Arqueo
Aegyptos 
En El Interior De La Pirámide
La Pirámide De Sahure
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Texto de Amenofhis III |
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La pirámide de Sahure se halla en Abusir, en el complejo de pirámides que se erigió en este valle durante la V Dinastía. Los grandes logros de sus antepasados de la IV Dinastía impresionaban al mundo egipcio, y las pirámides de Gizeh fueron una referencia de orgullo durante toda la historia faraónica, pero en este período, la sola idea de igualar una construcción como la Gran Pirámide, era un mero sueño.
La pirámide, así como todo su complejo, se hallan totalmente arruinados. Tan solo un montón de cascotes forman ya la pirámide, y lo que en su día debió ser un magnífico complejo funerario, tan solo se conservan su base. Sahure fue el primero en erigir su pirámide en este valle, el cual guarda una increíble similitud con la planicie de Gizeh, y durante la antigüedad fue muy famosa. Hoy día está considerado, tanto por los elementos hallados como por los tesoros arqueológicos, un nuevo escalón en la arquitectura del Antiguo Egipto. Su investigación se inicia a finales del siglo XIX. Hombres como Richard Lepsius y Morgan hicieron sus notas y sus excavaciones. Durante las primeras décadas del siglo XX, Ludwig Borchardt hizo un magnífico trabajo de dos volúmenes acerca del complejo, despertando entre los egiptólogos y los arqueólogos, un nuevo concepto del lugar. Hoy día sus estudios son una referencia a la hora de investigar la pirámide de Sahure y sus anexos.
Así pues, durante los años 90, se reanudaron las excavaciones, que dieron asombrosos frutos. Se pusieron al descubierto numerosos bloques con inscripciones y elementos artísticos que son considerados como obras únicas en le arte egipcio.
Para acceder a la pirámide es necesario dirigirse a la cara norte, hallándose casi a nivel del suelo. A pesar de su aspecto ruinoso, aún podemos ver como fue concebida. Su base es una plataforma que consta de dos filas de bloques de piedra caliza. Su constitución eran seis peldaños de bloques rudos y ásperos. Para su cubrisión, se utilizaron bloques de caliza blanca. Una vez en el interior, un pasillo desciende hasta desembocar en un pequeño habitáculo. Tres este vestíbulo, otro pasillo conduce hasta la antecámara. Tanto la antecámara como la cámara funeraria están totalmente arruinados, por lo que diseñar un plano concreto, es un trabajo muy difícil.
El Santuario del Valle, que está orientado con un eje norte-sur, estaba flanqueado por ocho pilares de granito en su lado este. El lado sur constaba de cuatro. Los muros estaban decorados con inspiraciones astronómicas. En su centro, había un gran cuarto que conducía a la calzada que llevaba al Santuario Funerario. De la calzada, se han conservado unos grandes bloques. La techumbre estaba cubierta con piedra caliza, con unas pequeñas aberturas por la que una tenue luz solar se filtraba, dando una íntima iluminación.
El Santuario Funerario, situado al este de la pirámide, era un gran complejo. Se dividía en dos puntos, el complejo interior y el exterior. Una calzada dividía los dos complejos, dotándolos de anexos a los que todos los ritualistas podían acceder, y otros que eran de uso privado. La calzada estaba pavimentada en basalto negro, y las paredes contenían escenas que relataban las hazañas de Sahure, como batallas navales y las campañas que el faraón realizó en las tierras asiáticas. Un gran patio abierto se situaba al final, con dieciséis pilares de granito.
Estaban culminados con forma
de palmera, que simbolizaba la vida eterna. Esta arboleda pétrea,
simbolizaba el palmeral de la ciudad de Busiris, y en las columnas se
inscribieron los nombres de Sahure y sus títulos. A su lado, los
nombres de Uadjet y de Nejbet. Sobre las columnas se apoyaron unos
pórticos de piedra que reflejaba los títulos reales. En este recinto
se hallaron bloques con las hazañas contra los libios y los asiáticos
inscritos en ellos. Al nordeste, se halló un altar de alabastro
decorado. Se reflejaban el loto y el papiro, que simboliza la unión del
Alto y del Bajo Egipto; así como las entregas de ofrendas que los
ritualistas entregaban al rey. Cercano, un patio donde escenas del
faraón cazando y pescando, decoraban todo el recinto. Aquí,
Neferirkare, añadió su titulatura como Señor del Alto y del Bajo
Egipto. En este mismo patio, a un milenio de distancia, se ejecutó el
culto a la diosa Sejmet y Ptah. Los señores de Menfis
tenían aquí su lugar para la eternidad.
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© 2005, Amenofhis III (Luis Gonzalez Gonzalez) amenofhis_29@hotmail.com |
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