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la crisis monetaria mundial
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Mensajes de Evo
Por Atilio Boron
Desde La Paz El mensaje que transmite Evo Morales al jurar como presidente, con el puño de su mano izquierda alzado con gallardía y su mano derecha descansando sobre su corazón, desnuda las vacías formalidades del protocolo y deja una huella indeleble en la memoria de su pueblo. Enseguida, antes de comenzar su discurso, pide un minuto de silencio en homenaje a los que ofrendaron su vida para construir una Bolivia justa, libre, digna: Túpac Amaru, Túpac Katari, Luis Espinal y Ernesto “Che” Guevara. ¿Dónde, cuándo, se había visto algo igual? Al terminar, otro gesto: palabras de despedida pronunciadas en aymara y quechua, las lenguas de las etnias secularmente ignoradas y despreciadas. Mensajes que ratifican su ejemplar trayectoria de lucha y la claridad de un discurso que, en la campaña electoral, condenó sin atenuantes al capitalismo y al neoliberalismo. Mensajes elocuentes también cuando, al revés de lo que hacen los representantes de la mal llamada “izquierda racional” –esa que halaga la derecha y fomenta el lobbista de las privatizadas españolas, Felipe González– cuyo primer acto después de un triunfo electoral es peregrinar a Washington para garantizar a los amos del imperio que todo seguirá como hasta entonces, Evo comienza su gira internacional visitando Cuba, y luego Venezuela, gestos de una contundencia insoslayable. Luego, cuando escandaliza a los “bienpensantes” por el desparpajo con que visita a “altos dignatarios” de las antiguas potencias coloniales vistiendo su humilde chompa rayada. Mientras el “centroizquierda” se trajea y encorbata para ratificar su fidelidad a los poderes establecidos, Evo mantiene intacta su identidad. Y el domingo, en la Plaza de los Héroes, al exaltar la sabiduría de los pueblos saluda a Fidel, el “abuelo sabio” que no pudo asistir; y ayer designa un gabinete que no hace concesión alguna a la derecha, sobre todo en las áreas más sensibles: hidrocarburos, tierra, interior. Ningún mensaje para “tranquilizar a los mercados” u otras tonterías por el estilo a las que estamos tan acostumbrados. A diferencia de otros gobernantes les pide a lo suyos que si lo ven titubear lo empujen y lo obliguen a marchar hacia adelante. Recupera la consigna zapatista de “mandar obedeciendo”; pero a su pueblo, no a los mercados o la globalización. Y ratifica, además, que tanto valor como su juramento en el Congreso tiene el que hizo el sábado en el Tiahuanaco y el domingo ante los cientos de miles que se dieron cita en la plaza: “Me podré equivocar pero jamás los voy a traicionar”. Sí, es cierto: hemos entrado en una nueva etapa histórica y la izquierda se afirma en el poder en América latina. ¡Gracias Bolivia!
SOBRE
EL PERIODISMO "PROGRESISTA" Y LAS LUCHAS POPULARES
ProtagonistasPor Guillermo Cieza, para Prensa De Frente.- Va a ser una lucha, difícil y de resultado incierto. Pero está claro que sus resultados dependerán de la cantidad de fuerzas populares que se acumulen, no de las promesas oportunistas del oficialismo. La posibilidad de hacer justicia en un país como el nuestro, la posibilidad de cambios favorables a nuestro pueblo, mal que le pese al Sr. Wainfeld de Página 12, depende de esfuerzos que no podemos reducir a historias de periodistas valientes, medios pluralistas, jueces probos y políticos que pagan deudas. Significan un largo ejercicio del protagonismo popular. Y si no, que nos desmienta la historia. En la edición de hoy 10 de marzo de Página/12, aparece un artículo del periodista Mario Wainfeld titulado “Una lección y un desafío”, que haciendo referencia a las sentencias condenatorias contra los ejecutores materiales de los asesinatos de Kosteki y Santillán, me parece muy representativo de una forma de ver la política, que hoy encarna el “progresismo” que apoya al presidente Kirchner. Wainfeld recuerda cómo después de los asesinatos, Fanchiotti “hizo un verdadero raid periodístico proponiendo una versión inverosímil de los asesinatos de los pibes Kosteki y Santillán”. Versión que contaba con el aval de grandes medios de comunicación y del poder político. El periodista reivindica la valentía de cronistas que se jugaron en el lugar de los hechos, y “ la importancia del pluralismo en materia de medios”. Finalmente reclama “jueces probos” y termina planteando que el sistema político quedó en deuda, por lo que propone crear una “comisión investigadora parlamentaria o de notables” que explore todas las responsabilidades. Creo que Wainfeld no falta a la verdad en lo que dice, pero para bien de los intereses populares sería bueno que el relato de cómo se llegó a este juicio y a las sentencias condenatorias no quedara en sus manos. Tampoco que haga propuestas. No miente, pero se olvidó de lo más importante. Seguramente hay voces más autorizadas para hablar de los hechos, pero igual me siento obligado a marcar algunos baches en el enfoque periodístico. Por orden cronológico: el 26 de junio de 2002 cuando se conoció la noticia de la represión en Puente Pueyrredón, hubo movilizaciones espontáneas en distintos lugares del país. Al día siguiente, y cuando todavía estaba instalada en los medios la versión oficial del “enfrentamiento entre piqueteros” se incrementaron las movilizaciones. En su edición del día 28 de junio, Pagina 12 calculó que en Capital Federal se movilizaron 12000 personas. En la movilización del 3 de julio en Capital no sólo se movilizaron los grupos piqueteros, sino también asambleas, organismos de DDHH y un sector de CTA (a pesar de la oposición de Luis D Elia, hoy parte del “progresismo oficial”). Creo que las fotos fueron importantes. Conozco al fotógrafo Sergio Kowalewski, sé de su valentía y de su posibilidad de hacer publicar las fotos en forma independiente en el Diario de las Madres de Plaza de Mayo (era su fotógrafo). No estoy tan seguro de que Pepe Mateos hubiera tenido las mismas posibilidades dentro del grupo Clarín, que había titulado el 27 de junio: “ La crisis se cobró dos muertos”. Pero estoy seguro de que la presencia de miles de personas en las calles no sólo en Capital, sino en distintos puntos del país, fue lo que desarmó la mentira duhaldista. Y que el juicio estuvo impulsado más que por pruebas técnicas o leguleyas, por el hecho de que desde el 27 de junio de 2002 hasta el día de la sentencia hubo numerosas movilizaciones por Maxi y Darío. En sus aniversarios fueron multitudinarias, hubo más de 50000 personas; pero además cada 26 - y hubo mas de cuarenta 26 - los compañeros de Maxi y Darío fuimos a cortar el Puente Pueyrredón. Pero no solo fue lucha en las calles...
Distintos proyectos periodísticos
para narrar lo ocurrido el 26 de junio en Avellaneda (algunos
muy interesados), quedaron abortados cuando los propios compañeros
del MTD decidieron contar ellos mismos su propia historia, e
investigar a fondo lo sucedido ese día. “Darío y Maxi,
dignidad piquetera”, un trabajo comparable a “Operación
Masacre” de Walsh, fue publicado con una primera edición de
3000 ejemplares. Se agotó. Se hizo otra y volvió agotarse. Y
otra... Y después ya no se pudo decir cualquier cosa sobre lo
ocurrido aquel día. Estaba la historia, los testimonios, la
investigación, el señalamiento de los culpables. Cuando
asumió el gobierno Kirchner, recibió en dos oportunidades a
las organizaciones donde militaban Darío y Maxi. En la
segunda reunión estuvo presente el padre de Darío Santillán
y allí el presidente ratificó su decisión de conformar una
Comisión Investigadora.
No obstante la buena voluntad presidencial no era gratuita, exigía una contraprestación: abandonar las calles e incorporarse al proyecto oficial. Un precio que ni los familiares ni los compañeros estaban dispuestos a pagar. Allí se cortó él dialogo. La famosa Comisión Investigadora que, según los interlocutores oficiales iba a estar presidida por Duhalde “el bueno” y donde iban a participar Hebe de Bonafini, el diputado Bonasso, etc, etc, se diluyó en el aire. Unos meses después se dividió el MTD Aníbal Verón. El oficialismo había mantenido un buen diálogo con el sector del MTD Varela (que finalmente conserva el nombre de “la Veron”), incluso después de la ruptura acordaron cortes con carril alternativo para los 26. Pero no sucedió lo mismo con los compañeros mas cercanos a Darío, que se integraron como MTDs en el Frente Popular Darío Santillán (FPDS). Esos compañeros, los familiares de Darío, la familia de Maxi, que después de la muerte de Mabel Ruiz quedaron representadas por Vanina Kosteki, militante del Polo Obrero, no están dispuestos a ningún arreglo para bajarse de la exigencia del castigo efectivo a los responsables materiales y políticos de los asesinatos de Darío y Maxi. La “comisión de notables”, se armó finalmente, pero con autonomía del gobierno y con la misión de apoyar la decisión inclaudicable de reclamar justicia para Maxi y Darío. Empezó por Graciela Daleo y los Ex detenidos-desaparecidos, siguió por Nora Cortiñas de las Madres, Laura Grinsberg de los familiares de la AMIA, los HIJOS, el MEDH, la CORREPI, etc., etc. Los demonizados piqueteros no habían podido ser aislados, porque además empezaron a ser acompañados por un dinámico movimiento cultural, intelectuales, estudiantes, artistas, medios de prensa alternativos. La última solicitada exigiendo justicia fue acompañada por mas quinientas organizaciones. El juicio por Maxi y Darío, no fue un trámite. Fue un mega juicio que duró ocho meses. Allí estuvo presente la mística con un acampe del FPDS frente a los tribunales de Lomas que duró mas de cuarenta días (dos escraches a Duhalde incluidos, la información al día de la pagina web masacredeavellaneda, que sostenida a pulmón, cubrió todas las audiencias del juicio, y la presencia de varios equipos de abogados que defendiendo a los familiares y a los heridos hicieron un trabajo esforzado y de gran profesionalidad. Todas estas cosas que ocurrieron en el medio ( y muchas más que me olvido), son las que dan base para que se pueda avanzar en la exigencia a que sean condenados los responsables políticos: Duhalde, Álvarez, Rodríguez, Atanasoff, Solá, Soria, etc., etc. Va a ser una lucha difícil y de resultado incierto. Pero está claro que sus resultados dependerán de la cantidad de fuerzas populares que se acumulen, no de las promesas oportunistas del oficialismo. La posibilidad de hacer justicia en un país como el nuestro, la posibilidad de cambios favorables a nuestro pueblo, mal que le pese al Sr. Wainfeld, depende de esfuerzos que no podemos reducir a historias de periodistas valientes, medios pluralistas, jueces probos y políticos que pagan deudas. Significan un largo ejercicio del protagonismo popular. Y si no, que nos desmienta la historia. El 27 de junio de 2002, el entonces aspirante presidencial Néstor Kirchner, dijo en Chivilcoy: “No quiero ver mas muertos argentinos en las calles. (....) El gobierno se demuestra incapaz de responder a las demandas de la población y en lugar de generar un plan social coherente, condena a la miserabilidad con 150 pesos mensuales”. Hoy después de mas de un 70% de aumento del costo de vida, los desocupados siguen cobrando 150 pesos. Y el gobierno califica a sus reclamos de aumento como “ politizados” y “autoritarios”. El 27 de junio y el 3 de julio de 2002, miles de argentinos en las calles se prometieron que algún día los asesinos de Darío y Maxi se pudrirían en la cárcel. Al menos Fanchiotti y Acosta, parecen tener ese destino.
Kirchner
le paga diezmil millones de dólares al FMI
Comprar
la soberanía para seguir siendo colonia del Capital
Muchas
personas piensan que el sistema capitalista alude
solamente a la necesidad de la existencia de los patrones
para que la actividad económica sea posible. "Sin
capital no hay producción, y sin producción no hay
trabajo", nos dicen. Hoy, esa concepción nos es
constantemente bombardeada desde los medios de comunicación
por las clases dominantes y sus voceros. Machacan sobre la
imposibilidad de desarrollarnos como sociedad, como país,
si no creamos las condiciones necesarias para que los
filantrópicos dueños del dinero inviertan parte de su
capital entre nosotros (¡por lo cual deberíamos estar
eternamente agradecidos!). El verdadero triunfo del
Capitalismo reside, justamente, en que las mayorías
piensen lo que las clases dominantes quieren que piensen:
que el trabajador crea que su rol en la sociedad no puede
ser otro que el de ser explotado. O, peor aún, que su
aspiración sea la de, algún día, poder llegar a
explotar a otros.
