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Sección
de la Torá Pinjas, cap. 27, versículo 18
18)
Dijo Hashem a Moshé: Toma para ti a Ieoshúa hijo de Nun,
varón que hay espíritu en él, y apoyarás tu mano sobre
él.
19)
Y lo pararás delante de Elazar el sacerdote, y delante de
toda la congregación, y lo ordenarás delante de ellos.
20)
Y darás de tu esplendor sobre él para que escuche toda
la congregación de Israel.
Hashem
le dice a Moshé en el versículo que vimos: “Toma para ti”, 7
y esta es una expresión que no se suele utilizar
entre personas, sino con objetos: ¡Toma el libro!, ¡Toma
la pluma!, etc. lo que nos viene a enseñar que lo tome
por intermedio de elementos, es decir, ‘que lo adquiera’
como amigo. De aquí aprendieron nuestros maestros que la
persona debe adquirir para si un amigo a través de cosas
también materiales. Y que comparta además con él horas
de estudio, lectura, comidas y bebidas, y además revele
sus confidencias a este auténtico amigo que ha logrado
con esfuerzo.
Comenta
el libro “Ialkut Shimoní” sobre la explicación de lo
que dijo el versículo: “Toma
para ti”: Moshé pretendía entregar el comando del
pueblo a su hermano Aharón, caso semejante a un niño que
se quema con una braza, (figurativamente se refiere a las
personas con las que tropezó Moshé a lo largo de su
gestión al frente del pueblo de Israel), ve una piedra
preciosa y cree que es una braza (por Ieoshúa, quién
figurativamente era una piedra preciosa), ve una perla,
cree que es una braza. Así erró Moshé el camino y dijo:
“Que Aharón vaya en mi lugar”, en ves de decir
“Ieoshúa vaya en mi lugar”.
Pensó
Moshé en otro momento que sus hijo heredarán la
presidencia, por lo que comenzó a pedir a Hashem que
nomine a su sucesor; a lo que Hashem contestó: “¡Moshé,
no es como tú piensas!, no serán tus hijos los que
heredarán tu lugar, sabes muy bien que mucho te sirvió
Ieoshúa, y tremendos fueron los honores que te brindó,
madrugaba para estar en la sala de conferencias a fin de
preparar todo y ordenar las esterillas y las alfombras
donde se sentaba la gente, y luego se quedaba para
arreglar el desorden hasta la caida de la tarde. Es digno
que se cumpla en él lo que está escrito: “8El
que se ocupa de la higuera, que coma su fruto, y el que
cuida de su amo, sea honrado”
La
continuación del versículo versa: “varón
que hay espíritu en él”: es decir, varón que hay
en él un espíritu digno de conducirse con cada uno según
sus propios espíritus: con el calmo, con el
temperamental, etc. entender a todos y dirigirse a ellos
de acuerdo a la necesidad de su carácter particular.
“Y
apoyarás tu mano sobre él”, otórgale ahora todo lo necesario para que pueda
enseñar en público y responder a las inquietudes de la
gente. Y haz que lo respeten, pues de lo contrario, cuando
ya no estés en este mundo, la multitud podrá decir:
“Mientras Moshé, su maestro, vivía no hacía esto, ¿y
ahora que falleció el es nuestro líder y se sienta en
lugares preferenciales?.
“Y
lo pondrás delante de Elazar”: inclusive Elazar, la máxima autoridad
sacerdotal en ese momento, estaría subordinado al
liderazgo de Ieoshúa. Sin embargo, como consecuencia de
la tristeza interior en la que estaba inmerso Moshé por
causa que ninguno de sus hijos heredaría el mandato, por
eso Hashem le dijo: “Los hijos de tu hermano Aharón,
son como tuyos propios, y también a quién Yo estableceré
como principal conductor de Israel, irá y se parará
delante de la puerta de Elazar, tu sobrino”.
Esto
se parece al caso de cierto rey, que no tenía de su
propia sangre herederos capaces, con cualidades,
personalidad y temperamento para proseguir el mandato,
motivo por el que otorga el poder a uno de sus fieles,
pero le aclara que pese a ser ahora el líder, deberá
presentarse y pararse en ciertas ocasiones frente a la
puerta de su hijo. Así ordenó Hashem a Ieoshúa con
respecto a Elazar, hijo del hermano de Moshé.
“Y
darás de tu esplendor sobre él”: “Darás de tu esplendor” y no “todo tu
esplendor”. El rostro de Moshé resplandecía como
si emanase rayos similares a los del sol, ya que en el
Monte Sinaí había recibido tal presente, y de ello cedería
a Ieoshúa; por lo que dijeron los ancianos de antaño:
“El rostro de Moshé se asemejaba al sol, y el de Ieoshúa
a la luna” (ya que recibió de la luminosidad
de Moshé, así como la luna recibe de la luz del
sol).
