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La
importancia y valor de la labor.
1Mencionó
Rabí Iehuda bar Ilai: dos mundos creó Hashem, (el que
vivimos y el mundo venidero) uno con la letra “v”
(“hei”), y el otro con “h”
(“iud”), aunque no sabemos cual creó con cada uno de
los caracteres citados. Pero ahora que nuestro versículo
relata: (Bereshit 2: 4) “Estas son las descendencias de
los cielos y la tierra en momentos de ser creados”,
que en Hebreo se dice “otrcvc”,
aprendemos que este mundo es el que fue creado con la letra
“v”, pues “otrcvc” puede
leerse “otrc v c”, es
decir, con la letra “v” los creó, refiriéndose a los cielos y la tierra, que es el tema de
nuestro versículo.
Tenemos
que este mundo fue creado con la letra “v”,
la cual dicho sea de paso, es muda similar a la “h” española,
por lo tanto, es el carácter más fácil de pronunciar, ya
que solo con exhalar un poco de aire lo habremos logrado, en
contraposición a todas las demás letras, cuya pronunciación
requiere la articulación de diferentes órganos: la lengua,
músculos del paladar, acción de los labios, etc.
Esto
enseña, que con la misma facilidad que pronunciamos la
letra “v”, de esa misma manera Hashem creó el universo.
Solo
que no es común escuchar como pronunciando una letra se
puede crear una mesa, un árbol de manzanas, edificios, máquinas
de cortar fiambre, y seres humanos. Quizá no podamos
imaginar como a través de la vocalización de un simple carácter
es posible realizar toda la creación que está frente a
nuestros ojos. Pero para Hashem esto fue factible, y para
comprenderlo, brindaremos una ilustración, en la cual
utilizaremos términos y ejemplos que pueden ser captados
por la mente y el raciocinio humanos.
Mostraremos
esto, solo para que nos sea posible captar y diagramar un
esquema imaginario que nos permita tomar conciencia de la
existencia de la posibilidad de crear todo el universo
pronunciando la más fácil de las letras, o sea “v”, pero de todos modos, sepamos que el universo fue creado de la nada,
por lo que los elementos que expondremos son solo a título
de ejemplo, pues nuestras mentes solo están acostumbradas a
percibir acerca de creaciones a partir de algo ya existente,
basándose en el enunciado “Nada se pierde, todo se
transforma” el cual consta en el libro de Rambam, (leyes
acerca de los fundamentos de la Torá 4: 4).
Y
también, al igual que todas las cosas que componen el
universo, hay un indicio de esto en la Torá.
Versa
en Bereshit (Génesis) 17: 15: "Dijo Hashem a
Abraham: tu mujer Saraí ("hra"),
no será más llamado su nombre Saraí, sino que Sará
("vra")
será su nombre"
Por
otro lado, versa en Bamidvar (Números) 13: 16: "Y
llamó Moshé a Oshea ("gauv")
hijo ("ic") de Nun: Ioshúa ("gauvh")".
Moshé
le puso un nombre que significa "salvación", y lo
necesitaba para salvarse de los demás espías que fueron a
investigar si la Tierra Prometida era propicia para ser
conquistada, porque los demás enviados tenían en su corazón
pensamientos impíos.
Lo
que pudimos apreciar en el versículo de Bershit 17: 15 es
que le sacaron una letra al nombre de la esposa de Abraham,
y la pregunta es ¿A dónde fue a parar esa letra?.
La
respuesta es que cuando Moshé le agregó una caracter al
nombre de Oshea ("gauv"),
y le puso Ioshúa ("gauvh")",
esa letra "h"
que le agregó, no es ni más ni menos que la letra que le
sacaron al nombre de la esposa de Abraham, ya que se llamaba
Saraí ("hra") y le pusieron Sará ("vra").
Esto
es: “Nada se pierde, todo se transforma”.
Y los científicos también concuerdan con lo expuesto,
ya que entre 1803 y 1808 John Dalton propone una teoría atómica
compuesta de los siguientes postulados:
- Los
elementos están compuestos de partículas
extremadamente pequeñas llamadas átomos.
