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Debemos preocuparnos por el bienestar de nuestro prójimo.
1La sección de la Torá “Netzabim” se lee
siempre en el Shabat anterior a Rosh Hashaná, y no es
esto casualidad. En esta “perashá” (sección) se
habla mucho respecto a retornar al sendero del bien y
encauzarse correctamente (hacer “teshubá”), como
versa (Debarim 30: 2-3): “Y retornarás a Hashem tu
Di’s y escucharás Su voz... y regresará Hashem tu
Di’s tu cautiverio y se apiadará de ti. Regresará y te
reunirá de (entre) todas las naciones, por las que te
esparció Hashem tu Di’s allí”.
Y
también el inicio mismo de esta sección de la Torá da
un indicio que nos hallamos en vísperas del día del
juicio: (Debarim 29: 9) “Ustedes están parados el día
de hoy, todos delante de Hashem vuestro Di’s”.
Interpretaron los sabios, aquí el versículo nos indica
que: “Ustedes están parados el día de hoy delante del
Rey del universo” – esto es el día de Rosh Hashaná.
Los
eruditos que se esfuerzan en deducir explicaciones de los
versículos realizando cálculos matemáticos hallaron que
“Ustedes se encuentran parados el día de hoy”, que en
su original en Hebreo es:
“ouhv ohcmb o,t”
arroja
en total un valor numérico (“guematria”) de 694,
exactamente el mismo valor que suman las palabras: ”,ujhkxk
sungk”,
que significa: “ponerse de pie para recitar las
peticiones de perdón”, plegaria esta que todas las
comunidades, sin excepción, acostumbran recitar la semana
anterior a Rosh Hashaná (ya que desde principio de mes
habían comenzado las congregaciones “sefaraditas” y
la última semana se unen también las de “ashkenaz“).
Es por eso, que tras la culminación del Shabat anterior a
Rosh Hashaná (si la festividad comienza en día domingo o
lunes, se adelanta una semana), los descendientes de la
colectividad de “Ashkenaz” se levantan de madrugada
para recitar las primeras “selijot” (peticiones
de perdón), (también hay quienes acostumbran hacerlo
después de medianoche) y así se cumple lo que versa:
“Ustedes se encuentran parados el día de hoy”.
Esto
que dijimos es para prepararnos espiritualmente, meditar,
reflexionar sobre lo que debemos mejorar en nuestras vidas,
y llegar al día del juicio de la mejor manera
posible, de manera tal que podamos convencer al Tribunal
Supremo para que acepte que nuestra conducta que tuvimos
el año que pasó, sumado a las decisiones que tomamos
respecto al futuro, hagan que se nos otorgue el pasaporte
para el año entrante.
Además,
seguramente deseamos que el año que ingresa sea para
nosotros fructífero y productivo, lleno de abundancia,
bienestar y felicidad. Pero para lograr esto, también
tenemos que convencer al Tribunal Supremo, por lo que es
propicio tomar en estos breves instantes que restan para
que el juicio tenga lugar, decisiones respecto a mejoras
en nuestra conducta personal y relación con el prójimo.
Algo
muy importante que debemos tomar en cuenta es lo que versa
en el tratado del Talmud Jaguigá 5ª: “Rabí Iojanán,
cuando llegaba a este versículo estallaba en llanto: (Proverbios
14: 12) ‘Porque todo acto que la persona realiza,
el Juez Supremo traerá a juicio, y también todo lo
oculto, (es decir, las cosas hechas sin querer, donde
la falta cometida está oculta a nosotros)’. Sobre este
versículo Rabí Iojanán decía: un esclavo al cual su
Amo sopesa lo que hace sin querer conjuntamente con lo que
hace adrede ¿Tiene alguna esperanza de reparo?”.
La
Guemará pregunta al respecto: ¿Qués significa “y
también todo lo oculto”?.
Responde
Rab: Estas palabras vienen para incluir a todo aquel que
elimina un piojo delante de su compañero, y a este le
causa sensación repulsiva. Sin embargo Shmúel
sostiene, que estos términos vienen a
incrementar que Hashem traerá a juicio inclusive a
aquel que saliva delante de su prójimo y le causa a este
una sensación de repulsión.
