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    Como escribir un ensayo en Comunicación


    Planificación y Preparación
    El Tiempo
    El Tema
    Qué tipo de ensayo
    La Teoría
    El Esquema
    La Conclusión

Planificación y Preparación

Un escritor necesita tener a mano un buen diccionario, un tesauro, y un corrector de ortografía en la pantalla de la computadora. Es difícil comprender por qué, con este tipo de ayuda, todavía abundan esos errores ortográficos que tanto irritan al lector (o a un posible empleador). Y, en cualquier caso, hay que estar claro que incluso el corrector automático deja pasar algunos errores ortográfico, como por ejemplo el no ser capaz de diferenciar entre “vos” y “voz”. “Vos” podés pensar que la ortografía es nada más una convención que no permite expresarte con tu propia “ voz”, pero un buen ensayo debe tener buena ortografía, además de estar bien presentado. Esto incluye párrafos que no tengan una página de extensión (u oraciones que ocupen siete líneas!). Muchas editoriales le recomiendan a sus escritores releer cada párrafo después de haberlo escrito, y tratar de clarificarlo y ajustarlo.

Para alguien que escribe sobre comunicación también podría resultar bastante útil el tener a mano algunos de los muchos volúmenes que ofrecen clarificación de términos, conceptos y autores claves. Hay varios de donde podés elegir: sobre comunicación en general podés cosultar el excelente trabajo de O'Sullivan et al. (1994) que hace poco encargamos a la biblioteca (aunque todavía no llega). Otras fuentes disponibles allí son el Diccionario de Periodismo de Martínez de Sousa (1981) y, para términos un poco más técnicos sobre la práctica radial o televisiva, el diccionario de Cebrián Herreros (1981). También pueden resultar útiles diccionarios más generales vinculados al campo de las ciencias sociales, como el de Ossorio (1999, actualizado). Definitivamente vale la pena que te familiaricés con la oferta bibliográfica que hay en la Biblioteca y que consultés de vez en cuando su catálogo.

En cualquier caso, en nombre de tu propio interés, disfrute y respeto hacia vos mismo, no te limités a “recoger” términos de segunda o tercera mano cuando podés darle una ojeada a lo que dicen sus autores originales. El concepto de “hegemonía” es infinitamente más rica en los escritos del italiano Antonio Gramsci; mientras que los “códigos” de “codificación” y “decodificación” vale la pena rastrearlos hasta los trabajos originales de Roland Barthes y Stuart Hall. Sobre este tema, vale la pena darle una ojeada a las observaciones en la sección acerca del uso de “teoría” en los ensayos sobre comunicación que está más adelante.    Arriba

El Tiempo

El tiempo y el trabajo que se necesitan para hacer un buen ensayo puede ser calculado de atrás hacia adelante. El ensayo tiene que estar listo y ser entregado en una determinada fecha, pero preferiblemente –para evitar estrés, errores y desvelos- este debe (y sí, se puede!) ser finalizado e incluso entregado antes del ultimo minuto de la última hora.

Para hacer un (buen) ensayo necesitás:

  • Tiempo para encontrar un tema, planear una estrategia de trabajo y definir un borrador de la estructura.
  • Tiempo para encontrar información (para leer y/o investigar, dependiendo del tipo de ensayo que querrás hacer).
  • Tiempo para procesar y analizar la información.
  • Tiempo para redactar.
  • Tiempo para repensar, descansar, solucionar problemas y dejar que el subconsciente sugiera mejoras (a menudo es bueno “consultarlo con la almohada”, literalmente).
  • Tiempo para obtener comentarios y sugerencias de otras personas.
  • Tiempo para buscar más información, volver a pensar y volver a escribir.

Dado que probablemente vas a trabajar en una profesión caracterizada por complejos procesos de producción en el que la puntualidad es algo indispensable para todas y cada una de sus etapas, ¿por qué no tratar tu ensayo como un proceso cuya secuencia merece cuidado y atención?     Arriba

El Tema

Aún si la elección del tema es “libre”, recordá que éste debe ser a la vez adecuado y productivo.

