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“Sección de la Torá "Ki tetzé" (Cuando salgas)"

 Veamos una explicación

Manteniendo nuestra palabra.

Esta página tiene algunas palabras en Hebreo, si deseas verlas debes bajar una fuente que contiene esas letras. Bajala de aquí 

Mantener nuestra palabra.

Devarim 25: 13: “No tendrás en tu bolsillo piedra y piedra (se refiere a las pesas), pequeña y grande. No tendrás en tu casa efá (nombre de una medida de volumen) y efá, pequeña y grande. Piedra completa y recta tendrás, efá completa y recta tendrás, para que se te prolonguen tus días sobre la tierra que Hashem tu Dio’s  te da. Porque abominación hacia Hashem tu Dio’s es todo aquel que hace esto, todo el que engaña” 

1Dijo Rabí Iaakov: “Este mundo  se parece a la antesala del mundo venidero. Arréglate en la antesala para que puedas ingresar al palacio”.

1aEl Midrash relata que en el futuro los pecadores dirán delante de Hashem: “Déjanos y nos arrepentiremos de nuestras malas obras y retornaremos a la senda del bien.

Hashem les responderá: El mundo en el que estuvisteis (se refiere al mundo actual) se parece a vísperas de Shabat, y el mundo este (aquí se habla del mundo venidero) se parece al Shabat. Si la persona no prepara en vísperas de Shabat, ¿Qué comerá en Shabat?.

También, el mundo en el que estuvisteis se parece a la tierra firme, y el mundo este (el mundo venidero), se parece al mar. Si la persona no toma provisiones en tierra firme ¿Qué comerá en alta mar?”.

Este mundo se parece a la antesala, si el individuo no se prepara en ella, realizando buenas obras y estudiando Torá ¿Cómo ingresará al palacio?. 2Pues de cada buena acción que la persona realiza, se  forma para la 3“neshamá”, el “ruaj” y el “nefesh” (son las tres secciones del alma que tenemos) una vestimenta, para que luego el alma pueda ascender e ingresar delante de Hashem. Así como el individuo no puede entrar al palacio presidencial vestido con harapos,  del mismo modo debe acondicionarse en este mundo, preparando una vestimenta adecuada para presentarse honorablemente delante del Rey Supremo en el mundo venidero.

Y sepamos que no solo se va generando una vestimenta digna para presentarse en el futuro delante de Hashem cada vez que hacemos un acto bueno, también se genera algo así como un depósito a plazo fijo que podremos cobrar en el mundo venidero.

¿En qué consiste este pago del que hablamos a cobrar en el futuro?. Cual será la recompensa total por los preceptos no sabemos, pero hay algo que fue  revelado a nosotros, y es lo siguiente:

4Dijo Rabí Ieoshúa hijo de Leví: En el futuro, Hashem hará heredar a cada justo trescientos diez mundos, como versa (Proverbios 8: 21): “Para dar en heredad a Mis amados hay y sus depósitos llenaré”.

5Esta deducción se basa a partir de la palabra “hay”, que en Hebreo es “ah” y tiene un valor numérico de 310. O sea, que el placer del que disfrutará cada uno de los justos en el mundo venidero será trescientas diez veces más grande a los placeres de este mundo.

Y si se te ocurre pensar ¿Cómo voy a llegar a ser justo con todas las fallas que tengo?. Debemos saber que en el tratado del Talmud Kidushim 40, dice, que la persona debe considerarse a si mismo como que tiene mitad de actos buenos y mitad de actos no buenos, por lo tanto, la mayoría somos considerados, intermedios, hacemos un solo acto bueno, desequilibramos la balanza hacia el lado del bien y nos convertimos en “justos”. Y sepamos que la Torá misma nos dice “Porque la cosa está muy cercana a ti, en tu boca y en tu corazón, para que la hagas”. (Debarim 30: 14)

Respecto al motivo de esta cifra: 310, muchas fueron las explicaciones que se dieron al respecto, explicaré alguna de ellas:

6Si alguien tiene provecho inintencionalmente de algo que fue consagrado a la Santidad, por ejemplo, un individuo ingresa al Templo Sagrado de Jerusalem y ve un emparedado. Piensa que está allí para que los visitantes sacien su apetito y lo ingiere. Luego se entera que ese emparedado estaba hecho con harina donada al Santuario para las ofrendas. Este hombre deberá abonar el valor de lo que tuvo provecho, y  una multa adicional de un quinto (si tuvo provecho de algo que valía $100, deberá abonar una multa de $25).