2Shmúel
con su interpretación pretende añadir, que respecto al
piojo, estaba en sus posibilidades arrojarlo al suelo, sin
necesidad de eliminarlo y causar una sensación de
desagrado a los demás presentes, y es por eso que, se
hace pasible de recibir la sanción correspondiente,
porque podía evitar lo que hizo, pero ¿Qué podía haber
hecho el señor que sintió necesidad de salivar?. A esto
responde, que de todas maneras, aunque sea en un caso
donde está forzado a realizar un acto que es factible
provoque un disgusto a su compañero, debe esforzarse en
hacerlo sin fastidiar a su prójimo, es decir, tomar un pañuelo,
o algo similar y arrojar allí dentro su saliva, todo para
no causar ninguna sensación desagradable a los demás.
Queda
absolutamente claro, sin ninguna objeción posible, que
todo lo que se hace aunque sea involuntariamente en
perjuicio de otro, ese acto será llevado a juicio.
Y
es precisamente en este punto en el que debemos trabajar,
ya que recordemos que en la sección semanal “Ekev”,
Hashem mencionó, que nos dará todas las bondades que allí
se enumeran solo si cumplimos con 3los preceptos
aparentemente intrascendentes, que la persona “pisa con
sus talones”, es decir, no les da importancia. Y este es
uno de ellos, ya que en muchas ocasiones se da que cada
cual piensa en si mismo sin reparar en su semejante.
Por
ejemplo, si se encuentra en una fiesta o celebración, o
en una casa como invitado, o en su propia vivienda y tiene
huéspedes, y desea saborear la pasta de garbanzos que está
en un platillo central sobre la mesa, puede colocar un
poco en su plato y de allí tomar con trozos de pan que irá
cortando; o tiene la alternativa de cortar un trozo de pan
introducirlo en el plato central y comer directamente.
Sepamos que esta última es una de las maneras mediante
las cuales le puede causar una sensación desagradable a
su prójimo y ese acto será llevado a juicio.
Debemos prestar atención y medir nuestros impulsos
antes de generar la acción.
Y
si sumergió el trozo de pan en el platillo central, lo
mordió, y luego lo vuelve a sumergir para agregarle más
pasta de garbanzos, esta acción está penada por el código
de leyes, según se desprende de la explicación del Rab.
Jafetz Jaim en su libro Mishná Brurá 170: 15.
4El
Creador del universo nos legó la posibilidad de elevar
los alimentos hacia niveles elevadísimos, y convertirlos
en una vestimenta adicional para nuestra alma, que
podremos utilizar en el mundo venidero pues ese es uno de
los destinos de cada precepto que cumplimos. Cuando Hashem
creó el universo, lo hizo a través de la palabra, como
versa Bereshit 1: 3 “Dijo Hashem: sea luz, y fue luz”,
tenemos que la luz fue creada mediante la palabra. Del
mismo modo hallamos con respecto al firmamento: “Dijo
Hashem: sea firmamento”, también con las plantas:
“Dijo Hashem: produzca la tierra vegetación”, y así
con todos lo existente. Esto infiere que todo fue creado
mediante la palabra, y esta se mantiene investida dentro
de cada uno de los elementos materiales que componen el
universo, ya que si se retiraría siquiera por un instante,
todo volvería a ser como antes de la creación.
5Y
nosotros tenemos la posibilidad de extraer del interior de
cada uno de
los productos alimenticios esa palabra de Hashem que se
halla allí investida a través de nuestra propia palabra
que emana de la bendición que recitamos antes de probar
el alimento, y de esta manera, elevaremos la esencia misma
de la fruta, galleta, o lo que tengamos delante, a niveles
espirituales superiores y elevados, logrando de esta
manera nutrir el alma, y también nuestro cuerpo,
obteniendo más fuerzas para continuar sirviendo a Hashem
de manera propicia.
Tal
es la importancia de la elevación que podemos dar a todo
producto que nos disponemos a ingresar
a nuestra boca, que no hace falta mucho esfuerzo
mental para darse cuenta que no vale la pena arruinar todo
este ascenso ocasionando a nuestro prójimo alguna aflicción
mediante un acto involuntario como el que citamos antes,
que le provoque disgusto o disminución de su buen estado
de ánimo, y sea este un impedimento para que él pueda
hacer lo mismo con los alimentos que tiene delante.
