1La
sección semanal “Cuando vengas” (“Ki tabó”) se
lee siempre en el mes de Elul, el último de los meses
del año. Y un indicio de esto hallamos en el tratado
talmúdico de Meguilá 31b. Allí consta que Ezrá el
sofer, quién era uno de los principales dirigentes de
Israel que subió con el pueblo cuando regresaron del exilio de Babel
hacia la Tierra Santa, decretó que se lean las
maldiciones del libro Debarim (las 98 que hay en la
sección semanal “Cuando vengas”) antes de Rosh
Hashaná, para que se termine el año, y junto con él,
sus maldiciones.
En
esto que mencionó la Guemará, hay un mensaje que
debemos extraer, es el siguiente: si fueron sentenciados
en el Cielo y salieron, ya sea uno o varios decretos que
van en perjuicio de Israel, Hashem nos libre, que se
manifiesten y materialicen a través de las maldiciones
que se leen del libro de Debarim, (ya que al mencionar
todas estas cosas ingratas que condicionalmente
sobrevendrían sobre el pueblo de Israel si no hacemos
la voluntad de Hashem, cuando las leemos, que se compute
esa lectura como que al mencionar lo que nos sobrevendrá
si no hacemos Su voluntad, sea eso suficiente y nos
perdone por nuestra conducta fallida en el pasado), o
sea, similar a lo que mencionó el profeta: (Oshea 13:
3): “Y sean las palabras que emanan de nuestros labios,
como toros acercados de buena voluntad sobre el
altar”. (Transcribí directamente la traducción del
“targum” para que se comprenda mejor). El versículo
nos quiere decir: que sea la voluntad de Hashem, que
sean las palabras que salen de nuestras bocas, es decir,
nuestras plegarias, en reemplazo de los sacrificios
expiatorios y conciliatorios que ahora no podemos
acercar por hallarse el Santo Templo destruido.
De
esta manera se cumplirá sobre nosotros lo que dijo uno
de los compositores de poesías que forman parte de las
plegarias que hay impresas en los libros de oraciones:
“Que se termine el año y sus maldiciones, y que
comience el año y sus bendiciones”
Causalmente,
aquellos sabios que analizan los escritos sagrados y
extraen explicaciones contaron la cantidad de palabras
que hay en las maldiciones que están escritas en la
sección semanal “Cuando vengas” (“Ki tabó”), y
la cifra obtenida fue: 676 palabras. Exactamente el
mismo valor numérico de “,ugr” (o sea,
“maldades”). Sin embargo, en contraposición a esto,
fueron contabilizadas en las maldiciones, 26 veces el
sagrado nombre de Hashem “v
– u
– v
- h”.
y causalmente, el nombre de Hashem tiene un valor numérico
de 26. Multiplicamos 26 x 26, obtenemos la misma cifra
que cuando contabilizamos la cantidad de palabras que
hay en las maldiciones, es decir, 676.
Es por eso,
que en el libro de los Salmos 34: 20, está insinuado al
respecto:
ehsmk
,ugr ,ucr“
“’v
ubkhmh okufnu,
es
decir: “Muchas son las maldades que están
predispuestas a recaer sobre el justo, y de todas ellas
nos salvará Hashem”.
Esto
es “Hashem crea siempre el remedio para la enfermedad”,
ya que tenemos un instinto malo que nos insta a cada
instante a desobedecer Su voluntad, y en contraposición,
el instinto bueno que es nuestra arma letal para luchar
contra el enemigo.
Encontrándonos
en la parte final del mes de Elul, debemos esforzarnos
al máximo posible en pulir nuestras cualidades y tomar
decisiones aptas para que en mérito a nuestro trabajo
personal y esfuerzo por mejorar, el Creador del universo
nos de un año lleno de bendición y abundancia.
Como
dijimos arriba, en la actualidad el santo Templo está
destruido y no podemos acercar sacrificios expiatorios,
pero tenemos nuestras bocas que pueden lograr idéntico
resultado, si ponemos el suficiente énfasis y entrega
en el momento de ofrecer nuestras plegarias.
Por
tal razón, debemos tomar conciencia de la vital
importancia que tiene ese pequeño lapso de tiempo que
invertimos en asistir a la casa de oraciones, antes de
ir a trabajar o realizar nuestras actividades, cada uno
según lo que Hashem le dio.
Muchas
veces se da, principalmente en la tierra de Israel, que
ingresamos a lugares donde se organizan varios
“minianim” (grupos de diez personas o más que
derraman sus plegarias al unísono). Debemos saber como
actuar en esos sitios, porque allí el instinto malo está
parado en la puerta esperándonos para tentarnos y que
caigamos en sus garras.