- Todos
los átomos del mismo elemento son similares entre sí y
diferentes de los átomos de otro elemento.
- La
separación de átomos y la unión se realiza en las
reacciones químicas. En estas reacciones, ningún átomo
se crea o destruye y ningún átomo de un elemento se
convierte en un átomo de otro elemento.
- Un
compuesto químico es el resultado de la combinación de
átomos de dos o más elementos en una proporción numérica
simple.
Además de la teoría atómica de Dalton surgieron
otras leyes que concordaban con lo expuesto por él, entre
las que se encuentra esta:
Ley de la
Conservación de la Masa: La Materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma.
Pero
continuemos con lo expuesto por Rambam:
Es
sabido, todo lo que hay en el universo está compuesto por
cuatro elementos: aire, agua, fuego y tierra.
Veremos
ahora, como es posible crear todo a partir del aire que sale
de nuestros pulmones y da origen a la letra “v”,
que es el carácter con el que todo lo que vemos fue creado.
2Podemos
hacer la prueba de exhalar con fuerza frente a un espejo u
otro vidrio, y apreciaremos como el aliento que sale de
nuestra boca empaña al mismo formándose paulatinamente
pequeñas gotas. Con esto podremos elevar a nivel consciente,
respecto a la posibilidad de crear agua a partir del aire.
También
es factible extraer fuego del agua, ya que colocando un
recipiente de vidrio puro, al cual le introducimos una
medida considerable de agua, y lo colocamos en el mes de
Tamuz, el más
caluroso del verano, frente a los rayos del sol, rodeando a
su vez al objeto con unos trozos de lino, podremos
contemplar como al cabo de un tiempo, se originan chispas
que terminan por encender el lino que se convierte en
llamas. Habremos extraído fuego del agua.
Nos
resta explicar acerca de la tierra. Lograremos esto
calentando agua, le aplicamos una alta temperatura, y
finalmente podremos contemplar producto de esta cocción,
que se han originado elementos sólidos, duros como la
piedra producto del efecto que el fuego ejerció sobre el
agua.
Hemos
visto una ilustración que nos muestra como es posible crear
solo con la letra “v”
los cuatro elementos básicos que componen toda materia que
hay en el mundo.
Pero
esto no es suficiente para que todo exista, hace falta
procesar estos componentes básicos y dar forma a cada cosa.
Pues a nadie con un nivel intelectual medio le podrán decir
que una computadora se formó mediante la teoría evolutiva.
Un entendido sabe que jamás, mediante el efecto de
explosiones se puede crear un transistor, un circuito
integrado o un tubo de rayos catódicos. Para esto se
necesita de la alta tecnología y de la sabia combinación
de cada elemento.
Se
requirió análisis de laboratorio y el esfuerzo de muchas
mentes. Hasta que Julius
Plücker en 1859 realizó experimentos con Rayos Catódicos
consistiendo en lo siguiente:
Dos
Electrodos se encuentran dentro de un tubo sellado de vidrio
al que se ha extraído casi completamente el aire. Cuando se
aplica un Voltaje alto a través de los electrodos, emerge
un haz de rayos desde el electrodo negativo llamado Cátodo
hacia el electrodo positivo llamado Anodo.
Estos rayos tienen naturaleza negativa, ya que son repelidos por el
extremo negativo de campos eléctricos (Cátodo) y magnéticos
(Sur Magnético).
Luego
de esto se realizaron nuevos experimentos, y tras muchísimos
años de esfuerzo, se logró un tubo de rayos catódicos,
del que derivó el que vemos en los monitores de nuestras
computadoras.
Y
no le aconsejamos a nadie decir a los científicos con mente
privilegiada que trabajan en la confección de este tipo de
equipo sofisticado, mencionarle que lo que ellos
planificaron se creó mediante la teoría evolutiva.
3Cierto individuo incrédulo se acerca a Rabí Akiva y le pregunta:
- ¿Quién
creó el universo?.