Para
que semejante cosa ocurra, queda muy en claro que el
capitalismo no es solamente una forma de ordenamiento de
las relaciones de producción, es decir, un sistema
meramente económico: es algo mucho más complicado que
eso. Exige una estructura política que rija las
relaciones sociales para sostener el modo de producción.
El Capitalismo es entonces una herramienta para la
explotación, que demanda una compleja estructura político-ideológica
para la cooptación de la conciencia de las mayorías.
En
consecuencia, la mentira y el ocultamiento son políticas,
necesarias e imprescindibles para su sostenimiento.
Esta
introducción nos sirve como plataforma para desarrollar
la crítica sobre la actualidad nacional y el
desenvolvimiento del gobierno kirchnerista. Desde hace
rato venimos denunciando, a través de minuciosos análisis
de los datos de la realidad, su carácter neoliberal, y
por lo tanto para nada antiimperialista en los hechos (políticas),
muy a pesar de su discurso, herramienta que utiliza como método
de engaño. Para ello, ha manejado los índices económicos
de manera escandalosa, como por ejemplo considerar como
empleados a aquellos que cobran un plan social de $150, o
a los que sobreviven "de changa en changa"; o
considerar "pobres" a aquellos que ganan menos
de $800 cuando la canasta familiar excede ya largamente
los $1800. Las tremendas cifras de pobreza y desempleo serían
más oprobiosas aún y describirían de manera más
certera y dolorosa la realidad si no fuese por semejantes
argucias. De la misma manera, ha "negociado" con
las clases dominantes la propaganda favorable hacia las
políticas oficialistas a través de los medios de
comunicación, concediendo por décadas esos espacios públicos
a la derecha más rancia. Y ha cooptado miserablemente a
un sector del campo popular que es utilizado como fuerza
de choque contra aquellos que se atreven a manifestarse
contra las políticas de entrega de la administración
"K", como quedó expuesto en Tucumán y en
Rosario.
En
la introducción nos faltó decir que el capitalismo, en
su devenir, determina una concepción filosófica respecto
de la vida: es ésa que a todo le pone precio, pues todo
es pasible de convertirse en mercancía. La libertad es la
libertad de comercio (y en su nombre hay que arrasar a
todo aquél que se le oponga, generando una nueva
"religión" que produce sus propias
"Cruzadas"). Así, la salud, el medio ambiente,
la educación, la justicia, la vivienda, dejan de ser
derechos para pasar a tener precio de mercado.
Movido
por esa concepción mercantilista, el gobierno pretende
"comprar" la soberanía nacional (lo cual ya lo
califica), pagando de una sola vez diezmil millones de dólares,
dejando en claro cuáles son sus prioridades ante el
hambre de millones.
Al
respecto, podemos ensayar los siguientes comentarios:
A
modo de conclusión, es menester enunciar que, después de
esta decisión del kirchnerismo (que profundiza aún más
su lacayismo para con los dueños del Mercado), nada estará
mejor para las mayorías populares. Al contrario, pueden
esperarse mayores aumentos de tarifas, por ende de precios
(los que no pueden ser controlados por ningún acuerdo
gobierno-empresarial, ya que defienden los mismos
intereses); la inflación prevista en el Presupuesto ya es
de alrededor del 8,4%, lo que, a su vez, llevará más
angustia y privaciones a los sufridos de siempre: los
trabajadores ocupados y desocupados.
Mientras
tanto tal vez "mejoren" algunos números de la
macroeconomía; el PBI crecerá y también las
exportaciones y la recaudación, pero a costa de una
brecha cada vez más grande entre los que más ganan y los
que menos tienen. Hoy en día esa diferencia, entre el 10%
más rico y el 10% más pobre es de 29 veces, mientras en
el 2001, el año en el que estalló el país, esa
diferencia era de 26 veces. Aún con semejante injusticia,
el gobierno mantiene una política de criminalización y
judicialización de la protesta social, por lo cual casi
cincomil compañeros están procesados penalmente. Para
ser más claro, significa que el sacrificio de todos sirve
sólo para que gocen de su vida unos pocos.
Algo
que habrá que modificar de raíz, entonces, si es que
realmente aspiramos a vivir en una sociedad verdaderamente
justa.
Y
sólo la organización y la acción de los millones de
explotados hará posible concretar ese sueño.
Gustavo
Robles
El voto rebeldía-resistencia
los salvó a todos…pero esta es la última. La
rebeldía como la acción de resistencia no necesita quien la
apoye, ella son riesgo puro e incierto por naturaleza. Pero
la rebeldía, como la acción de resistencia, por tragedia de
su propia naturaleza sí puede constituirse en el lugar de
salvación de su misma negación. La dialéctica de la lucha
de clases, nos empuja a situaciones tan paradójicas como
esta. Iniciemos
con los antecedentes. Luego de las rebeliones del 89 y 92 el
pueblo venezolano se enrumbó definitivamente hacia una marcha
insurreccional como única salida política y social frente al
cuadro de poderes dominantes hasta entonces y el rescate de
sus derechos básicos a la vida, la libertad y la dignidad. Sin
embargo, Hugo Chávez hasta entonces convencido de esta
alternativa única, en el año 97 con mucho esfuerzo propone y
convence a los movimientos en resistencia abrirse hacia una línea
pacífica de transformación profunda centrada en su
candidatura y la convocatoria inmediata a una asamblea
constituyente de refundación nacional y de modelo de
sociedad, invocando el nuevo pensamiento revolucionario
naciente producto de la caída del bloque soviético. Y así
fue y por allí nos enrumbamos. Producto
inmediato: así como se produjo un nuevo marco constitucional
sustentado en los principios supramorales inspirados en los
valores nacientes con el nuevo milenio; entre ellos la forma
de la libertad y la justicia colectiva contenidas en el artículo
1 de la nueva constitución, al mismo tiempo el pacifismo
obligante de la vía adoptada permitió la sobre vivencia de
los poderes materiales constituidos y de la vieja cultura política
que los cobija. De esta forma las fuerzas creadoras de la
rebelión mayoritaria así como fueron capaces de construir un
nuevo formato espiritual y político de ordenamiento social,
paradójicamente se convirtieron en la brecha salvadora de un
orden agonizante y profundamente destructivo. Segundo
antecedente. Con la activación en el año 2001 de la
conspiración que arranca secretamente desde el mismo año 99,
se inicia una fase de defensa nacional, popular masiva e
insurreccional del orden naciente que tuvo sus grandes
momentos de prueba, e irrefutable eficiencia durantes los
golpes (de estado y petrolero) del año 2002 y el referéndum
de Agosto del 2004. Producto inmediato: así como paramos en
seco el fascismo político y societario sembrado entre las
capas medias y de la burguesía nacional e imperial, y se
crearon las condiciones para la radicalización programática
y discursiva del mensaje y la política presidencial (línea
antiimperialista, profundización revolucionaria, misiones
sociales, apoyo al poder popular, integración del sur,
perspectiva anticapitalista y socialista), al mismo tiempo la
postura meramente defensiva de la acción colectiva permitió
que por encima de los hechos se entronice en el poder el viejo
orden, la vieja cultura política bajo una expresión
“oficialista”, o “derecha roja” como dicen algunos
(corrupción, nepotismo, dedocracia, explotación de la
plusvalía política del colectivo, sabotaje a la
autodeterminación social de la revolución en particular de
las misiones, incongruencia de las políticas financieras,
mineras y energéticas frente a la línea anticapitalista
expresada, revitalización del modelo desarrollista y tecnocrático,
favoritismo descarado hacia el sector bancario, importador y
de la construcción privados, repartos corporativos del poder
en especial entre partidos y militares, legislación regresiva
y laxativa en relación al marco constitucional, represión a
los movimientos populares en resistencia, censura y
autocensura de los medios públicos del estado). La
situación, nuevamente paradójica, empieza a orientarse hacia
dos puntos básicos: primero, la pérdida de la calidad y la
congruencia de las políticas institucionales, el
debilitamiento del estado de derecho ensombrecido por la
impunidad, y sobretodo, la pérdida de dinamismo del proceso
popular constituyente y revolucionario producto de la exclusión
sistemática del protagonismo popular y el secuestro de la
nueva institucionalidad naciente por parte de la nueva
“derecha roja”. Segundo,
la contradicción inmediatamente vivida del proceso se
desplaza hacia una confrontación entre las bases y la
burocracia, dejando en segundo orden el antagonismo entre
“escuálidos y chavistas”, la cual pierde fuerza por la
derrota de la conspiración fascista. La unidad dentro del
proceso bolivariano comienza desde entonces (Agosto del 2004)
a entrar en una fase de tensión permanente y dilatada, que
corre el riesgo de resquebrajarse irreversiblemente en caso de
que no se produzca una recomposición a fondo de las prácticas
y políticas de poder y la congruencia revolucionaria de las
mismas. El
nuevo capítulo de la misma historia. El fascismo político y
societario saca de nuevo sus garras siguiendo los lineamientos
de un imperio que ha sido al menos frenado en sus intenciones
colonialistas (ALCA) en Mar del Plata. Pero esta vez es
realmente un cuerpo sin órganos o un Frankestein, un cuerpo
sin vida otra que no sea virtual y mediática. No le queda
otra salida que actuar desde el saboteo electoral,
superestructural, mediático y la presión fallida terrorista.
Un intento último por deslegitimar el proceso revolucionario
y el liderazgo de Chávez. Pero se les escapó nuevamente de
las manos la libre indómita de un pueblo libertario. Antes
de su escapatoria cobarde de las elecciones, tan cobarde como
el de los maricos reprimidos y de closet, muy propio entre los
niñitos fino-fascistas de Primero Justicia. La abstención
según las encuestas estaría por el 80% de la población, con
unos resultados catastróficos para ellos en donde quedarían
en una relación de 5 a 1 con respecto a las representaciones
chavistas, según el
voto popular y
sumado a las condiciones que estas bellezas caribeñas, le
pusieron al CNE para su participación. Era un desastre
completo para ellos, pero también, aún arrasando con la
representación formal, para nuestros maravillosos y democráticos
representantes revolucionarios, no tan finos, un poco teñiditos
pero haciendo todo por parecerse a sus modelos de alta finura
y derroche antimoral. ¿Y qué pasó?. Pues que ante la
embestida conspirativa, no contra nuestros representantes
parlamentarios, ni la asamblea nacional, ni el odiado CNE,
sino contra la épica popular que significa la revolución
bolivariana, una parte significativa de esa rebeldía popular
y de base decide ejercer el derecho al voto como medida de
defensa democrática de la revolución. Una
vez más los salvamos a todos estos factores que ya se
mimetizan en uno solo. Por un lado la derecha fina,
mediatizada y reprimida, se victimaza a través de una
maniobra donde el horrible totalitarismo comunista de Hugo Chávez
los obliga a desconocer la institucionalidad democrática
vigente y por la que tanto aclaman. Y además no quedan
involucrados dentro del rechazo abstencionista, que es ante
todo una protesta abierta frente a lo que han sido las prácticas
de poder que ellos inauguraron y ahora encuentran sus
sucesores. Esto
les da la oportunidad no solo de hacer campaña ante la
supuesta ilegitimidad de la nueva asamblea sino de legitimar
la línea oblicua de integración del terrorismo paramilitar y
de sifrinos de Las Mercedes y de todos los “estes” urbanos
de nuestro país junto a la rebelión “civilista, blanca y cínicamente
democratista” que desde ahora impulsarán en lo que será la
versión criolla de “revolución naranja”, en nuestro caso
será la “la revolución blue”. Y al mismo tiempo se salva
una derecha roja y de piel teñida (y que nos perdone la
Chiche, Carlos, Earle, y unos cuantos más de la “patria
buena” que se colearon en la nueva asamblea) que ahora le
gustará reinar sola muy legalmente y con una conspiración
reactivada, que por más débil y derrotada que ya está,
también ellos buscarán los caminos para inflarla y
devolvernos a la pasividad y silencio voluntario del
antagonismo escuálidos-chavistas. Y mientras tanto un imperio
se rie porque entre todos los poderosos finalmente lograran
desarticular el protagonismo revolucionario del pueblo, de la
acción autónoma y clasista dejando la palabra subversiva de
Hugo Chávez en un vacío total e impotente. ¿Pero
eso será así?. Por allí se dice que el pueblo ahora sí es
el que manda. Ya no es solo un problema de marco
constitucional ni de inspiraciones discursivas del liderazgo.
