Fernando (El Toro) Valenzuela
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FERNANDO (EL TORO) VALENZUELA

LA MARAVILLA MEXICANA DE LOS 80's

Fernando (El Toro) Valenzuela) nace el 1 de noviembre de 1960 en Ecchohuaquila (estado de Sonora, México), un pueblecito de unos 250 habitantes y en una modesta casa de adobe blanqueado con techo de lodo y paja, este niño ni su familia tenían idea de lo que posteriormente le deparaba la vida.

Daba sus primeros pininos en la gloria repartiendo lo que sabía hacer dentro de un diamante topológico atestado de personajes con raros atuendos multicolores y una sinfonía de vociferaciones gratificantes exclamados desde la tribunas. Allí estaba nuestro amigo el Fernando Valenzuela lleno de un colorido magistral matizado de una gracia celestial incrustada dentro de su pensamiento.

Todo empezó cuando el alto mando de los Dodgers de Los Angeles, privado de los servicios del también zurdo Jerry Reuss, se aventuró a probar a un novato de 20 años de edad que no hacía mucho había adquirido del plantel del Angeles de la cuidad mexicana de Puebla.

  

    

 

 

 

 

 

 

  

Daba sus primeros pininos en la gloria repartiendo lo que sabía hacer dentro de un diamante topológico atestado de personajes con raros atuendos multicolores y una sinfonía de vociferaciones gratificantes exclamados desde la tribunas. Allí estaba nuestro amigo el Fernando Valenzuela lleno de un colorido magistral matizado de una gracia celestial incrustada dentro de su pensamiento.

Todo empezó cuando el alto mando de los Dodgers de Los Angeles, privado de los servicios del también zurdo Jerry Reuss, se aventuró a probar a un novato de 20 años de edad que no hacía mucho había adquirido del plantel del Angeles de la cuidad mexicana de Puebla.

Cualquier otro joven debutante habría llegado al montículo convertido en un manojo de nervios. Valenzuela, en cambio, echó una siesta en la mesa de masajes después de la habitual práctica preliminar de 
bateo y dos horas más tarde término de propinar, al equipo de Houston, la que sería su primera blanqueda en Ligas Mayores.

La anécdota es fiel reflejo de la pasmosa serenidad que pese a su novatez mostró siempre el mexicano cuando estaba en acción en el diamante y que junto con la habilidad de sus lanzamientos forma la base del sensacional éxito alcanzado por el lanzador zurdo de los Dodgers, conocido como "El Toro" y recibido con "oles" cuando aparecía en el terreno de juego.

A partir de aquel día empezó a hilvanarse una de las carreras más asombrosas y rápidas que se hayan visto en Ligas Mayores puesto que en la final de la temporada Valenzuela lo había hecho todo, o casi todo: nuevos récords en la amplia gama a que da lugar el béisbol, mejor novato del año, los principales trofeos, el gallardete de la Liga Nacional y como fin de fiesta un hístorico truinfo de los Dodgers, a los que el mexicano sacó de un hoyo de dos derrotas iniciales consecutivas, en la Serie mundial.

El Toro mexicano término 1981 transformado de novato desconocido, válgase la redundancia, en personaje número uno del deporte de los Estados Unidos y de Mexico y por rebote de todo el mundo interesado en el béisbol, en hombre que fue invitado especial a la campaña electoral del candidato a la presidencia de Mexico y en recién casado que encontró, entre los regalos de boda, un telegrama de felicitaciones del presidente Ronald Reagan.

La imagen de Fernando Valenzuela se engrandece después de cinco años en el gusto del público, en incluso participó como conductor de un programa dirigido a los estudiantes hispanos en el área de Los Angeles.

Los Dodgers y Valenzuela evadieron el arbitraje en marzo de 1986 determinando un contrato de tres años por 5.5 millones de dolares. El acuerdo demostró el valor de Fernando como jugador, pero también elevó el mercado para los Dodgers.

Valenzuela completó 20 juegos en la temporada de 1986, ocho más que ningún lanzador de la Liga Nacional. Obtuvo 21 triunfos, fue el segundo en entradas lanzadas con un total de 269 y el segundo en ponches con 242.

Fernando no perdió ningún turno en la rotación por más de seis años, acumulando 99 victorias y 68 derrotas con 2.94 carreras limpias permitidas y 26 blanqueadas en un período hasta fines de 1986. Su carrera fue un modelo de tenacidad y consistencia y no se dio por vencido tan facilmente.

Obtuvo su victoria 100 en el mes de abril de 1987, terminando con 14 juegos ganados y 14 perdidos.

En los años 1988 y 1989, la especulación se levantó contra Fernando y se dijo entonces que ya estaba cansado. El admitió que su hombro le estaba molestando. Las bolas rápidas iban demasaido despacio. 

