Comisión de Cultura

                                                             X° Congreso Eucarístico Nacional

"DENLES USTEDES DE COMER..."

                                                                   2 al 5 de septiembre de 2004

                                                    Corrientes - Argentina

 

HACIA UNA CULTURA DE  LA SOLIDARIDAD 

L

a humanidad enfrenta grandes dificultades. La crisis económico – social y el consiguiente aumento de la pobreza causando en mayor parte por una política neoliberal que considera las ganancias y las leyes del mercedo por sobre la divinidad y el respeto de las personas, el relativismo, la globalización, la cultura del éxito fácil y rápido, el menosprecio de la vida, la violencia familiar y social y las evidentes contradicciones entre lo que se dice y lo que se hace son parte del panorama nacional y mundial.

“Hoy con tristeza y preocupación, constatamos que la pedida de sentido de justicia y la falta de respeto hacia los demás se han agudizado y se han convertido en una enorme situación de inequidad, arraigada profundamente con nosotros” (Jesucristo señor de la Historia – Punto M).

Lo social es inherente a la misma esencia de nuestra Fe. En nuestro país, naturalmente solidario, esta solidaridad se manifiesta mayormente ante situaciones extremas. Nuestro tiempo necesita responsabilidad social, compromiso social, que se refleje en propuestas perseverantes. Pasar de las obras emotivas a las obras perseverantes.

Cada uno de nosotros debería “mirar su propio corazón, sus opciones concretas y su forma de actuar, para preguntarse sino esta participando también, en mayor o menor grado en la construcción de esa red de inmoralidad que conduce a la pobreza y favorece tantas formas de violencia y egoísmo.” (Jesucristo, Señor de la Historia - Punto 10).

“… Por eso, venciendo la tentación del egoísmo, intentamos salir de nosotros mismos, revistiéramos de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia” (Col. 3, 12) para procurar la felicidad de los hermanos. La espiritualidad evangelizadora esta marcada por un intenso amor a cada persona. A veces se expresa como compañía silenciosa y compasiva, otras veces es palabra que alienta, abrazo que consuela, paciencia que perdona, disposición a compartir lo que se posee o se torna indignación por la injusticia y la denuncia proféticamente. Se trata siempre de hacernos cercanos y solidarios con el que sufre.

La comunión de la Trinidad nos interpela y nos convoca a estrechar vínculos. Por eso, el Papa nos ha acordado que hace falta promover una espiritualidad de comunión, que parte de nuestra comunión con dios.

“La Eucaristía alimenta la reconciliación e impulsa a los hermano distantes al reencuentro. Pero también los hace profundamente solidarios, de manera que ya no vivan por si mismos, solo como individuos que se tolerare, sino como miembros de un pueblo, que buscare activamente una activa fraterna y una sociedad solidaria (Denles ustedes de Comer – Punto 59).

Poner en común los bienes materiales y espirituales era una costumbre fuertemente arraigada en las primeras comunidades, y a la que deberíamos volver. “Porque el corazón solo se ha abierto verdaderamente a la acción de Jesús en la Eucaristía cuando de el brota el impulso al servicio, el deseo de hacer feliz a otro, la identificación con los pobres, el amor compasivo, solidario y universal (Denles ustedes de comer – Punto 61).

Las Líneas Pastorales para una Nueva Evangelización nos dicen en su punto 32: “La Eucaristía es una escuela de amor al prójimo en la que aprendemos el servicio a Cristo presente en los pobres, débiles y sufrientes”. Jesús se identifica con el pobre, el oprimido y el humillado, El mismo se presenta oculto en la Pobreza del Pan y el Vino. La eucaristía debe llevarnos a reconocer la presencia real de Jesús en los pobres, en cada persona excluida de la sociedad.

El encuentro con Jesús robustece la caridad para poder perseverar en el amor y practican la justicia en nuestra sociedad.

Atras-Principal

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