CAPÍTULO 1
Maravilla de la levitación – experiencia mística aún no descrita por nadie.


1. "¡Yo vuelo!" - mi método de la práctica ha resultado ser correcto.



Mi propio método de la práctica basado en la teoría del yoga

Fue un momento admirable - mi cuerpo levitaba. Eso ocurrió una noche fría de febrero del año 1985.

Durante unos años me dediqué a la práctica espiritual basada principalmente en la teoría del yoga, siguiendo mi propio método. Practicaba en mi apartamento de Tokio ubicado cerca de la estación Shibuya. Cada tarde venían los alumnos y practicábamos juntos. Aquella noche memorable algunos de mis alumnos estaban sentados tranquilamente en un rincón y comían algo.

Después de un asana (ejercicio para el control del vayu), pranayama Sukha Purvaka, Traybanda y Nauli (las últimas dos prácticas están predestinadas para el despertar espiritual) empecé la Meditación de la Conclusión.

...Esa vez ocurría algo extraño. Mis ojos estaban cerrados, pero mi frente emitía una luz brillante. Mi coronilla se puso caliente. “¡Qué calor tan insoportable!” Parecía como si sobre mi cabeza hubieran puesto un pedazo de hierro al rojo. “¡No, soportar esto es imposible!” El calor era tan fuerte que me obligó a salir de la meditación. “¡Pero mi programa diario aún no está terminado! ¿Qué hago?” La experiencia era extraordinaria y yo temía continuar la práctica. Además, la práctica siguiente, como ninguna otra, contribuye a la estimulación del cerebro. Pero me dije: "No debo pararme a mitad del camino".

Pasado un rato me calmé y pasé al Bastrika-pranayama, la práctica final de aquel día.

En la tranquilidad de la habitación fría se oía sólo un sonido áspero de la exhalación: "Shshsh... shshsh... shshsh..." Dentro de algunos minutos mi cuerpo empezó a vibrar, y por primera vez me pareció que me lanzaba hacia arriba. Me sorprendí un poco, pero no tuve tiempo para pensar.

En aquel mismo momento la energía del vayu se levantó impetuosamente del cóccix a la coronilla. Mi cuerpo –yo estaba sentando en el Padmasana– empezó a saltar como una pelota de goma. Pero eso no era todo. Al saltar por última vez me mantuve en el aire. "¡Levitación!" - pasó en mi cerebro como relámpago. Después, como despertándome de un sueño bajé al piso. La levitación terminó.

"¡Usted ha levitado!", "¡Él ha levitado realmente!" - gritaban mis alumnos con excitación que fueron testigos de esa escena verdaderamente mística. Yo mismo me quedé admirado y muy emocionado. Pues, mi fuerza sobrenatural había crecido tanto que por fin fui capaz de levitar. Me cercioré de que la práctica, a la que me dedicaba, era correcta.

Yo practicaba individualmente, sin maestro, por medio de ensayo y error. Pero el éxito en la levitación me mostró que estaba en el camino correcto. Para mí, después de haber vivido unos años complicados, fue un resultado magnífico.


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