Lo de adecuado significa que tiene que tener una relación directa con los objetivos de la clase. Pero también significa que necesita ser manejable, lo que implica tomar algunas decisiones drásticas. Temas como “los medios y la democracia”, “la influencia de la publicidad en la identidad nicaragüense”, o “género y empleo en los medios” son temas lo suficientemente ricos para un libro o una tesis de doctorado. Para un ensayo, probablemente sean demasiado amplios. Tenés que darte cuenta que muchos buenos libros están basados en el estudio de cantidades mucho mayores de información que la que vos vas a poder encontrar a lo largo de un cuatrimestre, o se fundamentan ya sea en la observación etnográfica o en entrevistas conducidas durante un período de tiempo mucho más extenso del que vos vas a disponer.

Podés empezar con una idea general pero luego tenés que buscar la manera de entrarle al tema de una forma mucho más puntual, que vaya más allá del análisis de los planteamientos más importantes hechos por otros autores y que no se limite a describir las cosas de una manera demasiado general.

Ser capaz de encontrar un tema que pueda ser abordado de esta manera tiene suficiente mérito y debe ser reconocido y, al mismo tiempo, también resulta más productivo.

Una opción puede ser analizar la forma en la que un concepto crítico o teórico se relaciona con un material específico. Podés, por ejemplo, demostrar en detalle la forma en la que un determinado texto mediático es construido y cómo funciona (cómo se definen las primeras páginas de un periódico, por ejemplo). Podrías explicar qué es construido o invisibilizado por una forma particular de representación (por ejemplo, el tratamiento particular de algunos temas o algunos actores sociales). O tal vez explorar en detalle la resonancia de un género particular, estudiando para ello nada más a una o dos personas (por ejemplo, qué lugar y que función ocupa en la vida cotidiana de algunos jóvenes los programas de complacencias musicales).

En cualquier caso podés (y debés!) hacerte preguntas que te interesen o que podrías retomar en un trabajo próximo (por ejemplo en una monografía desarrollada a partir de un tema explorado por primera vez en un ensayo). Ahora claro, encontrar un foco para tu ensayo, y clarificar un tema a través de ese foco obliga a tomar decisiones importantes. Entre más reducida la extensión permitida, más drásticas tendrán que ser esas decisiones.    Arriba

Qué tipo de ensayo?

Por tu propia satisfacción te conviene probar escribir diferentes tipos de ensayo durante todo el tiempo que estés en la carrera. Y es que diferentes tipos de ensayo generalmente obligan a buscar diferentes tipos de fuentes o de materiales y eso va a contribuir a tu crecimiento académico y personal.

Para algunos bastará la lecturas de diferentes tipos de libros y artículos. En otros casos se va a hacer necesario el análisis de algunos textos mediáticos. En otros, puede que lo indicado sea la reflexión autobiográfica, o bien el estudio de una familia (la tuya, la de algún amigo), o simplemente realizar un esfuerzo para buscar a una persona con la cuál conversar o a quien entrevistar.

En comunicación, sobre todo cuando se aborda el tema de los medios, por lo general estas “estrategias de investigación” están vinculadas con tres áreas de análisis bien definidas: (1) El estudio de los medios como instituciones (el área de la producción); (2) el estudio de los medios como textos y (3) el estudio de su uso por parte de las audiencias (el estudio de la recepción). Podés encontrar más detalles acerca de estas tres áreas de estudio y las metodologías de investigación relacionadas aquí.

Al mismo tipo cada ensayo también va a implicar considerar un balance entre varios aspectos. Un análisis detallado te va a obligar a pensar (y escribir) acerca de, por lo menos, tres aspectos:

  • “¿Qué es?”:: O sea la dimensión descriptiva
  • “¿Por qúe es así”: O sea el análisis, con respuestas que van desde lo técnico a lo económico a lo ideológico.
  • ¿”Cómo hubiera podido ser si”: Especulación, cierto, pero a menudo una valiosa e importante generadora de ideas.

