|
Del Ayni Ruway al siglo XXI Hace algún tiempo surgió la idea de escribir un libro que titulara "Los Proyectos para la pobreza y la pobreza de los proyectos". Esta visión crítica pretende denunciar cómo muchos proyectos de desarrollo sirven para que grupos de profesionales de escritorio y pícaros conviertan esta actividad en un modus vivendi a cambio de pretender hacer algo por las comunidades. La experiencia del Ayni Ruway desbarata y deja en el aire toda esta filosofía de lo personal, de supermanes que traen la solución para "los males y el subdesarrollo" de las comunidades campesinas. Cuando hablamos del Ayni Ruway, hablamos de comunidad, de reciprocidad, de sensibilidad, de resultados, de una lógica diferente... Haría falta mucho tiempo para comprender la magnitud del megaproyecto del Sistema Ayni Ruway. Para empezar, el Ayni Ruway nunca fue una ONG; segundo, fue un espacio comunitario de educadores, artesanos, profesionales del arte y la vida, personas... El Ayni Ruway cifró su huella en la década del setenta y ochenta hasta mediados del noventa. Salta al aire una pregunta ¿qué pasó con el Ayni Ruway?, ¿qué pasó con los canales de riego, la escuela, el molino, los telares, los talleres, la cerámica, la fábrica de fideo y queso, las postas, los protagonistas, los hechos? El control se ha quedado en las comunidades y los protagonistas siguen su vida de reencuentros. Esta pequeña memoria fotográfica
es pequeña, surge de un proyecto ambicioso mayor de editar
la historia del Ayni Ruway en imágenes, de la cual lo que Ud.
verá en esta web es sólo una muestra. El rescate de
estas fotos y del material del Ayni Ruway se debe a la dedicación
de Alfredo Antezana, otro de los protagonistas de esta hermosa historia,
ahora director del SEDEI. La exagerada modestia de los participantes
de esta historia me hace ver que el autor del "Principito"
tenía razón al decir que lo importante era invisible
a los ojos. Será por eso que la historia del Ayni Ruway aparece
invisible en las aulas de la Universidad, será por eso que
hay resistencia en creer que otra forma de educación es posible,
otra forma de producción, otra forma de vida que respeta el
paisaje, que respeta al ser humano, que respeta a las plantas y a
los animales... de pronto ahí está la respuesta a los
problemas del siglo XXI. De pronto cuando observo la retórica
de muchos políticos y las acciones de muchos proyectos de desarrollo
me parece que veo el descarado rostro de los impostores que lucran
con las necesidades del prójimo. De pronto imagino que muchos
podrían aprender de esta historia y aplicarla a su vida.
|
|
|
Página principal | Publicaciones | Editorial total | Encuentros | Primicias | Poesía