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y
hagan vallado a la Torá.
El versículo relata “Guarden
Mis guardias”, es decir, a eso que les
ordené cuidar, o sea “Mis guardias” - resguárdenlas,
esto es el sentido de la palabra “guarden”.
Guarden las guardias ya establecidas, construyendo
un vallado protector.
Cuando nos aprestamos a tomar un transporte público,
no lo esperamos en el límite de la vereda, que es
el cordón cuneta, quién hace las veces de
frontera entre la calle y la acera. Lo aguardamos
un poco más atrás de ese límite y además enseñamos
a nuestros niños a proceder similarmente pues
puede ocurrir un accidente. Ahora, si el chico
transgrede nuestra advertencia, por lo general será
castigado, haciéndole saber que esa medida que
hemos tomado es para proteger su propia vida.
El cordón cuneta es la valla que el municipio instaló
para resguardarnos de no ser atropellados, y
nosotros colocamos otro cerco adicional, que es no
acercarse siquiera.
Esta es la explicación del tema que estamos tratando.
Hashem nos entregó grandes sabios para que nos
conduzcan y resguarden nuestras vidas. Ellos
cumplieron con este precepto y nos legaron estos
decretos que constituyeron para nuestro bienestar,
por lo que debemos ser cuidadosos, ya que
transgredirlos es como profanar el mandamiento de
un padre, sabiendo que los maestros son como
nuestros progenitores, pues nos conducen a una
vida eterna en el mundo por venir.
Cierta vez, ya hace de esto más de mil quinientos años,
durante la época de Rabán Gamliel,
preguntaron: “¿Desde cuándo se puede comenzar
a leer la plegaria de ‘Oye Israel’ por las noches?.
Rabí Eliezer responde: desde la hora en que los Cohanim (oficiantes en el
Templo Sagrado) salen a comer sus ofrendas (“terumá”);
y su tiempo se prolonga hasta el final de la
primera guardia, o sea, hasta la culminación del
primer tercio de la noche.
Los demás sabios sin embargo, sostienen que el plazo
para recitar esta oración es hasta medianoche,
y Rabán Gamliel piensa que está permitido
hasta que se vean los primeros destellos de luz
antes del amanecer.
Ocurre que de pronto ingresan los hijos de Rabán
Gamliel, quienes regresaban de un casamiento y
declaran que estuvieron tan inmersos en alegrar a
la nueva pareja que contrajo enlace (bailando,
haciendo malabarismos, etc.), que olvidaron
recitar la plegaria “Oye Israel”.
Su papá les contesta: “Si aun no llegó el alba, están
obligados a recitar la plegaria. Y no solo eso,
todo lo que dijeron los sabios ‘hasta medianoche’,
en realidad es hasta la llegada del alba. Si es así
¿Para qué dijeron hasta medianoche?. Fue con la
finalidad de alejar a la persona de la transgresión”.
Pues este cerco que establecieron es para que el
individuo se apronte a cumplir los mandamientos de
Hashem y no los deje para último momento, ya que
pueden olvidarse y no hacerlo; o realizarlo después
del tiempo establecido. Y
estudiamos, que los eruditos hicieron vallado a
sus palabras diciendo “hasta medianoche”, para
que no venga el trabajador del campo (de su
trabajo) cerca del oscurecer y manifieste: “Iré
a mi casa, comeré algo, beberé un poco, me
recostaré unos instantes, y luego recitaré mis
plegarias”. Resulta que lo vence el sueño y
duerme toda la noche. Por lo que establecieron que
vaya primero a la sinagoga o casa de estudio. Si
acostumbra estudiar, que lo haga, luego recita
“Oye Israel”, ora las demás plegarias, y
posteriormente come su pan.
46 –
Vaikrá 18: 30
47 –
Guemará Iebamot 21ª.
48 –
“26 de Nisán”.
49 –
Guemará Babá Metzía 33ª.
50 –
Mishná Berajot capítulo 1: 1.
