Un día mi padre preocupado dijo  vamos al médico porque es peligroso que mucha gente se queda sorda o se muere y cogimos una burra que teníamos para desplazarnos yo iba montada delante del él muy contenta porque había estrenado unas alpargatas de paño que tenían un dibujo y en pocas ocasiones nos compraban algo y estrenábamos después de la visita del médico, mi padre y yo salimos muy contentos pues nos dijo que estaba muy sana y no tenía nada importante todos estábamos muy sanos aunque pasábamos necesidades teníamos una vida dura .Un día estábamos al lado de la casa que había un tablero de tierra donde sembrábamos hortaliza, estábamos cogiendo habas y uno de mis hermanos se subió a un olivo se resbaló y se enganchó sobre el muslo y los testículos, se hizo mucho daño ,ese día mi madre se encontraba en un pueblo cercano que vivía su hermana y había ido a visitarla nosotros estábamos muy asustados y  mi padre no sabía que hacer, estábamos esperando a mi madre asustados cuando llegó  y se lo dijimos saltó de la burra y corrió hacia el cortijo y como siempre sabía lo que había que hacer….lo curó le acostó en la tarima que es una especie de sofá de madera con cojines  y al cabo de unos días estaba curado y no hizo falta llevarlo a los médicos .Otro día mis padres se fueron a otro pueblo cercano  antes de marcharse nos habían avisado  que cuidáramos  bien de los pequeños y que como les pasaran algo nos”matarían”estuvimos pendiente sobre todo de Gloría la más pequeña y no pasó nada hasta que llegaron mis padres, la tomaron  en brazos y sin querer le metieron el pié en la olla  de cocido que estaba cociendo en el fuego provocándole quemaduras importantes, pero como siempre mi madre la curó,  recuerdo que cuando le quitó el calcetín le quedó en él toda la piel pegada,   pero no la llevó a ningún médico siempre nos curaba ella con remedios caseros en otra ocasión mi hermana Catalina estaba picando carne con mi hermano Cristóbal para hacer chorizos  y en la máquina de picar carne se cortó parte de un dedo, en el fuego poníamos palos  grandes para que calentasen bastante yo me senté en una silla delante de este, y mi hermano Antonio que era muy travieso me empujó y me quemé una pierna,, en otra ocasión mi hermana Ángeles se quemó un pié con aceite caliente y mi hermano Cristóbal se clavó una aguja en el ombligo…La pobre mi madre no ganaba para sustos… ¡..con tantos hijos  y de todas las edades..!!!Una vez mis hermanos hicieron un (boliche) solían ir a buscar leña y palos de olivos los  cortaban todos iguales y los metían en un hoyo en el suelo para luego encenderlos y cubrirlos de tierra, así se conseguía el carbón aquel día mi padre les dijo que parecía iba  a llover y les aconsejó meter el carbón en la cocinilla para que no se mojara, ellos así lo hicieron pero parece ser que el carbón no estaba bien apagado  y por la noche mis padres se dieron cuenta de que había humo en la casa y que todo estaba ardiendo todos corríamos a la acequia a buscar agua para apagar el fuego vinieron los vecinos ayudarnos

 

 

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recuerdo que mi hermano y mi padre se fueron a la cama se abrazaron los dos con un ataque de nervios y no pudieron ayudar en nada los vecinos del cortijo de arriba nos trajeron tila para calmarnos , mi madre fue en todo momento muy valiente y salió de ésta como de todas, airosa y bien. Cuando llegaba la primavera era cuando más feliz era yo, todo verde… tantas flores…los almendros los cerezos los manzanos… todo florecido…y todo olía muy bien aún conservo el recuerdo de ese olor. Creo recordar que para este tiempo sembrábamos la cebada y el trigo y cuando empezaba a nacer era todo precioso todo verde, también se sembraba el maíz y las hortalizas y cuando llegaba el verano nos teníamos que levantar muy temprano porque hacía mucho calor y teníamos que ir a coger hierva para los conejos los cerdos y las cabras  cuando acabábamos el trabajo nos íbamos a jugar, en verano no llevábamos apenas ropa ni zapatos y todo el día estábamos metidos en la acequia , en verano apenas teníamos ropa para lavar para lavarla  íbamos a la fuente con la burra cargada de ropa allí iban todas las mujeres de los alrededores y a nosotras como éramos pobres no nos dejaban poner en el río por encima de ellas pensaban que se les pegaría algo malo de nosotros aunque nosotras éramos más guapas y sanas que ellas , recuerdo que mi hermana Ángeles se fue a trabajar al cortijo de la fuente a servir a los señores de aquella casa y yo por las mañanas me acercaba a la casa silbando y ella me tiraba comida por la ventana yo me llevaba los cerdos para disimular y que los señores ni se percataran de que era para que me diera comida,  la necesidad nos enseñaba,  a ser astutos tan pequeños, más arriba de nuestro cortijo vivían unas niñas que eran de nuestra edad y que económicamente estaban mejor situadas que nosotros y eran bastante ingenuas nosotros las engañábamos a menudo… en un agujero hacíamos un nido poníamos un huevo que encontrábamos en los nidos de los árboles y se lo vendíamos a ellas haciéndoles creer que después nacería el pajarillo les vendíamos  por cosas o bien comida, un día su madre se dio cuenta y se lo dijo a nuestra madre y ésta que de entrada siempre nos defendía, aunque sabía que era verdad ,cuando llegábamos  al cortijo nos reñía. En ocasiones íbamos a casa de estas niñas y les pedíamos de jugar al escondite porque así nos metíamos en las cuadras y nos comíamos las algarrobas de los mulos también íbamos a los cortijos vecinos y nos comíamos todo lo que pillábamos de los campos  los vecinos se quejaba a mi madre la cual nos volvía a defender a pesar de saber que todo era verdad teníamos hambre ¡¿qué podíamos hacer?...éramos tantos y había tan pocas cosas para comer, cuando mis padres se iban hacer la siesta mi hermana Ángeles y yo  nos íbamos a jugar a pesar del asfixiante calor nos subíamos en una higuera y nos columpiábamos lo pasábamos muy bien éramos felices con cualquier cosa no sabíamos lo que eran los caballitos o carrusel pero si un buen columpio

 

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