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Debarim 11: 26) "Has de
ver: Yo doy delante de ti el día de hoy, la bendición y
la maldición".
Dijeron
nuestros sabios: (Talmud
en Tratado de Kedushim 40)
Siempre
debe ver la persona a si mismo como si
estuviera en equilibrio, o sea, mitad de actos buenos y
mitad no buenos. Realiza un acto bueno, dichoso de él, que
desequilibra la balanza hacia el lado del bien, comete una
infracción, la inclina hacia el lado opuesto.
Rabí
Elazar hijo de Rabí Shimon dice: "Por cuanto que el
mundo se juzga según su mayoría, si hace un acto bueno,
dichoso de él, que inclina el platillo de la balanza
que mide sus propios actos, y también, el platillo de la
balanza de todo el mundo hacia el lado bueno. Y a la inversa
si comete un acto merecedor de sanción"
Es por esto que dijo
la Torá a cada uno en particular "Has de ver".
Esfuérzate y "has de ver" en cada uno de los
actos que te dispones a realizar, que "Yo doy delante
de ti el día de hoy, la bendición y la maldición". Tenemos
entonces que con el acto que te dispones a realizar, traes
al mundo: o que haya total bendición o total maldición, la
actitud que asumirás ahora en el acto que te dispones a
efectuar, inclinará todo el mundo para el lado del bien o
para el lado del mal. Maianá
shel Torá en nombre de Torat Moshé. Y
sepamos que no debemos despreciar ni la más mínima
oportunidad que se nos presenta para llevar a cabo una buena
acción. Si vemos un anciano o un niño que se dispone a
cruzar la calle y notamos que no se siente seguro. No
esperemos a que nos pida ayuda, adelantémonos y pidámosle
que nos deje cruzar con él. Si
vemos que alguien se acerca con intenciones de pedir una
dádiva, no es correcto aguardar a que nos plantee cual es
su problema y nos suplique que le ayudemos con lo que
podamos. Si tenemos dinero en ese momento, y estamos
dispuestos a dar a un necesitado si nos pide, adelantémonos
y no dejemos que se humille ante nosotros, demósle antes
que nos pida. Y asi con
cada pequeña cosa que acontezca en nuestras vidas, siempre
debemos actuar de manera generosa y amable, sin aguardar a
que el otro venga y nos suplique. Nosotros debemos hacer
nuestra parte, y Hashem hará la Suya para recompensarnos
por actuar con la manos y el corazón abiertos hacia
nuestros hermanos. Sepamos
que en le Talmud se citan actos milagrosos que sucedieron
por algo sencillo realizado por uno de los habitantes del
lugar. Ciudades donde había epidemias, incendios que se
propagaban sin poder ser controlados, plagas de langostas, y
muchas otras aflicciones que aquejaban a la población. El
tratado de Taanit 21b, relata que había una gran epidemia
que alcanzaba gran parte de la república de Zura, mientras
que en el barrio donde vivía el gran erudito: Rab, no
habían sido afectados. Pensaron que se debía al gran sabio,
pero les revelaron en sueño que no es por él, ya que esta
es una cosa demasiado pequeña para que se haga a través
suyo, es por el vecino que presta el pico y la pala. En
Drukart sucedió algo similar, se generó un enorme incendio
que se propagó por toda la ciudad, pero el barrio de Rab
Huna no era alcanzado por el fuego. Pensaron que era por su
mérito, pero les revelaron a través de un sueño que es
algo demasiado pequeño para que se haga a través suyo, es
por la señora que en vísperas de Shabat calienta el horno
para que vengan las demás vecinas necesitadas a hornear sus
panes. No sabemos cual
será la magnitud que alcanzará la buena acción que nos
disponemos a realizar, tanto en el plano individual, como
general. Ya que no solo nosotros nos beneficiaremos, sino
todo el mundo, como vimos en el tratado de Kidushim. Y
sepamos además, que aunque el instinto malo es poderoso y
nos pretende alejar con todas sus fuerzas de los actos
buenos que queremos realizar, y en ocasiones no permite que
hagamos lo que teníamos planeado, en ese caso, tengamos
presente lo que dijeron nuestros sabios en el tratdo de
Kidushim 40a, que si uno pensó en hacer algo bueno, hizo
todo su esfuerzo, pero no logró llevarlo a la práctica por
algún percance que le aconteció, en ese caso se le computa
como que ha realizado la buena acción. Y a la inversa, si
pensó en hacer un acto malo, pero se contuvo y no lo
realizó, fue solo un pensamiento que no llevó a la
práctica, en ese caso, Hashem no contabiliza ese
pensamiento como una transgresión. "El pensamiento por
algo bueno, Hashem lo asocia a la acción, (lo computa como
realizado), mientras que un pensamiento por algo malo,
Hashem no lo asocia a la acción". Sea
la voluntad de Hashem que nos ayude a realizar solo actos
buenos y tener pensamientos puros para que en mérito a
nuestro esfuerzo envíe de inmediato a nuestro
redentor para que nos saque del exilio y nos conduzca
a la ciudad de Ierushalaim reconstruida. |