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Este
es el motivo...
Solo se trata de encender la primera chispa y luego soplar.
1Este Shabat que acaece entre Rosh Hashaná y
Iom Kipur recibe el nombre de “Shabat Shuba”. (“Shabat
del retorno”). Es por la Haftará (trozo selecto de los
libros de los profetas que se lee tras la culminación de
la sección semanal de la Torá) de esa semana que
comienza con las palabras “Retorna Israel hasta Hashem
tu Di’s”.
2La
lectura de la “Aftará” se decretó por causa que en
cierta ocasión sentenciaron un decreto en perjuicio del
pueblo de Israel, donde se les prohibía la lectura de la
Torá. Los dirigentes espirituales de la época tomaron la
decisión de sustituir este vacío por algún trozo de los
libros de los profetas cuyo contenido se asemeje a la
sección semanal de la Torá que corresponde a esa semana.
Procedieron
entonces de igual modo a como era usual con respecto a la
porción semanal, es decir, hicieron subir a siete
individuos que reciten la bendición anterior y posterior
y cada uno no leyó menos de tres versículos, o sea
veintiuno en total. Es por eso que cuando el decreto fue
abolido, de todos modos, no se anuló esta nueva modalidad
adoptada y se acostumbra hasta el día de hoy leer la
“Haftará” tras la lectura de la Torá, y se trata de
no disminuir de veintiún versículos por la razón que
explicamos.
Lo novedoso es
que la “Haftará” de esta semana no tiene ningún vínculo
con la porción semanal, como acontece los demás días
del año, solo se relaciona con el móvil de la fecha, es
decir, con el “Shabat del retorno”, que se encuentra
en medio de los diez días de arrepentimiento. (La palabra
“shuba” representa retorno hacia Hashem y
arrepentimiento).
1El “Shabat Shuba” orienta a la
predisposición y preparación de todo Israel para el “Día
del Perdón” (“Iom Kipur”). Por tal razón estilan
muchas familias, en este Shabat, luego del mediodía,
ingresar a las Sinagogas y casas de estudio para escuchar
las disertaciones de los líderes espirituales de cada
comunidad, que ofrecen a la congregación, entregando
mensajes que despiertan a la multitud de su letargo
espiritual, y los estimulan a tomar decisiones de mejorar
sus conductas personales y perfeccionar sus modales, tanto
frente a su prójimo, como también respecto al Creador
del universo.
Es muy
importante ingresar al Sagrado día de Iom Kipur bien
preparados espiritualmente, y esas disertaciones que
mencionamos ayudan mucho. De todos modos, si en la zona
donde viven no hay quién diserte, o si lo hay pero no les
es propicio porque no hablan en Español, es deber de
ustedes mismos organizar en la Sinagoga, la casa de
estudios, o si no es posible en estas opciones, en
vuestros propios hogares, tal evento. Y si piensan que no
son la persona indicada, sepan que no hay en esta
oportunidad alguien que lo pueda hacer, así que no hay
excusas para que tomen la iniciativa. Y si no tienen el
material apropiado, pueden extraer de esta página lo
necesario para llevar adelante la empresa y con seguridad
será de mucha utilidad.
Rabí Iaakov
Krantz, conocido popularmente como “El predicador de
Dubna”, se expandió su fama por las congregaciones de
Israel que residían en Rusia y Polonia. Su nombre
circulaba y estaba en boca de muchos y era conocido como
el “padre de los disertadores y ejemplificaciones
alusivas”. Sus disertaciones fueron recibidas con cariño
por los eruditos y
el grueso de la gente por igual.
Cierta ocasión
“el predicador de Dubna” visitó una Sinagoga de
‘gente que se había desviado del camino’ en la ciudad
de Berlín durante el “Shabat Shuba”, y fiel a su
estilo, al culminar la plegaria, subió a la tarima para
derramar frente a los presentes su apasionante disertación
que brotaba del corazón, la cual comprendía mensajes de
leyes, relatos alusivos, y consejos de ética y moral.
Sin embargo, en
medio de su discurso, el disertante presintió que sus
palabras no eran recibidas por el público con anhelo y no
despertaban en ellos sentimientos y deseos de mejorar en
sus conductas. Percibió que no prestaban atención a lo
que decía, demostrando falta de interés.
El “predicador
de Dubna” decidió resumir y recortar su mensaje y
culminó con el siguiente ejemplo: “Esto aconteció con
cierto herrero que vivió toda su vida en una pequeña
aldea. Cada jornada para encender su fragua debía hacerlo
valiéndose de un enorme esfuerzo personal, ya que debía
soplar forzando sus pulmones hasta lograr el fuego
necesario para su labor. Y así cuando pretendía elevarlo.
