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Que interesante
Moshé
se dirige a los testigos que seleccionó para decir
delante de ellos sus últimas palabras antes de devolver
su alma al Creador (Debarim 32: 1): “Oigan cielos y
hablaré, escucha tierra lo que mi boca pronunciará: (lo
que deberán atestiguar en caso de ser necesario)
Descenderá como la lluvia Mi presente (la Torá), fluirá
como el rocío Mi palabra...”
Las
palabras de la Sagrada Torá son como la lluvia. Así como
las precipitaciones, en el momento en que descienden, aun
no vemos que ejerzan ningún efecto sobre la vegetación,
y solo después de un tiempo, cuando emerja el sol haciéndose
lugar entre las nubes y brille sobre la tierra, entonces
si podremos apreciar los beneficios de las lluvias caídas
– de esta misma manera acontece con las palabras de la
Torá, en el momento en que las escuchamos, no percibimos
cual es su beneficio, pero sin lugar a dudas, finalmente
cumplirán su cometido.
Maianá
shel Torá en nombre de R' Bunam de Pshisja.
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