cae en refuerzos negativos. Cuando sospechan o intuyen que algo puede ocurrir simplemente se dicen: `Bah, lo más probable es que eso no sea nada" Finalmente, Ralph Mroz llega a la siguiente conclusión: "De acuerdo con los expertos consultados, parecen coincidir cinco factores entrelazados que permiten que una persona pueda ver venir y prevenir peligros. Estos son: genéticos, entrenamiento realístico, motivación, una aceptación asertiva y real del contexto y disciplina. El sentido común pareciera indicar que la ausencia de una buena disposición genética no puede ser compensada por abundancia de entrenamiento, pero una ausencia de entrenamiento también afectará a una persona genéticamente bien dispuesta. Pero, ¿qué decir de esos otros factores no genéticos: la motivación, el entrenamiento realístico y la disciplina? ¿Pueden adquirirse y desarrollarse? ¿Son suficientes? Honestamente no lo sé".
Estas opiniones y testimonios citados de expertos se refieren a la formación de agentes policiales, que, cómo es lógico, están más expuestos al peligro que el ciudadano común y requieren un buen entrenamiento. Para intentar contestar la pregunta que se hace Ralph Mroz, y llevar el tema al ámbito civil, podemos citar nuestra propia experiencia.
Hace algunos años, yo solía salir de cacería, generalmente por el Sur del estado Apure, por los ríos Cunaviche y Capanaparo. Si queríamos realmente cobrar una presa, era imprescindible que nos acompañara un baquiano. Además de saber las costumbres y sitios en donde se encontraban los animales, el baquiano los veía primero, los detectaba entre la vegetación o las sombras. Tenía una habilidad asombrosa para descubrirlos, mucho antes que ninguno más del grupo de "cazadores citadinos" los viera. Y él nos indicaba: "mire, ahí, al pie del árbol, allá". Uno seguía sus indicaciones y finalmente, también lograba ver al animal. Luego de varios años realizando estas excursiones, en un campamento nos acompañaron turistas caraqueños y europeos para tomar fotografías. En esta oportunidad, cuando nos encontrábamos con algún animal, yo lo señalaba, pero ellos no los veían. "Allá, miren, al borde de la laguna, un caimán". Pero nuestros acompañantes no lo veían. Yo tenía que indicarles con toda precisión: "miren, al lado de esa roca grande, un poco más a la derecha". Entonces, finalmente, ellos también lo veían. Para mi sorpresa, yo había desarrollado, con la práctica, un poquito de las facultades del baquiano.
En nuestra jungla urbana, se trata de algo parecido. En primer lugar, conocer sitios, lugares, horas de mayor riesgo potencial para nosotros; y, en segundo lugar, desarrollar el hábito de "ver", con anticipación, posibles peligros o situaciones que pensamos puedan ser de riesgo, detectar gestos, actitudes, cosas anormales, fuera de lugar o de contexto, dejar que los instintos obren libremente, que nuestros "sistemas de alerta temprana" hagan un barrido, automático, y si detectan algo, si encienden alguna de nuestras alarmas, prestarle toda la debida atención. Esto es lo que los expertos llaman "estar en Condición Amarilla"; y creo que, con el contexto tan difícil que nos ha tocado vivir, todos debemos practicarlo y desarrollarlo para evitar caer en paranoias y tener una actitud más proactiva y asertiva frente a los riesgos de la delincuencia.
Estos articulos fueron extraidos del Nacional.com de fecha 21 y 28 de agosto del 2000, escritos por Marcos Tarre Briceño, se desea más información puede visitar: www.seguridadaldia.com
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