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Los testigos de Moshé
Moshé
se dirige a los testigos que seleccionó (Debarim 32: 1): “Oigan
cielos y hablaré, escucha tierra lo que mi boca
pronunciará: Descenderá como la lluvia Mi presente (la
Torá), fluirá como el rocío Mi palabra...”
Moshé en sus últimos
momentos de vida advierte al pueblo de Israel que se
conduzcan por el sendero del bien y no se aparten de las
enseñanzas que emergen de la Sagrada Torá. Para tal fin
toma como testigos a los cielos y la tierra, pues pensó:
‘yo soy un simple ser humano, evidentemente llegará el
momento en que mi alma deba abandonar mi cuerpo y retornar
al Creador, entonces si el pueblo dijere: ‘nosotros no
recibimos el pacto’, ¿quién podrá levantarse y
probarles que si lo recibieron?. Es por eso que nombro a
vosotros, cielos y tierra, como testigos. Ustedes existirán
siempre y podrán atestiguar apropiadamente si llegase a
acontecer lo antes mencionado’.
1Luego el versículo cita que es lo que deberán
atestiguar “Descenderá como la lluvia Mi presente”,
esto es, ‘la Torá que Di a Israel vivifica el mundo, así
como la lluvia lo hace cuando desciende del cielo regando
los sedientos sembrados, ”fluirá como el rocío Mi
palabra...”, pues todos se alegran cuando el rocío
cae, en contraposición a la lluvia, que pese al gran
beneficio de la misma, existen quienes transitan por los
caminos o aquellos que tienen una fosa de vino en proceso
de elaboración a la intemperie, y se entristecerán a
causa del descenso de las precipitaciones.
2Rabí Israel de Salant solía mencionar al
respecto: “La distancia que separa a la boca del corazón
es proporcionalmente la misma que separa al cielo de la
tierra. Y aunque las distancias sean abismales, podemos
apreciar claramente como las lluvias descienden de los
cielos provocando que los sembrados crezcan sobre la
superficie terrestre a pesar de estar tan alejada de quién
le suministra el líquido vital. 5Y
luego de nutrirse y reunir fuerzas, las plantaciones se
elevan buscando acercarse cada vez más al firmamento que
les proporcionó lo que necesitaban para vivir y
desarrollarse, nosotros deberíamos imitar a los vegetales
después de recibir cada día el alimento que nos
suministra el Creador del universo, es decir, elevarnos
espiritualmente y buscar acercarnos hacia El.
Lo que mencionó
el Rab de Salant está magníficamente representado en lo
que dijo el profeta:
Ishaía 55: 10 -
11”Porque del mismo modo como descienden la lluvia y
la nieve del cielo, al cual no regresan, sino que humectan
la tierra y ésta produce, generando el brote (de la
vegetación), dando semilla al agricultor y pan para
comer. Así será la palabra que sale de Mi boca, no
tornará a Mi vanamente, sino que realizará lo que Deseé,
y cumplirá satisfactoriamente su cometido que le fue
encomendado
3Esto es, del mismo modo como descienden
las lluvias y la nieve del cielo, al cual no
regresan a través de la fuerza de las altas
temperaturas generadas por los rayos solares que se
propagan por sobre la superficie terrestre, sin antes
haber cumplido su cometido de humectar la tierra, y recién
entonces se dejarán absorber y evaporar por el efecto del
calor reinante, “y ésta produce” se refiere a
la germinación de la semilla debajo de la superficie, generando
el brote que emerge por sobre el nivel de la tierra dando,
siendo la lluvia la causa directa del crecimiento de
las plantaciones que darán semilla para sembrar y
abastecer las necesidades alimenticias de la población.
Así será la
palabra que sale de Mi boca,
la cual no regresará vanamente sin antes haber cumplido
su misión (sacarlos del exilio). Y el versículo habla en
lenguaje metafórico, simulando a un individuo que nombra
un representante para que haga tal cosa, y en ocasiones,
este enviado tornará con las manos vacías sin haber
tenido éxito en su misión que se le encomendó. Hashem
informa que esto no acontecerá con su enviado que es Su
palabra, la cual tendrá éxito total y no regresará a El
con las manos vacías.
2Y volviendo al
efecto de la lluvia, esta no podrá provocar que la tierra
produzca vegetación, si previamente no ha sido trabajada
y sembrada convenientemente. Un terreno que no fue
sembrado, no tiene ningún provecho de las precipitaciones,
sino a la inversa, ese lugar se convertirá en un lodazal.
Lo mismo acontece con la Sagrada Torá, la cual no puede
influenciar sobre el individuo que no realiza ningún
esfuerzo por mejorar sus cualidades y conducta personal,
en ese caso las palabras de la Torá solo le perjudicarán.
El objetivo del estudio debe ser con intención de
llevarlo a la práctica. Si luego tendremos o no, éxito
en esta empresa es un tema aparte, pero nuestra
predisposición inicial debe ser esa.
4Si estudiamos que el horario límite para el
recitado del Shemá Israel es hasta la tercer hora del día
y luego llega a su casa, se acuesta y piensa que como está
tan cansado después de semejante jornada laboral, dormirá
hasta el mediodía, a este individuo eso que estudió no
le causó un efecto positivo, ya que adrede profanó lo
que aprendió. Su actitud debe ser ir a dormir pensando en
tratar de levantarse antes de la tercer hora y recitar
Shemá Israel como es correcto. Y si resulta que producto
del cansancio se quedó dormido y se levantó al mediodía,
eso fue un percance, pero la decisión que él había
tomado fue la correcta, intentar llevar a la práctica lo
que había estudiado, y solo por tomar esa determinación
ya tiene un pago asegurado al que tendrá acceso en el
mundo venidero.
