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El verso |
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La versificación es la teoría de la estructura fonética del verso. Cualquiera de las características fonéticas de una lengua pueden organizarse hasta constituir un modelo ordenado y simétrico. En estudio de la versificación en la poesía de las diversas lenguas y periodos existen diferentes sistemas: el de la métrica griega y latina, basado en criterios cuantitativos; el acentual y el silábico. La estructura del verso español se inserta dentro del ámbito mayor de la métrica románica aunque con rasgos distintivos. Los elementos más importantes son el acento de intensidad, la pausa métrica (final de verso o de hemistiquio), la cesura y, en última instancia, el número de sílabas.Cada verso se define por el número de sílabas que contiene. Al medir, distinguir sílabas fonéticas y sílabas métricas o rítmicas, que no siempre coinciden. En un verso como "el corazón deshecho destilaba" (Sor Juana Inés de la Cruz), hay once sílabas fonéticas y métricas. Pero en "Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba", del mismo poema, las doce sílabas fonéticas se transforman en once métricas: se ha producido sinalefa (unión de la sílaba final de una palabra con la inicial de la siguiente) entre te y la sílaba ha. En otros casos, aunque con indecisión, si la vocal segunda es tónica o importa señalarla por razones sintácticas, se produce hiato: "Es su//amo un caballero" (Calderón de la Barca). Pero también dentro de una misma palabra se pueden producir alteraciones de las sílabas fonéticas: hay sinéresis cuando se unen, formando sílaba métrica, vocales que normalmente no forman diptongo ("Trenza, veleta, poesía", de Dámaso Alonso, donde poesía pierde una de sus cuatro sílabas por sinéresis de po + e); hay diéresis cuando se separan, por licencia métrica, vocales que frecuentemente forman diptongo y se expresa mediante un signo diacrítico conocido como crema (¨), como en "si me quiero tornar para hüiros" (Garcilaso de la Vega). Otras licencias son la sinafía (sinalefa entre final de verso llano y comienzo de otro en el que sobra una sílaba), como en "luego la tengo cobrada / y socorrida" (Jorge Manrique), donde se recompone la estructura de octosílabo y pie quebrado (tetrasílabo), y la compensación (unión de sílaba aguda final de un verso, terminada en consonante, con la primera sílaba, comenzada en consonante, del siguiente): "Cual nunca tuvo amador ni menos la voluntad de / tal manera" (Jorge Manrique). Esta última licencia tiene su explicación en una característica de la versificación española que también afecta al cómputo de las sílabas: la norma del final llano, lo que implica un acento forzoso en la penúltima sílaba de cada verso. Si éste termina en palabra llana, la medición no se altera: "libre como la mar la vela vuela" (Eduardo Chicharro) tiene 11 sílabas fonéticas y 11 métricas. Si los versos acaban en aguda, como en el siguiente proverbio de Antonio Machado: "Todo hombre tiene dos / batallas que pelear: / en sueños lucha con Dios; / y despierto, con el mar", para restablecer la norma del final llano, en el cómputo debe añadirse una sílaba. El poema tiene cuatro versos octosílabos (obsérvese el hiato en "todo-hombre"). Si el final del verso es una palabra esdrújula, la norma llana exige restar una sílaba: "y aquel andar inútil de muñeco mecánico" (Leopoldo Marechal), verso de 16 sílabas fonéticas y en realidad 14 métricas por la sinalefa del comienzo ("ia -quel") y la terminación esdrújula. Los versos pueden ser de arte menor, hasta 8 sílabas, y de arte mayor, entre 9 y 11. De los endecasílabos a los de mayor cantidad se sílabas, se entiende que los versos son compuestos de dos o más de arte menor: 6 + 5 o 4 + 7 (endecasílabo), 7 + 7 ( alejandrino), que se separan mediante la cesura, que impone una pausa semejante a la de final de verso. En castellano no existen versos monosílabos porque, al ser agudos, deben añadir una sílaba más y se vuelve, por tanto, bisílabos.Cuando los versos adoptan un número fijo de sílabas o se combinan con el verso quebrado equivalente (octosílabo con tetrasílabo, endecasílabo con heptasílabo), se produce el llamado isosilabismo.
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