Al
nosotros ingresar, y ver un “minián” que ya comenzó
su plegaria y están recitando los Salmos que se
acostumbran antes de la alabanza “Bendigamos a Hashem
que es bendecido” que marca el inicio de las
bendiciones de la plegaria “Shemá Israel”, es decir,
los conocidos como “Pesukei de zimbrá”: uno puede
pensar fácilmente en saltear todos esos Salmos
preliminares y alcanzar al “minián” en la oración
de “Shemá Israel”
Es
cierto que la ley ampara a una persona que llegó tarde
a la casa de oraciones, y le permite saltear esos Salmos
y comenzar 2directamente
desde las bendiciones de “Shemá Israel”.
Pero
ese es un permiso especial para quién llegó tarde
porque tuvo algún percance: se quedó dormido, le dolía
la muela, etc. De no ser así, y además teniendo otros
“minianim” que van a comenzar en unos minutos, ¿Qué
necesidad tienes de perderte de recibir toda la bendición
y abundancia que puedes bajar al mundo para ti y toda tu
familia a través de una oración apta y ofrecida de
buena voluntad?
Ya
que la plegaria es una escalera, y hay que subir escalón
por escalón para ir a buscar a la cima todo lo que
necesitamos, y cuando logramos llegar arriba y bajamos
con nuestros paquetes, tampoco debemos darnos prisa y
bajar dos escalones a la vez porque nos podemos resbalar
y se nos caerá la preciada mercadería que traemos. Me
refiero con esto último a lo que sigue a la plegaria de
las 18 bendiciones, o sea, la parte de la confesión
(“vidui”), luego los Salmos del día, la hechura del
incienso (“Pitum haketoret”), y Nosotros debemos
alabar (“Aleinu leshabeaj”). Todo debe ser dicho en
orden, preferentemente, a la par del “minián” del
que estamos participando y debemos escuchar los
“kaidshim” hasta el último que se recita por las
almas que ya no están con nosotros. A esto se llama
bajar la escalera escalón por escalón y de esta manera,
no tendremos que temer por algún tropezón que nos haga
caer los paquetes, y podremos llevar las canastas de
bendición, alegría y abundancia que hemos bajado del
cielo para que estén entre nosotros y los nuestros por
el día de hoy.
Y
no piensen que esto que mencioné es solo para los
varones. Es cierto que son ellos los que van a llevar
a la práctica lo que dijimos, pero sepan ustedes,
preciadas mujeres del pueblo de Israel, que también
incumbe y mucho a vosotras lo que concierne a la oración
en un “minián” y todos los detalles que especifiqué,
ya que de ustedes depende que los niños y esposos
derramen una plegaria adecuada y les traigan a casa lo
que tanto están esperando: abundancia, paz y
tranquilidad. Es vuestro deber conocer a la perfección
lo que expliqué arriba, y de esta manera van a poder
estimular a vuestros hijos y maridos a
actuar correctamente en la Sinagoga, pues no
deben olvidar, que ustedes no están obligadas a ir a la
casa de oraciones a recitar sus plegarias en un “minián”,
pero deben recordar que vuestro esposo es la otra mitad
de vuestra alma que se unió a la de ustedes y se hizo
una, y si él hace las cosas bien, entonces vuestra alma
se beneficiará automáticamente.
Voy
a explicar el efecto espiritual que tiene la plegaria
que comparé entes a los peldaños de una escalera, para
que quede el tema bien aclarado y haya un mayor estímulo
a esforzarse en lograr actuar de la mejor manera posible
en este tema tan trascendente para nuestra felicidad y
satisfacción, ya sea espiritual y material.
Es
sabido, que desde donde se encuentra la máxima revelación
de Hashem que podemos alcanzar, hasta nuestra posición,
hay cuatro mundos espirituales, ellos son: “Atzilut“,
“Briá”, “Ietzirá” y “Asiá”.
3A
través de la plegaria de la mañana nos podemos elevar
de la siguiente manera: Desde el principio de la misma,
hasta “Bendito sea el que dijo...” (“Baruj sheamar”),
nos encontramos en el mundo de “Asiá”, luego, desde
allí, hasta “El que crea la luz” (“Iotzer hor”),
que es la sección que comprende todos los Salmos y versículos
de alabanza que se recitan antes de las bendiciones
anteriores a “Shemá Israel”, nos encontramos en el
mundo de “Ietzirá”.