Rabí
Akiva le responde: “Hashem”
El
individuo insiste:
- ¡Dame
pruebas concretas!.
El sabio
le sugiere: “Regresa a verme mañana”.
Al día
siguiente, el individuo se presenta, como le había indicado
el Rabí.
Rabí
Akiva comienza a explicar:
“¿Con
que te vistes?”
- Con
prenda de vestir!.
“¿Quién
la hizo?”
- El
sastre.
El
erudito le comunica: “No te creo, dame pruebas concretas!”.
-¿Cómo
te puedo demostrar algo que es obvio?, ¿no sabes que el
sastre la hizo?. Para hacer una prenda así se requiere un
profesional.
Rabí
Akiva le dice ¿Cómo te puedo demostrar algo que es obvio?,
¿no sabes que Hashem hizo el universo?”.
Se
despidió el que vino con la pregunta y retornó a su sitio.
Cuando se
hubo retirado, los discípulos le preguntaron al Rabí:
“¿Que
es eso tan obvio, lo cual demuestra que Hashem creó el
universo?”.
El
maestro les responde: “Así como la casa demuestra que los
constructores la hicieron, porque no hay nadie más que la
pueda hacer, o una prenda de vestir, que un sastre la realizó,
y la puerta, que el carpintero la construyó, del mismo modo,
el universo demuestra que Hashem lo creó”.
Y
si contemplamos alguno de los seres vivos que habitan el
planeta, más aun nos maravillaremos con la obra de la
creación. A simple vista podemos observar a un niño
corriendo por el parque, jugando y saltando alegremente.
¿Pero
qué pasa si ese chiquilín un día se enferma?. No sabremos
que hacer para ayudarlo hasta que entendamos como está
compuesto su cuerpo y que es lo que sucedió dentro de él.
Solo
que eso no lo podremos realizar ahora, llevaría decenas de
años de trabajo, esfuerzo y estudio. Estaremos obligados a
recurrir a quien ya cuenta con los extractos de toda esa
investigación que se efectuó a través de los siglos y
quizá él tenga la solución para su problema. Tal vez le
de una medicina que lo ayude a recuperarse para que lo
podamos ver correr nuevamente por el parque.
Ahora,
que comprendemos que el médico no es mago, sino que cuenta
con el resumen de los estudios realizados y sabe el
comportamiento de las partes del cuerpo, y por eso puede
ayudar, veamos también, como procedieron los que realizaron
los análisis y a que conclusiones llegaron.
Los investigadores
sentenciaron: Para poder comprender cómo funciona el cuerpo
humano sano, cómo se desarrolla y envejece y qué falla en
caso de enfermedad, es imprescindible conocer las células
que lo constituyen.
Célula es la
unidad mínima de un organismo capaz de actuar de manera autónoma.
Todos los organismos vivos están formados por células, y
en general se acepta que ningún organismo es un ser vivo si
no consta al menos de una célula.
Sus
características generales son: hay células de formas y
tamaños muy variados. Algunas de las células bacterianas más
pequeñas tienen forma cilíndrica de menos de una micra o
µm (1 µm es igual a una millonésima de metro) de longitud.
En el extremo opuesto se encuentran las células nerviosas,
corpúsculos de forma compleja con numerosas prolongaciones
delgadas que pueden alcanzar varios metros de longitud (las
del cuello de la jirafa constituyen un ejemplo espectacular).
Ahora
que llegaron a esta conclusión, deberían también saber
como están compuestas y como actúan.
Continuaron
investigando y dedujeron que pese a
las muchas diferencias de aspecto y función, todas las células
están envueltas en una membrana - llamada membrana plasmática
- que encierra una sustancia rica en agua llamada citoplasma.