Ahora es una promesa hecha conciencia y andando entre cada uno
de los nudos de organización de base que el 4 de Diciembre
garantizaron un 25% de participación electoral, dejando de
lado el orgullo radical de la irreverencia abstencionista en
estas elecciones. Evidentemente
que no será así, y no será porque de ahora en adelante la
revolución no le quedará otro camino que profundizarse y
dejar de lado las miserias que ella arrastra consigo. Las
paradojas de hacer por lo que creemos pero a la vez ayudar con
nuestra acción a lo que nos destruye, llegan ahora a su fin.
La revolución bolivariana, socialista, popular, nuestra América
y libertaria tendrá que pensarse en salvarse a ella y solo a
ella. Esto
significará un cambio absoluto de la relación poder y
movimiento polar. El estado viejo, este estado al fin y al
cabo, tiene que terminar de morir, de lo contrario tarde o
temprano el fascismo aún latente logrará forjar la hoy
anhelada “revolución blue” frente a la pasividad de un
pueblo que tenderá a replegarse, víctima de la frustración
acumulada. Y ese poder, esas estructuras políticas, sociales
y económicas dominantes, tendrán que terminar de morir por
las buenas o por las malas. La tarea de imbéciles a
conciencia y por tragedia de nuestra propia rebeldía, jamás
la repetiremos. Roland Denis, Frezia Ipinza
San
Nicolás bien vale un Perú El
11 de julio de 1977, un “accidente” automovilístico
terminaba con la vida del Obispo de San Nicolás de los
Arroyos, Carlos Ponce de León, defensor de los perseguidos
políticos de la zona. Pocos meses antes, el 12 de abril de
1977, era secuestrado en Perú por un comando de militares
argentinos y peruanos el ciudadano argentino Carlos Alberto
Maguid. Un oscuro camino vincula el asesinato del Obispo y el
de Maguid, que precedió a una serie de
secuestros-desapariciones de exilados políticos en Perú en
junio de 1980. La doctrina contrainsurgente- guerra sucia- llevada a cabo por los militares argentinos y sus pares del continente, asimilada de la “doctrina francesa”, en primer término, y de la norteamericana después, homologa estos hechos ocurridos geográficamente distantes aunque concebidos y ejecutados por la misma mano ideológica y militar. Los
Adelantados Según el periodista Gregorio Selser y otros investigadores, los denominados Cooperadores Parroquiales de Cristo Rey fueron unos, sino los principales, inspiradores ideológicos del onganiato, surgido de un golpe militar en 1966. A través de los ultramontanos católicos integristas Roberto Gorostiaga y el coronel Juan Francisco Guevara, contribuyeron a darle un sesgo ideológico fascista al gobierno del general morsa. Surgidos de la oscuridad templaria gala de la “Ciudad Católica”, engendro concebido por Jean Ousset y motorizado por el sacerdote George Grasset, discípulo del fascista petainista galo Charles Maurras el uno, y Capellán militar de Argelia colonial, el otro, Gorostiaga y Guevara se encargaron de reproducir en el país la matriz ideológica de lo que sería el fascismo militar criollo a partir de mediados del 50 e inicios de los 60. De la mano de la “doctrina militar francesa” que hacía hincapié en la represión policial y la Inteligencia como armas fundamentales para llevar a cabo la “guerra moderna” contra los pueblos, los oficiales argentinos se hermanaron con sus maestros galos, quienes habían forjado su doctrina reaccionaria en las mazmorras de la Indochina y la Argelia coloniales. A lo largo de las décadas del 60 y 70, las Fuerzas Armadas locales fueron incorporando las enseñanzas de la “guerra sucia” a los manuales de la Escuela Superior de Guerra, verdadero semillero de especialistas en delaciones, infiltraciones, torturas y asesinatos, quienes se harían del poder el 24 de marzo de 1976. Uno de ellos se entronizó desde 1975 en San Nicolás de los Arroyos, en cuya zona de influencia fueron secuestrados-desaparecidos mas de 150 ciudadanos, y el otro se apoltronó en el sillón manchado de sangre de Acindar S. A., situada en Villa Constitución. Así, el coronel Manuel Fernando Saint Aman y el general Alcides López Aufranc, ambos católicos ultramontanos, anticomunistas y discípulos de los “franceses” escribieron una historia de sangre que trascendió las fronteras del país. Quehaceres “No te preocupes, Walter, ya están todos enterrados…” le espetó a principios de 1976 el general López Aufranc al entonces Secretario de Coordinación y Programación Económica de la dictadura videlista, Guillermo Walter Klein, refiriéndose a los 23 sindicalistas de Acindar secuestrados-desaparecidos en esa época.(1) Pedigree de asesino, López Aufranc, amigo de George Grasset, fue enviado a Francia y luego a Argelia a especializarse en “guerra contrarrevolucionaria” desde 1957 hasta 1959. Allí, dirá, “aprendió mucho” de guerra sucia, porque según él “estábamos convencidos de que la Tercera Guerra Mundial era inminente y de que la Unión Soviética iba a intentar abrir un frente sobre el territorio argentino…Gracias a la enseñanza de los franceses aprendí que el enemigo podía ser el pueblo y que, para ganar la guerra, había que conquistar los espíritus”.(2) Este pardo conquistador de espíritus y carnes dirigió la represión en Córdoba y el resto del país como Comandante del III Cuerpo de Ejército y Jefe del Estado Mayor del Ejército, hasta su retiro en 1973… y derramó la sangre de los obreros santafesinos desde su intervención en Acindar. Emulando su accionar, el coronel Manuel Fernando Saint Aman se destacó en San Nicolás como represor desde el 6 de diciembre de 1975 hasta el 15 de noviembre de 1977, fungiendo como jefe del Batallón 101 de Ingenieros. Nacido un 26 de setiembre, este especialista en acción psicológica hizo valer sus dotes policiales en toda la zona bajo su jurisdicción. De mal carácter, prepotente, “apresurado en emitir juicios”, Saint Aman condensó su aptitud de especialista en automotores, carros blindados y explosivos con la de Inteligencia, arma fundamental en la guerra sucia. Formado en Comandos en la Escuela Superior de Guerra(ESG), inicia el 1 de diciembre de 1962 -justo en el momento en que ya se hallan destacados en Buenos Aires los expertos militares galos en “guerra contrarrevolucionaria”-su periplo escolar. Luego de haber cumplimentado oficialmente los cursos I y II de la ESG- un tercero, iniciado el 11 de marzo de 1963 no se transcribirá en su ficha personal- y el de Oficial del Estado Mayor en 1966, el discípulo de los contrarrevolucionarios galos se perfila: el 16 de octubre de 1971 será designado profesor del Curso Básico de Comando(3) en la Escuela Superior de Guerra y el 1 de diciembre profesor de Inteligencia en dicho curso… De ahí en más su talante irá empeorando y también se ampliará su estrellato represivo.. “Elegido” para la “guerra moderna”, será designado en l975 jefe del Batallón 101 de Ingenieros de San Nicolás para neutralizar la avanzada obrera en toda la zona. Junto al comisario de la Policía Federal Jorge “Chiche” Muñoz, -creador de la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina, organización paramilitar de ultraderecha que en los años 70 asesinó a centenares de personas) junto al comisario Villar y otros, experto en “lucha antiguerrillera” en la Dirección de Orden Urbano desde 1971, profesor de esta “técnica” en el Ejército Argentino, “Ranger” en Bolivia en 1972, precursor del Proyecto de creación de Vehículos Blindados de Combate en 1973 y Asesor Honoris Causa del GEOF(Grupo Especial de Operaciones Federales) en el 2003- Saint Aman será pieza fundamental en la represión de los trabajadores de Villa Constitución en diciembre de 1975 y posteriormente de los secuestros-desapariciones y asesinatos de militantes populares en el cordón industrial ribereño del norte de Buenos Aires y sur de Santa Fé. Enemigo del Obispo de San Nicolás Ponce de León, habrá de participar en la detención de sus pastores vinculados al pobrerío y en el mismo sacrificio del Obispo, a quien calificaría de “obispo rojo”. San
Nicolás vale un Perú Una vez trasladado de San Nicolás y luego de un periplo que comienza el 15 de noviembre de 1977 en la Jefatura IV-Logística en el EMGE-Buenos Aires y culmina el 15 de octubre de 1979 como Comandante de la Subzona Capital Federal, el especialista pasa a revistar en Comisión Permanente por 755 días como Agregado Militar en la Embajada Argentina en el Perú. “Agremil” en la jerga del Plan Cóndor, engendro represivo llevado a cabo por las dictaduras sudamericanas para reprimir a opositores a partir de noviembre de 1975, Saint Aman fungirá como responsable militar argentino en el país andino cuando, en junio de 1980, conjuntamente con oficiales de inteligencia peruanos, sean secuestrados por una patota de inteligencia militar videlista cuatro ciudadanos argentinos, de los cuales tres serán asesinados allí y un cuarto, la señora Norma Beatriz Gianetti de Molfino, en Madrid, un mes mas tarde. (4) La vocación represiva del “agremil” será correspondida por sus distinguidos jefes. El general de brigada Alberto A. Valín, Jefe II- Inteligencia del Ejército Argentino calificará a Saint Aman en el período 1979/1980 y 1980/81 con el máximo puntaje. Valín, oficial local vinculado con la contrarrevolución nicaragüense, a quien en 1981 entregará miles de dólares cedidos por la CIA para asesinar al pueblo de ese país centroamericano, será emulado por otros “agremil” del cono sur en cuanto a reconocer los servicios de Saint Aman en la represión estatal sudamericana. (5) Coincidencias En la misma época en que el coronel Manuel Fernando Saint Aman se preparaba para viajar hacia Perú como “agremil”, un atildado hacendado porteño se aprestaba a volar hacia el país andino. Carlos Sergio Bottini, titular de Agropolo S.A. y de la Ford F-100 que embistió al automóvil del Obispo Carlos Ponce de León aquel 11 de julio de 1977 renovaba su pasaporte 5.864.472 el 10 de setiembre de 1979 para viajar a Lima, como lo había hecho en enero de 1976, y lo volvió a hacer en agosto de 1981 y en agosto de 1983. Sabe Dios o el diablo que hicieron en Perú, juntos o separados, el empresario Bottini, vinculado a San Nicolás a través de la muerte “accidental” de un pastor cuyo vehículo chocó “accidentalmente”a su camioneta blindada con el coronel Saint Aman, especialista, como su compinche, el comisario Muñoz, en “automotores” blindados, ambos represores afincados en esta ciudad bonaerense durante la guerra sucia. Al igual que Juan García Elorrio, director de la revista Cristianismo y Revolución, siniestrado en 1971 a través de un “accidente automovilístico”; que Monseñor Angelelli, Obispo de La Rioja, también muerto en un “accidente automovilístico” en 1976; que Monseñor Zaspe, Obispo de Santa Fé, fallecido a inicios de los 80 como consecuencia de un “accidente automovilístico”, que Monseñor Devoto, Obispo de Goya y defensor de campesinos correntinos, el Obispo de San Nicolás de los Arroyos, Monseñor Carlos Ponce de León fue víctima “accidental” de un episodio vinculado con automotores. La “guerra moderna” emprendida por los colonialistas franceses y continuada por los norteamericanos que signó las “hipótesis de conflicto” de los militares latinoamericanos en las pasadas décadas tuvo, como se vió, sus mártires. Cabe ahora desentrañar la madeja y señalar a fuego a los represores y asesinos uniformados o civiles, emparentados por turbios intereses y mesianismos religiosos, que hicieron escuela en la era del terror.