Desde allí, hasta antes de la plegaria de las
dieciocho oraciones (“Shemoná eszré”), estamos en
el mundo de “Briá”. Ahora si, comenzamos la
plegaria de las dieciocho oraciones y por entonces
estamos frente a frente al mismísmo Rey de Reyes, en el
mundo de “Atzilut” y le podemos rendir alabanzas
elevadísimas y pedirle todo lo que necesitamos. Lo
alabamos finalmente a través de las tres últimas
bendiciones de la plegaria de las dieciocho oraciones y
nos retiramos de delante Suyo con las manos llenas.
Luego Iniciamos el descenso de la siguiente manera:
Cuando llegamos a “Dichosos los que residen en Tu
casa” (“Ashrei”) hasta “Plegaria de David”
(“Tefilá le David”), nos hallamos en el mundo de
“Briá”. Desde allí, hasta “Confía en Hashem...”
(“Kavé el Hashem” que contiene “pitum haketoret”,
es decir, la hechura del incienso”) estamos en el
mundo de Ietzirá, finalmente, desde allí hasta “A
nosotros incumbe alabar” (”Aleinu leshabeaj”)
regresamos al mundo de “Asiá”. (Este orden es para
los que sus plegarias están estructuradas según la
costumbre “sefaradí” o “sefarad” basada en los
libros de “kabalá”. Sin embargo, quienes oran según
la tradición “ashkenaz”, deben recitar primero “Aleinu”,
después el “Salmo del día” y “confía en Hashem”,
como está en sus libros de oraciones).
Cabe
señalar, que entre cada mundo que vamos ascendiendo o
descendiendo, hay una división que separa el de abajo
con el de arriba, esto es el “kadish”, alabanza que
tiene tanta fuerza que elimina todas las malas
influencias que querían subir con nuestras plegarias al
mundo siguiente. El kadish, les impide esa ascensión
por estar en lenguaje Arameo, ya que las llamadas
“clipot” que son las malas influencias, no
comprenden ese lenguaje y por lo tanto no pueden subir.
El “kadish” logra este objetivo mediante su
estructura que está calculada a la perfección, según
los fundamentos de la
numerología sumado a la respuesta de los 5 “ámén”
que se responden en la primera parte del “kadish”.
Además, la parte más importante de esta
alabanza, que es “Sea el nombre grande de Hashem...”
(“Iié Shmé Rabáh...”) tiene 28 letras, por lo que
pronunciando esas 28 letras nos asociamos además, a la
creación del mundo, ya que el primer versículo del
libro de Génesis (“Bereshit”), tiene 28 letras. Y
la congregación sefaradí, acostumbra contestar
desde “Sea el nombre grande de Hashem...”
hasta “por siempre jamás” (“Iié Shmé Rabáh...”
hasta “almaiá” ), pues de esta manera se completan
28 palabras que es en contraposición a la cantidad de
letras del primer versículo de la creación.
Después
de conocer un poco más el efecto que logra nuestra
plegaria de cada mañana, debemos esforzarnos al máximo
posible en recitarla como se debe, según lo que
especificamos arriba y tratar de superarnos
constantemente, ya que un objeto lanzado al aire, cuando
deja de subir, comienza a bajar, jamás se mantiene en
un mismo lugar, lo mismo sucede con nosotros, o subimos
o bajamos, debemos intentar siempre permanecer en estado
ascendente. Sea la voluntad de Hashem, que nos de
fuerzas suficientes para poder levantarnos temprano y
desenvolvernos en la casa de oración de manera correcta
y propicia, para que pueda hacerse nuestra voluntad así
como nosotros hacemos Su voluntad, como versa 4“Haz
tu voluntad como Su voluntad, para que se haga Su
voluntad como tu voluntad”.
1-
Parparaot la Torá pag. 176
2 – Shulján Aruj Oreaj Jaim 111:
3
La
Torá nos ordenó que seis años se trabajará la
tierra, y el séptimo descansará, este es el año de
“shemitá”, donde cada uno renuncia a lo que hay
sembrado en sus tierras, y lo que crece puede ser
tomado por todo el pueblo, inclusive su dueño.
Además,
fue ordenado algo similar respecto a las deudas. Versa
en Debarim 15: 1 “Al cabo de siete años harás “Shemitá”.
Y en esto consiste la “Shemita”: renunciará todo
acreedor a las deudas que tenga su compañero con él,
no se acercará (para reclamar) a su compañero y a su
hermano porque fue proclamada “Shemitá” por
Hashem”.