51
– “Shemá” es la oración conocida como
“Shemá Israel”,(“Oye Israel”) y es el
versículo que versa en la sección semanal de la
Torá Debarim
6:4; “Oye Israel, Hashem es nuestro Di-s, Hahem
es uno”, luego se recita la estrofa que versa en
la Guemará Pesajim56a
“Bendito sea el nombre de la gloria de Su reino
por siempre jamás”. Posteriormente se lee la
continuación de los versículos en Debarim 6:5 a
9; se prosigue con la sección semanal de la Torá
Debarim
11:13 a 21 y se concluye con la sección semanal
de la Torá Bamidbar
15:37 a 41. La oración de “Shemá
Israel” es muy importante y es una de las
primeras que las madres enseñan a sus pequeños
hijos, donde les cantan el primer versículo
mientras su bebé todavía permanece en la cuna.
Además entre otras cosas, Rabí Akiva antes de
morir en manos de los verdugos del rey recitó
esta plegaria y dijo que toda su vida había
esperado el momento de entregar su vida por Hashem;
y ahora que llegó la oportunidad no la quiso
desaprovechar.
52
– El pueblo de Israel está compuesto por
Cohanim (que es el plural de Cohen), Leviim
(plural de Levi) e Israelim
(plural
de Israel). Sabemos, como versa en la Torá que
Abraham engendró a Itzjak, y este a Iaakov
a quién le nacieron Reubén, Shimón,
Levi, Ieudáh, Isajar, Zevulún, Iosef, Biniamín,
Dan, Naftali, Gad y Asher. Recordamos que Iosef
había sido vendido por sus hermanos a Mitzraim (Egipto),
por causa que contaba a su padre lo que veía mal
en la conducta de ellos, motivo que despertó ira
en sus hermanos y lo vendieron. Allí, en Mitzraim,
Iosef progresó mucho política y económicamente,
llegando a ser nombrado virrey del Faraón (Paró
en hebreo), y con todo ese poder acumulado, vivía
cómodamente junto a su esposa y dos hijos que le
nacieron Efraim y Menashé. Ocurrió que sobrevino
sobre la tierra una época muy magra en la cual no
había alimento y la gente desesperaba de hambre,
a tal punto que vendieron prácticamente todos sus
bienes incluidas sus tierras y hasta llegaron a ofrecerse de propia voluntad convertirse
en esclavos del Faraón. Iosef había almacenado en los años de abundancia
mucho cereal en los depósitos, ya que él mismo
había profetizado que sobrevendrían siete años
de abundancia y luego siete de hambre. Y la
población de Mitzraim hacía todo esto que
narramos a cambio de un poco de víveres,
inclusive los propios hermanos de Iosef llegaron
hasta esas tierras para comprar provisiones, pero
este no se reveló ante ellos, quienes no pudieron
reconocerlo por causa que cuando lo vendieron no
tenía barba y ahora si, motivo que le cambió el
aspecto del rostro y se tornó irreconocible.
Finalmente, luego de varias idas y venidas,
Iosef se declara a sus hermanos y manda a
traer a su padre y ordena a ellos mismos venir con
todas sus pertenencias y familias, otorgándoles
una vez que llegaron hasta el lugar, con el
consentimiento del Faraón la tierra de Goshen
donde viviría Iaakov, quién fue llamado por
Hashem con el nombre de Israel, junto a los suyos
por el resto de su vida. Sucedió que poco antes
de entregar su alma al Creador, Israel presintió
que le faltaba poco y convocó a Iosef informándole
que (Bereshit 48:5-6) “Ahora, tus dos hijos que
te nacieron en Mitzraim antes de mi venida hacia
ti serán para mi; Efraim y Menashé como Reubén
y Shimón serán para mi.