Por otro lado, tenemos que la cantidad de preceptos activos que hay en toda la Torá es de 248. Y si uno tiene provecho de algo que había sido consagrado al Santuario, tiene que abonar una multa de un quinto, ¿No es correcto que al hacer la voluntad de Hashem tengamos en vez de multa, esa cifra pero en calidad de beneficio, es decir, una bonificación de un quinto?.

Nos quedaría, que si a 248 le adicionamos un quinto, que es 62, tendríamos 310. (Ya que 310 dividido 5 da 62). Esto es por todos los placeres de los cuales el justo se privó de tener provecho en este mundo  para hacer la voluntad de Hashem, multiplicados por 310, o sea: “En el futuro, Hashem hará heredar a cada justo trescientos diez mundos, como versa: “Para dar en heredad a Mis amados hay y sus depósitos llenaré”.

Y también lo que hizo de propia voluntad, sin sentir que se privó de algo en este mundo, de todos modos, la posibilidad existía, en vez de tomar leche de vaca que cuando fue realizado el ordeñe, este fue controlado por un supervisor judío, podría haber comprado leche sin supervisar. Este hombre hizo un esfuerzo y compró leche supervisada, y aunque ni siquiera se le cruzó por la cabeza comprar de la otra, la posibilidad existía. Por tal razón el pago de 310 veces bien merecido.

Tenemos una situación similar cuando alguien piensa que no tiene sentido asistir a la casa de estudios porque cada vez que tiene que ir se siente desganado. O también a causa que no entiende lo que explican en la clase y piensa que en ese momento podría estar haciendo algo más productivo. En todos estos casos ¿Tiene sentido que el individuo siga asistiendo a la casa de estudios?, ¿Tendrá algún pago por lo que hace sin ganas o no entiende lo que explican?.

La respuesta a esta pregunta se encuentra en el conocido libro de leyes “Mishná Berurá”, 155: 1 en la explicación  6.  Allí  versa: “Solo por demorarse en la casa de estudio y permanecer allí absteniéndose de ir a otro lado está cumpliendo un precepto, inclusive que no entienda lo que allí explican. Más aún si puede comprender lo que estudian en esos lugares, cuestiones de leyes, relatos, etc’; si es así, que escuche y se le computará como que estudió. Y sepamos que 7dijo Rabí Ieoshúa en nombre de Rab Najmán: Todo el que va a la casa de estudio y escucha palabras de Torá, se acreditará el derecho a sentarse entre los sabios en el mundo venidero”

Vemos la importancia que tiene cada acto bueno, por más pequeño que sea y aunque no tengamos muchas ganas de hacerlo, pues una vez que vencimos al instinto malo e hicimos el precepto, este ya queda en los depósitos que hay en el cielo y nos aguardará para recibirnos con los brazos abiertos cuando lleguemos al mundo de la verdad, que será en el futuro. Mas, sabemos que se multiplicará por 310 respecto a lo que creíamos que nos perdíamos en este mundo por hacer tal buena acción.

Debemos esforzarnos al máximo posible en no desaprovechar ninguna oportunidad que se nos presente para hacer un acto de bondad, y a la inversa, es nuestra misión combatir al instinto malo cada vez que nos viene a tratar de convencer a que no hagamos tal obra de bien.

Uno de los sitios más propicios para que actúe el instinto malo es en el comercio, que es el lugar de trabajo para la mayoría de la gente. Allí estamos muy expuestos a caer en sus garras varias veces al día, por lo que los sabios nos indicaron el orden que debemos llevar en nuestra vida para resguardarnos de ese peligro que puede hacer disminuir nuestros ingresos de buenas acciones a los depósitos que se hallan en los cielos.

