Mediante la practica del profundo Prajna Paramita el Bodhisattva Avalokitesvara percibió que los cinco agregados eran inexistentes, asegurándose así la liberación de todo sufrimiento.
Sariputra -dijo- la forma no difiere del vacío ni este de aquella. La forma es idéntica al vacío; el vacío es idéntico a la forma. Vacías son también la percepción, la concepción, el pensamiento y la consciencia.
Sariputra, el vacío de todas las cosas no es creado ni aniquilado, no es puro ni impuro, no crece ni decrece. Por lo tanto, en el vacío no hay percepción, concepción, pensamiento ni consciencia; no hay ojo, oído, nariz, lengua cuerpo ni mente; y en consecuencia no hay forma, sonido, olor, gusto, tacto ni idea; no existen las dieciocho categorías sensoriales, desde el reino de la visión hasta la facultad; no están los doce eslabones de la cadena de la causalidad, desde la ignorancia hasta su cese y desde la vejez y la muerte hasta su fin; no existen las cuatro nobles verdades, como tampoco existen la sabiduría ni el logro. Porque gracias al desapego, los bodhisattvas que se apoyan en el Prajna Paramita, carecen de obstáculos en sus corazones; en consecuencia, no temen, se hallan liberados de los antagonismos y las ilusiones, y alcanzan el Nirvana.
Todos los Budas del pasado, del presente y del futuro han obtenido la visión completa y la Iluminación perfecta apoyándose en el Prajna Paramita, que contiene la formula sobrenatural, la gran luz jamás igualada, la que verdaderamente puede borrar todo el sufrimiento de esta orilla.
He aquí la formula:
"Gate, gate, paragate, parasamgate, Bodhi,
Svahá".