En el interior de las células tienen lugar numerosas
reacciones químicas que les permiten crecer, producir energía
y eliminar residuos. El conjunto de estas reacciones se
llama metabolismo (término que proviene de una palabra
griega que significa cambio). Todas las células contienen
información hereditaria codificada en moléculas de ácido
desoxirribonucleico (ADN); esta información dirige la
actividad de la célula y asegura la reproducción y el paso
de los caracteres a la descendencia. Estas y otras numerosas
similitudes (entre ellas muchas moléculas idénticas o casi
idénticas) demuestran que hay una relación evolutiva entre
las células actuales y las primeras que aparecieron sobre
la Tierra.
Fueron
perseverantes en su investigación, y llegaron a comprender
también que sucede dentro del núcleo de las células y
como funcionan los diferentes componentes de su interior.
Esto
hizo que puedan descubrir medicación para remediar
desperfectos producidos en el metabolismo, lo que implica
solucionar problemas de salud en los seres humanos, entre
los cuales se encuentra el pequeño de nuestro caso que
jugaba y saltaba en el parque.
Pero
lo interesante es que al analizar las obras de la creación,
e interiorizarnos en los detalles más mínimos, llegamos a
la simple conclusión que es imposible se hallan formado
solas. Apreciamos que se requiere una fuente de
conocimientos y una precisión tal, que sería imposible
bajo todo punto de vista realizar algo semejante. Llegamos
indefectiblemente a la conclusión de que Hashem hizo todo.
Y
lo único que podemos pretender es que se nos deje
participar de algún modo en toda esta magnífica obra.
Pero
¿podemos tener parte en la misma?.
Si
que podemos, ya que versa: (Bereshit 2: 3): “Y bendijo
Di’s al día séptimo y lo santificó, pues en él descansó
de toda labor que creó Di’s para hacer”.
“...que
creó Di’s para hacer”. 4Enseña que
Hashem creó todo de la nada para que nosotros “hagamos”
con eso y de esta manera nos asociemos a Su creación.
Cuando
trabajamos con el fin de obtener dinero para nuestro
sustento y el de nuestras familias, estaremos asociándonos
a la creación. Y tan importante es la labor realizada de
acuerdo a las normas que enseña la Torá, que versa (Bereshit
2: 15 - 16): ”Y tomó Hashem al hombre (Adam), y lo
colocó en el jardín del Eden, para que lo trabaje y lo
cuide. Y ordenó Hashem al hombre mencionándole: de todo
fruto del huerto podrás comer”.
Si
analizamos el texto, contemplaremos que primero ordenó
Hashem al hombre trabajar y luego acerca de su alimento. 5Vemos de aquí,
la importancia del trabajo, pues Adam no probó bocado sino
hasta después de haber realizado su labor.
De
aquí la enorme importancia de trabajar, pero no debemos
olvidar que “no solo de pan vivirá el hombre”. Antes de
asistir a nuestro empleo es menester concurrir a la Sinagoga
y recitar allí las plegarias matutinas, luego estudiar al
menos un par de leyes o Mishná, y luego de desayunar,
entonces si emprendemos la marcha hacia nuestra labor. Y
cuando regresamos por la noche, también corresponde que
recitemos las plegarias de la noche con un “minián” y
asistamos a la casa de estudios para aprender como
comportarnos en nuestra vida en general y en nuestro trabajo.
De
esta manera estaremos realizando una labor material, pero a
su vez espiritual, aplicando lo que aprendimos en la casa de
estudio. Y no solo eso, sino que mientras permanecemos en la
Sinagoga y participamos de las plegarias, también allí
estamos realizando un trabajo espiritual por el cual
recibiremos nuestra paga. Ya que, por ejemplo, si contamos
la cantidad de letras que hay en el primer versículo de la
Torá, obtendremos que son 28, y si respondemos cuando
recitan Kadish, “Amén, iie sméh rabá mebaraj, lealam
ulalmei almaiá”, que significa “sea el nombre grande de
Hashem bendecido por siempre jamás”. Si contamos cuantas
letras hay en estas palabras, llegaremos a la misma cifra
que el primer versículo del Pentateuco, es decir, 28.
Tenemos que respondiendo cuando recitan kadish, también con
eso nos asociamos a la creación del universo.