Los ensayos pueden estar más interesados por un polo que por el otro, o buscar como balancearlos. Y, en la mayor parte de los casos, también podría ser recomendable considerar algún comentario sobre aspectos culturales y sociales más amplios.

En la vida real todos estos aspectos y las decisiones que ellos implican –la elección del tema, de escala, de materiales, de énfasis- se presentan al mismo tiempo, mezclados, desordenados, pragmática y creativamente. Rapidamente vas a desarrollar (porque vas a verte obligado a hacerlo!) cierta idea del tipo de ensayo que querés escribir. Vas a darte cuenta que tipo de iniciativas y acciones requiere cada una de las partes del proceso. Vas a formular lo que en términos generales estás tratando de encontrar o vas a explorar lo que todavía no sabés.

Descubrir esto implica un proceso de aprendizaje que, si bien a veces puede llegar a ser difícil, también debería ser interesante y placentero. Lo mismo ocurre con el subsiguiente (y al mismo tiempo simultáneo) proceso de redactar.     Arriba

La Teoría

Cuando estás escribiendo un trabajo para la universidad, la necesidad de desarrollar algo parecido a lo que se ha dado en llamar “el marco teórico” es prácticamente una obligación.

Esta sección es importante porque demuestra que leíste e investigaste sobre tu tema (cualquiera que sea), y porque puede sugerirte que tipo de asuntos podrías abordar en el cuerpo de tu ensayo.

Desgraciadamente, esta sección es a menudo mal entendida. A veces se la ve como el lugar en el que se formula una “hipótesis” que luego va a ser examinada o comprobada, un modelo de trabajo que se deriva de las ciencias naturales y que pocas veces es útil o apropiado en comunicación. Más a menudo, sin embargo, esta sección es vista simplemente como “la parte teórica”, una forma de ver las cosas que trasluce una concepción de “teoría” de la que debemos deshacernos ya que establece una dicotomía entre teoría y análisis (o entre teoría y práctica) que pone a la “teoría” en un pedestal o en una lejana torre de cristal y la separa del análisis y de la práctica, como si el análisis y la práctica no involucraran, como por supuesto lo hacen en todos y cada uno de sus aspectos, ideas. Y tampoco creas que vas a adquirir más crédito o prestigio simplemente por dejar caer por allí algunos “nombres”...

Puede darse, por supuesto, que lo que se te pida en un trabajo sea que reflexionés sobre un modelo teórico particular o que encontrés un ejemplo para éste (por ejemplo las “funciones de la comunicación de masas” o la teoría del “Agenda-Setting”. Sin embargo por lo general esta sección del ensayo no debería limitarse a buscar como “garantizar una teoría”, entre otras cosas porque es probable que para muchos de los temas sobre los que podrías escribir tales teorías resulten demasiado generales, o todavía no existan (o por lo menos no en una forma que las haga aplicable automaticamente al tema que te ocupa). De hecho, hay diferentes tipos de teoría, por lo que probablemente te conviene más mirar esta parte de tu ensayo como el lugar donde se piensa y se trabaja con “el mundo de las ideas”.

Así, el famoso “marco teórico” debería hacer tres cosas:

  1. En primer lugar, de ser posible, el tema debería ser ubicado en su contexto histórico. Y parte de esta historia, a la que tal vez sólo podás hacer referencia muy brevemente, debe ser una historia social mucho más amplia.