Se
cita otro ejemplo: que Moshé era como una antorcha, capaz
de encender varias candelas sin que su resplandor y fuerza
aminoren en absoluto; así, pese a entregar de su sabiduría,
de todas maneras no cesó un céntimo de la suya propia.
De
aquí vemos entonces como se debe adquirir un amigo, no
solo con palabras, ¿Cómo estás?, ¿Cómo te fue en la
prueba?, etc. También debemos compartir con él todo lo
que tenemos y se puede compartir, como hizo Moshé con
Ieoshúa, quién le cedió también de su sabiduría, de
su propio honor y de todo lo que tenía. De esta misma
manera debemos actuar nosotros y procurar ganarnos un
amigo, ya que la ausencia de amigos genera situaciones
similares a la que aconteció con Joni Hameaguel, como
explicaron nuestros sabios respecto a lo que versa en
Pirkei Abot 1: 6
"Adquiere
para ti un amigo"
Esfuérzate
con todo tu vigor en conseguir un amigo bueno y fiel; apégate
a él y adquiere su cariño y amistad.
Así
dijeron los sabios: “Siempre adquiera la persona un
compañero y coma con él, lea, estudie, revele a él sus
intimidades y pensamientos ocultos sobre la Torá. Ya
que versa en el libro de los Salmos: “Cuan bueno y
agradable es cuando residen los hermanos (el
pueblo de Israel), también juntos (como
dos hermanos, pero unidos)”. Este
versículo se refiere a quién se sienta y estudia con su
compañero. Y según otra interpretación, a dos hermanos
en una casa, quienes leen y estudian uno con el otro, se
alegran uno con el otro, comen uno con el otro; sobre
ellos fue dicho: “Cuan bueno y agradable es...”. (y
recordemos que todo el pueblo de Israel somos hermanos).
La
persona tiene necesidad
de un amigo, es muy difícil vivir solo; es
necesario tener con quién hablar y compartir nuestras
cosas. Y no debemos esperar que venga solo hacia nosotros,
es nuestro deber esforzarnos en conseguirlo, ya que para
recibir, primero hay que dar; nadie va a cosechar tomates
si antes no puso una semilla en la tierra, la regó y cuidó
hasta que nació la plantita, y luego se dedicó a las
tareas de mantenimiento, quitando la maleza de alrededor,
continuó con el riego, etc. Así debemos elegir el
candidato a ser nuestro amigo y darle cosas (no hablo solo
de lo material, aunque también entra en la cuenta) para
que se sienta a gusto con uno, y si funciona, hemos
obtenido lo que buscábamos, de lo contrario, habrá que
sembrar en otro lado. Pero de ninguna manera hay que
desilusionarse los primeros días, ya que recordemos que
la semilla tarda en germinar, no brota de un día para el
otro, eso era antes, en los tiempos del primer hombre
(Adam), en la actualidad no estamos en ese nivel y debemos
esperar algunos días para ver resultados.
Cierta
vez enviaron a Joni Hameaguel para que ore por el pueblo
para que llueva, pues había sequía. Procedió como le
pidieron, pero no cayó siquiera una gota de agua. Trazó
un círculo y se paro dentro y dijo: “Amo del universo,
tus hijos pusieron su rostro sobre mi, puesto que soy como
el hijo de casa delante de ti, juro por Tu gran nombre que
no me moveré de aquí hasta que te apiades de tus hijos”.
Comenzó
a gotear. Entonces por expreso pedido del público solicitó:
“Así no pedí, sino agua que llene los pozos”.
Se
desató una torrencial tormenta; motivo por el que se le
acercan nuevamente por causa del aguacero y le piden que
lo detenga, por lo que clama: “No pedí esto, sino
lluvia de buena voluntad con bendición y generosidad”.
Descendió
en medida criteriosa (pero no paraba), hasta que toda la
población se tuvo que evacuar en el
monte “Har Habait” a causa de la inundación.
Le
solicitan entonces: “Rabi, rezaste para que descienda,
hazlo ahora para que se retire”.
Contestó:
“Me enseñaron que no se recitan plegarias por
abundancia de bien; de todos modos, aunque así sea, tráiganme
una ofrenda para elevar a Hashem”.
Le
traen un toro, apoya sus manos sobre él y manifiesta:
“Amo del universo, tú pueblo Israel, que sacaste de
Egipto, no pueden soportar abundancia de bien, y tampoco
de castigo; Te enojaste con ellos (trajiste sequía), no
pueden mantenerse en pie; les diste harto bien (lluvia),
no pueden mantenerse en pie; sea la voluntad delante de
Ti, que cesen las lluvias y haya amplitud en el mundo”.
Inmediatamente sopló el viento, se dispersaron las nubes
y brilló el sol. Salió el pueblo al campo y recolectaron
champiñones y hongos.
De
todos modos,
Joni tenía otro problema que lo tenía preocupado: no
comprendía lo que versa el Salmo: “Canto
de las ascensiones, cuando retorne Hashem los cautivos de
Tzión (Israel), seremos como si antes hubiéramos soñado”.
