|
Las primicias de las frutas. Debarim
26: 1 "Será cuando vengas a la tierra que Hashem tu Di's te da por
heredad, y tomes posesión y te radiques en ella. Tomarás del principio de toda
fruta de la tierra que traerás de tu tierra que Hashem tu Di's te da, y las
colcarás (a las frutas) en una canasta e irás al lugar que elegirá Hashem tu
Di's para posar Su nombre allí"
En
el cuarto capítulo del tratado del Talmud Taanit se explica: “¿Quiénes eran
los hijos de los ladrones de Eli, los hijos de los que preparaban higos secos?.
Dijeron: cierta vez decretó el reinado un decreto sobre Israel… que no
traigan primicias a Ierushalaim, y colocaron guardias sobre los caminos, así
como lo hizo Ierabam hijo de Nebat para que no suba Israel a la fiesta en Ierushalaim. ¿Qué hicieron los aptos de esa época? Trajeron
canastas con primicias y las cubrieron con higos secos y las cargaron, y una
madera con la que se muele en el mortero sobre sus hombros, y cuando llegaban a
la posición de los guardias les decían a ellos: ¿A dónde van ustedes? Les
contestaban: ‘a preparar un par de tortas de higo seco en el mortero que está
cerca de aquí y con las maderas que están sobre nuestros hombros’. Por
cuanto que pasaron de ellos decoraban las canastas y las traían a Ierushalaim”.
Y por eso fueron llamados “los hijos de los ladrones de Eli y los hijos de los
que preparaban higos secos” (por que robaban el corazón de los guardias a
través de las maderas que portaban sobre sus hombros y con los higos secos con
los que camuflaban a las primicias). Así se relata sobre ellos, que “cierta
vez decretó el reinado un decreto que no traigan maderas para el orden (maarajá),
y dispusieron guardias en los caminos. ¿Qué hicieron los temerosos del pecado
de esa generación? Trajeron cortes de troncos y fabricaron escaleras, las
colocaron sobre sus hombros y emprendieron la caminata. Por cuanto que llegaron
a ellos, les confesaron a los centinelas: ‘vamos a traer unos pichones de un
palomar que se halla próximo a este lugar con las escaleras que están sobre
nuestros hombros’. Cuando los dejaron atrás, las desarmaban y traían a
Ierushalaim”
|