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Uno de los motivos por el
cual no recitamos una bendición antes de dar "tzedaká",
o sea, ayuda monetaria a un pobre o quién necesite, es
porque debemos hacerlo con alegría, y la mayoría de la
gente no siente profunda alegría cuando da de su dinero a
quién lo necesita.
Otra
causa, es porque no sabemos si el necesitado va a querer
recibir lo que nosotros le vamos a dar, y la bendición
debería ser recitada antes de la acción, entonces, ¿Cómo
podemos recitar una bendición por algo qué no tenemos la
certeza de que vamos a poder concretar?.
Y
el motivo por el cual no recitamos una bendición cuando
colocamos dinero para los pobres en las alcancías que están
dispuestas para luego repartir lo recaudado entre los
necesitados, es porque lo principal en la culminación del
precepto de dar "tzedaká" es cuando el que
necesita recibe lo que le damos, y hasta que el encargado
de las alcancías distribuya la recaudación, pasará un
tiempo, y no podemos recitar la bendición correspondiente
por algo que no se hará de inmediato.
Sepamos
además que no debemos investigar a las personas que nos
piden, si podemos, es nuestra misón darles inmediatamente,
como explica el Talmud, en Babá Batrá 9a.
Al
respecto, en el libro Sefer Hamaor, se relata acerca de
Rabí Moshé Leib de Saseb, quién en cierta ocasión, dio
todo su dinero a un hombre de malos modales y conducta
deplorable, quedando el Rabí con los bolsillos vacíos.
Sus
alumnos le preguntaron: ¿Rabí, por qué despilfarras
todo tu dinero por este hombre tan malo?.
El
Rabí respondió: "Sepan que tampoco yo soy bueno. Y
si yo doy tzedaká a un hombre que no es bueno, Hashem me
juzgará de la misma manera, medida por medida, así como
le doy a un hombre que no es bueno, Hashe me dará a mi a
pesar que no soy bueno".
Taamei
Haminaguim, Minhag 216 y 217.
Y
respecto al versículo: Devarim 15: 8
"Abrir,
abrirás tu mano hacia él",
es decir: darás al pobre
Hallamos
en el Talmud, tratado de Babá Batrá 10, que Rab Papa
estaba subiendo por los peldaños de la escalera, y de
pronto, uno de ellos, se desprendió, justo cuando pisó
sobre él, quedando su vida en peligro.
Preguntó
a él Rab Jía hijo de Rab: "¿Quizá vino
hacia ti un pobre y no le diste para su sustento?".
Hasta
aquí las palabras del Talmud, y cabe la pregunta: ¿De dónde
sabía Rab Jía hijo de Rab, que esto que le
aconteció a Rab Papa vino por no dar a un pobre?
Respondió
al respecto el Gaón de Vilna (Agrá): "Esto está
insinuado en los "taamim" (los signos que sirven
para entonar correctamente y marcar las pausas en la
lectura de los versículos de la Torá) de las palabras
"abrir abrirás", ya que el signo ("taam")
que hay debajo de esas palabras es "dargá tebir",
y la traducción literal de esos términos es "escalón
quebrado". Esto es: los "escalones se quiebran"
si no cumplimos con "abrir abrirás" tu mano al
necesitado.
Maianá
shel Torá en nombre de Bicurei Abib
Esta
es otra de las oportunidades en que los sabios nos
transmiten que no debemos cerrar los ojos a todo lo que
nos sucede. Si nos duele la cabeza, tropezamos con una
piedra, la baldosa que pisamos estaba floja y provocó que
el agua que había debajo nos ensucie la ropa, y
absolutamente todo lo que nos acontece, se debe a algo, no
hay casualidad, sino causalidad, y la manera de saber como
corregir y superar nuestra conducta para que nos vaya
mejor, es acudir a un Rab que nos oriente.
Y
no hay que poner la excusa de que no hay Rabanim como los
que había antes, porque pese a que es cierto que el nivel
de esta generación no es el mismo de las que nos
antecedieron, con todo eso tenemos en la actualidad
Rabanim que entregan su vida al estudio de la Torá y su
cumplimiento, los cuales tienen suficiente capacidad para
orientarnos y decirnos como encarar nuestras vidas para
poder aplicar al máximo nuestro potencial y servir a
Hashem de manera óptima y no solo lo que nuestras mentes
deciden o creen apropiado.
Debemos tener un Rab de
cabecera, así como tenemos un médico de cabecera, y a él
acudiremos cada vez que tengamos una duda o indecisión.
De ninguna manera debemos estar solos, así como nadie
se automedica cuando tiene una enfermedad seria, de la
misma manera no nos debemos automedicar ante las
afecciones espirituales.
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