    Pensá por ejemplo en lo enriquecedor que puede resultar el considerar el proceso de conquista y colonización de Nicaragua y la forma en como se establecieron patrones de exclusión y aislamiento para con la zona central y en mayor medida la Costa Atlántica antes de analizar en más detalle la discriminación que se manifiesta en el contenido y cobertura de los medios. Otro ejemplo podría ser el confinamiento de las mujeres a determinados roles que todavía existe en el mercado laboral, en nuestra vida cotidiana, etc. y su reproducción por parte de los medios. O bien el auge de las ideas neoliberales, que han tenido un claro impacto sobre la desregulación del sector de las telecomunicaciones.

    Otra parte de la historia puede tener una relación más directa con los medios, si bien en conexión con otros determinantes y con cambios políticos, sociales y culturales. Ejemplos incluyen la evolución, por razones financieras y demás, de determinados géneros televisivos; la evolución de las rutinas periodísticas; nuevas formas de hacer comedia o de cubrir deportes. Los medios mantienen una estrecha relación con su tiempo, y los tiempos cambian. Así, la sociedad y los medios cambian juntos, a una gran velocidad. Y cualquiera que sea tu tema, éste no viene de “ninguna parte”. Ubicarlo tanto en el contexto social más amplio, además de en aquel más específico de los medios, te será muy útil.

  2. En segundo lugar, tenés que leer algo de lo que otros autores han pensado y escrito acerca de tu tema y reflexionar sobre lo que dicen. Para algunos temas la literatura disponible puede ser abrumadora y vas a tener que hacer una selección drástica del material; para otros puede que te resulte difícil encontrar siquiera un par de artículos. De cualquier forma, vas a recibir algún tipo de crédito por tu selección, o por la dificultad que implica trabajar en un área relativamente virgen.

    El trabajo de otros autores te puede proporcionar diferentes cosas: pistas; un modelo sugerente con el cual analizar una determinada realidad; diferentes estrategias de investigación; el análisis exhaustivo de un tema poco abordado con anterioridad, o a lo mejor simplemente información detallada.

    Debés demostrar que conocés y sos capaz de resumir parte de ese trabajo, pero también (y esto es especialmente importante para una monografía) demostrar que sos capaz de analizarlo criticamente. El trabajo publicado no es verdadero o autorizado sólo por el hecho de haber sido publicado. Más bien, como tu propio ensayo, es el resultado del trabajo de alguien con una agenda personal y política propia, que empleó determinadas fuentes y estrategias de investigación, y por lo tanto está abierto a la discusión y la crítica. En tu ensayo siempre citá, examiná y deconstruí una oración o un párrafo muy de cerca y analizá sus implicaciones –y tal vez sus contradicciones.

  3. Por último, en tu “marco teórico” tenés que indicar qué es lo que hay de diferente en lo que estás haciendo, y cómo lo vas a hacer. Usá a otros autores, “teóricamente” o de otra manera, para establecer un diálogo con tu propia investigación. Señalá cuáles de sus preocupaciones vas a desarrollar o, sobre todo en una monografía, qué aspectos no fueron abordados por ellos y vos si pensás tratar. En otras palabras, indicá qué temas y formas de abordarlos han interesado a otros autores y sitúa tu propio trabajo en un diálogo con el de ellos. Presentá tus objetivos y estrategia; explicá tus razones para esta elección; indicá por qué son apropiados y productivos para tu tema.     Arriba

El Esquema

Hay diferentes tipos de escritores y diferentes tipos de hábitos. Aún así, una vez que hallás decidido el tema y el tipo de ensayo que te gustaría hacer, te va a resultar más o menos obvio cuáles son los aspectos vas a tener que cubrir y por donde podés dempezar a buscar (o a construir) las fuentes relevantes.

En cualquier caso vas a necesitar un esquema o por lo menos una lista de los temas que vas a abordar. Hay quienes son muy buenos graficando o construyendo mapas mentales de estos temas, vinculando cajas y círculos que contienen temas e ideas con diferentes flechas que señalan diferentes tipos de conexiones. Otros probablemente se sientan más a gusto con una lista de temas y subtemas que puedan ayudar a racionalizar las lecturas o la investigación.