Ya que cada
precepto que realizamos se compone de dos actos, el
primero es mental y se refiere a la toma de decisión
respecto a lo que se desea llevar a cabo, y el segundo es
la realización de lo que se pensó hacer. Cada uno de
estos dos pasos es independiente y no resta méritos al
otro, es decir, si efectuó uno se acreditó el beneficio
correspondiente a pesar que tropiece en le otro eslabón.
O sea, si pensó
ir al hospital para visitar a un pariente lejano que debía
atravesar una intervención quirúrgica, llama al
sanatorio y le informan que el paciente ya fue dado de
alta y ha sido trasladado a su domicilio que queda en las
afueras de la ciudad. Esa decisión que tomó se le
contabiliza, pese a que luego por motivos ajenos no pudo
llevar a la práctica.
Lo mismo a la
inversa, si no tuvo ninguna intención de realizar un
precepto y de todos modos, en la práctica lo hizo, recibe
el pago atribuido a la realización del mismo.
Es nuestra misión
averiguar acerca de los preceptos, aprender al respecto,
enterarnos como realizarlos de la mejor manera. Porque así
como en este mundo cuando uno visita a algún personaje
distinguido, por ejemplo, el presidente de la cadena de
hoteles más lujosa del país para solicitarle empleo,
asistirá a la cita vestido elegantemente, aseado y bien
peinado, pues si se presenta con una remera y en
zapatillas, es muy poco probable que le concedan el puesto
que pretende.
De la misma
manera acontecerá en el mundo venidero. Quién reúna los
méritos suficientes para ingresar a la zona donde se
halla el palacio del Rey, lo hará solo si está bien
vestido, y acorde a sus ropas tendrá acceso a lugares de
mayor privilegio. ¿Y como se logran estas vestimentas?. A
través de las buenas acciones que se realizan aquí en la
tierra, pues cada uno de los preceptos cumplidos se
convierte en una prenda que vestirá al alma cuando llegue
el gran momento. Y estas vestimentas son como joyas, quién
más posea y de mayor calidad será considerado más
importante y se le otorgarán lugares preferenciales.
Y recordemos que
Hashem tuvo el deseo de beneficiar a los hijos de Israel
para que puedan acceder a estos lugares de privilegio, 6por eso adicionó para ellos Torá y
preceptos, como versa (Ishaia 42: 21): 7“Hashem deseó
incrementar los méritos de Israel, por eso aumentó a Sus
siervos Torá para que se fortalezcan”
¿Cómo es esto?
La Torá ordenó
trabajar la tierra durante seis años, y el séptimo que
sea de reposo. Tras la culminación de este año de cesantía
en la actividad agropecuaria, Hashem ordena a Moshé: (Devarim
31: 12) “Reúne al pueblo: hombres, mujeres y niños”
El gran erudito
Rashi explica que los varones adultos asisten a la cita
con fines de estudiar, las mujeres para escuchar (las
sabias palabras que los sabios pronunciarán) y los niños
¿Para qué llegan al centro de esta reunión?. Lo hacen
para que les sea otorgado
el correspondiente pago a quienes los traen.
8Esta aclaración
respecto al motivo de la presencia de las criaturas es
algo que se desprende automáticamente, ya que si el padre
y la madre llegan hasta la reunión que será en muchas
ocasiones bastante lejos de sus hogares, demás está
decir que traerán consigo a sus hijos, ya que son
demasiado pequeños para quedar solos en la casa.
¿Por qué
entonces ante algo qué es tan obvio (traer consigo a los
chicos) la Torá nos ordena al respecto?.
Esta es
entonces la intención del sabio con su respuesta: “Lo
hacen para que les sea otorgado el correspondiente pago a
quienes los traen”. La Torá ordena cumplir algo que de
todos modos la gente hará por si sola para que esta acción,
se convierta en un precepto y de esta manera se le otorgue
a quien lo cumple el pago correspondiente.
Debemos aprovechar esta generosidad de
Hashem que tuvo para con nosotros al ordenarnos cosas que
haríamos de todos modos, sin que existiera un mandato
explícito, y acumular, tanto producto de estos, como de
todos los demás preceptos, vestimentas apropiadas para
presentarnos delante Suyo con un traje digno cuando llegue
el gran momento. Por eso debemos esforzarnos, cultivarnos
y aprender con lujo de detalles cuales son los preceptos
existentes y como cumplirlos.
Sea la voluntad
de Hashem darnos fuerzas para poder dedicar día a día
momentos predeterminados que consagraremos al estudio de
la Torá y cumplimiento de Sus preceptos. Y además, que
podamos llevar a la práctica los nuevos conocimientos que
incorporamos para que la tarea sea completa.
Pasen todos un
Sucot muy alegre y recuerden, quien se regocija en la
festividad de Sucot puede reparar lo que no pudo hasta Iom
Kipur, pues en esta oportunidad, nos fue encomendado algo
que difiere de todas las demás celebraciones, 9dos veces
fue dicho en la Torá con respecto a este efeméride que
debemos estar contentos: “Te alegrarás en tu fiesta”
y “Estarás alegre”. Intentemos entonces festejar como
se debe esta celebración, en un ambiente ameno, entonando
canciones alusivas, saboreando nuestros alimentos en la
sucá (cabaña) y alegrando también a las demás personas
que comparten la velada con nosotros. Tengan todos “Jag
sameaj”.
1
– Basado en Rashi
2
– Ver Maianá shel Torá.
3
– Metzudat David.
4
– 26 de Nisán.
5
– 26 de Nisán.
6
– Tratado talmúdico de Macot, cap. 3
7
– Traducción del versículo basada en el Targum.
8
– Ver Maianá shel Torá.
9
– Taamei Haminaguim en nombre de Lebush
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