Jorge Luis Ubertalli Periodista y Escritor 1) “Escuadrones de la Muerte- La Escuela Francesa,”, Marie-Monique Robin, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2005- página 223/224( publicado con el patrocinio del Ministerio de Cultura de Francia) 2) Idem 1- página 225 3) Según el My. Jorge P. Mones Ruiz, “En 1964 se inicia en Córdoba, en el Centro de Instrucción de Infantería y bajo la dirección del Tcnl Leandro Narvaja Luque, la formación de ‘comandos’ con el asesoramiento del My(EEUU) W. Coll, ex ranger, con una vasta experiencia en la guerra de Corea”. (ver “Fuerzas de Adiestramiento Especial-Comandos” del autor, ediciones Círculo Militar-Biblioteca del Oficial, 1986) 4) Los secuestrados –asesinados en Perú en junio de 1980 fueron: María Inés Raverta, Julio Ramírez y Federico Diaz Alberga. Este último había sido trasladado a Perú por una patota de la inteligencia de Ejército Argentino a fín de que “marcara” a los que debían ser secuestrados. Por su parte, la señora de Molfino fue secuestrada en Perú, trasladada a Argentina y poco mas tarde a Madrid, adonde fue hallada muerta en un departamento. Ver “Como Los Nazis, Como En Vietnam” de Alipio Paoletti, Ediciones Contrapunto, Buenos Aires, 1986 ó diario “Página 12” del 7 de febrero de 1999, “Guerra Sucia en el Perú” de Alicia Pierini y Ernesto Jauretche. 5) En su estancia en Perú, país en el que desde 1982 hasta 1986 murieron cuatro Obispos en misteriosos “accidentes automovilísticos”, Saint Aman recibió una condecoración el 28 de setiembre de 1982 de parte del gobierno peruano: “Cruz Peruana al Mérito Militar en grado de Comendador”. También fué felicitado por el ”agremil”brasileño en Lima, coronel Roberto Monteiro de Oliveira. También el jefe de Misión de Observadores Militares del Convenio de Rio de Janeiro vinculado a la relación ecuatoriano-peruana de límites, felicitó a Saint Aman por su “desempeño” en esa misión, conformada por los agregados militares de EE.UU., Brasil, Argentina y Chile. Cabe destacar que una vez secuestrado en Perú en 1977 Alberto Maguid, y luego torturado, fué trasladado a Argentina via Quito, Ecuador, con complicidad de militares de ese país, a fín de borrar las huellas de su secuestro. En Ecuador Saint Aman fue destacado como Observador dos años mas tarde, coberturizando su condición de oficial de Inteligencia, con sede en Lima.
Se suman hoy una rica y extensa nota de Hernán Ouviña sobre Gramsci (acerca de cuyo pensamiento también estamos organizando un seminario para el 2006) y otra surgida a raíz de la polémica desatada por el despliegue de la pancarta "Con soja no hay Alba" en el estadio de Mar del Plata durante el discurso de Chavez por parte de un grupo de compañeras del G.R.R. residentes en Libres del Sur.
CON SOJA NO HAY ALBA
La Cumbre de los
Pueblos en Mar del Plata, Argentina, cerró con el discurso
del Presidente Chávez en el estadio mundialista el día 4 de
noviembre. En ese acto estaban presentes una multitud de
movimientos sociales que se destacaban por una gran variedad
de pancartas. La mayor parte de las pancartas identificaban a
los grupos o expresaban el rechazo total al ALCA. Nosotras, un
grupo de compañeras de Buenos Aires y Montevideo de
diferentes organizaciones, desplegamos ,en cambio, una
pancarta sin identificación propia y con la consigna: CON
SOJA NO HAY ALBA. La hicimos, no sin cierto temor de ser
amedrentadas por el hecho de no seguir el ánimo
oficial del acto, que era claramente antiimperialista en el
sentido clásico de la izquierda. Sin embargo, la reacción
fue positiva, la frase casi poética enlazando el ALBA con la
soja o mejor, con la no soja, hizo reflexionar a mucha gente
sobre el tema.
Posteriormente
nos llegó que muchos espectadores argentinos la interpretaron
como que con
soja no hay mañana. En Argentina la palabra soja tiene ya
un contexto negativo para la mayoría de la gente; se asocia a
la deforestación, la desertificación, la contaminación, los
desalojos de campesinos e incluso a la subida de precios de
los alimentos básicos.
La soja es positiva sólo para el Gobierno y para los bancos y
los agronegocios puesto que les es útil para poder seguir
incrementando sus tasas de PBI y políticas de escala
macroeconómicas, que no contemplan como en tanto crecen cada
vez más, las villas miseria, el desempleo y el trabajo
precarizado.
CON SOJA NO HAY ALBA,
cuando lo pensamos y lo convertimos en una enorme pancarta,
nos referíamos directamente a la imposibilidad de convivencia
de agroindustria y transgénicos en la
propuesta Alternativa Bolivariana para las Américas.
El ALBA se opone al ALCA, el ALBA es una alternativa popular
que busca crear la integración con una base de justicia
social. En cambio el ALCA es un acuerdo de integración de
capitales y libre mercado orientado y diseñado en beneficio
de las grandes corporaciones.
Entonces, el ALBA no puede contener la mercantilización
de la vida y los instrumentos de dominación corporativa en la
agricultura que representan la agroindustria, la biotecnología
y los patentamientos de los organismos vivos que conlleva el
neoliberalismo y acuerdos de TLC (Tratados de Libres Comercio)
tales como el ALCA.
Nuestra
intención era aportar esta convicción al presidente Chávez,
advirtiendo que en el marco de la Alternativa Bolivariana para
las Américas no deben estar incluidos los monocultivos
industriales de transgénicos que causan despoblamiento rural,
pobreza y violencia, situación que estamos viviendo los
pueblos de Brasil, Argentina y Paraguay.
Tan fuerte fue nuestro propósito de hacer llegar este
mensaje, que habíamos elaborado una pancarta de 8 metros de
largo, y nos dedicamos durante las dos horas que Chávez habló,
a circular por diferentes puntos de la cancha para atrapar su
atención. Aguantamos lluvia y vientos haciendo contorsiones
para mantener en pie nuestro mensaje que amenazaba de
llevarnos volando como un ala delta.
Vimos
la necesidad de hacer esta acción en el estadio, en respuesta
al recién firmado acuerdo entre Chávez y Kirchner de
intercambio de gasoil por tecnología agropecuaria,
un acuerdo bilateral por 200 millones de dólares. El
convenio estipula la importación de hasta 5 millones de
barriles de gasoil venezolano “para ser utilizado en la
recolección de cosechas” —explicó Chávez—, a
cambio de una exportación argentina al Ministerio de
Agricultura de Venezuela de 114 millones de dólares por el
suministro de maquinaria agrícola y la asistencia técnica de
personal del INTA (Instituto Nacional de Tecnología
Agropecuaria de Argentina).
Este intercambio presentado como la prueba de hermandad entre ambos países, oculta que Argentina debe importar gasoil porque la petrolera española Repsol-YPF monopoliza la producción argentina. Repsol exporta el petróleo crudo y mantiene la disposición de no fabricar gasoil, cosa que siempre hiciera YPF (cuando era estatal) a un precio promocionado para el trabajo agrario.
Chávez vinculó el
acuerdo bilateral
con la Alternativa Bolivariana para las Américas, el
ALBA. “Esto es parte del ALBA: tecnología a cambio de
gasoil”, sintetizó Chávez el día que firmó el
acuerdo. Dijo, además, que el convenio permitirá a las zonas
agrícolas de Venezuela transferir toda la tecnología “para
llegar a tener laboratorios como estos, que se salvaron de la
ola privatizadora”[1].
“Argentina es generosamente estratégica”,
opinó Chávez luego de calificar como “muy positiva”
la incorporación de tecnología argentina a su país. Sin
embargo, tememos que al importar maquinaria agrícola
argentina y técnicos argentinos del INTA, Venezuela
podría frustrar las posibilidades de una Reforma
Agraria con Soberanía Alimentaria, o sea que se base en la
producción de alimentos sanos y en el desarrollo local.
Venezuela se abre
como un gran mercado potencial para los técnicos argentinos.
Según un informe del INTA realizado en Venezuela en
Septiembre de este año, “toda Venezuela posee 2000
hectáreas de soja. La soja tenderá a incrementar su área de
siembra en los próximos años en una gran zona agrícola de
Venezuela. Paralelamente, se piensan instalar empresas
aceiteras y también ,por añadidura, se reiniciará la
siembra y el desarrollo del cultivo de Girasol”. La
Agricultura Venezolana representa menos del 10% del PBI, sólo
utiliza el 5% de las tierras cultivables, lo que la hace muy
apetecible para los agronegocios que buscan “nuevos
territorios”.[2]
De esta forma, la
incorporación de tecnología “argentina” podría abrirle
la puerta a MONSANTO y a otras corporaciones de Biotecnología
que se caracterizan por imponer
la dependencia a sus semillas transgénicas y a sus
insumos; agrotóxicos y fertilizantes. Asimismo, la soja RR,
Roundup Ready, patentada por Monsanto,
podría llegar hasta Venezuela. Así como la Argentina
fue el porta aviones para invadir con transgénicos de
MONSANTO a Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia, podría ahora
estar encubiertamente posibilitando el contrabando de la soja
Maradona, en simultáneo con las maquinarias de siembra
directa de grano grueso adecuadas para maíz, poroto y soja.
Con
la pancarta CON SOJA NO HAY ALBA queríamos aportar
nuestro testimonio al proyecto de integración de los pueblos
que el ALBA nos plantea. En Argentina,
el 45% de nuestra superficie agrícola esta cubierta
por monocultivos de soja transgénica. La
expansión de este monocultivo ha causado el
despoblamiento rural y la pérdida de las economías
regionales. La soja avanza
causando deforestación y provocando una ola de
violencia y desalojos a las comunidades rurales y contaminación
a la gente con agrotóxicos. En Paraguay, la soja transgénica
ha dado como resultado la militarización del campo, son
soldados los que vigilan los sojales y disparan contra los
campesinos cuando estos intentan frenar las fumigaciones con
agrotóxicos. En todo el cono sur la expansión de la soja ha
resultado en la criminalización de la lucha campesina,
causando la muerte a centenares de campesinos, imputando a
miles y condenando a las comunidades con malformaciones,
abortos, y enfermedades respiratorias.
CON
SOJA NO HAY ALBA
es una advertencia para Venezuela acerca de los peligros que
implica la actual agricultura argentina. También es el grito
de los excluidos de la agricultura; es un reclamo de ayuda
para Chávez a quien pedimos que interceda ante nuestros
gobiernos para que dejen de respaldar un modelo de
agricultura sin agricultores y convertir nuestros países
en republiquetas sojeras dependientes de corporaciones
transnacionales como MONSANTO y CARGILL.
Grupo
de Reflexión Rural
Contacto:javierulli@yahoo.com
Nuestros brazos son ramas que se cargan de frutas y que nuestro enemigo sacude día y noche, golpeándonos y para despojarnos más facilmente, más tranquilamente, ya no encadena más, querida, nuestros pies sino la raíz misma de nuestro pensamiento.
Nazim Hikmet
El
marxismo olvidado del joven Gramsci
Hernán
Ouviña Vivir significa ser combatiente A.