Un día, este
herrero visitó la ciudad y adquirió allí un fuelle, que
con su ayuda es posible aumentar el fuego sin esfuerzo. El
hombre se alegró en gran manera y regresó de inmediato a
su vivienda portando el preciado hallazgo. Llegó a su
casa y sin perder tiempo se dirigió a la fragua. comenzó
a arrojar aire mediante el fuelle que adquirió para
aumentar el tamaño de la llama, pero ante su gran
sorpresa, pese a que accionaba con reiteración la
herramienta que había comprado, no se encendía en
absoluto el ansiado fuego. El individuo comenzó a revisar
su adquisición para ver si había alguna falla o algo así,
pero para su gran desazón, se encontraba en perfecto
estado. Comenzó a analizar paso a paso que podía haber
sucedido y finalmente comprueba que la herramienta no
funciona porque olvidó encender una llama piloto, la
chispa inicial que da origen al fuego...
Así acontece
también con ustedes – concluía el
“predicador de Dubna” su disertación en Berlín
-, ya hace una hora que estoy parado sobre la tarima, y
soplo con todas mis fuerzas y posibilidades, pero ¿De qué
sirve el aire que exhala mi espíritu si a ustedes les
falta la llama piloto?”
Esta es nuestra
tarea que debemos emprender, encender la chispa vital en
el prójimo y luego con un par de soplidos gozará de un
alma vivificada y radiante, pudiendo llegar a niveles
impensados y también él podrá encender otras almas que
se están apagando, y seguro que todo esto nos beneficiará
también a nosotros, ya que quién hace algo por su
semejante y logra que este retome la buena senda, se le
contabiliza como que hizo a esa persona.
Si observamos en
la sección semanal “Noaj”, versa: (Bereshit 6: 9):
“Esta es la genealogía de Noaj, Noaj varón recto e íntegro
fue en su generación, con Di’s anduvo Noaj”. Es lógico
que si habla de la genealogía, debería enumerar a sus
hijos y nietos, sin embargo, el versículo comienza
alabar la actitud de Noaj. ¿A qué se debe esto?. 3Te enseña que lo
principal de la genealogía de los hombres rectos son sus
buenas acciones.
Y no pensemos
que los hombres porque la Torá nos encomendó más
preceptos que a las mujeres, estas pierden posibilidades
en este aspecto y estamos por sobre ellas.
4Versa al respecto (Shemot 19: 3): “Así dirás
a la casa de Iaakov”, se refiere a las mujeres, Moshé
Rabeinu recibió la orden de enseñar en primer lugar a
las mujeres los principios de los capítulos y demás enseñanzas
breves que pueden comprender. Y ¿Por qué fue ordenado
enseñar a las damas en primer orden?. Es porque ellas envían
a sus hijos al colegio, y atraen sus corazones a través
de palabras dulces para que estudien con alegría, y los
cuidan para que no cesen en su aprendizaje de la Torá.
Además, les transmiten la necesidad de respetar los
preceptos desde la infancia. Tenemos que las mujeres
rectas son la causa del estudio de la Torá y el temor de
Hashem. Además, cuando regresan los maridos de su labor,
cansados y exhaustos, les recuerdan la necesidad de
destinar y conservar un tiempo estable y predefinido al
estudio de la Torá, y logran que vayan a la casa de
estudio pese a la fatiga.
Por esto que
dijimos, la mujer debe dar siempre el ejemplo, ya que además
de todas las satisfacciones que puede obtener en este
mundo por la influencia lograda en sus hijos y esposo para
que transiten por el camino del bien, cuando le toque
devolver su alma al Creador, las buenas acciones que
realizarán sus hijos que dejó aquí en la tierra y que
educó correctamente, se le contabilizarán
a esa madre como que ella misma está haciendo esa
buena obra, considerándose como si estuviera viva y
cumple todos los preceptos.
Tenemos que ya
sea hombre o mujer, niño o anciano, debemos esforzarnos
al máximo posible en cumplir la mayor cantidad de actos
buenos que esté a nuestro alcance, pues además de lo
mencionado, se convierten en un depósito que podremos
cobrar en el mundo venidero y disfrutar de todo lo que
hicimos aquí con sudor y esfuerzo.
Debemos además
encender todas las almas que podamos, y alentarlos a que
retomen el camino del bien, ya que nuestro Padre espera
hasta el último momento que retornemos hacia El, y si
nosotros somos el medio para que uno de Sus hijos lo haga
a través nuestro, el bien que generaremos con esto sobre
nosotros y nuestras familias será incalculable.
Tengan todos un
Día de Iom Kipur en el que las plegarias sean aceptadas y
se nos beneficie con un año de abundancia y paz, donde no
escuchemos ya de guerras, pobreza ni conflictos de ninguna
clase. Que sea este finalmente el año en el cual Hashem
con Su gran misericordia nos envíe Su recto redentor para
que nos saque del exilio en el que nos hallamos inmersos y
nos devuelva a la Tierra Prometida con el Santo Templo y
la ciudad de Yerushalaim reconstruidos y podamos acercar
nuevamente las ofrendas gratas a nuestro Creador.
1
– Parparaot la Torá
2
– Mishná Berurá 284: 1
3
– Rashi
4
– Reshit Jojmá en Shaar Derej Ertez
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