Estableció un récord (1987) del equipo de una temporada dando bases por bolas a 123 bateadores. 

Nuevamente encabezó a los lanzadores de la Liga Nacional en 12 juegos completos y fue el tercero en entradas lanzadas con 251. 

También ponchó a 190 bateadores, el cuarto en la Liga Nacional, pero su promedio de carreras limpias llego a 3.98.

En julio de 1990, contra St. Louis, Valenzuela se unio a Juan Marichal (Junio 15, 1963) y a Juanchi Nieves de Puerto Rico, (abril 15, 1987), como el tercer lanzador latino que lanzaba sin permitir hits. 

Valenzuela terminó el año con 13 y 13. al final de 1990, Fernando había obtenido un récord de 141-116 y 3.31 de promedio en carreras limpias.

En una apreciación puramente técnica, la fórmula que dió el éxito a Valenzuela ha sido dividida por los expertos en tres aspectos: su innato deseo de triunfar, su seguridad y el lanzamiento de tirabuzón. Esta pitcheada es un lanzamiento invertido de curva díficil de dominar. A Carl Hubbell, del Salón de la Fama e inventor del lanzamiento en Ligas Mayores, le tomó ocho años perfeccionarlo.

El mexicano, en cambio, lo logró en un par de años y se asegura que el suyo es el mejor que se haya visto desde los tiempos de Hubbell.

Valenzuela es el segundo mexicano que se destaca en plan grande en el béisbol de Estados Unidos, después de que en 1954 su compatriota Beto Avila se convirtiera, al ganar el título en la Liga Americana, con los Indios del Cleveland, en el primer latinoamericano que conquistaba una corona de bateo.

En plan de comparación con lo logrado por "El Toro" en unos cuantos meses, se ha recordado que el sacrosanto Babe Ruth tardó varios años en convertirse en el rey del béisbol, al igual que Ted Williams y Stan Musial, por citar algunos de los más importantes.

Koufax pasó como lanzador años de penuria antes de comenzar a llenar los estadios. Posiblemente el más que se acerca a la fama de Valenzuela en toda la historia sea Joe DiMaggio quién fue super estrella desde el primer día en que se vistió con el uniforme de los Yanquis de nueva York.

Mickey Mantle, otro monstruo sagrado de la pelota, tardó también algunas temporadas en pasar a ser el dios del béibol, lo mismo que el desaparecido Roberto Clemente o que Hank Aaron, pese a sus 755 jonrones.

El jueves 20 de junio de 2002 Fernando Valenzuela y Aurelio López, dos de los más destacados ex lanzadores de las Grandes Ligas, ambos provenientes de novenas mexicanas como Yucatán, Puebla y Diablos Rojos del México, fueron considerados por una votación especial de cronistas de la vieja y nueva guardia en Estados Unidos, como integrantes de los equipos All Stars Teams (Equipos de Estrellas) de Dodgers de Los Ángeles y Tigres deDetroit, respectivamente.

Son los primeros mexicanos y únicos por el momento dentro de un parámetro centenario donde muchos ex peloteros de primera línea, fueron dejados a un lado.

Las votaciones de prensa, radio y televisión de Estados Unidos, fueron entregadas para "The Baseball Page", otra más de las tradicionales presentaciones literarias del beisbol que se editan a través del Internet y en la descripción del por qué de la elección, se habla de Fernando Valenzuela, como "la Maravilla Mexicana" de los años 80's, mismo que provocó la llamada "Fernandomanía" y puso de cabeza al mundo entero del beisbol, con el screwball (bola de tirabuzón) en 1981. En ese año, dicen los votantes, "entró en escena para ganar los premios de Novato del Año y el "Cy Young" al mismo tiempo, ofreciendo 25 salidas, ocho blanqueadas para empatar una marca para principiante en Grandes Ligas, liderando la Nacional en juegos completos, innings y ponches. 

Cautivó, esa es la palabra, a conocedores y no conocedores del beisbol, salvando además una temporada bamboleante por una huelga de dos meses; abrió el Juego de Estrellas en Cleveland, al reanudarse el calendario y fue, con esa extraña manera de iniciar su "wind-up", con la cara y ojos hacia el cielo, donde se ganó todo el aprecio de público y prensa".

Fernando Valenzuela se retiró ya de las Ligas Mayores y continúa laborando para los Naranjeros de Hermosillo en la pelota rentada de la Liga Mexicana del Pacífico. Nunca ha mencionado el adiós definitivo, pero al menos allá en la Unión Americana, se habla de que para el 2003, su nombre estará ligado a otros ex peloteros para tomar parte en las votaciones hacia el Salón de la Fama en Cooperstown. Tan solo por ese único año de un debut increíble, 1981.

Ver: Béisbol en México
        Valenzuela el "Toro Triunfador"

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