Y
para que sepan acerca de la importancia del kadish: 6Una
señora muy honorable, cuyo esposo era un exitoso
comerciante, acostumbraba desde hace varios años acercar
cada tanto su donación a la academia de estudios de Torá (Ieshivá).
Solo que ponía una condición por su contribución: que los
alumnos de la Ieshivá reciten kadish (es la plegaria que se
estila recitar por los difuntos) para todas aquellas almas
que abandonaron este mundo y no tienen quién recite por
ellos kadish. Y la Ieshivá designó un muchacho que
se ocupe especialmente de esta tarea en beneficio de estas
almas solitarias.
Cierto
día, el marido de esta señora abandonó este mundo, y por
cuanto que él dirija los negocios conjuntamente con su
esposa, su desaparecimiento perjudicó las empresas, hasta
que finalmente se produjo la quiebra de la señora que quedó
en una situación económica muy precaria.
Al
cabo de un tiempo, además de esta mujer tener que soportar
ahora la pobreza en la que se hallaba inmersa, se le sumó
una nueva carga: sus dos hijas habían llegado a la edad de
contraer enlace, y el dinero para casarlas ¿de dónde?. Sin
emmargo, la señora afrontó el destino que le había tocado
con amor y no protestó por su suerte.
Solo
había una cosa a la que no podía rehusar, y su corazón
estaba angustiado por esto y le dolía en gran manera, se
trataba del asunto del kadish por las almas solitarias que
al haber cesado sus contribuciones a la Ieshivá para este
fin, indefectiblemente se interrumpiría.
Decidió
con su alma llena de amargura, dirigirse a los directivos de
la Ieshivá y solicitarles que pese a que ahora no puede
continuar aportando los fondos necesarios para que se continúe
con el recitado del kadish por las almas solitarias, que de
todos modos prosigan con esto hasta que Hashem le otorgue
nuevamente dinero para poder proseguir con la obra.
Los directivos de
la Ieshivá se conmovieron en gran manera por la integridad
de corazón y el alma maravillosa que lleva en su interior
esta señora viuda, y le aseguraron que guardarían de hacer
como su voluntad, es decir, continuar con el recitado de
kadish por las almas solitarias.
Estas palabras
llenaron su alma de felicidad, y con sus ojos que parecían
emanar como centellas relampagueantes por su dicha, se
despidió de los dirigentes.
Mientras regresaba
a su casa, cuando hubo salido a la calle, se apareció
frente a ella un anciano desconocido de barba blanca como la
nieve que la saluda y comienza a interiorizarse en sus
asuntos y la situación de sus hijas.
La señora suspiró
y relató al anciano su amarga suerte que se hizo presa de
ella, y la estrepitosa caida de su situación económica.
Pasar de ser una mujer rica y caer hasta llegar a una posición
catastrófica. Además sin tener los medios necesarios para
ocuparse del casamiento de sus hijas que ya llegaron a edad
de contraer enlace.
El anciano le
preguntó: "¿Cuánto necesitas para casar a tus
dos hijas?"
"¿Para qué
deseas saber?" - pregunta la mujer con sorpresa y
le dijo cual era la suma requerida.
El anciano extrajo
un papel y escribió una orden para el banco local, que le
abonen a la señora la suma que fijada.
Solo que antes de
firmar, pidió que por tratarse de una cifra muy elevada, es
conveniente que testigos presencien el momento de la firma,
y que ellos también firmen en el documento.
Totalmente
conmovida, la señora subió a la Ieshivá y pidió a dos de
los jovenes que allí estudiaban que la acompañen.
Cuando el anciano
los vio, les indicó que presten suma atención en el
momento que estampa su firma en el documento. Y para mayor
seguridad, solicitó a los jovenes una hoja de papel y
estampó allí su firma para que comprueben que la que
escribirá ahora en el documento es la suya.
Luego ordenó a la
mujer que vaya a buscar la suma al banco a la mañana del día
siguiente.