Pero los hijos que engendrares después de
ellos, para ti serán, por el nombre de sus
hermanos serán llamados en su heredad”. Luego
Israel bendijo a todos sus demás hijos. Solo cabe
destacar que de aquí vemos como los dos hijos de
Iosef pasaron a ser como hijos directos de Iaakov,
y tenemos cuales son los doce hombres que se
convertirían en los padres de las doce tribus de
Israel; quedándonos
finalmente que Reubén, Shimón, Ieudáh,
Isajar, Zevulún, Biniamín, Dan, Naftali, Gad ,
Asher, Efraim y Menashé (que toman el lugar de
Iosef) son las doce tribus de Israel. Apreciamos
que entre ellos no figura Levi, y es por causa que
Hashem separó a esta tribu de las demás, como
versa (Bamidbar 3:11): ”Y habló Hashem a Moshé
diciendo: he aquí que Yo he tomado a los Leviím
(descendientes de Levi) de entre los hijos de
Israel en sustitución de todo primogénito que
abre la matriz de entre los hijos de Israel, los
Leviim serán pues para Mi”. Ya que en un
principio, eran los primogénitos los que
realizaban el servicio sagrado, pero cuando
participaron en el pecado de la construcción del
becerro de oro, Hashem los retiró del cargo y
nombró en su lugar a los Leviim quienes no
tomaron parte en este hecho, haciéndoles saber
además que no tendrán parte ni heredad en la
tierra de Israel, porque El mismo (Hashem) es su
heredad. Debemos saber que Moshé, quién era el líder
judío que comandó a su pueblo hacia la libertad,
en la famosa salida de Mitzraim, tenía un hermano
llamado Aharón, y ambos eran descendientes de
Levi. Aharón fue nominado “Cohen”, es decir,
el máximo representante encargado de realizar las
tareas más sagradas delante de Hashem; y sus
hijos también son llamados “Cohanim” y
ejercen al igual que él hasta el día de hoy, por
ejemplo bendiciendo al pueblo. Solo que cuando
existió el Templo Sagrado (Beit Hamikdash), o
como será en un futuro próximo, pronto en
nuestros días cuando se reconstruya con la venida
del Mashiaj (ungido de Hashem), hay mucho más
trabajo y se elige un máximo representante de los
Cohanim llamado “Cohen Gadol”, quién toma
sobre si las tareas más especiales y sagradas,
por lo que debe ser una persona totalmente pura,
recta y consagrada a Hashem. Dado todo esto de la
separación de la tribu de Levi, y el nombramiento
de los Cohanim, Hashem decide organizar todo de la
siguiente manera: (Bamidbar 3:5) “Y habló
Hashem a Moshé diciendo: Acerca a la tribu de
Levi y la pondrás delante de Aharón el Cohen
para que le sirvan. Y cuidarán su guardia (la de
los Cohanim de que no se acerque algún extraño
al Templo), y también la de toda la congregación
delante de la Tienda del Plazo, para hacer
el servicio en el tabernáculo. Y cuidarán todos
los utensilios de la Tienda del Plazo y las
guardias de los hijos de Israel
para hacer el servicio del tabernáculo (ya
que todos eran necesarios para las necesidades del
Santuario, solo que los Leviim estaban nominados
para reemplazarlos en tal misión, y es por ello
que tomaban el diezmo como retribución como está
escrito ‘es vuestro pago a cambio de la
labor’). Darás pues los Leviim a Aharón y a
sus hijos; ellos le son dados totalmente a él de
entre los hijos de Israel”.
Vimos
como fueron designados los Leviim y Cohanim de
entre el pueblo de Israel. Y como versa en Tana
dbei Eliahu zutá ( 2:3 y 4) “Creó Hashem todos
los pueblos y separó como ofrenda de entre todas
las naciones al pueblo de Israel, y de Israel
separó a la tribu de Levi, de la tribu de Levi
separó a Aharón el Cohen y sus hijos, santificándolo,
ungiéndolo y honrándolo con las vestimentas
especiales del servicio sagrado, con las cuales se
para delante de Hashem, y redime a todo el pueblo
de Israel cada año (en Iom Kipur).
Y
trajo al pueblo de Israel que es la ofrenda que
separó de entre todas las naciones hacia la
tierra de Israel que es la ofrenda de todas las
tierras. Trajo
a la tribu de Levi que fue separada como ofrenda
de entre todas las demás tribus de Israel hacia
Ierushalaim, quién fue separada como ofrenda de
entre toda la tierra de Israel. Y trajo a Aharón
el Cohen quién fue separado como ofrenda de entre
toda la tribu de Levi al Templo Sagrado (Beit
Hamikdash), quién fue separado como ofrenda de
entre todo Ierushalaim, para pararse y servir
delante de Hashem y hacer Su voluntad”.
53 – Abot de Rabí Natán 2: 8.
54 – Rab Pinjas Kehati a la Mishná
Berajot 1: 1.
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