Ocupá el método que mejor te parezca, pero tratá de usar uno de ellos (o tu propia e ingeniosa “tercera vía”). Se nota, y no para bien, cuando un escritor simplemente “arranca” y luego empieza a agregar y a agregar material para luego detenerse subitamente porque ya se le acabó el espacio. También es doloroso ver a alumnos con buenas ideas y muy buen material que terminan malabareando con éste, sin demostrar claridad acerca de lo que es importante y lo que es secundario, incapaces de ver el bosque a causa de los árboles.

Una forma de trabajar apropiada casi seguramente incluye el hacer (y probablemente el revisar) una corta (dos páginas máximo) lista de temas, problemas, detalles e ideas en algún orden particular. Esta lista deberá ser revisada a medida que se avanza en las lecturas o la investigación. En el caso de la monografía, esta revisión deberá hacerse varias veces. Junto a esto, podría ser conveniente mantener un pequeño cuaderno (una especie de “diario” o “bitácora de investigación”) o una “hoja de ideas”, en donde ir apuntando los pensamientos, ideas y temas que todavía no “encajan” en lo que estás haciendo, pero que podrían (o no) resultar relevantes más adelante. El baño, o bien tu cuarto, a la orilla de la cama, pueden ser buenos lugares para mantenerlo.

Es a partir de esta etapa que vas a ir divisando la forma probable del ensayo en sí. Vamos a asumir que vas a usar una computadora, por que la verdad es que su manejo se ha hecho indispensable, y también porque su uso facilita enormemente el proceso de escribir. Aún si se te hace difícil acceder a una computadora, intentá evitar la práctica de escribir a mano y luego pagar para que te “typeen” el ensayo. Mejor ocupá ese dinero para alquilar tiempo en un cybercafé y empezá a practicar por tu cuenta. El proceso puede tomarte mucho tiempo al principio, pero poco a poco vas a ser capaz de hacerlo más rápido y te vas a dar cuenta que tiene muchísmimas ventajas y a la larga hasta te va a salir más barato. Además, ¿como esperás aprender a hacer estas cosas por tu cuenta si no practicás?

Recordá que podés redactar frases y pedazos del ensayo “en sucio” mientras vas investigando, y no escribirlo todo de un solo al final. Esto ayuda a quitar un poco de presión, especialmente con la cantidad de material que podés llegar a acumular mientras trabajás en una monografía.También ayuda “a aterrizar” algo que ya se dijo al principio: mucho se descubre y se comprende durante el proceso de escribir, el que tiene lugar durante y “dentro” del proceso de investigación, y no después y “afuera”.

Dado que todos escribimos, pero no todos nos vemos como escritores, también puede ser de utilidad hacer lo que los escritores hacen: escribir regularmente. La investigación se constituye parcial pero sustancialmente en y durante el proceso de escribir.

Los ensayos y su forma también varían. Sin embargo, a menudo hay un esquema típico (después de todo, se trata de un género!) y algunas guías generalmente pueden encontrarse en los criterios de calificación:

  • Querrás o no querrás titular el inicio de tu ensayo como “Introducción”, la primera parte de todo ensayo debe decir cuál es el tema que va a abordarse; probablemente también el por qué seleccionaste ese tema (incluyendo, por qué no, razones personales – después de todo, el ensayo tiene un autor que viene de alguna parte); y también explicar por qué ese tema es importante. Tenés que explicar brevemente tus objetivos y lo que vas a tratar de hacer, e indicar la estructura del ensayo para guiar así al lector (y a vos mismo).

  • El tema también viene de alguna parte: como se dijo antes, tenés que ubicarlo en varios contextos, tanto históricos e intelectuales, de manera que tu propio trabajo pueda ser ubicado en relación a otros autores. Esto incluye decir qué es lo que decidiste hacer (entre las varias estrategias posibbles que consideraste y que también podrías describir brevemente).

