¿CUAL
ES EL CONFLICTO QUE ENFRENTA A
ESTUDIANTES Y DOCENTES DE LA ESCUELA DE
PSICOLOGIA CON LA JUNTA DIRECTIVA DE LA
U.B.?
Cuando el 13 de enero pasado la Junta Directiva destituyó al
Director de la Escuela, no se imaginó la resonancia que se iba
producir. Es cierto que como efecto de una política de
ocultamiento los dueños de la universidad hayan buscado el
"mejor" momento cuando no hay ni alumnos ni docentes en el
horizonte. Hubo una primera reacción de repudio inmediato a la medida que
se apagó transitoriamente durante las vacaciones de febrero, sin embargo,
en marzo la reacción fue mayor.
La forma de operar de la Junta hace a la esencia de la cuestión:
el golpe de poder realizado de manera prepotente , violentó a las
estructuras democráticas de la Escuela , su Consejo Académico , su
Centro de Estudiantes y su Cuerpo de profesores. Nadie entendió ni
entiende porque se pasó a llevar una estructura que había sido aplaudida
por la Rectoría desde sus orígenes, que había sido reconocida a
través del intercambio de varios documentos y que había sido
avalada como una instancia de representación democrática que funcionó
regularmente durante 46 sesiones públicas mensuales y
con elecciones periódicas de representantes estamentales según su propia
reglamentación.
Esto es lo que la comunidad de la Escuela sintió como el ideal
bolivariano, la instauración de la democracia participativa en
cuestiones académicas.
En el discurso que Bolivar da ante el Congreso en Angostura , él
se muestra contento por poder devolver a la soberanía popular el
poder que le habían confiado : "¡ Pero ya respiro devolviéndoos
esta autoridad, que con tanto riesgo, dificultad y pena he logrado mantener en
medio de las tribulaciones más horrorosas que pueden afligir a un cuerpo
social ! (...) ¡Legisladores! Yo deposito en vuestras manos el mando
supremo de Venezuela. " Bolivar instala la democracia
reconociendo al cuerpo colegiado como aquel que ejerce la soberanía
nacional y renunciando al poder unipersonal que le había sido conferido.
Debieran leerlo.
Salvadas las distancias, esto supone sustiuir el unipersonalismo del
Director por una instancia representativa de docentes y
alumnos que son los que construyen la vida universitaria día a día con sus
diversas actividades.
Y ya no es el momento de sacar a relucir la LOSE con el problema del co-gobierno
- aplicable a la universidad como totalidad pero no necesariamente al área académica
de una Escuela en particular -, porque luego de 4 años de
reconocimiento y legitimación es un poco tarde para venir a
quejarse.
La Junta Directiva ha reaccionado con poco tino. En el decir de
algunos se ha cometido un error en el procedimiento de destitución, pero es
tapar el sol con un dedo el suponer que con pedir disculpas el conflicto
está superado. En todo caso , el mensaje de la Junta Directiva es claro:
tanto estudiantes como docentes deben someterse a las decisiones de la Junta.
Nadie entiende bien porqué, ya que ese no es un valor
bolivariano. La universidad usa a Bolivar de la misma forma que en
su momento usó al Consejo Académico para que la Escuela pudiera crecer y
fortalecerse armónicamente, en un clima de trabajo durante 7 años
y que contribuyó a la obtención de la autonomía. Ya nadie cree lo que pueden
decir Duhart, Elizalde o Jacques, no saben hablar más que desde el lugar de
poder , no negocian, imponen. Han perdido legitimidad. Nunca fueron
demócratas, utilizaron el discurso democrático de manera propagandística,
para reclutar ingenuos, clientes . Esta verdad es generadora de
mucha rabia, los estudiantes se sienten engañados.
No se trata de un conflicto académico por discrepancias con la
"línea" psicológica o por "pluralidades" mal comprendidas.
El natural desarrollo de toda Escuela supone un proceso permanente de
revisión de las áreas para descartar lo obsoleto e incorporar lo nuevo.
Este es un problema interno a la Escuela y patrimonio de académicos y
estudiantes ya que son los interesados. Así se ha hecho y se podría
seguir haciendo.
Tampoco es un conflicto situado en el plano jurídico.
No es que una empresa privada no pueda despedir a un funcionario, las
leyes respaldan a la Junta Directiva, allí no está el problema.
Simplemente, no debieron haberlo hecho de ese modo si dicen ser lo que dicen
ser. Es un problema moral, hay un doble discurso, se dice una cosa y se hace
otra, se pretende borrar con el codo lo que se escribe con la mano. Hay un
problema de principios:
Psicología está en lucha para que haya democracia real en la UB,
sin cortapisas, sin peros. Que haya libertad de palabra, libertad de cátedra,
condición necesaria para poder estudiar psicología.
La Junta Directiva no tiene conciencia del daño psicológico que ha producido,
el nivel de sufrimiento, de incertidumbre, de intranquilidad y angustia que ha
causado entre docentes y sobre todo entre los estudiantes.
Fracturaron un proceso, una historia, ya nada será igual, la apariencia
de la rutina académica que promueven no resuelve el problema
de fondo; la falla se tapa, suturarla es otra cosa.
De hecho la Junta Directiva no ha podido tener otra actitud que la represión:
tal parece que para ellos diálogo es sinónimo de sometimiento. Lo que se tapa
hoy aparecerá mañana por otro lado. Así, esta Escuela carece de
futuro.
Horacio C. Foladori
3 de abril de 2003