Todo esto pareció
a la mujer que estaba anonadada, raro y extraño. Pensó:
"¿Qué vio este anciano extraño en ella para hacerle
todas estas bondades, a tal punto de cubrir completamente
los gastos del casamiento de sus dos hijas?".
De todos modos,
aguardó hasta el día siguiente con su corazón agitado
hasta la apertura del banco y probar suerte con el papel que
el anciano le había entregado.
Cuando el empleado
bancario recibió la orden de pago, dirigió su mirada hacia
la mujer una y otra vez, miraba la orden nuevamente, y parecía
desconcertado.
Pidió
a la señora que aguarde e ingresó con la orden a la
ofician del director del banco que además era su dueño.
Y
aquí ocurrió algo dramático, al ver la orden, el dueño
del banco cayó de su silla y se desmayó.
Los
empleados del banco escucharon lo que sucedió, y encerraron
a la mujer en una de las salas laterales y pusieron un
guardia para que cuide que no se escape, pensando que podía
haber aquí algún acto de estafa o algo similar.
Cuando
se hubo recuperado el director del banco, pidió ver a la
mujer que trajo la orden de pago.
cuando
esta hubo ingresado a su despacho, el dueño le
pregunta "¿Como y cuando
consiguió esta orden?"
La dama responde:
"Ayer la recibí de un judío honorable de una larga
barba blanca, y hay dos muchachos de la ieshivá que pueden
atestiguar, ya que vieron
como quién escribió
la orden firmó sobre la misma".
El
director del banco le preguntó: "¿Podría reconocer
al anciano si le muestro una foto?"
Respondió
la señora: "Seguro que si! y no me cabe ninguna duda
que también los dos muchachos de la Ieshivá lo pueden
identificar!"
El
dueño del banco ordenó traer fotos de su padre. Y cuando
extendió las fotografías delante de la señora, lo señaló
como el hombre que le entregó la orden.
El
dueño del banco ordenó que le paguen lo que dice en la
orden y que la dejen ir.
Cuando
la mujer se hubo retirado, relató a los presentes acerca de
lo que había sucedido ante sus ojos: "El anciano que
le entregó la orden no es sino su padre (del dueño del
banco) que abandonó este mundo hace ya diez años"
La
noche anterior a este suceso, se presentó mi padre en medio
del sueño y me dijo: "Has de saber que desde el
momento que te apartaste del camino recto y te casasate con
una no judía, y dejaste de cuidar el recitado del kadish,
mi alma no hallaba descanso, hasta que vino la señora viuda
(aquí mencionó el nombre de ella) y ordenó recitar kadish
por las almas que no tienen quién recite kadish por ellas.
Y tuve el mérito que me alcanzó ese kadish que recitaron
en la Ieshivá por orden de la mujer, y eso provocó que mi
alma se eleve y halle reposo. Mañana por la mañana, se
presentará esa señora en tu banco con una orden donde
escribí un asuma que costeará los gastos de casamiento de
otrei amén"sus dos hijas".
"Cuando
me desperté - relata el dueño del banco - exaltado por el
sueño, lo conté a mi mujer que se burló de todo este
asunto. Pero desde el momento en que se presentó la mujer
con la orden sepe que el sueño era verdad"
Al
finalizar este relato el Rab Zonenfeld dice: "¿Saben
quiénes eran los dos muchachos que presenciaron el hecho e
hicieron las veces de testigos?: Yo y mi amigo, el Rab
Grinvaldt"
Finalmente,
el dueño del banco volvió en teshubá (retomó la buena
senda), y su esposa se convirtió al judaismo de acuerdo a
las leyes de la Torá, y tuvieron el mérito de construir
una casa fiel a la Torá y sus mandamientos.
Tengan
todos un Shabat Shalom y que este sea un año bueno y próspero
para todos.
1-Tratado
talmúdico de Menajot 29b
2-Explicación
de Rab Saadia Gaón a Sefer Haietzirá 1: 11
3- Ialkut sipurim, Midrash
Temurá.
4
– ver Kli Iakar.
5 – Abot de Rabí Natán 11
6 – Notrei amén.
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