G. Introducción
A lo largo del presente texto, intentaremos recuperar los aportes realizados al marxismo revolucionario por Antonio Gramsci en su período de juventud. El mismo comprende, a grandes rasgos, sus primeros años de estudiante, momento en el cual comienza a incursionar en la vida política e intelectual italiana a través de la militancia en el Partido Socialista, así como su posterior intervención en el proceso conocido como el “bienio rojo”, mediante la articulación entre teoría y praxis que intentará gestar junto con un grupo de compañeros nucleados en torno al periódico L’ Ordine Nuovo. Como veremos, esta etapa mantiene una especificidad propia en el pensamiento de Nino. No es, como podría expresar Althusser con relación al feuerbachiano Marx de los Anales, un mero momento previo a su teorización “adulta”. Por ello, si bien los Cuadernos de la Cárcel suponen un desarrollo original -aunque ambiguo y desarticulado- de determinadas hipótesis de trabajo, el joven meridional realiza numerosos aportes al marxismo “cálido”. El objetivo del artículo es, pues, potenciar el debate en torno a la inconclusa obra de Antonio Gramsci, entendida no como un cuerpo teórico cerrado y monolítico sino en términos dinámicos, sobre la base de una dialéctica del cambio. Si bien consideramos que -más allá de las reformulaciones efectuadas en su fase carcelaria, o incluso en la inmediatamente previa- no existe un corte tajante entre el militante revolucionario de L’ Ordine Nuovo y el pensador insurgente de los Cuadernos, cabe explicitar que media entre ambos una doble derrota: la del movimiento obrero europeo y la vivida al interior de Italia (con respecto al fascismo y en el seno mismo del Partido Comunista). Este condicionamiento es el que va a estructurar, en buena medida, sus reflexiones en la cárcel. Teniendo en cuenta que la herencia teórico-política de Gramsci ha sido restringida, casi en la totalidad de las interpretaciones, a este último período, creemos pertinente rescatar en clave crítica la reflexión y práctica disruptiva generada en sus primeros escritos, los cuales pueden ser leídos como una contribución tanto o más importante que aquellos póstumos borradores redactados bajo la sombra del fascismo. En tal sentido, vale la pena mencionar que una de las hipótesis centrales que acompañan nuestra escritura es que el joven Gramsci puede ser leído como un precursor de lo que hoy en día se denomina la corriente autonomista. Breve racconto
de su etapa juvenil Antonio Gramsci nace en 1891 en Cagliari, isla de Cerdeña. Proveniente de una familia relativamente humilde[1], su aprendizaje político no se inicia, como postulan muchos autores, en 1914 (año en el que ingresa a una organización juvenil del Partido Socialista Italiano), sino que data de varios años atrás. Entre 1897 y 1903 concurre a la escuela elemental en Ghilarza, hasta que en 1903, a pesar de obtener brillantes notas en su examen de admisión, la delicada situación económica de su familia -en parte producto del encarcelamiento de su padre, acusado de malversación de fondos públicos- lo obliga a trabajar durante dos años 10 horas diarias trasladando legajos de procesos de un lugar a otro en la oficina de Catastro de esa misma ciudad, teniendo que abandonar sus estudios. Entre 1905 y 1908 los retoma, pero alejado de su familia 15 kilómetros, alojado en la casa de una campesina en Santulussurgui. En su estadía, toma contacto con la prensa Avanti!, que era enviada por su hermano mayor desde Turín. Para proseguir sus estudios, Gramsci se traslada nuevamente a Cagliari (capital de Cerdeña) donde vive con su hermano, que en ese entonces trabajaba como tesorero de la cámara del trabajo (coordinación sindical a nivel municipal). Gramsci frecuenta allí varias reuniones del sindicato. En 1910 publica su primer artículo en el diario de Cagliari, la Unión Sarda[2]. En 1911 llega a Turín, ciudad industrial ubicada en el norte de Italia. Esto generará un fuerte impacto en él, debido al enorme contraste entre el descubrimiento del mundo fabril y la pobreza campesina del sur del país[3]. Podría decirse que Gramsci mismo expresa la “cuestión meridional” que posteriormente desarrollará en sus escritos adultos. Ya en 1914, se afilia y participa en el PSI, comenzando a desarrollar una intensa actividad periodística y militante. En octubre de ese año interviene en la discusión sobre la posición del Partido Socialista Italiano frente a la guerra, mediante la publicación de un artículo en II Grido del Popolo, denominado “Neutralidad Activa y Operante”. En él debate las posiciones de varios compañeros, entre los que se destaca Benito Mussolini. Poco a poco la práctica política lo irá envolviendo, hasta que en 1915 deje trunca su carrera de Letras y Lingüística. A pedido de los compañeros de la Federación Socialista Juvenil, redacta a comienzos de 1917 el número único de la revista La Cittá Futura. En agosto del mismo año, participará en los preparativos de la Sección Socialista por la visita a Turín de un grupo de delegados de los Soviets. Después de un motín popular y del arresto de casi todos los representantes socialistas de Turín, Gramsci se convierte en Secretario de la Comisión Ejecutiva Provisional de la Sección de Turín y asume la dirección del II Grido del Popolo, la cual conservará hasta octubre de 1918. En este período, redactará numerosos artículos tanto para éste periódico como para Avanti! (dirigido al principio por Benito Musolini), hasta que en 1919 funda junto con un grupo de compañeros L’Ordine Nuovo. Como veremos, este será uno de los principales ámbitos de discusión teórica en torno al denominado “bienio rojo” (1919-1920). Ya a inicios de 1921, tras la derrota de la insurrección popular, intentará reorganizar las fuerzas revolucionarias a partir de la gestación de un partido de nuevo tipo -el PCI- acorde al momento histórico que, según su caracterización, se vivía en Italia. La
temprana crítica al marxismo determinista
Siguiendo a Lucien Goldmann (1975), podemos expresar que “la historia del problema es el problema de la historia, y viceversa”. No es posible, por tanto, entender el rol que Gramsci le asigna en su juventud a la voluntad y al factor subjetivo en la transformación social, sin analizar el contexto en el cual se inscriben sus primeras reflexiones teóricas. A comienzos de siglo, la Segunda Internacional estaba hegemonizada por los argumentos positivistas de Kautsky y Bernstein, quienes realizaban un paralelismo entre la teoría darwiniana de las especies y el “materialismo histórico” esbozado por el viejo Engels[4]. En aquel entonces, el Partido Socialista Italiano se encontraba imbuido en esta corriente, entendiendo el cambio revolucionario como un acontecimiento supeditado enteramente a los avatares de la estructura económica. Filippo Turati, miembro fundador y uno de los máximos referentes de la corriente reformista, expresaba sin tapujos que “Marx es precisamente el Darwin de la ciencia social (...) Podría pensarse que la suya es la doctrina de la transformación de las especies históricas anexadas al transformismo biológico de los darwinistas” (citado por Coutinho, 1986)[5]. De manera análoga, Karl Kautsky (1978) caracterizaba a la socialdemocracia como un partido que bajo ningún concepto hace revoluciones. Esta postura era compartida por casi la totalidad de los miembros de la organización, por lo que la “ruptura” entre la elaboración teórica y la acción política disruptiva, que de acuerdo a Perry Anderson (1985) era el rasgo distintivo del marxismo occidental, quizás puede rastrearse ya en los lideres de la Segunda Internacional. “Sabemos -dirá el dirigente alemán- que no se pueden crear a voluntad las situaciones históricas y que de acuerdo con ellas es menester elaborar nuestra táctica”. Bajo esta perspectiva, el cambio social, lejos de ser un proceso de construcción humana consciente, acontecía a espaldas de las masas, siendo el verdadero agente revolucionario, por ejemplo, “la maquina de vapor”. Una frase, por demás elocuente, sintetizaba por aquel entonces este quiebre: “No somos partidarios de la legalidad a cualquier precio ni revolucionarios a toda costa”. Es en este contexto en el cual el joven Gramsci toma contacto en el ámbito universitario con el movimiento cultural idealista, fuertemente anti-positivista. De Giovani Gentile y Benedetto Croce, sus máximos referentes, toma el rol del elemento liberador, así como el papel de la voluntad y la cultura para lograr la emancipación, en tanto crítica al economicismo vulgar y fetichismo empirista de los hechos[6]. El determinismo era la concepción oficial del PSI, en consonancia con los planteos de Kaustky y Bernstein. La revolución, según ellos, estaba condicionada por el grado de desarrollo de las fuerzas productivas, entendiendo a la crisis en un sentido catastrofista. Esto generaba una espectativa inmovilista y una pasividad extrema en las filas del movimiento. El marxismo, por consiguiente, devenía una defensa de los hechos contra la voluntad, anclado en la espera del “gran día”. Por oposición de esta postura, el joven sardo recupera a la voluntad en tanto factor activo y constructor de la historia. Gramsci será, al decir de André Tossel, el filósofo de la vida y de la rebelión contra el dato, entendiendo que “el comunismo crítico no tiene nada en común con el positivismo filosófico; la metafísica y la mística de la Evolución y de la Naturaleza”. De ahí que, adscribiendo a ciertas postulaciones de Bergson y Sorel, propugne la sustitución de “la ley natural y el movimiento fatal de las cosas de los seudo-cientificistas” por “la voluntad tenaz de los hombres” (Gramsci, 1918) El
ascenso insurreccional en Europa: la revolución como producto
de la voluntad
Las Notas sobre la revolución rusa son el primer escrito en el cual Gramsci realiza una apreciación respecto de la insurrección de febrero que terminó con la autocracia zarista e hizo emerger una situación, por definición transitoria, de dualidad de poderes. En él se pregunta si basta que una revolución haya sido hecha por proletarios para que se la caracterice como “proletaria”. Responde que no, argumentando que también la guerra es hecha por trabajadores y sin embargo no puede ser definida en esos términos. Para que así sea, dirá, es preciso que intervengan a su vez otros factores de carácter moral. La revolución había creado en Rusia “una nueva forma de ser”, instaurando la libertad del espíritu además de la corporal. En última instancia, esto es lo que le permite expresar que los sucesos vividos en Oriente anuncian “el advenimiento de un nuevo orden”. No hay, por lo tanto, una identificación entre esta revolución y la francesa: los socialistas han ignorado el jacobinismo (fenómeno puramente burgués), sustituyendo el autoritarismo por la libertad. Además, en el proceso abierto en 1789, por el contrario, “la burguesía no tenía un programa universal; servía intereses particulares, los de su clase y los seguía con la mentalidad cerrada y mezquina de cuantos siguen fines particulares. El hecho violento de las revoluciones burguesas es doblemente violento: destruye el viejo orden, impone el nuevo” (Gramsci, 2002). En
este punto, su planteo se acerca al del viejo Engels, quien
desde Inglaterra realizó en sus últimos escritos implacables
críticas al jacobinismo, en tanto deformación autoritaria y
profundamente elitista de la organización política de los
trabajadores. La superación de esta concepción “putchista”
era la base para avanzar en la construcción de un partido de masas,
profundamente enraizado con
los sectores subalternos y no ubicado encima
de ellos. “La época de las revoluciones por sorpresa
-dirá Engels-, de las revoluciones hechas por pequeñas
minorías conscientes a la cabeza de las masas inconscientes,
ha pasado. Allí donde se trate de una transformación
completa de la organización social, tienen que intervenir
directamente las masas, tienen que haber comprendido ya por
sí mismas de qué se trata, por qué dan su sangre y su vida
(...) Y para que las masas comprendan lo que hay que hacer,
hace falta una labor larga y perseverante”[7].