  • Luego ya es tiempo de empezar a ocupar el material sustantivo en el que estás basando tu ensayo. Para ello debés proceder a una exploración tan completa y detallada como sea posible, analizando además, cada vez que se pueda, algunos aspectos particulares con especial atención.

  • A partir de este análisis e interpretación deben desarrollarse los temas y problemas que puedan haber surgido, las inferencias y evaluaciones que querés hacer, y en la medida de lo possible un argumento claro y propio. Este es un buen lugar para la descripción cuidadosa (en especial de aquellas cosas sobre las que se ha escrito o investigado muy poco); para la interpretación, la evaluación y el análisis; y luego para desarrollar tu propio punto de vista.

  • El ensayo puede concluir productivamente de la manera en la que se explica al final de este texto.

  • Y por supuesto, debe haber una bibliografía, o más bien, dado que es probable que hallás echado mano a algo más que la palabra escrita, una lista de referencias. Así, también el material de video, programas de radio, páginas web, grupos de discusion, correos electrónicos y las entrevistas que hallás podido realizar y grabar, deben ser citadas claramente en un formato claro y consistente (podés encontrar algunos consejos en este mismo folleto). Y si un artículo periodístico, un fragmento de video, una fotografía, etc. son fundamentals para tu ensayo y fueron analizados en detalle, también ayuda el incluirlo (siempre que no resulte demasiado engorroso).

  • Muy a menudo también hay espacio para un pie de página informativo sobre un tema que te parece vale la pena mencionar pero que no es central para tu trabajo. También para algún anexo que contenga información que valga la pena conservar (un memorandum interno, la copia de un e-mail) y que no sea fácil de encontrar. Este es a menudo el caso con monografías que han ubicado material proveniente de una fuente nueva o inaccessible, que puede ser útil para otros investigadores. Fuera de eso, las diferencias entre una monografía y un ensayo o un proyecto de clase no son en realidad tan grandes, aunque todo debe ser abordado con mayor profundidad y detalle: una revision bibliográfica más completa; un proceso de investigación más ambicioso y major detallado; un análisis más complejo; unas mejores conclusiones (y recomendaciones).     Arriba

    La Conclusión

    No las de este trabajo, sino aquellas a las que vos vas a tener que llegar al final de tu ensayo (y para las que ojalá hallás dejado suficiente espacio!).

    Curiosamente, esta sección es por lo general ignorada o, por factores de tiempo, reducida a una breve (y a menudo inútil) recapitulación de lo que ya se dijo en el ensayo. Pero vos deberías usarla para darte el espacio para mirar hacia atrás y pensar en lo que hiciste. Considerá otros temas y preguntas que surgieron durante el trabajo pero que no pudiste tratar por limitaciones de tiempo y espacio (como seguramente ocurrió), pero que podrías abordar en un trabajo posterior. Reflexioná sobre los problemas que encontraste en el camino, como sucede con toda investigación, pero no los presentés “a la defensiva”, más bien demostrá que fue lo que aprendiste de ellos. En esta sección, incluso la más decepcionante de las experiencias puede ser empleada con provecho!

    Y, sobre todo, tratá tu investigación como un proceso social de interés sobre el que vale la pena reflexionar. Recordá lo que pasó (y lo que fue necesariamente omitido y no pudo pasar) durante el desarrollo de esa forma particular de investigación que vos elegiste. Si hiciste o trataste de hacer algo diferente, decilo y defendelo con pasión. Y luego (ya que dejaste suficiente tiempo para poder hacerlo) releelo todo, buscá otras opiniones, y reescribí.

    Buena suerte con tu investigación. Y que disfrutés escribiéndola!     Arriba

        Tomado de:
    Green, Michael (2000) “Your own work: research, interviews, writing in media studies”.
        En Formations: A 21st century media studies handbook, Fleming, Dan (ed),
        Manchester University Press, Manchester, pp.303-320.

        Traducido y adpatado con la amable autorización del autor y de Manchester University Press.

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