El
trabajo a realizar no es fácil, pero tenemos que
intentarlo, ya que por el solo hecho de tomar la
iniciativa, se contabilizará como acto realizado, pues no
está en nosotros terminar la tarea, eso depende de
agentes externos, solo nuestra decisión es lo que podemos
asumir, y solo si Hashem así lo dispone, podremos
completar el acto que pensamos. Y sepamos que “a aquel
que viene a purificarse lo ayudarán”.
Es
por eso que debemos trabajar mucho analizando a cada
instante si lo que nos disponemos a hacer puede causar
desagrado a nuestro semejante.
Apreciamos
en el tratado talmúdico de Berajot 40, que no nos está
permitido comer hasta que alimentemos a nuestros animales,
como versa (Debarim 11: 15): “Daré hierba en tu campo
para tus animales; comerás y te saciarás”. El versículo
antepone la alimentación de nuestros animales a la
nuestra, por lo que debemos ocuparnos de ellos, y luego
podremos saborear nuestro plato.
6Sin
embargo, respecto a la bebida, sentenció Maguen Abraham
en nombre de Sefer Jasidim en el código de leyes Oreaj
Jaim 167: 6 que el hombre está primero, y se basa también
en un versículo de la Torá, cuando Rivka le dijo al
siervo de Abraham: (Bereshit 24: 18 - 19 ) “Bebe,... y
también para tus camellos extraeré”.
De
todos modos, esta sentencia merece explicación. Y el Rab.
Opshtein, en su libro Torá Temimá, cita que a su parecer,
se debe a que con respecto a la comida, el individuo en
ocasiones ingiere alimento a pesar de no sentir hambre,
pero respecto a la bebida, es usual tomar solamente cuando
siente sed. Si es así, por cuanto que con respecto a la
bebida existe aflicción del cuerpo, producto de la sed,
por eso está antes que el animal, ya que de seguro el
padecimiento del hombre se antepone al del animal en grado
de importancia.
Y
de aquí debemos aprender una gran lección, que es la
conducta que debemos adoptar en nuestro hogar, más aun
cuando tenemos huéspedes. Es de vital importancia que en
la mesa halla bebidas en el momento de la comida, si tiene
jugo de frutas, vinos, o simplemente agua, es indiferente,
lo que importa es que el convidado vea que tiene a su
alcance bebida para saciar su sed. Y es un error gravísimo
decir que ‘primero coman y luego traerán de beber’,
porque sabido es que la persona como explicamos arriba
sufre al sentir sed, y al no contar con los elementos para
saciarla en ese momento, se resigna y come primero, pero
el sentimiento de aflicción que siente ante esa resignación
permanece dentro del individuo y este acto está
considerado entre los que serán llevados a juicio por
causarle malestar al prójimo.
Además,
sepamos que uno de los médicos más famosos de la
historia, conocido como Maimónides, o Rambam, escribió
en su libro “Sefer ha Madá”, sección “Halajot deot
4: 2” que la persona no beba en medio de la comida sino
poca cantidad de líquido. Y no dice que no lo haga en
absoluto. Y esto mismo menciona el gran sabio Rashi en el
tratado talmúdico de Berajot 42b.
Es
propicio también, citar alguno de los orígenes de esta
costumbre, que debe ser erradicada por completo de las
sagradas mesas judías que prolongan la vida de las
personas. Ya que antes teníamos el Templo Sagrado que nos
otorgaba expiación por nuestros pecados y larga vida,
ahora, que este se halla en ruinas, contamos con nuestras
mesas, que al traer a ellas invitados, hacen que este
efecto se produzca de igual manera. Es por eso también,
que acostumbramos retirar o cubrir los cuchillos cuando
nos disponemos a recitar la bendición final para después
de comer pan. Es porque el metal acorta la vida, como
versa “no alzarás sobre (el altar) hierro”, y no es
propicio que lo que acorta la vida esté sobre lo que la
prolonga.