De manera análoga, Gramsci expresará que “la clase obrera
tiene que comprender toda la hermosura y nobleza del ideal por
el cual lucha y se sacrifica”. Asimismo, en consonancia con la posición primigenia de Trotsky de principios de siglo y con las Tesis de Abril formuladas por Lenin durante su forzado exilio, Gramsci postula ya en julio de 1917 que el proceso abierto en febrero en Rusia debe proseguir “hasta su completa realización” ya que “la vida es siempre revolución”. Los maximalistas, afirmará, constituyen “el aguijón de los perezosos”, en la medida en que “el incendio revolucionario se propaga, quema corazones y cerebros nuevos, hace brazas ardientes de luz nueva, devoradoras de cansancios”. La revolución es así, en sus propias palabras, un enorme esfuerzo de pensamiento y de acción, ajeno a las “minorías despóticas”. La insurrección de octubre produce un mayor impacto aún en el movimiento obrero italiano y en el seno del PSI. Gramsci escribe una serie de artículos referidos a este estimulante proceso, entre los que se destaca La revolución contra El Capital, publicado en los inicios de 1918[8]. En él propugna no aferrarse a la letra muerta de Marx sino a su pensamiento viviente, tal como lo hicieron los bolcheviques. De acuerdo al turinés, el libro El Capital se había convertido en la tierra del zar en un texto de devoción de la burguesía, a partir de una lectura mecanicista, enterrando totalmente la voluntad y la acción consciente como factores constructores de la historia. “Era la demostración crítica de la fatal necesidad de que en Rusia se formara una burguesía, empezara una Era capitalista, se instaurase una civilización de tipo occidental, antes de que el proletariado pudiera siquiera pensar en su ofensiva, en sus reivindicaciones de clase, en su revolución” (Gramsci, 1998). El error cometido por los dogmáticos -que al decir de Gramsci convierten a Marx en un pastor con báculo- es “pretender que se renovase en Rusia la Historia de Inglaterra”, sin comprender que el factor máximo de la historia no lo constituyen “los hechos económicos en bruto, sino siempre el hombre, la sociedad de los hombres, de los hombres que se reúnen, se comprenden, desarrollan a través de esos contactos (cultura) una voluntad social, colectiva, y entienden los hechos económicos, los juzgan, y los adaptan a su voluntad hasta que esta se convierte en motor de la economía, en plasmadora de la realidad objetiva”[9]. Pero sería igualmente erróneo pensar que Gramsci concibe a la revolución como un acto espontáneo y abrupto. Aquí también resulta sumamente anti-jacobino: Este profundo cambio social “no es el acto arbitrario (...) de un sistema de organizaciones que se afirmen revolucionarias. La revolución proletaria es un larguísimo proceso histórico que se realiza con el nacimiento y el desarrollo de determinadas fuerzas productivas (que nosotros resumimos con la expresión ‘proletariado’) en un determinado ambiente histórico (que resumimos con las expresiones ‘modo de propiedad individual’, modo de producción capitalista, sistema de fábrica o fabril, modo de organización de la sociedad en el Estado democrático-parlamentario’)”. En este sentido, el motor más potente de toda la actividad económica y política es la lucha de clases y no los adelantes científico-tecnológicos. Nuevamente, la sombra de Engels sobrevuela: el cambio radical es entendido en tanto prolongado, complejo y multifacético itinerario. Más que frente a un hecho político, estamos en presencia de un proceso social que implica una transformación integral de la vida humana. Vale la pena destacar, por último, que esta original lectura del proceso insurreccional ruso por parte de Gramsci tiene notables similitudes con la caracterización efectuada por el Marx “tardío”, en su fraternal polémica epistolar con Vera Zasúlich y los populistas integrantes del grupo Anales de la Patria. Los últimos escritos redactados por él dan cuenta de una ruptura con respecto a las concepciones evolucionistas del llamado “materialismo histórico”, que tienden erróneamente a identificar “progreso” con avance de las fuerzas productivas. Lejos de condenar las formas comunales existentes en el campo ruso, el autor de El Capital dirá a lo largo de estos textos que su método consiste en estudiar en su especificidad los diferentes medios históricos para luego compararlos entre sí, no en la aplicación de la “clave universal de una teoría general de filosofía de la historia, cuya mayor ventaja reside precisamente en el hecho de ser una teoría suprahistórica”, por lo que cabe la posibilidad de ese tipo de propiedad común de la tierra pueda “servir de punto de partida a una evolución comunista”, siempre y cuando el triunfo del socialismo en Rusia se complemente con una revolución proletaria en el Occidente” (Marx y Engels, 1980). [1]
Para tener una idea de la situación en la que vivía
Gramsci junto con su familia, reproducimos un comentario
realizado por su hermana menor con respecto a ese
período: “Vivíamos con una gran pobreza. Mamá era una
mujer tenaz, llena de energía y decidida a luchar contra
la mala suerte. En el trabajo era incansable. Pero siete
hijo son siete hijos y, en casa, a medida en que se
gastaba el dinero obtenido con la venta de la poca tierra
de la herencia marsias, seguir adelante era cada vez más
complicado. Ahorrábamos hasta lo increíble. Recuerdo que
siendo todavía criaturas, Gracietta, Emma y yo,
recogíamos la cera de las velas ya consumidas y
fabricábamos otras velas más pequeñas para que Nino
[Antonio] pudiese seguir leyendo al anochecer” (Fiori,
1976). [2] En una carta escrita a su esposa Julia Schucht en 1924, recordará de la siguiente manera su itinerario juvenil desde una precoz defensa del regionalismo sardo hasta el descubrimiento del marxismo crítico: “El instinto de rebelión (...) desde el primer momento se dirigió contra los ricos porque yo, que había conseguido diez en todas las materias de la escuela elemental, no podía seguir estudiando, mientras que sí podían hacerlo el hijo del carnicero, el del farmacéutico, el del negociante en tejidos. Luego se extendió a todos los ricos que oprimían a los campesinos de Cerdeña, y yo pensaba entonces que había que luchar por la independencia nacional de la región. ‘¡Al mar los continentales!’ ¡Cuantas veces he repetido esas palabras! Luego conocí la clase obrera de una ciudad industrial, y comprendí lo que realmente significaban las cosas de Marx que había leído antes por curiosidad intelectual. Así me he apasionado por la vida a través de la lucha de la clase obrera” (Gramsci, 1998) [3] Como expresará luego en un Informe enviado al Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista con motivo del movimiento de los consejos de fábrica, “Turín es un centro de carácter estrictamente industrial. Casi tres cuartas partes de la población, que cuenta medio millón de habitantes, se componen de obreros; los elementos pequeño-burgueses son una cantidad ínfima. Además, hay una masa compacta de empleados y técnicos organizados en los sindicatos y adheridos a la Cámara del Trabajo” (Gramsci, 1998d). [4]
Este derrotismo respondía, en buena medida, a la relativa
estabilización capitalista que sobrevino luego de la
cruenta derrota de la Comuna de París en 1871. La belle
epoque y el expansionismo imperialista significaron,
para muchos marxistas, una refutación de las
(malentendidas) tesis de Marx acerca de la inevitabilidad
de la crisis y la creciente pauperización de la clase
obrera. Para un desarrollo de esta coyuntura histórica, véase
Ouviña (2004).
[5] Algunos de los títulos de los libros redactados por los restantes intelectuales de la época hablan por si solos: Socialismo y ciencia positiva: Darwin-Spencer-Marx, de Enrico Ferri, así como Carlos Darwin y la economía, de Achille Loria. [6]
El propio Gramsci (1999) reconocerá posteriormente, en
una de las tantas notas autobiográficas de sus Cuadernos
de la Cárcel, que por aquel entonces era “tendencialmente
más bien croceano”. La pareja Croce-Gentile, antes de
la guerra, constituía según él “un gran centro de
vida intelectual nacional”. Podría
pensarse que esta influencia primigenia resultó una
notable limitación para la formación marxista del joven
sardo. Sin embargo, como él mismo se encarga de aclarar,
participaba “en todo o en parte en el movimiento de
reforma moral e intelectual promovido en Italia por
Benedetto Croce, cuyo primer punto era éste, que el
hombre moderno puede y debe vivir sin religión”, salvo
la de la libertad. También Lukacs admite, en una
entrevista posterior, que no se arrepiente “en absoluto
de haber tenido como primeros maestros en sociología a
Simmel y Max Weber en lugar de a Kautsky” (Abendroth,
1971). El croceanismo bergsoniano de Gramsci irá siendo
superado en el curso del “bienio rojo”, del mismo modo
que el autor de Historia y conciencia de clase
superará su “fichteismo” tras la revolución húngara
de los consejos (Lowy, 1978). [7] Si bien el propio Marx (1985) llegó a manifestar que la revolución “no puede sacar su poesía del pasado, sino del porvenir”, Karl Korsch (1972) plantea sugestivamente que uno de los puntos más críticos del marxismo radica en “su adhesión incondicional a las formas políticas de la revolución burguesa”. [8]
Esta fase de efervescencia político-filosófica no es una
excepción italiana. La revolución rusa generó un
quiebre a nivel europeo y mundial. Producto de ella son,
en buena medida, las teorizaciones del Lukács de Historia
y conciencia de clase, del Korsch de Marxismo
y filosofía, o del Bloch de Tomas
Muntzer, por nombrar sólo algunas de las producciones
del llamado “marxismo cálido”. [9] En otro texto escrito unos meses más tarde, señala en tono irónico que “la historia no es un calculo matemático: no existe en ella un sistema métrico decimal, una numeración progresiva de cantidades iguales que permita las cuatro operaciones, las ecuaciones y la extracción de raíces. La cantidad (estructura económica) se convierte en ella en cualidad porque se hace instrumento de acción en manos de los hombres, de los hombres, que no valen solo por el peso, la estatura y la energía mecánica desarrollable por los músculos y los nervios, sino que valen especialmente en cuanto son espíritu, en cuanto sufren, comprenden, gozan, quieren o niegan. En una revolución proletaria la incógnita ‘humanidad’ es más oscura que en cualquier otro acontecimiento”. En dicho artículo agrega que “el filisteo no ve salvación al margen de los esquemas preestablecidos; no comprende la historia más que como un organismo natural que atraviesa momentos fijados y previsibles de desarrollo. Si siembras bellota puedes estar segura de que no obtendrás más que un germen de castaño, que crecerá lentamente y únicamente tras cierto número de años dará fruto. Pero la historia no es un castaño ni los hombres son bellotas”. (Gramsci, 1998a).
El
marxismo olvidado del joven Gramsci
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Mariátegui
y el Che: el cambio cualitativo en la noción de la
revolución y el socialismo |
Miguel
Mazzeo
"La
política es hoy la única actividad creadora. Es la realización
de un inmenso ideal humano. La política se ennoblece, se
eleva cuando es revolucionaria..."
José Carlos Mariátegui
"La
revolución puede hacerse si se interpreta correctamente la
realidad histórica y se utilizan correctamente las fuerzas
que intervienen en ella, aún sin conocer la teoría"
Ernesto Che Guevara
1.
Decía Marx en El XVIII Brumario de Luis Bonaparte:
"Los hombres hacen su propia historia. Pero no la hacen
según el deseo de su inciativa, ni en las circunstancias
libremente elegidas; ellos están obligados por las
circunstancias del momento, tales como las han creado los
acontecimientos y la tradición"(1). Tal vez éste
constituya uno de los pasajes marxistas más citados. Ha
impulsado debates en torno al rol de las vanguardias y sobre
su mismísima naturaleza, ha abonado, por ejemplo, una
"teoría del sujeto", etc... Pero pocas veces hemos
reparado en el pasaje que le sigue: "La tradición de
todas las generaciones pasadas pesa como una pesadilla sobre
el cerebro de las vivientes".(2) Hay momentos históricos
en que la tradición puede pesar más por su ausencia que por
su presencia. Las clases dominantes han basado su hegemonía
en esta ausencia y han tratado por todos los medios de
garantizarla.
Pero
también hay momentos (¿el actual? ) en los que se presentan
nuevas condiciones, distintas formas de lucha irrumpen y
resignifican las viejas, el presente pasa a ofrecer un
contexto favorable para la recuperación de la tradición, los
pueblos redescubren su papel en la historia y vuelven a
intentar el cambio. La tradición vuelve a pesar, ahora por su
presencia. Nos pesa gratamente, pero nos pesa, porque nos
exige una determinada predisposición intelectual, una ética,
una praxis concreta y un compromiso fuerte. También nos
impone modelos rotundos: Mariátegui y el Che, por ejemplo...
2.
El 14 de junio de 1894 nacía en Moquegua, Perú, José Carlos
Mariátegui. Un mismo día, pero 34 años después, asomaba a
la vida en Rosario, Argentina, Ernesto Guevara.
Mariátegui
morirá joven (menos de 36 años) en abril de 1930, cuando
Ernesto Guevara recién intentaba sus primeros trancos y el
asma aún no pertubaba sus pulmones.
Paradojas
de la historia: en 1928, año del nacimiento del Che, el VIIIº
Congreso del Partido Comunista Argentino caracterizaba a la
revolución como democrático-burguesa, agraria y
antimperialista. La revolución perdía inmediatez y contenido
socialista. Mariátegui en 1928 va a fundar el Partido
Socialista de Perú (será designado su primer Secretario
General) , el periódico Labor órgano de la CGT
peruana y también publica su obra fundamental: Los Siete
ensayos de Interpretación de la realidad Peruana.