Luego
la Torá nos relata que si cumplimos con este precepto
tendremos mucha bendición y dominaremos sobre las demás
naciones, sin que seamos dominados por ellos.
Más
adelante versa (Debarim 15: 7): “Si hubiere entre ti
un necesitado de uno de tus hermanos, en una de tus
ciudades, en tu tierra que Hashem tu Dio’s te da, no
endurezcas tu corazón y no cierres la mano a tu
hermano necesitado. Sino que abrirás tu mano a él, y
le prestarás lo suficiente que le faltare. Cuídate
para que no haya en ti una cosa de maldad en tu corazón
diciendo: se aproxima el año séptimo, el año de
Shemitá, y sea malo tu ojo con (que miras a) tu
hermano, el necesitado y no le dieres a él, y clamare
contra ti a Hashem y habrá en ti pecado”
Al
ver los sabios que los hombres acaudalados se abstenían
de prestar dinero a los necesitados cuando se
aproximaba el año séptimo, por temor a que no le
devuelvan el préstamo antes de la finalización del año,
y por consiguiente pierdan lo que prestaron, y por
ende transgredían el versículo que citamos antes,
por tal razón, Hilel sentenció un decreto
consistente en un documento llamado “pruzbul”, el
cual permite que las deudas sean cobradas aun después
del año de “Shemitá”.
5En
la actualidad el año de Shemitá es considerado un
precepto rabínico, ya que para ser considerado un
precepto de la Torá es necesario que se cuenten los
Jubileos, los cuales consisten en siete períodos de
siete años, o sea, siete Shemitot, entonces se
declara a ese año “Jubileo”, pero esta cuenta se
ha perdido, entonces debemos aguardar a la llegada del
Meshiaj hasta que se restablezca, mientras tanto es
considerado un precepto rabínico.
Decíamos
que cada persona que tiene una deuda y esta vencerá
antes de la finalización del año séptimo, debe
llenar un documento llamado “pruzbul” o también
puede verbalmente entregar sus deudas en manos del
tribunal para ser cobradas después del año de Shemitá.
Explicaré acerca del “pruzbul” porque quién no
lo llena, si luego de finalizado, cobra una deuda que
vencía antes de la culminación del año séptimo,
estará transgrediendo un precepto que la Torá nos
ordenó cuidar.
Todo
varón o mujer, que tiene dinero prestado a otro judío,
o cuentas de ahorro en el banco (inclusive que en ese
banco haya un permiso con el que se permite operar allí,
llamado “heter isca”). Así, quién tiene un
cheque cuya fecha de cobro vence antes de la
finalización del año de Shemitá, en todos estos
casos, debe saber la persona que todas sus deudas que
le adeudan le serán borradas cuando finalice el año
de Shemitá.
En
nuestros tiempos, también los créditos en negocios y
alquileres o salarios adeudados, se borran en el año
de “Shemitá”.
Si
una mujer tiene una cuenta en el banco, ya sea en
sociedad con su marido, o por separado, debe hacer el
“pruzbul”. Y puede nombrar en su representación
para esto a su marido.
¿Qué
es el “pruzbul”?
Es
una palabra compuesta de tres vocablos: “pruze”,
“bule” y “bute”, que significan: decreto entre
ricos y pobres, y fue establecido por los motivos que
citamos arriba.
¿Cuántos
“pruzbul” se necesitan?
Cada
persona que le deben necesita un “pruzbul”, no
importando cuantas personas le deben.
¿Cuándo
se hace el “pruzbul”?
Se
lo hace sobre el final del año de “Shemitá”, o
sea, antes de Rosh Hashaná.
El
“pruzbul” le sirve para cobrar las deudas que
hayan sido contraidas antes de la fecha en que fue
escrito el “pruzbul”, las deudas que se contraigan
después de eso, se borrarán después del año de
Shemitá y no será posible cobrarlas, por tal razón
, conviene hacer el “pruzbul” en una fecha cercana
a Rosh Hashaná.
Quién
vive fuera de la Tierra de Israel, y le prestó dinero
a alguien que vive en la Tierra Santa, es apropiado
que haga el “pruzbul” antes que ingrese Rosh
Hashaná en Israel.
Es
posible hacer el “pruzbul” por la noche
5
– Estos datos fueron basados en “Darkei halajá”,
por el Rab Mordejai Eliahu. Además, fue utilizado el
Shulján Aruj Joshen Mishpat y comentaristas. También
Mishná Shebiit cap. 10, y tratado del Talmud: Guitin
cap. 4.