YO CONTAMINANTE

 
 

En invierno vemos vasitos térmicos de café botados en el suelo y en el verano palitos de helado que ayudan a capear el calor. Para toda época del año tenemos algo que tirar al suelo, pues la basura no discrimina ni estación ni clases sociales, porque así como vemos envases de chocolate Toblerone, también encontramos envoltorios de Nikolo en el suelo. La pregunta es ¡en qué medida fomentamos que nuestra ciudad se vea más y más sucia? creo que mi respuesta es vergonzoza, ya que constantemente estoy ensuciando los lugares por los que transito, ni siquiera por un tema de que no hayan basureros, sino por la comodidad que significa lanzar el papel a cualquier rincón del mundo.

Ser concientes es lo que se pide: pensemos en esas personas que deben lidiar con nuestra basura cada vez que pasan por el barrio; quizás el mal olor no lo podemos evitar, pero sí tenemos la obligación de proteger su integridad física. ¿De qué manera?, muy sencillo. Separando la basura (latas y vidrios, por ejemplo) e identificando bien los artículos cortantes, los trabajadores del aseo tendrían el cuidado necesario para trasladar ese tipo de basura.

Hoy todo es desechable. Todo. Incluso los tan conocidos pendrives que cuando sufren un desperfecto, son tirados al basurero cual manzana mordida, pero no es un tema tan ligero, pues la contaminación que puede causar una persona por desechar un pendrive es gigante. Hay mucha gente que ignora lo tóxico (por la eliminación de ácidos) que puede ser uno de estos aparatos expuesto más de un día al sol; las pilas alcalinas, esas que usamos para el control remoto, para los relojes murales, etc., son igualmente peligrosas y es por eso que hay sitios instalados precisamente para que los ciudadanos lleven sus baterías inservibles, pues el tratamiento para eliminarlas es mucho más complejo que con la basura tradicional.

Pues bien, no basta con reconocer los errores que se cometen en cuanto al daño que le provocamos a nuestro medio ambiente, pues lo que verdaderamente vale es remendar y tomar cartas en el asunto, respecto de nuestro pésimo y contaminante accionar. Seamos objetivos: si continuamos de esta forma, realmente viviremos rodeados de basura y desechos, que si bien afectan la capa de ozono y al calentamiento global, perjudican directamente nuestra salud y calidad de vida, pues ¿a quién le gusta respirar y caminar en un lugar lleno de asquerocidades? A mí no.