7Dijo
Rabí Ieoshúa ben Levi: cuando el perverso Nabucodonosor
exilió el pueblo a Babilonia, ordenaron que las manos de
los integrantes del pueblo judío sean atadas por detrás,
mediante cadenas de hierro. Eran conducidos a través de
los caminos sin ropas como animales. Cuando llegaron a uno
de los sitios donde moraban árabes, solicitaron a los
guardias que se apiaden de ellos y les pidieron “entréguenos
en manos de nuestros parientes, los descendientes de
Ishmael, que son hijos de nuestro tío”. Los guardias
los complacieron. Salieron los hijos de Ishmael a su
encuentro y dispusieron delante de ellos pan y conservas
saladas. También cantimploras que habían simulado estar
llenas de agua, las cuales colgaron en las puertas. Al ver
esta imagen alentadora, los judíos se sintieron
reconfortados, creían que contenían líquido para beber,
y solicitaron primero saciar su sed. Pero les dijeron:
“Coman primero el pan y luego les traeremos agua”. Los
hijos de Israel devoraron el alimento y cuando solicitaron
la bebida, los Ishmaelitas les respondieron: “No
hallamos agua”. Desesperadamente los judíos mordían
las cantimploras vacías, el aire caliente que había en
ellas penetraba en sus entrañas y sus vientres estallaban
causándoles la pérdida de la vida.
Este
es uno de los orígenes de esta cruel costumbre de ofrecer
la comida y anunciar que después traerán de beber.
Citamos
solo algunos ejemplos para mostrar como debemos calcular,
medir y sopesar antes de actuar todas nuestras acciones
que nos disponemos a ejecutar, y primero veamos que con
eso que haremos, no causaremos daño a nuestro prójimo.
Si el análisis arroja un resultado positivo, lo que teníamos
pensado realizar es algo bueno y digno de llevarse a cabo,
de lo contrario, es mejor abstenerse y lograr hacernos de
grandes valores espirituales que estarán reservados para
que podamos disfrutar en el futuro.
Recordemos
además que aunque parezca este un precepto pequeño, el
de preocuparnos por la sensación que puede sentir nuestro
semejante ante los actos que nos disponemos a realizar, es
en verdad justo a la inversa, pues el gran sabio y erudito
Hilel resumió toda la Torá en una célebre frase: 8“No hagas al otro lo que no quieres que te hagan a ti”, y explicó
que esa es toda la Torá, lo demás son solo explicaciones.
Hashem
nos otorgue fuerzas suficientes para poder triunfar en
esta tan difícil empresa de medir nuestros impulsos y
anteponer el respeto hacia nuestro prójimo. Que sea este
que entra un año próspero para todos, lleno de
abundancia, satisfacción, bienestar y felicidad para el
pueblo de Israel, donde reine la hermandad, las
necesidades de cada uno sean satisfechas, los deseos
cristalizados, los sueños hechos realidad y que por sobre
todo reine la paz, el amor y la armonía en cada uno de
los hogares judíos.
Sea
este un año que marque el final a todos nuestros obstáculos
e impedimentos, como lo indican las iniciales del mismo
“c’xa,”
o sea, “,uhgc ;ux
,ba vhvh,”.
Y podamos disfrutar de hogares rebosantes de felicidad,
donde al llegar veamos en el rostro de nuestros niños y
esposas una sonrisa alentadora que nos motive a seguir
viviendo con alegría y placer y emprender la jornada que
se avecina con entusiasmo y fe. Y que este sea el final
para el exilio que tanto se prolonga y ya es momento que
llegue a su fin y que la ciudad de Ierushalaim y el
Sagrado Templo sean reconstruidos para que habitemos pacíficamente
y en armonía en nuestra tierra prometida.
1
- Parparaot la Torá
2 – Maarshá en el tratado de Jaguigá 5ª.
3
– Explicación de Rashi a la sección Ekev.
4 – Reshit Jojmá, shaar
hairá
5 - Enseñanzas de “Ribash”.
6
– Todo esto también puede ser contemplado en Mishná Brurá
167: 6
7 – Varios sucesos como el que aquí se narran pueden ser apreciados
en Ialkut sipurim, perashat Debarim, Ejá Rabá perek 2,
Talmud Ierushalmi Taanit, cap. 4, Ialkut Shimoni sobre el
Naj 421.
8
– Tratado del Talmud: Shabat 30
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