El
20 de mayo de 1930, en la chacra de un tal Peves, en Santa
Eulalia se fundaba el Partido Comunista de Perú. la nueva
denominación expresaba una nueva orientación: el
incondicional acatamiento de todas las directivas de la
Internacional. A poco más de un mes de muerto físicamente,
lo que significaba políticamente el Amauta, comenzaba a
extinguirse.
Guevara
va a vivir su etapa de preparación ideológico- vital y sus
primeras experiencias políticas en el marco de un
apesadumbrado silencio en torno de la figura de Mariátegui.
Los años que van de 1935 a 1959 se caracterizarán por las
concepcionea más duras del stalinismo. Tiempos en los que se
propiciaban revoluciones democrático-burguesas y frentes
populares, tiempos en que gran parte de la izquierda del
continente se dedicó a reflexionar más sobre el hipotético
rol de las burguesías vernáculas que sobre el necesario y
estratégico ojo de los trabajadores y el pueblo.
"Mariateguismo", en aquellos años, era sinónimo de
herejía, expresión de un conjunto desordenado de ideas que
"todo revolucionario auténtico"debía combatir
-obviamente- sin conocer.
Años
después el "Guevarismo", en forma similar será
considerado como "aventurerismo", etc. El Che no podía
saber, en 1959, que él mismo estaba protagonizando una
ruptura teórica, ideológica y política que lo emparentaba
directamente con el Amauta. En la sierra había descubierto al
campesinado y el rol de las subjetividades, había percibido
el lugar -axiomático- de los hechos de conciencia en las
construcción de una nueva sociedad, había aprehendido a la
revolución como un ascenso forzado... El Che se convertía en
un nuevo punto de inflexión y - sin saberlo- redescubría y
resignificaba la obra y el pensamiento de Mariátegiui. Los
conceptos recuperaban su utilidad, al acercarse y confundirse
con condiciones experimentales muy similares a las que los habían
formulado.
¿Sin
saberlo?. Es harto verosímil. No tenemos presente ningún
pasaje de la obra del Che en que se haga referencia al Amauta.
Es cierto que en la Cuba post-revolucionaria se ensaya una
recuperación de Mariátegui y se publican algunas de sus
obras, pero el Che no lo menciona. También es muy probable
que al visistar con Alberto Granados al Dr Hugo Pesce en su
primer viaje al Perú, el médico comunista se haya referido
al Amauta. (3).
Otra
vía de acceso la pudo haber constituído la primera mujer del
Che, Hilda Gadea, peruana y aprista de izquierda. Más allá
de las especulaciones, los datos disponibles abonan por un
lado un aparente desencuentro directo y por el otro un real e
indirecto encuentro de ideas, concepciones y actitudes.
3.
Podríamos señalar infinidad de analogías -concretas y metafóricas-
entre Mariátegui y el Che. Haremos una breve referencia a
algunas pocas que se nos remiten a cuestiones esenciales.
a)
Ambos entendían al marxismo como canon de interpretación de
la realidad y guía para la praxis, como " inspiración
" crítica más allá de cualquier fijismo doctrinario.
Un marxismo que tenía que dar respuestas siempre
revolucionarias a situaciones que nunca eran las mismas.
Decía Mariátegui: "El marxismo, donde se ha
mostrado revolucionario -vale decir donde ha sido marxismo- no
ha obedecido nunca a un determinismo pasivo y rígido"
(4), "El marxismo en cada país, en cada pueblo, opera y
acciona sobre el medio..."(5). Decía el Che:
"... el marxismo es solamente una guía para la acción.
Se han descubierto grandes verdades fundamentales, y partir de
ellas, utilizando el materialismo dialéctico como arma, se va
interpretando la realidad en cada lugar del mundo. Por eso
ninguna construcción será igual; todas tendrán características
peculiares, propias de su formación". (6)
b)
Ambos compartían la misma concepción de la praxis y la acción
, basada en el reconocimiento del contenido heroico de la
ideología. Así entendían el socialismo como resultado del
movimiento real pero también - y básicamente- de la voluntad
y de la ética de los pueblos. Para Mariátegui el
socialismo no podía ser "la consecuencia automática de
una bancarrota", tenía que ser el "resultado de un
tenaz y esforzado trabajo de ascención" (7). El Che ,
por su parte, decía: "Nosotros, socialistas, somos más
libres porque somos más plenos; somos más plenos por ser más
libres. El esqueleto de nuestra libertad completa está
formado, falta la sustancia proteica y el ropaje; los
crearemos... Nuestro sacrificio es conciente; cuota para pagar
la libertad que construimos. El camino es largo y desconocido
en parte; conocemos nuestras limitaciones. Haremos el hombre
del siglo XXI; nosotros mismos. Nos forjaremos en la acción
cotidiana, creando un hombre nuevo... "(8)
c)
Para ambos la revolución constituía un acto creativo por
excelencia y le eran ajenos todos los determinismos. La
revolución, además, siempre se insertaba en una tradición
de lucha con arraigo. Fieles al mejor Lenin creían que toda
política revolucionaria creaba sus propias condiciones de
aplicación. Decía Mariátegui: "Una revolución
continúa la tradición de un pueblo, en el sentido de que es
una energía creadora de cosas e ideales que incorpora
definitivamente a esa tradición enriqueciéndola y acrecentándola..."
(9). Decía el Che: "Pero la juventud tiene que
crear. Una juventud que no crea es una anomalía,
realmente". (10). El "ni calco ni copia: creación
heroica" de José Carlos Mariátegui se reproducía
en el "observar, aprender, pensar, no copiar a nadie y
después empezar a caminar"de Ernesto Che Guevara
d)
Ambos fueron críticos tenaces a las concepciones
mecanicistas. A partir del reconocimiento de la necesidad del
constante contacto con las masas fueron ejemplos del
"obrar dialéctico". Con Mariátegui y con el Che,
el marxismo, el socialismo, la revolución abandonaron
definitivamente los salones para instalarse en las montañas,
las selvas, las llanuras, las fábricas y los barrios de América.
4.
Más allá del ritual monótono de las efemérides, Mariátegui
y el Che, deben ser reconocidos como los hitos insoslayables
de una tradición. De esa tradición que vuelve a pesar
gratamente por su presencia. Ambos expresaron un cambio
cualitativo en la noción de la revolución y el socialismo
(11). A partir de ellos la revolución no debería dejar de
ser concebida como un acto (y un proceso) tendiente a la
liberación integral de los seres humanos que recibe -
siempre- su empuje del espíritu de rebelión de los pueblos y
del rechazo casi reflejo de las doctrinas anquilosadas. A
partir de ellos el socialismo no debería entenderse como la
teoría-para-la-prática o el plan pulcro y prolijo para la
conquista del poder sino como la utopía concreta anhelada por
la humanidad.
Sin detenernos en los oscuros horizontes a los que muchos "ismos" han remitido, creemos que tanto el "Mariateguismo" como el "Guevarismo" jamás lograron coagular en doctrina, dogma, plan o modelo. Las experiencias fallidas no han logrado salpicarlos y han mantenido e incrementado su vigencia y funcionalidad en condiciones cambiantes. Sucede que el legado principal de ambos elude la ontología de lo anecdótico y, apartándose de recetas y patrones, nos coloca frente a actitudes teóricas y prácticas heroicas y creativas, ante una ética revolucionaria y ante una estrategia de rebeldía.
NOTAS
1.
Marx, Carlos: El XVIII Brumario de Luis Bonaparte,
Claridad, Buenos Aires, 1938, pp. 19
2.
Idem. ant.
3.
El Dr Hugo Pesce fue uno de los delegados, enviados por Mariátegui,
a la Primera Conferencia de Partidos Comunistas de América
Latina realizado en Buenos Aires en 1929.
4.
Mariátegui , José Carlos: Defensa del Marxismo,
Biblioteca Amauta, Lima, 1987, pp.67
5.
Mariátegui, José Carlos: "Mensaje al Consejo
Obrero", en Ideología y política, Biblioteca
Amauta, Lima, 1979, pp.112
6.
Guevara, Ernesto Che: "Sobre la construcción del
partido", en : Obras Completas, Tomo I, Legasa,
Buenos Aires, 1995, pp. 180.
7.
Mariátegui, José Carlos: Defensa del Marxismo, idem,
pp. 180
8.
Guevara, Ernesto Che: "El Socialismo y el hombre en
Cuba", en Obras Completas, Tomo II. Idem, pp.32-33
9.
Mariátegui, José Carlos : Temas de nuestra América,
Biblioteca Amauta, Lima, pp.93.
10.
Guevara, Ernesto Che: "Qué debe ser un joven
comunista ", en : Obras Completas, Tomo I, idem, pp.
156.
11.
Creemos que Chiapas expresa continuidades y rupturas en un
sentido similar.
Miguel
Mazzeo es investigador argentino del pensamiento de Mariátegui
Jorge
Luis Ubertalli*
La
economía mundial capitalista, en el marco de la
globalización y la guerra a muerte entre los distintos
sectores del capital, ha entrado en una debacle que
preanuncia más agresiones imperiales, por un lado, y una
tendencia a la implosión centrada en la quiebra del
sistema monetario mundial, por otro. El dólar, papel
pintado sin correlato real con la riqueza existente,
arrastra a todo el orbe capitalista a la quiebra económico
financiera y la crisis en el sistema de pagos.
Sombras
nada más
En
la mitad del siglo XIX Carlos Marx, en una célebre crítica
a los desvaríos de la economía política burguesa, se
encargó de aclarar la diferencia existente entre la
riqueza real, producida por los trabajadores y encarnada
en valores de uso o bienes materiales, y su proyección
virtual, el dinero, expresión monetaria de los valores
creados por el trabajo humano.
“¿De
donde provienen, por ejemplo, las ilusiones del sistema
monetario?. No cabe duda: del carácter fetichista que la
forma-dinero imprime a los metales preciosos....” escribía
Marx en 1867. (El
Capital-Tomo
I, Cartago 1975, pág. 95). Se refería, claro está, al
denominado “fetichismo de las mercancías”, vinculado a la
circulación de éstas que, en su dinámica, ocultan la
relación social existente entre sus productores en el momento
del intercambio mercantil.
¿Qué
es entonces la fetichización?. Dar más por el pito que
lo que el pito vale. Así como Dios existe sólo por
convención (y convicción) de sus creyentes, el dinero
reina en la tierra por una misma convención humana que le
adjudica ser el equivalente general de todas las mercancías,
la tabla rasa mediante la cual todas ellas se igualan.
Hasta
el momento de finalizada la Segunda Guerra mundial, el
sustrato material del dinero era el oro. Este tenía un valor,
puesto que para producirlo hacía falta una determinada
cantidad de trabajo humano social medio. Conteniendo valor,
reductible a la cantidad de trabajo humano necesaria para su
producción, el oro se constituía en expresión general del
valor de todas las mercancías existentes y hacía posible su
intercambio. Una vez terminada la guerra, y devastados física
y económicamente todos los países participantes a excepción
de EE.UU., que se convirtió en su gran
ganador,
se propuso en Breton Woods la sustitución del oro por el dólar
como moneda internacional, pasando este simple papel, salido
de las planchas de emisión de EE.UU., a ser el nuevo
emperador de las mercancías mundiales. La sombra difuminada
del dólar apareció en escena entonces sustituyendo a la
sombra compacta del oro. Tanto uno como otro son, fueron y serán
sombras; proyecciones virtuales de una riqueza encarnada en
valores de uso y cambio, en objetos materiales y culturales
solo alumbrados por la luz del trabajo humano, imperecedera e
irremplazable en cuanto a la producción de virtualidades
sociales.
Reinando
en las fantasías de los hombres como expresión de una
riqueza que al pasar de los años se evaporó, el dólar
siguió su camino ascendente hacia su propia virtualidad.
