"En viaje un boxeador debe refrenarse de mostrar sus técnicas a la gente, aún a costa de tener que rechazar un reto" Chueh Yuan creó esta regla, debido a que los monjes acostumbraban a pelear cuando salían de viaje, y las técnicas no podían salir del monasterio bajo ninguna forma. Si un monje peleaba delante de la gente, podía haber algún boxeador entre el público, que sólo con observarlo, pudiera comprender las técnicas que utilizaba, pasándolas a aplicar posteriormente para otros fines.
La historia que viene a continuación, trata sobre un monje que decidió salir a boxear fuera del monasterio y la experiencia no fue, desde luego, muy agradable.
Hace ya muchos años, vivía cerca del lago Ching-Hai, un joven monje, muy serio, del que se decía que era el mejor maestro de Kung Fu de todas las épocas.
El estaba muy satisfecho de su buena reputación, a causa de su rara habilidad en el boxeo; pero los otros monjes le abrían los ojos diciéndole que esta facultad especial suya, no tenía que ocupar su mente y que habían cosas más importantes que hacer en la vida. El monje comprendió lo que le habían dicho sus compañeros y volvió a estudiar los libros y todo lo que podía sobre las religiones y filosofías de China.
Hacia el otoño, se convocó una gran competición de boxeo en "Sagan Ushu" cerca del monasterio, y el joven deseoso de probar su técnica en una competición pública, pidió permiso para participar en ella: Como los monjes la autorización, él marchó hacia el lugar de la cita.

Salió del monasterio por la mañana y llegó hacia el anochecer a la competición. Habían llegado numerosos monjes, ermitaños, guerreros, gentes de toda China, que habían llegado también con el fin de ganar el campeonato su monasterio, que decían que el "yo" "interno" era más importante, que el "externo", para el hombre deseoso de mantener su espíritu.
El monje participo en la competición y venció a todos los demás contrincantes, por lo que fue considerado el "mayor maestro" de Kung Fu de toda China, pero al monje, aún con la victoria, aquel ambiente no le agradaba y como empezaba a sentir la falta de su cuarto y de sus compañeros del monasterio, empacó sus pertenencias y marcho hacia su casa.
Durante el regreso, el monje se encontró con un guerrero; dicho guerrero lo reconoció como el campeón y lo reto a luchar con él. Después de varias horas de combate, el monje venció al guerrero, pero ya había anochecido y además de estar muy cansado ya era tarde para reemprender el viaje hacia el monasterio, por lo que decidió dormir junto con recodo del camino.
A la mañana siguiente, el monje se despertó con la salida del sol y emprendió de nuevo el camino hacia el monasterio. Después de unas horas de viaje, llegó a un cruce de cambios, por donde llegaban también otros viajantes. Estos lo reconocieron como el campeón y lo invitaron a almorzar con ellos.
Al finalizar la comida, le dijeron que deseaban que competiera con uno de ellos . El monje no sabía que decir y pronto tuvo ante él , a un alto boxeador dispuesto a pelear por la fama, media hora duró el boxeador ante la técnica del joven monje. Mientras otros viajeros habían arribado al cruce y observaron la pelea.
El monje fue a buscar sus cosas para partir, cuando de pronto uno de los recién llegados viajantes le atacó por sorpresa, por lo que el monje se tuvo que batir de nuevo. Mientras se peleaba se acordó del monasterio , del ambiente agradable de su cuarto, de los arroyos de agua fresca, de sus compañeros, etc. Al Perder la atención por un momento, fue golpeado por su contrario, pero se levanto y atacó de nuevo, venciendo a su oponente.
Cuando se agachó para coger de nuevo su equipaje, lo volvieron a desafiar, y en aquel momento comprendió, que aquello iba a continuar siempre así; fuera donde fuera, peleará con quien peleará, siempre habría alguien que lo desafiaría. Recordó entonces las enseñanzas.
Con todo su orgullo, su sabiduría en el boxeo, "todo un gran maestro", se enfrentó al nuevo rival; ejecutó técnicas maravillosas, pero finalmente, se dejó ganar. Perdió porque no quería seguir siendo un gran "campeón de Kung Fu"; se dio cuenta de que había encontrado el camino de su vida en la meditación y en el estudio, Aprendió la habilidad con una derrota, la habilidad de convertir su "yo", en algo grande. Aún estaba capacitado para defenderse si alguna vez se encontraba con algún peligro, pero ahora estaría orgulloso de saber otras cosas, además de saber "boxear".
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