(Vale la pena hacer aquí un paréntesis para recordar que han sido siempre las autoridades del país las que se han encargado de prostituir a los dirigentes de organismos como la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos, afiliada al PRI, con el objeto de utilizar a los jóvenes para fines exclusivamente políticos y nunca en beneficio de ellos. De pronto, despertada en este caso concreto por la represión, la juventud estudiosa mexicana se ha percatado del grado tan avanzado de corrupción que existe en todas las esferas y se resiste a aceptar el sistema vigente).
2.- No existió ninguna conspiración por parte del comunismo internacional, como en forma tan absurda e irresponsable "denunciaron" algunas autoridades, que lo único que buscaban con ansiedad era confundir, desorientar a la opinión pública, para poder "justificar" la represión.
El gobierno federal sabe perfectamente bien que la dirección del Partido Comunista Mexicano nunca ha sostenido la tesis de la vía armada, de la violencia. Y tampoco se le pueden atribuir facultades extraordinarias y cualidades organizativas de gran envergadura, ni mucho menos suponer que ejerce una gran influencia entre los estudiantes.
Los supuestos volantes en los que se incitaba a la subversión fueron elaborados por la misma policía para tener mayores elementos que ofrecer en su desesperado y absurdo intento por explicar al pueblo mexicano las causas y motivos de los sangrientos sucesos, de los cuales el Poder Público era y es el único responsable.
(El fabricar volantes ha sido y es costumbre de las policías. Recientemente, en entrevista publicada en POR QUE?, el licenciado Carlos A. Madrazo Becerra denunció que "el propio jefe de la Dirección Federal de Seguridad, un individuo de apellido Gutiérrez Barrios, mandó imprimir cinco mil folletos escritos en términos subversivos e insultantes, haciéndolos aparecer como firmados por mí y los envió luego al Presidente de la República. Inclusive, sé dónde los mandó imprimir: en la imprenta Italia. Y no es éste el único caso..") .
Por otra parte, es necesario señalar, como lo ratifican las fotografías que ilustran este número extraordinario de la revista, que numerosos policías, haciéndose pasar como estudiantes, incendiaron autobuses, robaron establecimientos comerciales, vejaron a los transeúntes, golpearon a los ambulantes y practicantes de la Cruz Roja e incitaron a la violencia. Todo esto formaba parte de un bien elaborado, aunque ya manido plan para que el público "repudiase" a los jóvenes universitarios y "aplaudiese" las medidas represivas del gobierno.
Y también faltó a la verdad el secretario de la Defensa cuando, entre otras cosas y para justificar la intervención de los paracaidistas y demás elementos de las fuerzas armadas, afirmó que los estudiantes habían asaltado una serie de armerías.
En síntesis, por todos los medios posibles a su alcance, las autoridades intentaron desorientar a la nación.