La
vida de este misionero español del siglo pasado es algo asombroso. Pero su
secreto quedó claro cuando dijo
"Enamórense
ustedes de Jesucristo y de las almas y lo comprenderán todo".
Sus principios
Antonio Claret fue apóstol
antes que hombre. Dios le había elegido y desde muy pequeño sus primeros
indicios eran los de un apóstol intachable y ardiente. Aunque tenía una
inclinación sacerdotal, su padre lo involucró en el oficio de una fábrica
de tejidos, y se aficiona con tanta pasión que durante su juventud no tuvo
más sueños que las máquinas de telares. A pesar de la fama y fortuna que
ganó, el llamado de Dios se hizo fuerte y entró al Seminario Jesuita de
Vic.
Claret llega al sacerdocio
en unos momentos críticos de la Iglesia española, donde se suprimían las
ordenes religiosas y se usurpan propiedades de la Iglesia. El ministerio de
Claret estuvo caracterizado por la persecución encarnizada del enemigo y de
intervenciones divinas. Hechos prodigiosos, milagrosos y hasta proféticos
acreditan a Claret como enviado de Dios.
Sus pilares
Su vida estuvo fundamentada en un AMOR intenso que no le dejaba parar, una
POBREZA que vivió radicalmente, un SACRIFICIO que lo lleva al heroísmo al
negarse cualquier satisfacción personal, la HUMILDAD y la OBEDIENCIA. Además,
Claret fue gran amante de la Virgen María y propaga por doquier el Rosario.
El nombre de María lo añadió a su nombre al ser consagrado Arzobispo
"porque María Santísima es mi Madre, mi Madrina, mi Maestra, mi
Directora y mi todo, después de Jesús".
Para perpetuar su
apostolado en el tiempo y en el espacio Claret fundó en el 16 de Julio de
1949 su obra principal: La Congregación de Misioneros Hijos del Corazón de
María, a la que dará por consigna: "Salvar las almas de todo el mundo
y por todos los medios posibles".
Su vida misionera
Años más tardes y por voluntad expresa del Papa que había palpado la
labor misionera de Claret, es nombrado Arzobispo de Santiago de Cuba, donde
realiza una pastoral en la que dio todo: dinero, comodidades, descanso y
hasta su misma sangre. A dos meses de su llegada, logró una gran reforma en
las costumbres del pueblo: los confesionarios estaban a todas horas
ocupados, el concubinato se va extirpando, se arreglan matrimonios
desunidos, se reparten miles de comuniones, los sacramentos son
administrados a cientos de fieles, en fin, una obra tan intensa que necesitó
colaboradores, formando así a las RELIGIOSAS DE MARIA INMACULADA.
A pesar de que le encantaba
Cuba, un atentado a su vida hizo que el Papa lo trasladase a España
nuevamente, donde la Reina Isabel II le reclama y le nombra como Confesor.
La labor apostólica continuó en Madrid tanto dentro como fuera de palacio,
transformando la vida de miles de fieles. Fundó la Librería Religiosa, que
en sus primeros diez años, imprimió más nueve millones de impresos
religiosos. También organizó y restauró centros de estudios y seminarios,
promovió el catecismo, instituyó seglares y llevó tantas obras a la
realidad que hoy en día han germinado y se han disperso por el mundo
entero. La Familia Claretiana está compuesta por los Misioneros Claretianos
Hijos del Corazón de María, Misioneras Claretianas Religiosas de María
Inmaculada, Filiación Cordimariana y los Seglares Claretianos. Sus miembros
son continuadores de la misión que el Espíritu suscitó en la Iglesia al
Padre Claret.