Esta es la manera en que el hombre se debe conducir para triunfar:

Nos levantamos a la mañana, 8podemos tomar un te o café, inclusive con azúcar (pero no comer si se trata de una persona sana) y nos dirigimos a la casa de oraciones (Sinagoga). Allí derramaremos nuestras plegarias delante del Creador agradeciéndole por lo que nos da y pidiéndole todo lo que necesitamos.

Lo hacemos antes de probar alimentos, porque la persona cuando se halla con el estómago vacío tiene necesidad de comer. y entonces se ve claramente que lo que pide a Hashem para su sustento es verdad,  y además, la tendencia de alguien cuando aún no comió, es la de agachar  la cabeza y su cuerpo no tiende a enderezarse, ya que le falta alimento, pero si comeríamos antes, iríamos orgullosos a pedirle a Hashem por alimento que en realidad no necesitamos, y además, la tendencia de la persona después de comer es mantener el cuerpo erguido, mostrando su estómago lleno, signo de su satisfacción, y sería una insolencia ir a pedir algo que no necesitamos, y encima con orgullo mostrando nuestro cuerpo satisfecho y erguido.

9Luego de haber recitado las plegarias, debemos estudiar algo. Si se trata de personas que trabajan y tienen poco tiempo es mejor que estudien principalmente leyes para saber como conducirse.

Es propicio desayunar antes de ir a trabajar, y luego partir hacia el empleo. Y un muchacho que estudia en la academia es correcto que desayune antes de asistir a clase.

Después de desayunar, cada uno comienza su actividad laboral. Allí, los sabios nos indicaron que debemos cuidarnos mucho de la influencia que pretende ejercer sobre nosotros el instinto malo. Por tal razón, en el sitio donde nos indican como debe ser nuestra conducta en el empleo, allí mismo transcribieron varias normas de conducta que debemos asumir en todo momento en nuestra vida. 10

La Torá versa (Devarim 25: 13): “No tendrás en tu bolsillo piedra y piedra (se refiere a las pesas), pequeña y grande. No tendrás en tu casa efá (nombre de una medida de volumen) y efá, pequeña y grande. Piedra completa y recta tendrás, efá completa y recta tendrás, para que se te prolonguen tus días sobre la tierra que Hashem tu Dio’s  te da. Porque abominación hacia Hashem tu Dio’s es todo aquel que hace esto, todo el que engaña”.

Este versículo fue explicado de esta manera en el código de leyes: 11Aparentemente, las palabras bolsillo y casa están sobrando, ya que no era imprescindible escribirlas. ¿Qué nos vienen a enseñar entonces, ya que no hay palabras de más en la Torá?.

Te enseña que “No tendrás en tu bolsillo” dinero (es decir, te faltará el dinero). ¿Por qué? Por tener “piedra y piedra”. Y “no tendrás en tu casa” lo necesario para vivir ¿Por qué causa?. Por “efá y efá”. Pero si “piedra completa y recta tendrás” en tu casa, entonces si tendrás lo necesario para vivir.

Luego se continúa con el detalle de las leyes comerciales, haciendo hincapié en que no hay que engañar, y finalmente, como los demás sabios que mencioné antes, también aquí el Rab Shlomo Gantzfrid, autor del Kitzur Shulján Aruj transcribe normas de conducta que debemos asumir tanto en el comercio, como fuera de él:

12Así escribe: “Aquel que dice  a su compañero que le dará un pequeño obsequio (por ejemplo, abrelatas, sacacorchos, etc). El amigo ya se hizo la idea y confía en que el otro le dará lo que dijo. Por lo tanto, si se arrepiente y no le entrega lo acordado, este individuo es considerado“falto de fe”. Pero si lo que dijo que le iba a dar es un obsequio valioso, no hay con esto problema de ser considerado “falto de fe”, porque el compañero no confió en que se hará realidad lo que salió de su boca.