El
Salmo se refiere al exilio de Babel (Babilonia), tras la
destrucción del Primer Templo, destierro que se prolongó
por espacio de setenta años. Y cuando Hashem nos regrese
a Tzión (Israel), será este tiempo de diáspora, como un
sueño, el cual ya pasó.
Esto
era lo que inquietaba al gran sabio. Pensaba: ¿Es posible
dormir setenta años en un solo sueño?.
Cierto
día, caminaba por sendero, y detectó a un hombre que
plantaba un algarrobo. Le preguntó: “¿Cuántos años
pasan hasta que da frutos?”.
Le
responde: “Setenta”.
Agrega
Joni: “¿Vivirás setenta años (para poder tener
provecho de los frutos)?”.
Le
contesta: “Yo encontré un mundo lleno de algarrobos, así
que como mis padres plantaron para mi, yo siembro para mis
hijos”.
Se
sentó Joni a comer su emparedado, se hizo presa de él el
sueño, y así permaneció, tras una roca que lo ocultó
de la gente durante mucho tiempo. Cuando finalmente
despierta, ve un hombre que recolecta frutos del algarrobo.
Le pregunta: “¿Tú lo plantaste?”.
Contesta
el individuo: “¡No, yo soy el nieto (del que lo sembró)!”.
Entonces
sentencia: “Deduzco que he dormido setenta años”. De
pronto ve a su burro
que le nacieron crías, y emprende el camino a su casa. Se
presenta y pregunta: “¿El hijo de Joni, acaso vive?”.
Le
informan: “El hijo no, solo el nieto”.
Exclama:
“¡Yo soy Joni Hameaguel!”.
No
le creyeron. Resuelve entonces dirigirse a la casa de
estudios y escucha a los eruditos que dicen: “Este
estudio está tan claro como si lo estuviésemos haciendo
en vida de Joni Hameaguel, quién orientaba y corregía
espléndidamente a los sabios”.
Joni
se levanta y le brota de su boca: “¡Yo soy Joni!”
No
le creyeron, ni lo trataron con el mismo respeto al que
estaba acostumbrado, por lo que su estado de ánimo se
derrumbó. Pidió piedad al Todopoderoso, y falleció.
Explicó
el gran maestro Rabá (quién vivió muchos años después
de este suceso): “Es lo que la gente dice: o un amigo, o
la muerte”.
Se
ve de aquí que sin un amigo, la existencia de uno pierde
sentido, y se puede llegar a caer en depresión con
facilidad, a tal punto que la vida misma ya no tenga
sentido y se prefiera renunciar a ella. Si una persona tan
elevada espiritualmente como Joni Hameaguel, quién estaba
apegado a Hashem de manera asombrosa, y Este contestaba y
satisfacía sus pedidos, como
fue dicho por Shimón, hijo de Shataj: “Hashem hace tu
voluntad, así como lo hace un padre por su hijo, que le
pide: ‘papá: báñame con agua caliente, enjuágame con
agua fría, tráeme nueces, almendras, kakis y granadas’,
y el padre le trae. Con todo eso prefirió irse de este
mundo ante la carencia de amigos”. Si
una persona tan elevada como Joni actuó así, y tomó
tremenda decisión, cuanto más nosotros que no estamos en
su nivel, y por lo tanto debemos procurar no estar solos y
tener un amigo con quién compartir nuestras cosas. Y
recordamos que eso no llega solo, como se desprende de la
Mishná que estamos estudiando donde dice que hay que
adquirir un amigo, es decir, que deberemos esforzarnos
mucho para conseguirlo, pero después que lo logramos, ya
solo habrá que regar nuestra amistad, no será tan difícil
como al principio, cuando sembrábamos en un suelo que no
estabamos seguros si era suficientemente fértil para que
la semilla germine. Ahora que lo conseguimos deberemos
preocuparnos solo en que la planta no se seque, y para eso
habrá que regarla todos los días y recortar la maleza
que crece en su derredor.
6
- Bamidbar (En el desierto) 27: 18
7
– basado en el libro Ialkut shimoní (Pinjas 27)
8
– Proverbios 27
103
– Rab Pinjas Kehati.
104
– Ver: Tana Dbei Eliahu Zutá 16: 12.
105
- Salmo 133:
1 (lo que mencionamos a continuación fue extraído de
Tana Dbei Eliahu Rabá 13: 16).
106
– Lo que versa entre paréntesis es según la
interpretación del Rab Ionatán hijo de Huziel.
107
– Ver: Tana Dbei Eliahu Rabá 13: 16.
108
– 26 de Nisán.
109
– Tratado de Taanit en el Talmud, pag. 23.
110
– Salmo 126: 1
111
– 26 de Nisán
112
– continuación del Tratado de Taanit en el Talmud, pag.
23.
113
– 26 de Nisán.
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