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Sección "Ree"

¿Por que no recitamos ninguna bendición antes de dar tzedaká?

Veamos el motivo

Uno de los motivos por el cual no recitamos una bendición antes de dar "tzedaká", o sea, ayuda monetaria a un pobre o quién necesite, es porque debemos hacerlo con alegría, y la mayoría de la gente no siente profunda alegría cuando da de su dinero a quién lo necesita.

Otra causa, es porque no sabemos si el necesitado va a querer recibir lo que nosotros le vamos a dar, y la bendición debería ser recitada antes de la acción, entonces, ¿Cómo podemos recitar una bendición por algo qué no tenemos la certeza de que vamos a poder concretar?.

Y el motivo por el cual no recitamos una bendición cuando colocamos dinero para los pobres en las alcancías que están dispuestas para luego repartir lo recaudado entre los necesitados, es porque lo principal en la culminación del precepto de dar "tzedaká" es cuando el que necesita recibe lo que le damos, y hasta que el encargado de las alcancías distribuya la recaudación, pasará un tiempo, y no podemos recitar la bendición correspondiente por algo que no se hará de inmediato.

Sepamos además que no debemos investigar a las personas que nos piden, si podemos, es nuestra misón darles inmediatamente, como explica el Talmud, en Babá Batrá 9a.

Al respecto, en el libro Sefer Hamaor, se relata acerca de Rabí Moshé Leib de Saseb, quién en cierta ocasión, dio todo su dinero a un hombre de malos modales y conducta deplorable, quedando el Rabí con los bolsillos vacíos. 

Sus alumnos le preguntaron: ¿Rabí, por qué despilfarras todo tu dinero por este hombre tan malo?.

El Rabí respondió: "Sepan que tampoco yo soy bueno. Y si yo doy tzedaká a un hombre que no es bueno, Hashem me juzgará de la misma manera, medida por medida, así como le doy a un hombre que no es bueno, Hashe me dará a mi a pesar que no soy bueno".

Taamei Haminaguim, Minhag 216 y 217.

Y respecto al versículo: Devarim 15: 8

"Abrir, abrirás tu mano hacia él", es decir: darás al pobre

Hallamos en el Talmud, tratado de Babá Batrá 10, que Rab Papa estaba subiendo por los peldaños de la escalera, y de pronto, uno de ellos, se desprendió, justo cuando pisó sobre él, quedando su vida en peligro. 

Preguntó a él  Rab Jía hijo de Rab: "¿Quizá vino hacia ti un pobre y no le diste para su sustento?".

Hasta aquí las palabras del Talmud, y cabe la pregunta: ¿De dónde sabía  Rab Jía hijo de Rab, que esto que le aconteció a Rab Papa vino por no dar a un pobre?

Respondió al respecto el Gaón de Vilna (Agrá): "Esto está insinuado en los "taamim" (los signos que sirven para entonar correctamente y marcar las pausas en la lectura de los versículos de la Torá) de las palabras "abrir abrirás", ya que el signo ("taam") que hay debajo de esas palabras es "dargá tebir", y la traducción literal de esos términos es "escalón quebrado". Esto es: los "escalones se quiebran" si no cumplimos con "abrir abrirás" tu mano al necesitado.

Maianá shel Torá en nombre de Bicurei Abib

Esta es otra de las oportunidades en que los sabios nos transmiten que no debemos cerrar los ojos a todo lo que nos sucede. Si nos duele la cabeza, tropezamos con una piedra, la baldosa que pisamos estaba floja y provocó que el agua que había debajo nos ensucie la ropa, y absolutamente todo lo que nos acontece, se debe a algo, no hay casualidad, sino causalidad, y la manera de saber como corregir y superar nuestra conducta para que nos vaya mejor, es acudir a un Rab que nos oriente. 

Y no hay que poner la excusa de que no hay Rabanim como los que había antes, porque pese a que es cierto que el nivel de esta generación no es el mismo de las que nos antecedieron, con todo eso tenemos en la actualidad Rabanim que entregan su vida al estudio de la Torá y su cumplimiento, los cuales tienen suficiente capacidad para orientarnos y decirnos como encarar nuestras vidas para poder aplicar al máximo nuestro potencial y servir a Hashem de manera óptima y no solo lo que nuestras mentes deciden o creen apropiado.

Debemos tener un Rab de cabecera, así como tenemos un médico de cabecera, y a él acudiremos cada vez que tengamos una duda o indecisión. 

De ninguna manera debemos estar solos, así como nadie se automedica cuando tiene una enfermedad seria, de la misma manera no nos debemos automedicar ante las afecciones espirituales.