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Los textos desarrollados en está sección son pura
responsabilidad de sus autores. Posiblemente nosotros como grupo de
trabajo, teniendo ya una marcada identidad, no estemos de acuerdo con
algunos de los textos aquí publicados, pero si estamos convencidos
absolutamente que debemos luchar por no perder la libertad de expresión,
por ello publicaremos todo lo que nos envíen, sin ningún tipo de
restricciones ideológicas, aunque muchas veces intelectualmente y
humanamente tengamos grandes diferencias.
Bisagras de muerte
Por Javier Illia
Las ideologías son una
dirigencia de vida que nos llevan a determinar como imponernos en nuestro
reducido mundo. El capitalismo es esencialmente una política económica
inestable, al menos para algunos sectores. En estas referencias, grandes
economistas, que siempre tienen dinero en su haber, determinan medidas que
distribuyen generalmente a favor de ciertos bloques. Ellos mismos en sus
seudo-discursos nos reafirman que aquellos que intentamos gestar nuevas
propuestas para una mejor distribución y para demostrar que los pobres no
sufren porque lo merezcan, sino porque la deshumanización es cada vez más
inmensa y siniestra, plantean que somos unos utópicos y que estamos muy
fuera de la realidad y de los números.
Las personas actualmente
estamos inmersas en tantas crisis que ante las ideologías tenemos un
rechazo bastante importante.
Aquí seria pertinente
citar a Lenin, el ultimo presagio socialista del mundo, ya que el mismo en
sus análisis demuestra que el crecimiento del capitalismo y de sus
industrias en la historia del mundo, llevo a la concentración de
producción, determinando así las diferentes formas de monopolios que ya
son parte de la integridad del capitalismo.
El monopolio,
neoliberalmente, es inevitable, ya que grandes empresarios invierten
fortunas en dinero, y posteriormente requieren un beneficio de las mismas
inversiones, dejando de esta manera sin posibilidades a los pequeños
empresarios. En estas significaciones se repudia a la integridad humana,
ya que por un lado este sistema premia a la capacidad, mientras que por
otro beneficia tan solo a ciertas entidades y contradice esencialmente a
su propio nacimiento y a sus principios.
Estas realidades acechan
a cada instante al ser humano, ya que mientras que grandes entidades
financieras toman decisiones dentro de sus redes de bancos, millones y
millones de personas al día mueren de hambre. Estas circunstancias
determinan que las personas que se encuentran bajo esta realidad, no
tengan cultura ni esperanza, y que su mundo sea tan solo una pesadilla. De
esta manera es innegable que la cultura va de la mano con la economía, y
que por ello hace ya unos cuantos años que un país - el mismo que maneja
los capitales transnacionales - determina la cultura del mundo.
Este país posee un poder
al que se puede denominar "Cultura dominante", "Cultura absorbida" o por
que no "Cultura alienada". Cuando digo cultura alienada, afirmo que
nosotros vivimos dentro de una cultura ajena, que no nos pertenece y que
aceptamos sin emitir protesta. La globalización es uno de sus resultados,
ya que las comunicaciones se universalizaron a través de ciertos medios.
Esta universalización es manejada también por estas entidades financieras,
determinando así una forma de dominación basada en el nuevo aparato
institucional y asesino del imperialismo.
En estas referencias, el
imperialismo se encargo de establecer relaciones entre los capitales
mundiales, determinando así un engranaje perfecto, donde los países
chicos, como en el caso de los empresarios pequeños, pierden posibilidades
de crecimiento y sobretodo capacidad de lucha, dejando que nuestro trabajo
humano sea una función y no una forma de vida.
Bajo estos horizontes el
mundo, en esta vertiginosa era de cambios, esta dominado por un sistema
que desconcierta, asesina e individualiza el poder en un país que posee
una cultura bastante repudiable, la cual reafirma sus virtudes bajo los
capitales y sus defectos en el trato de la otredad.
En fin, el imperialismo
nos acecha y no lo podemos obviar; sus engranajes pertenecen a una
ideología que determina al presente y al sistema como lo único real e
inevitable. Por esto teniendo al presente como nuestro primer principio,
olvidamos el pasado y permitimos que este "nuevo" sistema institucional
cometa los mismos errores y destruya destello a destello la humanidad.
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