Su fetichización mundial en el marco del sistema
capitalista fue inversamente proporcional a su pérdida de
valor real; espejismo de una riqueza dilapidada en gastos
militares y subvenciones a las grandes empresas
capitalistas; en derroches inútiles inherentes a una
economía anárquica y desquiciada, el dólar siguió
hasta ahora el derrotero enmarañado, ensangrentado y
obsoleto de la economía mundial capitalista. Pero solo
hasta aquí llegó....
Los
deudos del muerto
“Por desgracia, Estados Unidos también carga con el grave
peso de una deuda pública de 5.646.386.626.691,13 de dólares
al 1º de junio del 2000, mientras que el déficit
comercial de 1999 subió a un record de 300.000 millones.
Estados Unidos, en consecuencia, está a merced de los
acreedores extranjeros, así como de aquellas personas de
afuera que tienen dólares estadounidenses en efectivo, divisa
de reserva...”
esgrimían
al inicio de la administración actual de George W. Bush
los ultrareaccionarios y belicistas creadores del
Documento de Santa Fe IV, sucesión de otros que
enmarcaron la tónica aventurerista y reaccionaria de los
“halcones”republicanos recreados desde la
administración de Ronald Reagan. En el contexto del
troglodismo fascista que signa este nuevo engendro de la
Heritage Foundation, pentagonales escribas y otros
compinches hay un atisbo de lucidez. El párrafo que
transcribimos encierra una lógica preocupación ante la
realidad que sintetiza: la crisis financiera, y
económica, que corroe al gigante con pies de barro y
cabeza ultranuclear de América del Norte.
Hoy
EE.UU. tiene una deuda pública de 8,2 billones de dólares,
que insume alrededor del 70% de su Producto Bruto Interno,
equivalente a 12 billones. Si se suma a esta deuda aquella
contraída por los Estados de la Unión, equivalente a 1,6
billones, el monto de lo debido asciende a 9,1 billones.
De esta deuda pública, 7,5 billones se deben a
extranjeros, de los cuales el 50% son del continente asiático.
También en manos de extranjeros se hallan el 13% de las
acciones y el 24% de las obligaciones negociables.
Por
su parte, la deuda privada de EE.UU. asciende a 9,6 billones
de dólares en relación con particulares (tarjetas de crédito,
hipotecas, etc.); 7,6 billones vinculados al empresariado
local, y 11,7 billones a los empresarios financieros. En
total, la deuda del coloso del norte asciende a 38 billones de
dólares, casi el Producto Bruto Interno mundial, de los
cuales 19 billones, entre deuda pública y privada,
corresponden a acreedores exteriores.[i]
A
medida que el débito estadounidense se amplía en el
marco de mayores importaciones del exterior, gastos
militares y subsidios a los grandes empresarios, el euro
ha comenzado a tomar cuerpo en el comercio mundial y a
valorizarse. Según analistas, desde octubre del 2000
hasta finales del 2004, la moneda europea se valorizó en
un 65%, siendo su valorización directamente proporcional
a la desvalorización del dólar como divisa
internacional. A esta contradicción euro-dólar, que
contiene la contradicción intercapitalista Europa-EE.UU.,
se le suma otra aún mayor, que es la que contiene a la
relación EE.UU.- Asia y, fundamentalmente, China.
En
este marco, algunos analistas afirman que la última
intervención militar de EE.UU. a Irak no sólo se debió
a la avidez petrolera de Bush y sus compinches, menos a la
ya desmentida tenencia de armas de destrucción masiva por
parte de Saddam Hussein, sino a la sustitución del dólar
por el euro como divisa de reserva por parte de Irak en
noviembre del 2000 en el escenario del intercambio de
petróleo por alimentos. Aunque las divisas irakíes en
ese momento no eran abultadas, su traspaso al área euro
podría haber inclinado a otros productores de la OPEP a
jugar en la misma forma. Si esto ocurría- la OPEP
decidió desde 1975 comerciar el petróleo producido por
sus socios en dólares- el euro habría subido en
detrimento del dólar, lo que significaría una crisis de
importancia para EE.UU. mermando, entre otras cosas, su
capacidad de importación. EE.UU., que importa el 21% de
los productos que consume, no podía permitir ese pase
masivo de divisas del area dólar al euro, y por eso
castigó a Irak con una bestial intervención y ocupación
militar que hasta hoy se continúa. Otros dos países,
Iran y Corea del Norte, amenazados militarmente por EE.UU.
en el marco de su “guerra preventiva” contra el
terrorismo y enmarcados por los norteamericanos como
participantes del “eje del mal”, ya han pasado sus
reservas monetarias de dólar a euros en el 2002...Que
decir de Cuba, que hace poco revaluó su peso desechando
al dólar como divisa... Rusia, por su parte, desde el
2001 exporta la mitad de su petróleo y gas en euros, y
según autores proyecta comercializar todos sus productos
con Europa en esa moneda...Si ante una crisis China,
Japón y los países de Asia reconvierten sus divisas
dolarizadas a euros, la economía norteamericana se
vendría a pique en poco tiempo...
La
moneda europea –hoy en baja en relación con la
renuencia de Francia y Holanda a votar una constitución
europea de corte neoclásico y antipopular– signa cada
vez mas el comercio mundial desde su nacimiento. Se
calcula que desde 1999 hasta el 2003 el euro subió un 45%
en las reservas internacionales, logrando este último
año constituir el 20% de aquellas. El oro, refugio final
del capital cuando la cosa se pudre, continúa en aumento.
Y la bola de nieve crece y crece...
El
perro que se muerde la cola
La
crisis monetaria mundial, corolario de la asimetría entre
el papel dólar y la riqueza real que debería expresar-
se calcula que 20 trillones de dólares que circulan por
el mundo son sólo papel pintado que no representan
riqueza alguna- se halla en la antesala de su estallido, a
medida que la “bicicleta financiera” norteamericana
pedalea sobre un virtual andarivel de crecimiento
económico. Para que este castillo de arena sostenido por
la divisa verde no se venga abajo, todos los países del
mundo intentan mantener vigente la idea de que el Dios
monetario todavía existe. Y entonces llenan las arcas de
sus bancos centrales con más y más dólares u
obligaciones (bonos, etc.) que a éstos representan. El
tsunami de agua servida monetaria que inunda el mundo
hasta ahora no ha logrado contención real. Los EE.UU. se
siguen endeudando en el exterior –por la baja
productividad de sus empresas EE.UU. importa productos
desde China a un 30% menos de lo que costaría producirlos
en su propio territorio, le agrega valor agregado local y
lo vende en su mercado interno al 100% de su valor– en
una moneda que cada día se deteriora más. A merced de
sus “acreedores extranjeros” –al decir de los
santafesistas– y con la espada de Damocles del traspaso
de divisas a otra moneda ante el signo de una crisis de
envergadura, no le queda mas remedio que la utilización
de la fuerza para extorsionar a aquellos que quieran
salirse de su redil financiero. Es el perro que se muerde
la cola y en la loca circularidad de su carrera hacia
ningún lado marea a la humanidad y la lleva hacia la
crisis orgánica del capitalismo.
Disparidades
En
la balanza comercial de EE.UU. el debe acumula mas del 50% del
PBI, ó sea 6 billones de dólares. Las importaciones
norteamericanas insumen el 15% del PBI frente al 8% de las
exportaciones, tendencia que prosigue y profundiza el
desbalance comercial del país. Entretanto, y gracias al
crédito gratuito que le brindan aquellos cuyas exportaciones
siguen fluyendo hacia EE.UU., mayoritariamente asiáticos, los
yanquis siguen consumiendo y bibicleteando, además de emitir
moneda que inunda al mundo de inflación. Para lograr sacarse
de encima parte de la carga conminan a los europeos a bajar
las tasas de interés y estimular el consumo de sus productos.
La deuda privada estadounidense alcanza el 90% del PBI local,
frente a la europea que sólo araña el 50%. Los europeos no
quieren verse envueltos en una crisis inflacionaria...Con
respecto a China, los EE.UU. intentan que ésta revalorice el
yuan, a fín de hacer mas competitivos en el mercado mundial
los productos norteamericanos. Pero...la famosa
productividad-competividad de los norteamericanos, tan
pregonadas en lo que hace a justificar la invasión de los
mercados latinoamericanos a través de los TLC y el hoy
frustrado ALCA, es sólo otro cuento de hadas. Imposibilitados
en competir con los países de Asia y fundamentalmente China,
acosados por la competencia europea que, con una moneda de mas
alto valor, puede hacerse de empresas estratégicas
norteamericanas que apuntalan su complejo militar-industrial,
siempre embarcado en la reproducción ampliada de conflictos
bélicos provocados adrede para estimular las inversiones en
armamentos y en “reconstrucciones” [ii],
los norteamericanos siguen apostando al bicicleteo de sus
deudas, las extorsiones, amenazas y saltos hacia adelante,
donde al final espera el abismo.
En
nuestro país, ante la nueva situación de afluencia de
capital golondrina, se intenta mantener el valor del dólar
para beneficiar a los exportadores de ‘comoditties’[iii],
regulando el comportamiento de este capital y poniendo al
Banco Central y otros oficiales a adquirir divisas verdes en
el mercado, en tanto se impone un
acercamiento a EE.UU. a fin de impedir su apoyo en los
diferendos financieros internacionales a los “acreedores
externos” de una deuda no contraída por nuestro pueblo, y
sí por los dictadores y alcahuetes que los siguieron.
Solo
a través de una integración con el resto de Indoamérica
latina, Argentina podrá reconstruir, en el marco de una
reconstrucción económica regional, la estructura
industrial necesaria para reproducir la riqueza, que deberá
ser apropiada colectivamente por todos los trabajadores.
Estos, junto a sus hermanos de clase indolatinoamericanos,
revitalizadas las industrias, contarán con mayor empleo,
mejores condiciones de vida y mayor concentración y
centralización, lo que los convertirá en potencia
ampliada en lo político y cultural para acceder a la teoría
revolucionaria, al poder, sustituir a la burguesía y
construir una sociedad socialista.
La
batalla por la energía, ahora llevada a cabo por las
masas bolivianas en su patriada reivindicadora del
subsuelo y sus riquezas. Y por Venezuela, que impulsa la
concreción de centros energéticos locales a fin de
aumentar las ventajas comparativas para un desarrollo
industrial impulsado desde los Estados y los trabajadores
ocupados y desocupados, es una importante batalla en lo
que hace a la lucha prolongada contra el capitalismo y el
imperialismo.
La
fetichización de los poderosos y sus emblemas de
poderosidad, sus divisas y sus armas, toca a su fin. El
trabajo humano, los trabajadores, incluidos aquellos de
EE.UU. y sus socios imperiales, vencerán las ilusiones
del fetichismo, darán por tierra con las aventuras bélicas
del imperialismo y sus peones y construirán una realidad
que contenga a todos y todas los creadores de riqueza de
Indoamérica latina y toda la tierra.
* Periodista
Notas:
[i] “Dólar.¿Fin de la Hegemonía?”, Wim Dierckyxsens, Bolpress digital, 14/3/2005
[ii] Según Naomi Klein, el 5 de agosto del 2004 Bush creó la ‘Oficina del Coordinador para la Reconstrucción y Estabilización” a cargo del ex embajador de EE.UU. en Ucrania, Rafael Pascual. Esta oficina se encargará de trabajar “en la planificación detallada de períodos post-conflicto”. Agrega Klein que el “primer trabajo de campo de la oficina mencionada consiste en elaborar planes detallados de reconstrucción de países que no han sido destruidos...todavía”. Para optimizar el funcionamiento de esta oficina se creará un Cuerpo de Respuesta Activa Civil que incluirá unidades militares de intervención rápida que se encargará de arrasar países “en transición a la democracia” que luego serán “reconstruidos”. “Guerra, intervención humanitaria y negocio, plenamente integrados”- ver Argenpress, 1º de junio del 2005, Antonio Maira, “ Comités de Empresarios están planificando las guerras del futuro”.
[iii] Según fuentes del Centro de Economía Internacional en base a Indec, los rubros exportadores principales de Argentina fueron, desde enero del 2004 a febrero del 2005: Harina y pellets de cereales; aceites crudos de petróleo; aceite de soja en bruto y trigo y morcajo; maíz en grano y gasolinas, excluidas las de aviones.