De todos modos, cuando menciona que le dará algo al otro, debe ser de corazón íntegro, y no debe existir en su mente la idea de cambiar de parecer. Ya que hablar algo, y pensar interiormente otra cosa, es una prohibición de la Torá, como versa: “efá (medida de capacidad para sólidos) recta e “hin” (medida de capacidad para líquidos) recto tendrán”. ¿Qué te viene a enseñar “hin recto”, puesto que “hin” está incluido dentro de “efá” ? (Una medida de capacidad para sólidos, contiene en si la capacidad de medir líquidos de la misma manera) ¿Para qué entonces la reducdancia?.

Te enseña que tu “hin”, es decir tu “si” (En Lengua Sagrada también se dice “hin” a  la afirmación “si”), sea recto, y que tu “no” sea “no”.

Y todo esto que dijimos antes respecto a quién menciona obsequiar algo a su compañero, nos referimos a una persona adinerada, porque si lo que dijo que iba a dar, fue a un individuo de escasos recursos, tanto haya dicho que le dará un regalo pequeño o uno grande, no puede volverse atrás según la ley, pues se considera que ha hecho como una promesa.

E inclusive que solo determinó en su corazón dar algo a su semejante, sin emitir palabra, debe cumplir con su pensamiento que tuvo. (aunque en este caso, no es tan grave como cuando sacó las palabras de su boca).

Vemos cuan importante es ser personas honorables, es decir: tener palabra y no fallar cuando sacamos de nuestra boca algo. Si decimos a nuestro compañero: “Mañana te paso a buscar así vamos juntos a elegir el regalo de bodas para el casamiento de tu primo”, o “A la tarde te llamo por teléfono para confirmar”, “Esperame afuera que a las cuatro estoy por allí”.  Al emitir este tipo de mensajes, hemos dado nuestra palabra, y al que le hablamos, se hizo ilusiones de que haremos lo que dijimos, así que seamos personas honorables y cumplamos con lo que dijo la Torá “hin recto”, es decir, que tu si, sea si, y tu no sea no.

Que Hashem nos ayude a poder sobreponernos al mal instinto, y que podamos mantener siempre nuestra palabra, para de este modo hacer la voluntad de Hashem, y mérito a nuestro esfuerzo por cumplir con Sus mandamientos, sumado a los grandes méritos que hicieron nuestros padres, que esto genere pronto en nuestros días, de inmediato, la llegada del Meshiaj, que tanto esperamos.

1- Pirkei Abot, Capítulo 4, Mishná 1

1ª - Explicación de Pinjas Kehati a Pirkei Abot, Capítulo 4, Mishná 1 en nombre de Midrash Mishlei

2 – Rab Jidá en nombre de Zohar , perashat Vaiakehel , pag. 210ª

3 – cuando el alma se separa del cuerpo, al llegar su momento de partir de este mundo, el “nefesh” es la parte que queda en el sepulcro, “ruaj” va al Gan Eden hatajtón (Gan Eden que está en la tierra), y “neshamá” se dirige al Gan Eden haelión (Gan Eden que está en el cielo).

4 –Mishná Okatzín 3: 12.

5 – Rab Ovadia de Bartenura en su explicación a la Mishná Okatzín 3: 12.

6 – Tiferet Israel

7 – Midrash Rabá, perashat “ki tavó”

8 – Ver en “Nikaión y cabod en la Tefilá”, perek 10: 23. También la opinión de Rabí Zalman Oirbaj en “Tefilá cahalajá” 6: 26. Y ver demás “ajaronim” (Ialkut Iosef, etc), quienes concuerdan en que en nuestros tiempos no se considera una cuestión de orgullo agregar azúcar al te o café. Inclusive, quién adiciona un poco de leche, tiene en quién apoyarse. Sin embargo, para cuestiones de comida no hay ningún permiso antes de la plegaria, a menos que esté débil o enfermo, o que no se pueda concentrar en su plegaria sin comer antes.

9 – Shulján Aruj 155: 1

10 – Shulján Aruj 156: 1, ver comentarios de, Mishná Berurá, Maguen Abraham, Kitzur Shulján Aruj y demás poskim.

11 – Kitzur Shulján Aruj 62: 8

12 – Kitzur Shulján Aruj 62: 17